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sábado, 28 de marzo de 2009

Interferencias, manipulación y desprecio por la audiencia

Hoy en Págian/12 el colega Sergio Kiernan da mejor información sobre las investigaciones que se están realizando por las interferencias denunciadas por Artear que el mismísimo Clarín.
Notable que la empresa afectada por estas extrañas interferencias desinforme de una manera tan cruel a muchas gente que sin dudas debe estar preocupada. Notable y en un punto bastante lamentable porque el proceder del multimedio parece anclado en tiempos remotos y todas las opiniones de los especialistas coinciden globalmente en la “rareza” de esta denuncia.
Da la impresión que el multimedio no estaba del todo preparado para responder a una mojada de oreja como sin dudas lo es la presentación en sociedad de un proyecto de ley de medios de comunicación audiovisual y que está procediendo con bastante torpeza y con reflejos anclados por lo menos 30 años atrás.
El objetivo de Clarín es claro: enrarecer el clima y victimizarse con el objeto de instalar la idea de que está siendo atropellado por el despotismo K.
Pero la verdad que no se puede asegurar qué nivel de credibilidad pueden tener estas estrategias puesto que si algo está muy claro es que ningún sector ligado al gobierno o interesado en la aprobación de una nueva ley de medios va a salir a realizar un sabotaje de estas características. Esto es básico, sentido común de primer orden.
Por eso suenan medio viejas estas acciones del multimedio, viejas y patéticas en el contexto actual que nos muestra cómo una a una se caen las mentiras, operaciones y difamaciones que a diario se perpetran.
Hay una cierta subestimación de la capacidad de razonar de la sociedad: Cuando se lanzó el proyecto de reestatización de los fondos previsionales se organizó una campaña feroz y fracasó; cuando se le aumentó a los consumos residenciales paquetes la luz y el gas se intentó instalar la idea de un tarifazo general y fracasó; cuando las patronales agropecuarias volvieron al corte movilizaron ejércitos de movileros a las rutas para mostrar el tsunami chacarero y tuvieron que hacerlos volver raudamente porque movida fue patéticamente pobre y era imposible transmitir en un plano tan corto como para dar la idea de muchedumbre cuando en rigor lo que hubo en algunos puntos fueron un par de decenas de rotonderos. Y así sucesivamente han ido, medios y fuerzas políticas, pasando de tema en tema, de derrota en derrota, de papelón en papelón, dando vuelta la hoja como si nada pasara pero no se dan cuenta que la gente ve esos papelones, se entera y se forma una opinión. Cuando por ejemplo el fin de semana pasado todos los medios le dieron un exagerado espacio a la senadora González de Duhalde afirmando que “iba a haber sorpresas en la votación del senado” por el adelantamiento de las elecciones lo hicieron buscando instalar la sensación de que el oficialismo estaba apretadísimo y luego resulta que en lugar de 37 votos obtuvo 42 contra 25. ¿Alguien puede creer que muchas personas no retienen esas informaciones? Cuando la oposición intenta con todo el andamiaje mediático atrás promover una sesión especial para bajar las retensiones y luego junta 106 votos de los 129 que se requieren para sesionar ¿les parece que nadie observa ese escarnio?
Esta lógica desplegada a diario por la oposición y el dispositivo mediático creo que está seriamente infectada de un descuelgue mayúsculo en relación a lo que recepciona y siente la sociedad, Al igual que ciertas formaciones políticas celulares que se aíslan del latido cotidiano de las masas, los medios y el “meopongoatodo” opositor operan en la superestructura sin puentes tendidos con la gente.
Así les va. Así les va en término de credibilidad.

