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martes, 24 de noviembre de 2015

Ha comenzado la desarticulación del estado kirchnerista


Ha comenzado la tarea de desmontar la estructura que deja el kirchnerismo, y será en equipo, coordinadamente. Acá, los amigos de Nestornautas explican la gravedad del fallo de la corte suprema contra ANSES, aunque en realidad es contra el sostén de varios programas sociales. La tarea será combinada, y la justicia le proporcionará al nuevo gobierno la comodidad de no tener que decir otra cosa que no sea "respetamos a rajatabla a la justicia".

Luego vendrán otras sutilezas, como por caso ir sacrificando rutas de Aerolíneas para garantizar la eficiencia de la empresa en manos de estado, con lo que se llegará a una situación en donde no de pérdidas pero a costa de haber reducido notoriamente la prestación.

La idea madre será que cierren los números, luego se verá cuántos argentinos quedan adentro y cuantos afuera. Si por este fallo de Lorenzetti y cía empiezan a escasear los recursos para garantizar la movilidad en las jubilaciones y en la AUH, lo lamentarán y nos dirán que habrá que esperar que el país crezca, ahora que se recobró la confianza, para ir viendo qué se puede ir haciendo con los que quedaron a la intemperie.

En su regreso al poder, el neoliberalismo no dejará nada librado al azar. El proyecto es profundo y troncal, como lo ha explicado reiteradamente Arnaldo Bocco en la radio. Acá se puede ver cómo se va diseñando el gobierno de los CEO. Vienen por todo el montaje que dejan estos 12 años. Lo que está por verse es cómo se las ingeniarán para ir comunicando la demolición. Como ya se ha dicho, dirán que son medidas indispensables que aunque sean antipáticas deben tomarse dado el desastre que dejó el kirchnerismo.

La batalla será por el sentido, con el agravante de que cuentan con un poder de fuego mediático fabuloso. Esto recién comienza.

Y se irá agravando

miércoles, 5 de febrero de 2014

Necesitan que la experiencia kirchnerista termine en el desastre

Los "mercados" necesitan que la experiencia kirchnerista termine en el desastre de modo de mostrar que no solo ellos llevaron al país al borde de su disolución en 2001. Necesitan ese empate histórico, por eso están echando mano a todos los recursos de que disponen para conseguirlo.
En el debate con Solanas y Filmus, ante una comparación con el 2001 del ex senador kirchnerista, Gabriela Michetti dijo que cualquier comparación con ese año era beneficiosa pues equivalía a comparar con un tiempo donde el país estaba en el fondo del mar. Lo que no explicó la senadora es qué pasó para generar tal hundimiento. Es más, nadie de lo bocones que pululan hoy desgañitándose contra el gobierno lo explica y hasta más de un “moderno” dice que hay que cortarla con eso de comparar la situación actual con la de 2001.
Al fondo del mar llegamos precisamente por la aplicación ortodoxa y dogmática de todo lo que hoy nos proponen como alternativa, así de sencillo. Pero cuesta advertirlo pues “de eso no se habla”.
En este blog hemos insistido hasta el cansancio en razonar que mientras el neoliberalismo tomó el desbarranque de 2001 como la consecuencia de haber colocado al volante a un inepto, el problema no era de manejo sino de orientación: Se estaba yendo camino al precipicio nacional y social, pues eso propone como fin estratégico el neoliberalismo. De la Rúa no se animó a seguir y mandó el auto a la banquina.
Cuando llegó Néstor Kirchner, sacó el auto del barro, lo volvió a colocar en sobre la cinta asfáltica pero eligió otra orientación, planteando que el problema de fondo era el sentido que llevaba ese rodado y que por ende se imponía ir para otro lado. En este punto está el eje de fondo sobre el que discurren los debates del presente: qué hacer con ese automóvil y para dónde conducirlo.
El kirchnerismo demostró que existía otro camino y cosechó resultados que están a la vista pero ha entrado en una zona de fuertes turbulencias porque como era de esperar, varios factores de poder iban a practicar todo tipo de maniobras para hacerlo sucumbir dado que lo central para el establishment es mostrarle a la sociedad que cualquier intento de avanzar en sentido contrario al de “los mercados” termina mal. Cuando hablan del “relato” están diciendo que la AUH, la recuperación de los fondos previsionales y de YPF, la ley de medios y tantos logros más, son inventos irracionales de mentes enfermas que imaginan una realidad de fantasía. Es que ellos son los portadores de la verdad y cualquiera que intente refutarlos es simplemente un demente. El planteo es que si lo que asoló al país es un relato fantasioso, mucho de lo que se hizo a su amparo deberá ser modificado o directamente eliminado por ser fruto de elucubraciones taimadas. Esto se llama ni más ni menos que retorno furibundo al dogma neoliberal, que nunca fue del todo erradicado y está pugnando por volver a caballito del accionar desestabilizador de varios sectores del empresariado y de la compresión de la memoria popular a un tipo de mp3 mental verdaderamente preocupante.

lunes, 16 de diciembre de 2013

En busca del Ceo...



