Hoy a la mañana iba derivando -y porqué no delirando- de cajero en cajero buscando un mísero billete, casi al borde de un ataque de abstinencia ya que donde me venden mi yerba progresista no tienen débito y la sola posibilidad de tener que llegar al lunes con algún muleto yerbateril me atormentaba. En un momento, escucho la radio de un auto donde una voz opositora (creo que era Patricia Bullrich) decía "nos hemos enterado en las últimas horas" bla bla bla... instantáneamente me puse a enumerar la cantidad de veces que hemos escuchado esa frase en boca de los hombres y mujeres de las diversas fuerzas de oposición y la significación que estas palabras tienen en tanto describen una postura de lejanía y escaso vínculo con el oficialismo, algo que en suma significa que no cumplen su rol porque un opositor hecho y derecho nunca se entera de tal o cual medida. Un opositor que se precie maneja información, está en la cocina, un opositor de verdad sabe, nunca puede "enterarse", el que se entera es el cónyuge engañado, el ciudadano de a pie que mira el noticiero.
Acá llegamos a un punto tal de enajenación que los diputados opositores se enteran de la mayoría de las cosas a través de los periodistas parlamentarios. He aquí el punto máximo de desconexión y gran parte de esta responsabilidad la tienen quienes instrumentaron el tristemente célebre "Grupo A", expresión suprapolítica que tuvo como objetivo estratégico la conducción de un gobierno paralelo instalado en el Congreso nacional luego de las elecciones de renovación legislativa de 2009.
Cuando dicen "nos hemos enterado en las últimas horas de tal o cual medida o disposición" queda demostrado que no tienen un diálogo mínimo, que no están en la cocina de los temas, que son convidados de piedra. De ahí que uno de los desafíos que tenemos por delante es reconstituir los canales de diálogo con las diversas expresiones opositoras y creo que en esto la principal responsabilidad la tendrá el kirchnerismo, que deberá armarse de paciencia para diferenciar dentro del espacio opositor a los sectores que tienen una actitud madura, en buena medida autónoma de las grandes corporaciones, y darse una política diferencial hacia ellos, una política, en definitiva, porque a los otros, a los que siguen enganchados en la oposición a como dé lugar de todo lo que se haga, a ellos sólo hay que ponerlos en caja ganándoles cada una de las votaciones que sean necesarias.
Entre las muchas tareas de las que tendrá por delante el FPV estará la de no dejarse llevar por el revanchismo e impedir que los halcones triunfen y también la de crear las condiciones para que aquellos sectores de la oposición autónomos y no dispuestos a seguir arriando banderas puedan desarrollarse. Cuando una fuerza tiene proyecto, y es mayoritaria en cantidad pero también en calidad debe utilizar esa fuerza de persuasión para indicarle el camino a los que piensan distinto pero quieren seguir jugando en el campo de la política.
Que así sea.
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