domingo, 22 de febrero de 2009

El problema principal de la oposición


Viendo el empeño que pone la mayoría de los medios opositores para magnificar lo que Mariano Grondona denomina con exceso de voluntarismo “Diáspora kirchnerista”, a uno le da por sospechar que deben existir razones importantes y de no muy fácil visibilidad para instaurar tamaño desvarío, porque si bien es cierto que las masas no están al tanto del detalle político y que no tienen en su cabeza todos los nombres que están en danza dentro del candelero de la política, no se puede pensar que todo el mundo haya olvidado, por ejemplo, que el senador salteño Juan Carlos Romero –al que se lo promociona como la más reciente deserción de las filas kirchneristas- fue nada menos que el candidato a vicepresidente de Carlos Menem en 2003. De la misma manera es increíble que se le quiera hacer creer a la sociedad que Carlos Reutemann fue alguna vez un soldado del ex presidente. La figura del ex corredor está instalada en la mirada popular como un enigma, una suerte de santo grial inhallable e inasible de la política argentina, por eso los intentos de mostrarlo como un miembro más de la escudería santacruceña es cuanto menos una grosería conceptual, una falta de respeto al sentido común.
Quizá estos manejos reñidos ya no con la objetividad periodística sino con estándares de inteligencia media sean generados por la desesperación del Dispositivo Mediático Opositor que no encuentra el modo de revertir algunas corrientes de fondo que siguen jugando a favor del oficialismo, pese incluso a los errores que éste ocasionalmente cometa.
Hay algunas cuestiones innegables como que, por ejemplo, el modelo de país que se le vendió a los argentinos en los noventa estalló en mil pedazos primero aquí y ahora en el corazón mismo del capitalismo mundial. Por más que los gurúes operen y manipulen, los datos están a la vista y la gente los palpa: Los mismos que pronosticaron un dólar a 10 pesos en 2002, que son el elenco estable de “especialistas” que asolan el cable y la Cadena Nacional de la Gente Linda con sus pronósticos, han quedado sepultados por la implosión norteamericana. Ellos continúan diciendo lo mismo y siguen siendo convocados por programas y periodistas que, encorsetados por sus anunciantes e inmersos en un autismo preocupante, siguen profiriendo las mismas fórmulas de antaño sin observar que las condiciones han mutado drásticamente. Cual militantes de pequeñas sectas de izquierda dogmática, siguen repitiendo de memoria un dogma que ya no convoca, no convence y no suma adhesiones, sino dudas.
Mientras tanto es visible para el ciudadano de a pie que hay un gobierno operando, haciendo cosas, negociando para defender el empleo y gestionando incentivos para atemperar el enfriamiento del consumo. La sociedad lo ve y con mayor o menor nivel de aceptación o rechazo reconoce que hay gestión y que la Casa Rosada no está haciendo la plancha. También se observa que con las noticias de horror que llegan del mundo en materia de quiebras, de desempleo y de recesión en países de punta, la realidad fronteras adentro no es tan desagradable con lo que aquel titular emblemático de Clarín de setiembre del año pasado (“Algunos problemas de la Argentina reducen el impacto de la crisis”) termina siendo la confesión por el absurdo de lo acertada que ha estado la estrategia del kirchnerismo al diseñar una política menos dependiente del FMI y “del mundo financiero”.
La situación de la economía argentina dista de ser una panacea, obvio, y es seguro que las condiciones se agravarán, pero es innegable que de no haberse reorientado el vínculo con las entidades de la usura internacional el sacudón que estaríamos padeciendo sería extremadamente peor.
Esta es la gran corriente de fondo contra la que son vanos los intentos de la oposición en sus varietales mediático o político brut. He aquí una pared muy difícil de atravesar, una defensa difícil de perforar, porque la sociedad lo percibe, lo ve, e incluso lo ve hasta con enojo y disidencia, pero no observa una propuesta razonable, racional y superadora desde la vereda de enfrente.