Antes de las elecciones la consigna de la oposición más radicalizada era “O cambia o se va”, ahora, a caballito de los reclamos de los estatales de todas las provincias, vuelven a las andadas un ramillete de sectores y dirigentes que coinciden en algo: el deseo de que todo se pudra. Por ahí anduvo Eduardo Duhalde, autotitulado “piloto de tormentas”, proponiendo desde el diario La Nacion a Roberto lavagna como ministro de economía, que desde Infobae declinó la oferta…

Ahí anda también Hugo Moyano cual molusco parduzco en el poema sinfónico “Teresa y el oso” de Les Luthiers (He perdido mi caparazón ¿no lo vieron?) echando kerosene en cada chispa a ver qué pasa…

Estamos ante una ofensiva donde se combina el interés legítimo de los trabajadores por ampliar su participación en el reparto de la torta con un juego estratégico de ciertos sectores que están al acecho para aumentar su tajada, porque lo que hay que decir es que siempre que las variables se desbocaron los que salieron ganando jamás fueron los trabajadores y las clases populares sino las minorías poderosas y los grupos económicos. Siempre luego de las grandes crisis, cuando se dispersaron las humaredas, nos encontramos que así como quien no quiere la cosa, así como al descuido, las grandes corporaciones y los sectores minoritarios que detentan el poder económico fueron los que se llevaron la mejor parte y aumentaron sus ganancias y su poder de influencia para seguir condicionando a sucesivos gobiernos.

Contrariamente al imaginario de cierto catastrofismo infantilista, el caos siempre es funcional a los grupos económicos. Entenderlo será un gran paso adelante para los trabajadores y los sectores populares. Esto no significa dejar de reclamar ni mucho menos, sino evitar caer en la trampa.

martes, 3 de septiembre de 2013

Verbitsky define con precisión cuál es la contradicción principal de la etapa

Gracias al blog de Eva Row pude acceder a esta interesantísima nota que le hizo María O'Donnell a Horacio Verbitsky, que dijo cosas como las que a continuación transcribo:

"Acá hay un tema estructural: hay un poder económico, hay un entrelazamiento que han dominado la escena política del país desde 1975 en adelante en forma abierta y que han tenido una serie de contrariedades a partir de 2003, lo cual no quiere decir que hayan perdido el poder que tenían pero han sido sometidos a límites porque ¿Qué tenemos?¿Un Estado revolucionario expropiador como dijo Magnetto en 2010 en la entrevista que dio al Financial Times? ¿Etapa confiscatoria? Eso no es para nada así, lo que hay es una voluntad reguladora, una voluntad recaudatoria. Estamos construyendo Estado, no lo estamos haciendo de la mejor manera pero aquí hay, de parte de los gobiernos de 2003 en adelante, una voluntad regulatoria que no ha tenido ningún gobierno previo de la democracia argentina y esto explica todos los chisporroteos, todas la resistencias, toda las peleas. No es que Néstor y Cristina tienen mal carácter, es que han decidido tomar una cantidad de decisiones que han motivado reacciones muy fuertes. 

Entre las tareas pendientes está mejorar la calidad de ese estado regulador. No puede ser que la opción sea regulación a los empujones o un viva la pepa y el paraíso del neoliberalismo. Si vos ves el programa de gobierno que enunció Sergio Massa en la reunión que tuvo con los empresarios unos días antes de las primarias, el programa de Massa no es regular con calidad institucional, además, la calidad institucional de Massa, por favor...

Aquí, lamentablemente, la opción es profundizar este proceso que estamos viviendo desde 2003 o retroceder a situaciones que tendrían consecuencias gravísimas en la Argentina porque después de 10 años de recuperación de posiciones para los sectores populares esto no se va a perder sin lucha. 

Aquí se han dado una serie de pasos que mejoran ampliamente la situación de los sectores populares después de décadas de retroceso y hay una presión muy fuerte para volver atrás, para volver a endeudarse, lo que dijo Massa ese día con los empresarios, volver a permitir que los bancos intervengan en el sistema previsional. Es decir, revertir las cosas que se modificaron positivamente en esta década."


En el blog de Eva está el audio de la nota

lunes, 17 de junio de 2013

¿La sociedad gira hacia el centro?

En este muy movilizante post, Escriba nos deja al final estas preguntas:

"Pero entonces no me queda claro. ¿La sociedad gira hacia “el centro”? ¿Nunca “giró” a la “izquierda”? ¿O es que ocurre otra cosa?"

No sé si "la sociedad gira hacia el centro" o si nunca giró a la "izquierda", más bien se me ocurre que nunca estuvo en los planes colectivos salir del dibujo de país que se intentó bosquejar en el cuarto de siglo feroz que fue de 1976 a 2001. En una primera mirada podríamos convenir que la sociedad quiso volver a la carretera luego de la ida a la banquina del 2001 entendiendo que el accidente se había generado por fallas en la conducción (La Alianza) cuando para nosotros el problema estuvo antes que en el manejo, en un vehículo que se caía a pedazos (el modelo neoliberal).

La sociedad comprobó en 2001 las consecuencias del neoliberalismo, por eso luego avaló los lineamientos básicos del kirchnerismo en su faz de reconstrucción, pero llegó un punto donde entró a dudar si realmente quería salir de la estructura de los noventa, más bien diría que su dilema pasó por desconocer adónde conducía la salida de los noventa. La disyuntiva sigue siendo mantener el país dependiente, agroexportador y alineado mansamente con "el primer mundo" o buscar un camino que nos acerque más a una estructura capitalista que sin renegar de lo agropecuario tienda a dar más importancia al desarrollo industrial con un estado mucho más presente. Ahí hay un punto de conflicto y de debate profundo. Tenemos claramente un "núcleo duro" que banca el proyecto de salida de los noventa, existe un tercio que está claramente imbuido del espíritu y la letra del neoliberalismo y en el medio está ese tercio que duda y sobre el cuál debe apuntar el trabajo político.