Entonces el dispositivo mediático la emprende una y otra vez tirando anzuelos pero el pique es ínfimo. El intento de transformar en un tarifazo general los aumentos de luz y gas a los sectores pudientes no prende en las mayorías por la simpleza incontestable de los hechos: Al 70 % de la gente le vinieron valores similares a bimestres anteriores. Incluso la movilización motorizada por estas supuestas víctimas del PURE no superó las 400 personas contando aún con la capacidad movilizadora del zamorismo y las huestes del cineasta y la socióloga, que parecieran no encontrar tampoco un posicionamiento no tan penoso como lo es la defensa del derroche energético de las minorías opulentas y desvergonzadas que nada dicen, en cambio, de los incrementos en la telefonía celular o los servicios de Cable y Banda Ancha.
Y ni siquiera prendió el aumento del boleto en el transporte público porque pese a incidir directamente en el bolsillo popular, era sabido y por lo tanto esperable que el reajuste aparecía como inexorable.
Tampoco prendió el ninguneo a la temporada veraniega sencillamente porque todos los que se fueron de vacaciones el año pasado volvieron a irse ahora. Hubo menos cobertura mediática en Retiro pero las empresas tuvieron que reforzar sus servicios como en el verano pasado; Crónica TV hizo lo imposible para erradicarla pero terminó poniendo su placa ícono “Estalló el verano”; los comerciantes en la costa se quejan porque se redujo el consumo y es cierto, pero la costa se llenó y lugares como Bariloche fueron directamente rebasados por el turismo.
Una y otra vez fracasa el dispositivo mediático al recoger la carnada intacta y ya no sabe qué hacer con la oposición partidaria que pareciera no tener arreglo y sigue empeñada en demostrar que no está a la altura de las circunstancias. La hipótesis de Carrió matándose con Michetti y Macri, mientras Chiche Duhalde le salta a la yugular es desalentadora para Joaquín Morales Solá que palpita, además, un turno electoral nefasto en la provincia de Santa Fe que liquidará las chances de Binner o Reutmenann de seguir en carrera para el 2011, con todo lo que eso significa para la tan ansiada restauración conservadora que perderá así a uno de sus candidatos fuertes. Mientras tanto, la Mesa de los Galanes ya no puede ocultar la sorda puja entre De Narváez y Solá por ver quién encabeza la lista en la provincia y Jorge Macri ya es la primera víctima del trío más mentao…
Esta enumeración de datos y evidencias nos incita a concluir que la razón está del lado del gobierno o dicho de otro modo, que la sociedad observa que el gobierno está más en sintonía con la corriente profunda que orienta estos tiempos que las diversas escamas de la oposición en sus fases mediática y política.
Quizá por eso es que, entonces, los medios se incineran titulando gansadas y pretendiendo hacer del sofisma un argumento informativo valedero como el intento de mostrar al ex candidato a vice de Menem, que nunca comulgó con el oficialismo, como una deserción en el bloque de senadores del Frente para la Victoria.
Los tiempos han cambiado y diariamente se van cocinando nuevas condiciones en nuestra América latina, por eso no es casual que en la región, salvando unas pocas excepciones, estén gobernando fuerzas con planteos que por sobre todas las cosas son novedosos. No es casual ver que el discurso opositor en Venezuela o en la media luna boliviana tiene los mismos acentos y adjetivos que acá. No es casual que pese al manipuleo informativo de los grandes medios, férreamente embanderados con la oposición, se verifiquen triunfos arrolladores como el de Correa en Ecuador. No es casualidad, entonces, que pese a tanto poder en contra, los pueblos ratifiquen una y otra vez su voluntad de cambio en nuestra Sudamérica. Algo está cambiando a favor de proyectos políticos que sin llegar a tener una genética revolucionaria químicamente pura -ni mucho menos- tienen, al menos en el trazo grueso, una mirada más en sintonía con lo que perciben las masas como rumbo necesario para salir de la postración.
Por eso el dispositivo opositor se altera, porque su prédica no da los resultados buscados, porque sus dirigentes se pelean entre sí y se muestran incapaces de articular un único bloque de referencia electoral y porque cuando se largan a hablar de proyectos, la verdad, asustan.
La historia, por su parte, sigue empeñada en no dejarlos hacer pie, con todo lo que ello significa y el gobierno, en tanto, despliega un accionar por momentos errático poniendo, al decir popular, “Una de cal y una de arena”. No obstante cuenta con la gran ventaja de seguir teniendo de gran aliada a la corriente profunda de la que hablamos antes y eso es quizá lo que le sirva para sobrevivir aunque sea ajustadamente al plebiscito de octubre próximo. A juicio de este escribidor podría irle mucho mejor, pero eso forma parte de otro debate.