Pero tenemos también el problema de que a veces no alcanza con tener mayorías parlamentarias para impulsar transformaciones profundas como la que se pretende en la justicia. Si sabemos que el aparato judicial está en manos una élite para nada dispuesta a perder sus privilegios, es obvio que con sacar una ley en el parlamento no alcanza. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. A la mayoría parlamentaria hay que acompañarla con la creación de un sentido común afín y eso por ahí ha faltado. De nada sirve que nos quejemos porque la justicia frena las leyes del parlamento. Estamos haciendo política y sabemos que los adversarios van a aferrarse a lo que venga con tal de defender sus posiciones. En su momento tenían el recurso del golpe de estado, ahora se refugian en la justicia. Es obvio.

Entonces hay que entender que la famosa "batalla cultural", pese a su bastardeo, sigue siendo central para dar el debate sobre qué tipo de país y sociedad queremos edificar. La noción de que "este país no me merece", hija directa de la mirada oligárquica según la cual el progreso, el conocimiento y las ideas lúcidas vendrán inexorablemente del norte, debe ser confrontada con elementos que demuestren que es posible edificar una sociedad más integrada, con mejor redistribución. Mientras muchos argentinos sigan convencidos que "este país" no puede ser más que un productor de carnes y granos, será imposible evitar que luego de intervalos de una década la sociedad gire inevitablemente hacia el centro que se quede ahí, que se conforme con ese rol en el mundo.

martes, 19 de marzo de 2013

Macri, el reconciliador


Independientemente del contenido milico de la palabra "reconciliación" es llamativo cómo esta declaración del jefe de gobierno porteño engarza con estos dos post que escribí hace poco sobre el sentido de las palabras "Unión" y "Democracia". En la visión de Macri, la "reconciliación" significa dejar de implementar   medidas que alteran la estructura que dejó el neoliberalismo en el incendio de 2001 e incluso derogar la mayoría de ellas.

Desde las retenciones al 35 % hasta la nacionalización de YPF, pasando por la ley de medios, el matrimonio igualitario, la recuperación de los fondos previsionales, etc, son todas acciones que, según razona Mauricio, estarían dividiendo a los argentinos y por ende se impone retrotraer las cosas a abril de 2003. Ni hablar de la política de Derechos Humanos...

Macri balbucea toscamente esta oración, pero de eso se trata, precisamente. A la postre, es el único proyecto político y económico que hoy se opone como contracara al que expresa Cristina Fernández de Kirchner. El único problema de ese proyecto es que no puede ser enunciado por su carácter piantavotos, pero por ahí está discurriendo el dilema de la oposición no solo macrista.

sábado, 16 de marzo de 2013

"Nunca estuvimos tan desunidos"

Días atrás escribí este post donde desarrollaba la idea de que la norma Iram de la democracia la daba el acatamiento al estado de cosas que dejó el neoliberalismo. Algo similar está ocurriendo con el concepto de "desunión" y más fuertemente a partir de la unción de Jorge Bergoglio como Papa. El discurso que promueve el dispositivo mediático opositor es que "nunca hemos estado tan desunidos como en este tiempo" y que el reponsable de ello es, por supuesto, el kirchnerismo. Acá tenemos otro buen filón para analizar: ya no sólo será un demócrata hecho y derecho quien desde la izquierda o la derecha no atente contra la estructura neoliberal sino que ahora se suma la noción de que aquél que busque trastocar el estado de cosas desune y promueve la discordia entre los argentinos. Subirle impuestos al campo ya no es una reparación social sino un ataque artero a la "unidad" de la sociedad.

La "unidad" significa el retorno al país previo al 2003 y no es raro que esto sea así, no debería extrañarnos que muchos argentinos anhelen la "normalidad" de los noventas. Fue muy fuerte la avanzada de aquella década, fue voraz el lavado de cerebros. Basta recordar que el conjunto de los medios de comunicación avalaban por completo el proyecto político-ideológico del menemismo y que a lo sumo se criticaban aspectos formales. A los 7 años de dictadura y neoliberalismo feroz, sucedió un interregno de 6 años de zozobra y luego sobrevino la década de los 90, que llegó para "poner orden y previsibilidad" en una sociedad que andaba a los tumbos.

Luego, esa "normalidad" se vio afectada por la falta de pericia del radicalismo y casi nos disgregamos como nación, pero siempre las usinas de las minorías repitieron incansablemente que si bien nos habíamos ido a la banquina, el problema fue del conductor, no del vehículo. Por ende siempre estuvo subyacente la noción de que con un buen volante, se podía seguir avanzando con el mismo rodado. Esa idea es la que astutamente han venido vendiendo bajo el packaging de "unidad" y "democracia". Estará por la unidad y la democracia aquél que no confronte con la noción de que el vehículo (el neoliberalismo) todavía puede dar respuesta. Dentro de este bloque hay que incluir a sectores del progresismo y la izquierda que, aunque sueñen con cambiar el estado de cosas del neoliberalismo, por sus escasas posibilidades de acceder al poder terminan siendo visualizados y utilizados por los medios dominantes como aliados. La derecha ha crecido en este aspecto y toda fuerza política menor, por más que tenga un discurso antisistema, será apañada y utilizada en la acumulación de masa crítica contra el enemigo principal, que no es otro que el populismo.

El modelo de "democracia" y "unidad" son los noventa, el punto más alto de la hegemonía de los grupos económicos, aquella etapa en que la oposición a Menem la articulaba Mariano Grondona los jueves en "Hora Clave" y donde Chacho Alvarez y Cía planteaban que la estructura estaba bien, que sólo faltaba una gestión más transparente, sin corrupción. Los tiempos en que lo que se buscaba eran "buenos administradores"...

No es casual, entonces, que todo intento de alterar ese estado de cosas será señalado como disolvente y antidemocrático. A este análisis hay que recurrir para confrontar con la noción, cada vez más instalada, de que "los argentinos estamos más desunidos que nunca". En realidad no estamos más desunidos, lo que sucede es que se quebró la hegemonía del discurso neoliberal, o sea, se quebró la "unidad"...

jueves, 24 de enero de 2013

Ahora entiendo porqué nuestra derecha elogia a Brasil


Leyendo este muy interesante reportaje se advierte porqué las fuerzas de oposición argentinas elogian el modelo brasileño, porque allí se aplicó mejor y si bien fue perjudicial, no hizo los estragos que padecimos acá. En realidad, la gran aspiración del espectro opositor es volver a un neoliberalismo pero ahora con mayor control de daños...

Por otra parte, Crespo también le da valor a esa idea que Arnaldo Bocco repite toda vez que tiene ocasión: la necesidad de crear un Banco de Desarrollo.

martes, 28 de febrero de 2012

¿Cuánto falta que algún titular miserable rece "Cristina embiste a TBA"?


Antes confirmaba siempre mis peores sospechas con los presidentes, siempre que esperaba la defección, el borre, la traición, la encontraba a la hora señalada. Ahora no. Ahora espero gestos de seriedad y los encuentro, ahora espero que mi presidenta me presida como me gusta, y lo hace. Cuánto han cambiado las cosas.

Cristina finalmente habló y dijo lo que la ciudadanía de buena fe esperaba, enunció con claridad que será implacable en las medidas pero nos alertó de lo duro que es seguir cuesta arriba. La razón de ser de la gestión presidencial tiene su costado ingrato. De poco te sirve saber que con tu política se recuperó el trabajo la dignidad de millones de personas si un siniestro como el del miércoles te arranca 51 vidas. Cristina transmitió ese sabor amargo anoche y nos conmovió, pero además eso nos acercó aún más a ella. Cristina necesita que el pueblo la apapache, Cristina no es de hierro, aunque a veces lo parezca. Cristina no tiene que bancarse sola todo esto, nos necesita. Te necesita.

Seguramente tomará las medidas pertinentes y precisamente por ello volverá a ser demonizada ¿Cuánto falta que algún titular miserable rece "Cristina embiste a TBA"? Anoche, algunos especulaban con que como no quiere tomar decisiones le tiró el fardo a la justicia. Claro, si no hubiera sido explícita en decir que va a esperar a que la justicia haga su trabajo ya estaría siendo acusada de embestir a un poder independiente del Estado. La lógica de la demonización sigue más vigente que nunca y habilita todo tipo de travestismos, como que los que defendieron a rabiar el esquema privatizador del menemismo ahora aparezcan fungiendo como auspiciantes de políticas reestatizadoras de los servicios públicos.

Ojo que que vienen por todos lados los camaleones.

Hay que estar más atentos que nunca. Las medidas a tomar no son moco de pavo, no se pueden instrumentar de la noche a la mañana y se enmarcan en el desafío de fondo que no es otro que romper de una buena vez el corsé que nos dejó le neoliberalismo en todas las áreas estratégicas y que cuando se empiecen a tocar intereses arreciará la tergiverzación con la ferocidad de siempre.

Hicimos mucho pero ahora viene lo más complejo, lo más profundo. Ellos lo saben, por eso van a redoblar el fuego graneado para generar dudas en el pueblo trabajador, que es al fin y al cabo el único sostén que todo proceso de transformación necesita.
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jueves, 14 de julio de 2011

Los globos se sembraron durante 25 años



Muchas de las elucubraciones que vengo teniendo sobre cómo hacer para que los sectores medios entiendan que les conviene más nuestro proyecto que el que expresa Macri han encontrado en este documento del Gallego Fernández muchas respuestas que sin ser totalizadoras, indudablemente generan un avance importante en orden a la visualización del problema y sus posibles soluciones. El Gallego explica con certeza cómo funciona la cabeza del individualista y nos recuerda algo vital: que es tan individualista el cuentapropista que está en la lona como el gerente que vive muy regio en Palermo:

"Es tan individualista el que desde necesidades extremas, intenta resolver lo apremiante de su situación por sus propios medios, como el gerente que vive en Palermo y considera que su posición es el resultado de su esfuerzo. Ambos son una esponja del discurso liberal, es la formula aplicada por el menemismo en los noventa."