miércoles, 11 de febrero de 2009

El clientelismo

Leyendo los comentarios del post de ayer noto que el del clientelismo es un tema que prende mucho y que está bueno, entonces, discutirlo con un poco más de detenimiento. Estaría colosal que algunas críticas trascendieran las tres o cuatro líneas, básicamente para aportar al debate, porque si no seguimos atrancados en las chicanas breves, contundentes, pero improductivas si de lo que se trata es de profundizar el análisis sobre el tema.

En lo personal no creo que el clientelismo sea lo ideal, ni la meta. Es la consecuencia de la carencia de la política de generar algo superador. Por otra parte, el clientelismo no determina las victorias. Volvamos a repetir que cuando se altera el panorama político, o cuando irrumpe alguna novedad, no hay estructura clientelar que valga. Volvamos a repetir que cuando políticamente la Alianza se instaló como una alternativa, de nada sirvieron las redes conurbanas del PJ para evitar su triunfo.

Creo que el problema es que esto es negado en los diagnósticos de la oposición y entonces el debate va a parar a cualquier lugar pues se parte de premisas falsas.

Hay algo que también se presume desde el "meopongoaltodismo" y es suponer que los sectores populares no tienen capacidad de discernimiento para elegir su voto. Esto es fruto de miradas muy elitistas, que presumen que la gente pobre vota mal porque no sabe visualizar las ventajas de "votar bien", esto es a alguno de los varietales opositores.

Entonces se cae en la simplificación de suponer que el peronismo crea pobres y se encarga de evitar su ascenso social para garantizarse los triunfos electorales, y a partir de razonamientos de esta calidad, todo lo que se construye luego es, la verdad, descartable.

Es descartable porque, entonces, la respuesta es contundente y letal: Al crear 3 millones de puestos de trabajo y un millón y medio de jubilados el gobierno gana con la fusta bajo el brazo.

Y no es así: ningún gobierno que quiera vivir del clientelismo más pedorro te va a fabricar tamaña cantidad de fuentes de trabajo; ningún gobierno que no quiera transformar la realidad para bien de las masas genera condiciones para que al pueblo le vaya mejor.

El discurso opositor está encerrado en cuestiones formales e instrumentales y su práctica está viciada de irresponsabilidad. No es verdad, como ellos dicen, que el gobierno haya ganado porque faltaron boletas en algunos lugares (de lo que no hay dudas: Faltaron boletas y fiscales para reponerlas) la mayor diferencia entre primero y segundo en las elecciones presidenciales de toda la historia nacional no se debió a la falta de "boleta única", se debió a que luego de muchos años, a mucha gente le empezó a ir mejor. Esto, que es tan evidente como innegable, es lo que ningunea el análisis opositor y lo que se observa en la gran cantidad de comentarios de lectores que pasan por el blog y dejan su comentario.

Entonces, al negar lo evidente, el meopongoaltodismo pretende con cuestiones instrumentales solucionar corrientes de fondo, que son las que fundamentan los resultados electorales y sus humillantes performances. El meopongoaltodismo está tan ensimismado en su fiebre televisiva que no se da cuenta que la gente los ve y siente pena o rechazo por su patetismo.

Cuando se los ve haciendo conferencias de prensa, presentando proyectos y luego se comprueba que ni siquiera son capaces de confluir en una sola opción electoral, el pueblo siente que la oposición es medio un joda, algo poco serio.