Pero también nos ayuda a desentrañar cómo reacciona el individualista que, ponele, mal que mal zafa; Cuáles son sus reflejos, por ejemplo, ante los anuncios de viviendas para los sin techo (Las negritas son mías)

"En tanto el discurso del PRO estaba dirigido a todos los votantes, el nuestro estaba focalizado en las asimetrías entre la zona norte y la zona sur; el discurso nuestro podría impactar en los sectores con consumos satisfechos, si estos sectores en su visión ideológica, considerasen que el estado tiene como finalidad construir un orden social de justicia e igualdad; por el contrario, estos sectores consideran que todos tienen iguales oportunidades en el mercado para satisfacer necesidades, y que sólo se requiere del esfuerzo propio para lograrlo, por lo que toda intervención reparadora del estado, es reconocerle un privilegio a quienes no se esfuerzan por alcanzar con-diciones de vida digna. Esto quedaba amplificado cuando se hacía referencia a lo que nosotros empíricamente exhibimos como logros del gobierno nacional. Para quienes son portadores de valores individualistas y liberales, todo reparación del estado en su intervención en la sociedad, representa un gasto que sostienen con sus im-puestos destinado a personas que consideran holgazanes. En síntesis la propuesta hacíamos fue interpretada por los sectores individualistas, como una propuesta destinada a construir un orden de igualdad y equidad a costilla de su trabajo."

La verdad es que este texto parece mejorar con cada lectura (acá está, por si no lo viste hoy temprano) Es que nos viene a recordar que un ciclo de 25 años ¡25 años! nos fue en vano. Que aquello que comenzó en 1976 tuvo una fuerte continuidad hasta diciembre de 2001 y que en ese cuarto de siglo se sembró una noción del mundo que en todo caso en estos tiempos lejos de morir, sigue germinando, con el agregado de que en lo ideológico fue muchísimo más letal la década menemista que los siete años de dictadura cívico-militar. Esa suposición de que el pobre lo es por haragán, esa mirada del Estado como un ente opresor, como freno a la "actividad privada", esa sospecha de que al fin y al cabo el Estado le saca al que trabaja para darle al vago, cuando en realidad los que hacen la gran diferencia son los sectores del gran capital concentrado, todo eso está muchísimo más vivo que lo que creíamos y el domingo nos fue comunicado de la manera más atroz. En una de esas confundimos el dislate de la dirigencia opositora con las corrientes ideológicas profundas que anidan en buena parte de la sociedad y por otra parte nos dejamos llevar por cierta endogamia, por cierto microclima, mientras afueran estaban pasando cosas...

Como no puedo escindirme de mi profesión y por ende de la cuestión mediática, observo como un problema la endogamia comunicacional. Recibir Página/12 o Tiempo Argentino, navegar por blogs como éste, sintonizar Radio Nacional, Cooperativa, la 530 o la AM 750 y en la tele conectarnos con 678 y Duro de Domar en un punto genera aislamiento y eso en política se paga carísimo. Hay que buscar mecanismos para salir de esta encerrona y eso nos toca a nosotros, es un problema nuestro, a tenerlo siempre presente (recuerdo ahora cuando los oyentes de Radio nacional le pegaron a Anguita por hacerle una nota a Federico Pinedo) Los medios concentrados van a seguir haciendo su juego y no entenderlo será un acto de inocencia superlativo. Culparlos por encriptar y ocultar información, por proteger candidatos , en suma, exigirles que practiquen un periodismo que en rigor nunca practicaron calmará conciencias pero no altera el teatro de operaciones. Ese dispositivo seguirá jugando sucio y no hay lugar para el reproche moral.

Esto es política, compañeros...

El punto es que mientras sigamos en ese microclima se nos tornará imposible conectarnos con ese 47 % y eso es algo imprescindible para transformar el estado actual de cosas. Supongamos que controlamos un 44 % de la intención de voto y que con eso basta para la reelección en primera vuelta. Tenemos que ver que esos sólo son votos, y que para llevar adelante lo que planteamos muchos como proyecto profundo (cuya base es el "Fifty-Fifty") se necesitan muchas más cosas que votos; pensemos incluso en las contradicciones internas del colectivo kirchnerista (honestamente, no creo que haya grandes diferencias ideológicas entre, ponele, Gioja y Macri), pensemos en que por ejemplo en áreas vitales como la agropecuaria, la base estructural sigue aún hoy siendo la que dejó Cavallo...Si vemos todos estos elementos y los sopesamos en su conjunto nos encontraremos con que es mucho lo que queda por hacer y fundamentalmente que ahí empieza a jugar y a fondo lo ideológico, por eso es imperioso visualizar estos aspectos y proceder en consecuencia. Si finalmente hay balotage y si Macri gana 60 a 40, 65 a 35 o 57 a 43, la verdad, es lo de menos.
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miércoles, 20 de abril de 2011

Cambiamos nosotros, Savater es el mismo


 A veces no sé hasta dónde incidió el menemismo en lo que pensábamos muchos allá por los 90, hasta dónde operaba la anomia boba en la que estábamos inmersos o si definitivamente fuimos unos pelotudos. La verdad es que eso es lo que siento cuando leo estas declaraciones de Fernando Savater, un tipo al que en una época lo supe tener en esos altares donde se colocan a personalidades interesantes. Seguramente hay un poco de todo. El menemismo, como representación vernácula del neoliberalismo hizo estragos, qué duda cabe, pero también nosotros (digo los que ya eramos grandotes en los noventa) arrastrábamos una serie de patrones conceptuales que nos hacían creer que tipos como Savater eran un intelectuales que caminaban junto a nuestra utopía, y la verdad es que ahora nos damos cuenta de cuan equivocados estábamos, porque no podemos culpar a Savater, que no cambió en nada. Que se sepa sigue diciendo lo mismo de siempre, los que cambiamos, los que crecimos -o despertamos- fuimos nosotros, entonces al leerlo sentimos más que rabia por él, una especie de vergüencita por nuestro propio pasado, por esos días donde lo leíamos con fruición en las contratapas de Página/12 o dormitábamos viéndolo en esos programas de TV tan feos...

Fijate lo que dijo:

"El populismo es la democracia de los ignorantes. Lo que es la democracia para las personas cultas, una forma de gobierno que genera esperanzas y la forma civilizada de vivir en sociedad, es sustituida por el populismo, que es una degradación destinada a los ignorantes. Es la democracia rebajada en precio."


Claro, lo más leve que se me ocurre es pensar que el pobre diablo no entiende un catzo de lo que es nuestro continente. Pero sigue, eh:

 "Yo tengo relacionado al peronismo con el franquismo porque Franco era un entusiasta de Perón y yo no era un entusiasta de Franco, de modo que por ostensión tampoco soy un entusiasta de Perón. Ahora hablar de peronismo es arqueología; llamarse peronista es como si yo me llamara Tiranosaurio rex"

¿Te das cuenta de qué hablamos cuando hablamos de "Batalla cultural"? ¿Te das cuenta que de lo que se sigue tratando más que nunca es de demostrar día a día que lo que hay que romper es ese diagrama de pensamiento que coloca a tipos como Savater del lado de las ideas progresistas? ¿Te das cuenta que cuando rascás un poco, debajo de esa piel socialdemócrata aparece el cuero neoliberal?

Que personalidades como Fernando Savater terminen haciendo el ridículo en lugar de instar al pensamiento, que  promuevan la condena por lo distinto en lugar de ponerse a estudiar por qué somos como somos en estas tierras da una pauta de cuanto venimos avanzando en América latina. Ya Don Arturo Jauretche habló hace más de medio siglo de que para entender nuestra realidad hay que amoldar el sombrero a la cabeza y no la cabeza al sombrero. Bueno, de eso se sigue tratando, de que Savater sigue leyendo la política argentina y latinoamericana con el prima europeo y, como no puede ser de otra manera, termina en papelón.
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jueves, 10 de junio de 2010

El dogmatismo de los sectores dominantes



Este titular inolvidable de Clarín tiene bastante que ver con una idea que hace tiempo me da vueltas en la cabeza y es que los sectores dominantes de nuestro país padecen un nivel de fiebre dogmatica tan elevado que los arrastra a perpetrar cotidianamente un sinfín de bloopers que pasan desapercibidos puesto que, entre otros factores, en el dispositivo mediático se padece el mismo síntoma.


Los tipos parten de la base de que todo lo que hace el gobierno está irremediablemente mal y que entonces, aunque esa gestión equivocada ofrezca resultados favorables, reflotan a cada rato la idea del “veranito” que fue presentada en sociedad ya a mediados de 2002 cuando Roberto Lavagna estaba en el ministerio de economía. Han pasado ocho años y siguen blandiendo la misma consigna, la idea de que este bienestar de un sector importante de la población es algo así como “pan para hoy y hambre para mañana”, que algunas variables andan bien o con buenas perspectivas pero que el país marcha inexorablemente al desastre y por lo tanto no hay que andar bailando tan alegremente en la cubierta del Titanic.

Ayer por la mañana Víctor Hugo Morales entrevistó al gerente de una inmobiliaria sobre el boom en las ventas de departamentos en la ciudad de Buenos Aires y este buen señor, derramó en todo su esplendor varios items de este dogma perenne. El gerente planteaba que “la gente” realiza inversiones inmobiliarias para cubrirse, para capitalizarse -algo que por otra parte es obvio- y que por ejemplo compra autos nuevos y caros para darse un gustito en medio de una realidad compleja y preocupante.

La idea que subyase es que si se venden más autos y departamentos, si se venden más plasmas y más gente sale de vacaciones es porque el precipicio está a la vuelta de la esquina. La gente se cubre y aprovecha los días previos al tsunami para disfrutar un poquito. No es que la economía esté mejor, no. Es que aquellos que tienen algún ahorro lo gastan porque ¿para qué seguir guardando si todo caerá en saco roto? Si no amamos ahora ¿Cuándo lo haremos si el choque de planetas es inminente?

Como no pueden tapar el sol con la mano se busca instalar la noción de que todo es un desastre y que sólo hay algunas pequeñas alegrías en medio de un contexto atroz.

Tienen metido en la cabeza un diseño y una serie de teorías -que por otra parte nunca dieron resultado salvo, obvio, para los sectores acomodados-. Están fatalmente convencidos de que los pobres deben recibir sólo lo que les sobre a los ricos. Creen a muerte en que así como hay Dios, la copa alguna vez derrama, aunque no haya experiencia mundial para probarlo.

Y lo peor es que no es una pose. Lo fulero es que estamos en presencia de una creencia arraigada a full, es como que se les ha metido una garrapata ideológica en el zapallo que les impide analizar las cosas de otro modo. Para ellos, que la Argentina haya estado fuera del “mercado de capitales” fue “un problema” porque están incapacitados de entender el mundo de otra manera.


Son los mismos que en estos días, cuando Europa cruje, siguen insistiendo en que se debe a “errores” de aplicación. En los noventa nos atormentaron con las "reformas pendientes" y pusieron en ese faltante las causas de nuestros males. Nos dijeron hasta el cansancio que eso nos pasaba porque no hacíamos las cosas como en el "primer mundo"


¿Y ahora, señora?


Les han enseñado eso y lo repiten de memoria, mecánicamente, porque desconocen la posibilidad de mirar las cosas desde otro lado. Hay un modelo de economía, de propiedad y de distribución de riqueza que ya está predeterminado y no admite discusión.