Cuando se la ve a la presidenta anunciando medidas que, mal que bien, son algo para incentivar el consumo, cuando se la ve en España haciendo política ante uno de los países con mayores inversiones en nuestra tierra, y al mismo tiempo se la ve a Carrió y Macri peleándose por los medios y demostrando su incapacidad hasta para ponerse de acuerdo en pos de enfrentar lo que ellos denominan "el mal mayor", la gente saca sus propias conclusiones...

Entonces, el clientelismo pasa a un lugar subalterno porque se concluye que la victoria de un partido se debe generalmente a cuestiones más profundas. Cafiero noqueó al PJ de Herminio en 1985 con muy poco aparato; Quindimil perdió en 2007 con todo el poderío de manejar Lanús durante 50 años ¿Dónde fue a parar de un día para otro su poder? Binner finalmente destronó al peronismo invicto santafecino ¿De qué le sirvió el aparato al PJ?

Creo, finalmente, y prometo extenderme más adelante, que el problema es de construcción: Si no construís política desde la base no llegás a ningún lado. La experiencia frepasista es de libro en este sentido. Y es lo que le pasa al meopongoaltodismo. No construye, no arma redes, entonces acumula negocios electorales que duran hasta la noche del domingo de elecciones. De Narváez está poniendo plata a lo bobo, pero con plata solamente no se construye. Con plata vas a armar un aparatito con algún puntero desplazado, pero eso se te esfuma al lunes siguiente. Algo similar le pasa a Solá. Ayer en Página/12 Martín Piqué describe cómo el elegante ex-gobernador está recibiendo llamados de punteros desahuciados, básicamente del interior, pero ninguno tiene injerencia en el control del PJ y mucho menos en las intendencias.

De la Colisión, ni hablar.

Sólo podés mantenerte en la lucha política cuando armás, cuando tenés locales, cuando tenés militantes en el lugar. De lo contrario hacés una mera acumulación mediática en sectores medios generalmente politizados que son, por otra parte, los que consumen programas políticos.

Pero para hacer política con real visión de poder, tenés que estar en todos lados y fundamentalmente allí donde están los que menos tienen.

El desafío es, entonces, construir redes y presencia en todo el país y básicamente donde están las mayores necesidades. Recién a partir de ahí se podrá tensionar en el sentido reformista de superar los vínculos clientelares que conocemos.

Lamentablemente, hacer política es algo más complejo e incluso insalubre que lo que a mucha clase media le parece. Mientras no se aprenda esto y se opere en consecuencia el clientelismo que tanto se critica seguirá vivito y coleando.

martes, 10 de febrero de 2009

Hipocresías y mentiras opositoras

Es siempre una buena noticia leer esto:

"Muchachos, tengan fiscales: dejen de hacer televisión, dejen de hacer transitas, hagan política, convenzan militantes, consigan adherentes, organícenlos y pídanles que fiscalicen. Y si no pueden, no les echen la culpa a los que sí. Quizá suene incorrecto, pero si un partido político no consigue juntar siquiera los fiscales necesarios no sé si tiene derecho –político– a querer ganar en unas elecciones."

Tardíamente me encuentro con esta columna de Martín Caparrós con el que, vale decir, otras veces hemos disentido a fondo. Pero como se trata siempre de trabajar a favor de las ideas y la inteligencia, le damos la bienvenida a un texto que seguramente surge de la vergüenza ajena que generan las pantomimas del "meopongoaltodismo".

Ayer vi al radical Aguad mentir que con la boleta única se acababa el populismo y que (textual) se terminaría con esto de "cambiar un voto por una heladera". La verdad, que si el trueque es así lo apoyo con todo mi alma. Significa que en dos años una familia pobre se hace de un lavarropas y una heladera nuevas.

Una maravilla

¡Viva el populismo, carajo!!

No hay caso, son te terror, son patéticos. No sirven más que para ir a la tele. Y me alegra que Caparrós diga esto que venimos repitiendo hace rato: Una fuerza política que no puede garantizar fiscalización de comicios delata que no está en condiciones de garantizar gobierno.