Dios existe y punto.


Frente a este dogma viene tomando cuerpo muy lentamente pero sin pausa otra mirada, otra visión que entronca con algunos paradigmas del kirchnerismo pero que lo excede. Si algo nunca vamos a dejar de agradecerle a esta primera década del siglo es que se puso todo en discusión y que desde diversos sectores se empezó a demostrar y a poner a la vista de todo el mundo el dogmatismo cerril con que desde los sectores dominantes se procede. Se empezaron a hacer trizas muchas certezas otrora indiscutibles y ahora nos encontramos con la interesante contradicción de que incluso algunos sectores empresarios que les va muchísimo mejor que cuando se aplicaron las recetas a las que ellos están aferrados apriorísticamente, cuando se los aborda por fuera del ámbito periodístico o público no encuentran una explicación lógica de porqué les está yendo tan bien si es que el gobierno está haciendo todo tan mal.



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viernes, 26 de febrero de 2010

Condenados al Exito


Maestro de la perogrullada política, Eduardo Duhalde es un compilador de “Grandes Exitos” del discurso dominante en el país. Ahora plantea que hay que armar un proyecto que incluya hasta los seguidores de Videla…

Causa gracias

Y mete miedo

Lucas Carrasco es quien mejor ridiculiza el discurso duhaldista, quien con una gracia singular le saca jugo a máximas del hincha de Banfield como aquella de que “tenemos que ponernos de acuerdo en cuatro o cinco temas”

Hace días, Duhalde pidió que las Fuerzas Armadas se sumen para combatir “la inseguridad”, ahora lo menta a Videla. Está juntando votos de la derecha dura, de esa argentina agazapada, profundamente golpista, que sigue vivita y coleando.

No preocupa Videla, ni preocuparía tanto Duhalde sino existiese un bolsón reaccionario de tal tamaño.

Hay, en efecto, un núcleo duro embanderado con lo peor del terrorismo de estado. Y ojo que es más numeroso de lo que pueda suponerse. Excede y por mucho a los grupetes que junta Cecilia Pando.

Pero hay otro sector, mucho más numeroso aún y es esa asociación sin fines de lucro que nuclea al boludo tipo argentino, esa troupe de “vivos” funcionales que siempre tienen la oreja preparada para recepcionar las guarradas de Duhalde. Esos son realmente peligrosos porque son muchos. Son los que votan a Macri y después cacerolean porque se les inunda la cuadra y se quejan ante las cámaras porque “nadie hace nada” o que en estos días saldrán a putear porque el gobierno porteño les aumenta los impuestos para subirle el sueldo a los docentes (que tienen dos meses de vacaciones, etc, etc) Son los adalides del “no me jodan”, una rara especie de pseudo anarquistas de derecha. Son los cancheros, los piolas de la cuadra, los que permanentemente la tienen re pero re clara, los que repiten a cada instante que “siempre fue así y no va a cambiar”. Entraron al Estado por su padre, se patinaron el retiro voluntario con Menem, recorrieron todo el espinel del cuentapropismo y ahora le están sacando el jugo al Renault 21 vetusto que funge de remis.

Esa es la clientela de Duhalde y al mismo tiempo un contrapeso para todo proyecto que intente cambiar alguito la realidad, porque como dice el dicho popular, siempre es más complicado el equivocado que el ignorante. El equivocado cree que sabe, cree que tiene la posta, y en su fracaso personal proyecta el fracaso colectivo. Estos tipos que se las saben todas pero cada vez están peor terminan finalmente adhiriendo a las opciones más ramplonas por la sencilla razón de que les fue horrible en todo lo que emprendieron y total ahora, “perdido por perdido”… vocé me entiende ¿no?

Pero en su discurso nunca hay un reconocimiento de errores, una pizca de autocrítica. Ellos siempre hicieron las cosas bien, los que hicieron todo mal fueron los gobiernos. Los gobiernos que ellos mismos votaron pero jamás lo confesaron. Nunca votaron ni a Alfonsín ni a la rata ni a la Alianza. El mismo Duhalde que les dijo “El que depositó dólares, recibirá dólares”, ese mismo caradura al que tanto putearon, ahora los vuelve a convocar y estos especímenes, ejemplares del boludo tipo argentino, le vuelven a creer y vuelven a fantasear con que regresando a los tiempos idos de los noventa finalmente le encontrarán el agujero al mate.

Ahí anda Duhalde con sus 20 Grandes Éxitos de la mano de Terragno prentendiendo hacerle creer al país que la solución a todos nuestros problemas pasa por la entente radical-peronista del pacto de Olivos y el derrocamiento a De la Rúa. He aquí un discurso insostenible que no resiste el mínimo cotejo con nuestra historia reciente, pero apto, muy apto para los oídos de esta tribu.

Duhalde y Terragno plantean que sin tensionar el status quo, sin tensar ninguna de sus contradicciones, el país retomará la senda del crecimiento y la redistribución. Este discurso sólo puede tener anclaje en cabezas tomadas por la desmemoria, en mentes dominadas por ese hábito de proyectar la vida a través de los titulares de TN. Antes no había tantas teles en los kioscos, en las sala de espera, en los bancos y en cada lugar habitado por argentinos (sólo falta que pongan algunos LSD en las salas funerarias) Entonces ahora la coyuntura se reduce al “minuto a minuto” y la perspectiva histórica a media hora cuando lleguen los nuevos titulares, que son en un 90 % los mismos de la media hora anterior. Esto limpia cabezas, higieniza cerebros. La gente pierde la memoria, pero además se suma un actor nuevo que pinta para disputarle seriamente el control del Movimiento del Boludo Tipo Argentino a los que se fueron del Estado con Menem. Son sus hijos, los que crecieron con la revista Caras y con el Gomazo de Tinelli y el bilardismo de Torneos y Competencias. Esos a los que la inventiva sólo les sirve para dejar comentarios anónimos en los blogs, repitiendo titulares de Perfil.

Duhalde y Terragno operan sobre esas cabezas vaciadas prometiendo que volver a lo que nos llevó al borde del precipicio ahora nos conducirá a la gloria.


Lamentablemente, muy lamentablemente por cierto, ese mensaje cala hondo en esas cabezas vacías de ciudadanos que ya no tienen el puesto en el Estado, que ya no tienen la galletitería, ni la pañalera que resultó un fracaso, tampoco el parripollo que funcionó un añito y nada más, mucho menos el “drugstore” (que era muuucho más que un kiosco, vistessss) que en verdad dio pérdida desde el primer día. Ahora sólo queda el alquiler de la casa de la vieja y ese auto avejentado, con gomas lisas, con el que se yuga la diaria.

Lamentablemente hay cosas a las que no se puede volver.

Por eso se ilusionan con retornar a esos tiempos idos, aunque no se dan cuenta que ya no son los mismos y que casi no les queda nada, salvo, eso sí, ese típico envalentonamiento, esa pose, ese aire de superados.

Eso que a veces nos hace sentir unos malnacidos por pensar que en un punto tienen bien merecido que les vaya como les va.


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lunes, 22 de febrero de 2010

Memoria


Dice el ministro de economía de Macri:

"... no teníamos previstos aumentos salariales porque los números no daban para eso"

¿Te acordás cuando esto era moneda corriente?

¿Te acordás cuando los números nunca cerraban para los trabajadores?

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jueves, 27 de noviembre de 2008

El retorno de Cavallo

El domingo lo vi a Domingo Cavallo en el programa de Mariano Grondona y lo tomé como algo natural... El lunes o martes escuché algunos mensajes de oyentes de ese gran programa de radio que es El Tren (Radio Cooperativa, lunes a viernes a las 19.30) que manifestaban su indignación porque también lo habían escuchado en Radio 10 y entré también en ese estado de bronca por sentir que estos personajes gozan de una impunidad inacabable. Incluso algún lector del blog me mandó un e-mail rogándome una interpretación sobre esta reinstalación del Mingo en los medios (Ojo que esto no es novedad de esta semana, arrancó en septiembre)
Resulta que anoche lo volví a encontrar al padre de la convertibilidad ¿Dónde? En el programa del “Bebo” Granados. “Entonces es una joda” me dije, rememorando aquella ingeniosa frase del disco “Perón, Gardel y mi Vieja”, que descerraja el General cuando se entera que lo sacaron a Onganía y en su reemplazo entronizaron a Levingston.

Pero no es una joda. Cavallo está regresando, o lo están reinstalando porque al fin y al cabo es el cuadro que más beneficios le otorgó a los sectores que expresan los programas y periodistas que lo convocan.
En un plano de guerra sin cuartel contra el gobierno nacional, la derecha está dejando de lado los eufemismos y está sincerándose. La cosa viene cada día más perfilada tipo “al pan pan y al vino vino” por eso están rescatando a toda la tropa que anda por ahí dispersa. No le hacen nota a Videla porque está preso, pero no nos asombremos si en cualquier momento y violando todas las normativas no se la hagan.

Todo lo que sume en contra del gobierno será bienvenido. La derecha en estos casos tiene un estómago tipo hiena, se banca cualquier podredumbre.

El tema es cómo se enfrenta esta avanzada y me parece que la peor táctica es la de agarrarse la cabeza y escandalizarse porque con eso no se gana nada.
El gran Manolo (¿Qué le pasa que no aparece últimamente?) le dijo un día a Lucas Carrasco

“En política como en el sexo lo que importan son los resultados”

Si esta máxima muy provocativa por cierto fuese cierta, a Cavallo hay que juzgarlo por los resultados de su gestión; hay que demostrar con audacia y mucho timming que este señor gestionó en beneficio de unos pocos y en perjuicio de las mayorías. Esto es sabido y creo que el pueblo lo tiene claro, aunque no lo diga o no lo manifieste oralmente (Los silencios del pueblo en los trenes, en las colas, en los bondis, son insondables, pero esos silencios no son generados por no tener nada que decir, más bien todo lo contrario)

Si la oferta de la derecha es Cavallo, estamos salvados. No obstante, hay que ponerle mucha política a la caracterización del operativo retorno y hay que estar preparados para que una porción importante de la sociedad le siga dando crédito pues además de los que se llenaron de plata con sus políticas están los otros, los del retiro voluntario, los jetones del café, los piolas que de tan vivos que son se las rebuscan manejando un remis... éstos también van a salir con su proselitismo pedorro, pero ya sabemos que existen y que ya en el 2003 votaron a Menem.

El problema no son estos sectores, el desafío es ser capaces de transmitir a las grandes mayorías populares que aunque este gobierno no nos termine de conformar, sigue siendo por lejos mejor que cualquier retorno al neoliberalismo de Cavallo, López Murphy, Prat Gay o Macri.
Y, por supuesto, criticar con fiereza ciertas perezas del oficialismo.

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