Antes que algún comentarista sagaz opine que el garantizar fiscales no garantiza un buen gobierno, le ahorro tiempo coincidiendo. Digamos que la cosa es escalonada. Primero garantizame fiscales, esto es: garantizame estructura, presencia en las barriadas, militantes y punteros que sepan dónde apretar al pope del barrio para arrancarle cosas. Una vez que tengas eso podrás aspirar a gobernar. La quema de etapas en política arroja resultados tortuosos, si no preguntenle al Chacho Alvarez y su corte de dirigentes mediáticos que creían construir poder popular en los set televisivos... Preguntenle al inútil de Ibarra cuánto acumuló en la tele, que manejando el tercer gobierno del país, esto es un aparato sideral, ni siquiera pudo juntar 200 contratados para garantizar mesas recolectoras de firmas para habilitar un plebiscito que espantara los hachazos decapitadores de los chicos del Festilindo.

No hermano, así no se hace poder. Preguntenle al caradura de Solá qué piensa de los votos que lo ungieron vicegobernador, luego gobernador y en 2007 diputado nacional ¿O es que es tan salame que nos está diciendo que ganó por fraude?

¿Y qué hizo la tan mentada mafia del conurbano cuando en 1997 con Chiche a la cabeza saboreó la derrota a manos de Fernández Meijide? ¿Cómo es? ¿Duhalde no movió? ¿Los intendentes habían atado con los radicales?

¿Y cuando ganó el siestero? ¿Qué hizo el tren fantasma conurbano? ¿Jugó en contra? ¿Y porqué ganó tres veces Sabatella en Morón? ¿Cómo hizo para doblegar la "asociación ilícita" del PJ? (Es una broma, Omix, no te enganches)

Pero hay mas: Y es el tema del famoso clientelismo. Ahora resulta que si una familia vota a un candidato porque el puntero le consigue trabajo a la nena en Coto, eso es un acto innoble, que rebaja el sentido republicano del sufragio a la escala de una mísera prebenda.

Ahora, cuando Biolcatti vota a De Narváez porque le garantiza una rebaja impositiva, eso es un voto maduro, responsable y a favor de "un país más normal".

Cuando un propietario de 700 hectáreas lo vote a Llambías en las listas de la Alianza 2.0 para juntar una mayoría legislativa que elimine las retenciones, estamos ante un voto "productivo".

Todo es muy hipócrita.

Sucede que es fácil pegarle al desesperado.

Y por ahí andan los hipócritas del "periodismo independiente" como Nelson Castro, que es muy pesado para investigar a Electroingeniería pero jamás de los jamases lo vimos insinuando siquiera alguna sospecha sobre las tropelías del Grupo Clarín, que lo tiene en su canal de cable. Lo mismo que la lomo plateado de la primera mañana de Continental que lo maltrató a Pablo Llonto cuando tuvo el tupé de mentar en su programa el tema de los hijos adoptivos de la señora de Noble. Esta gorila jamás investigó absolutamente nada del grupo multimediático más poderoso del país, pero se llena la bocaza mintiendose "independiente".

La hipocresía de la peor estofa asola el dispositivo opositor pero ellos creen que la gente no se entera, no los observa.

No se parcatan que los está viendo el país...

miércoles, 21 de enero de 2009

Hilda Molina no responde


Ayer al mediodía entré al blog de Hilda Molina y le dejé el siguiente mensaje:

Estimada Hilda: Me gustaría una respuesta suya a este artículo publicado hoy en la prensa argentina:
la saludo con mi mayor consideración


El mensaje fué aprobado pero ya han transcurrido 24 horas y no tengo respuesta
¿Ustedes que piensan chicos?
¿Me responderá?
O no lo hará escudándose en el régimen opresor que la vigila?
La nota de Susana Viau, conteniendo datos que son "pa' pensar" la pueden leer acá abajo.
Saludos
Gerardo
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Los medios se ocupan de Hilda Molina e Hilda Molina de los derechos humanos de sus nietitos argentinos, privados de sus caricias. Molina tiene un blog en el que cuenta su última Navidad, cuando vagabundeó por La Habana pensando en “las hermosas, imperecederas imágenes vividas durante mi infancia y adolescencia en tan benditas fiestas”. Hilda Molina las recuerda todavía así, “hermosas e imperecederas”, épocas doradas de Fulgencio Batista, años glamorosos en los que Meyer Lansky, el gánster que inventó el back to back y a quien las finanzas internacionales aún le deben su monumento, contemplaba La Habana desde las terrazas del Hotel Nacional. Hilda Molina cuenta que esas fiestas cristianas se las robó el régimen “en nombre de la ideología ajena, injertada y no elegida”: el comunismo, con sus “mecanismos de expropiación mental”. Pese a todo, se sobrepuso a la tragedia colectiva que hace cincuenta años se abatió sobre la isla y estudió medicina: es neuróloga y dirigió el Centro Internacional de Restauración Neurológica, clínica de excelencia donde trataron a un político argentino que dejó un importante donativo cuyo destino, dicen, aún se desconoce. Hilda Molina, la abuela Hilda fue, además, diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular, máxima instancia institucional del estado cubano y miembro del Partido Comunista. Ahora milita para reunirse con Roberto Quiñones, su hijo, también médico. Los maledicentes sostienen que Quiñones salió de La Habana con la misión y los fondos para abrir consultorios que aportaran divisas a la asfixiada economía cubana, pero nunca llegó a destino. Algo lo desvió a las costas argentinas y ya no volvió a la patria. Teme la vindicta del gobierno. Quiñones quiere que la reunificación familiar se haga aquí y no en La Habana. En realidad, con una pequeña parte, porque las habladurías dicen que Hilda Molina tiene un ex marido, profesor de la universidad, y otros dos hijos. Por lo tanto, Roberto tendría a su padre y dos hermanos y los niños, un abuelo y dos tíos. Pero ellos no entran en el combo del reencuentro familiar. Serían adictos al régimen, irrecuperables. Mascullarían la sospecha de que Hilda y Roberto están hoy convencidos de que la igualdad no es más que una bella utopía y “la vida está hecha de pequeñas cosas; un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna”. Como decía Marx, Groucho Marx

domingo, 11 de enero de 2009

La campaña del "Todo mal"


Pese a los esfuerzos de los grandes medios por convencernos de que la temporada veraniega es atroz, todos los sondeos demuestran lo contrario. Todas las personas que conozco se van de vacaciones igual que los últimos años, festivales como Jesús María revientan de gente como siempre, los espectáculos teatrales venden las mismas entradas que años atrás y la ciudad de Buenos Aires está tan desierta como los últimos eneros. En tanto los datos que vienen desde los centros de veraneo son iguales a los de años atrás, pero para la gran prensa el objetivo es el ninguneo informativo. Limitar al máximo la cobertura veraniega y directamente escamotear datos. La gran prensa libre e independiente decretó que esta temporada es horrorosa por la crisis y opera en consecuencia, colocando a la ciudadanía ante un verdadero desafío dado que el individuo no sabe a quién creerle, si a su experiencia empírica o a lo que le dice la tele que le sucede. Doñas Rosas que pagan el tomate 2 con cuarenta en la verdulería del barrio pero creen que lo están abonando a 4 como dice Crónica...
Dos realidades colisionando con extrema violencia. El clase media que sigue en ascenso y ya está a punto de encarar el 0 Km, pero que te cansa con su relato de la crisis. Y cuando le espetás que tiene poco de qué quejarse te retruca con que hace rato debería tener el 0 Km. Pero bueno, esas son cositas de la clase media porteña, tan macrista ella...
Clarín y La Nación encabezan esta cruzada para imponer SU realidad sobre la realidad real, palpable y tocable. Están jugando a convencer a la gente de que la cosa está como en diciembre del 2001.
Si bien es sabido esto de la realidad paralela que inventan los medios, pareciera que la pretensión de sobredimensionar demasiado la crisis los pone en orsay.
Cuando la gente ve que puede repetir su rutina veraniega –con los aumentos obvios de un año a este parte- en cierta medida su realidad contrasta con lo que lee en la prensa partidaria de Herrera y los Saguier.
Escenas de lucha por imponer agenda y sobreimprimir una especie de diario de Yrigoyen pero al revés. Un pasquín donde todo está para la mierda aunque no obstante para fin de año y reyes la actividad fue similar a la de años anteriores.
Ellos creen que la gente les cree y la misma gente cree también que le cree.

Pero no tanto como cree.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Todo es un negociado

Dice la derecha que el fallo de la Corte es un golpe al corazón del poder de Moyano, lo que indirectamente malhiere al proyecto K.

Nadie repara en que esta Corte fue propuesta por Néstor Kirchner, digo...

Los que ahora celebran el fallo son los mismos que hablaron pestes de Eugenio Zaffaroni y Carmen Argibay.

Que se apuren a celebrar porque dentro de unos días, cuando caigan en la cuenta del bolonqui que se les viene para las futuras negociaciones con 14 gremios por fábrica, van a pedir a gritos que la Corte vuelva sobre sus pasos.

Y resulta que el reemplazante de Capaccioli es un hombre de Moyano... perdón ¿De quién pretenden que sea? ¿De Bergoglio?

Y resulta que tras el veto de la presidenta a la ley sancionada hace meses por el Congreso sobre glaciares hay un negociado espurio. ¿No era que el Congreso era una mera escribanía?

La agenda de todos los días está contaminada por la necesidad de comunicar que el gobierno que vive de negociado en negociado. Toda una evidencia de la falta de fundamentos de que carece la derecha para enfrentar el debate político – ideológico con el oficialismo.

Entre Fontevecchia, los Saguier, Lanata y Carrió delinean un plano de discusión tan petiso que exaspera. Ahí anda Noticias denunciando artistas que son orgullo de la cultura nacional mal informando por contratos para actuaciones en el extranjero; ahí anda La Nación denunciando que les adulteran las encuestas cuando no dan como a ellos les gusta; ahí anda Lanata inmerso en el cachivache conventillero de la tele vespertina, peleándose con el Teto Medina y el Beto Casella... y ahí anda Carrió preparando una denuncia contra Florencia Kichner porque se copió en la prueba de química...

Y ahí andan todos estos deseando que el país explote en mil pedazos, rogando a Dios, a Marx y al gauchito Gil que cundan los despidos, que sean decenas de miles los desocupados, que vuelvan los patacones y lecops, así hacen su negocio.
Al fin y al cabo son enemigos del pueblo y no se bancan que el país haya crecido como nunca y que, no obstante lo mucho que falta, todas las variables hayan mejorado.
Me encanta cuando en la vereda de la escuela donde van mis chicos, cada mañana veo a la misma gente de trabajo que veía 6, 7 y 10 años atrás, pero ahora mejor. La veo a Juana, peruana, que llega bien vestida y pintada cuando antes venía a la miseria. Y veo a los padres de Cata que trajeron a sus tres hermanos mayores en el 151 desde Saavedra, que ahora vienen en un autito usado (un Orion) en muy buen estado.
No es un lecho de rosas la realidad, no. En absoluto.
Pero es mucho, muchísimo mejor que lo que muestra la derecha.
Por suerte parece que el pueblo sabe de estas cosas y no lo embaucan fácilmente

domingo, 2 de noviembre de 2008

Ignacio Ramonet: La prensa dirige la oposición en sustitución de los partidos

Ramonet dijo esto refiriéndose a los medios venezolanos.
Como estoy convencido que los medios en Argentina siguen el modelo venezolano, recomiendo la lectura de esta nota

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