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lunes, 29 de junio de 2009

Cuestión de modales

Seguimos pensando y escribiendo en voz alta: Se observa un énfasis bastante marcado en puntualizar que una de las causas de la derrota y de este bastante probable fin de ciclo radica en las formas, en el estilo crispado de los K. La verdad que no sé si es tan así, no estoy tan seguro.
¿No será que la crítica se centra en los errores evidentes de estilo de los K pero en rigor va más abajo, al núcleo mismo del proyecto político y económico?
Preferiría especular por este lado. Es mucho más fácil que la gente compre el viejo asunto de los modales que cuestiones estructurales de modelo económico. Es mucho más fácil en este contexto hacerle creer a mucha gente que los K quieren amordazar a la prensa con la Ley (Q.P.D) de radiodifusión que rebelar el interés monopólico de Clarín de que nada, absolutamente nada cambie en materia de Medios de comunicación.
Ojalá la cuestión pasara sólo por lo modales ¿no? Porque, la verdad, todo indica que tras esos modales muy bien trabajos en los spot de De Narváez se esconden medidas bastante poco amables para el pueblo trabajador.
Corremos el riesgo de que los buenos modales impliquen presión para el ajuste, mayor insensibilidad para los despidos y una fortísima transferencia de recursos de los trabajadores a las patronales mediante la presión por una devaluación y una baja considerable en las retensiones a las exportaciones de cereales.
De confirmarse esta sospecha ingresaremos paulatinamente a un país “distinto” con diálogo y consenso, pero con una merma notoria en materia de empleo y poder adquisitivo del salario.
En ese escenario, muchos de los que ciegamente siguen convencidos de que su mejoría relativa de los últimos años se debe a sus cualidades innatas probablemente queden en la calle pero, eso sí, en un marco de diálogo civilizado.


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miércoles, 17 de junio de 2009

El problema no es de modales


Joaquín Morales Solá escribe hoy:

“Kirchner mantiene un debate soterrado, en voz baja, con sus asesores políticos y de opinión pública. Estos le recalcan que el hombre peleador y crispante espanta a la gente común. Kirchner se pregunta, y pregunta, por qué debe abandonar un modo que le fue útil durante tanto tiempo. "La gente me sigue cuando soy como soy", repite.”

Tengo muy claro que no me cuento entre “la gente” porque precisamente una de las características que más me cautiva de Kirchner es cómo sale a menudo con los tapones de punta contra la gran prensa y sectores de poder a los que aborrezco.
De la misma manera que me encanta ese perfil de Kirchner me dan definitivamente asco esas poses tipo Cobos, esos que ponen cara de buenos, cara de nada. Pero soy yo, lo tengo claro, que no soy como “la gente”

Es probable que lo que diga Morales Solá sea cierto porque generalmente los asesores de imagen dicen eso y es muy probable que el ex presidente haya dicho que la gente lo sigue cuando es como es.
El problema no es de modales.

El problema es que hay una porción muy grande de la sociedad que cree que ya no se necesita a Kirchner porque el país recuperó su status, porque “se normalizó” y ahora lo que se requiere son “buenos administradores”. Ya salimos del sofocón del 2001 y ahora retomamos la senda que traíamos y de la que no nos deberíamos haber corrido, de no ser por la tremenda impericia de Fernando De La Rúa y los radicales.
Esa gente que salió a cacerolear en 2001 escondiendo bajo el grito “que se vayan todos” el verdadero sentido de su brote participativo que era “devuélvanme mi plata”, esa misma gente que empezó paulatinamente a manifestar su asco por los piqueteros y poco a poco, en la medida en que mejoraba su situación, la emprendió contra el gobierno y los modales de los Kirchner.
Es cierto, los Kirchner no tienen buenos modales, pero nadie se acordaba de eso cuando hubo que reconstruir una sociedad que había quedado diezmada por las políticas que apoyaron a pie juntillas los mismos que ahora reniegan de los modales K.

Nadie de los que votan a De Narváez pueden sostener la mirada al fundamentar su voto, porque no encuentran otra motivación que no sea echar cuanto antes a los Kirchner del poder.
Hay, por cierto, una fracción que conoce los beneficios concretos de una derrota kirchnerista y un nuevo tiempo liderado por, ponele, Mauricio Macri. Los que siembran mucha soja y saben que se guardarán en el bolsillo el 35 % de las retenciones la tienen clara y saben que tendrán beneficios.
El problema son los otros, los que ,como siempre decimos, creen que su mejoría económica de los últimos 5 años se debió pura y exclusivamente a sus méritos personales. A esos la realidad los golpeará con dureza y quizá esté bien que eso suceda. A veces lo abstracto necesita corporizarse en un despido, en una cruel retirada de los chicos del colegio privado y una penosa reinserción en la escuela pública para que las lecciones se aprendan.
Hay una Argentina de mirada corta que está escupiendo para arriba y no se da cuenta de lo que le espera. Hay una Argentina que endiosó a un traidor que declaró impunemente que si decía lo que pensaba hacer no lo votaba nadie y que luego entronizó a otro tránsfuga que traicionó a su propio gobierno y ahora sigue fiel a su modo de ser cagando a Dios y maría santísima. Es la misma Argentina que ahora se apresta a votar por un tipo sin propuestas secundado por un vampiro político. Una Argentina que se la ve marchando alegremente al cadalso cual estudiantes secundarios en películas tipo Martes 13 o Noche de brujas que no sospechan la pesadilla que los acecha.
Y no sospecha porque sigue respondiendo al formato mental que le armaron, sigue siendo esa imagen de “The Wall” donde los escolares van por la cinta a la picadora de carne. Esa Argentina no sospecha lo que se viene porque está creída que siempre van a existir ricos y pobres, y tienen que gobernar los ricos ya que por algo lo son. Esa Argentina que duda en la existencia de Dios pero no se anima a declararlo, que no se banca la mentira de la Iglesia pero ni se plantea no bautizar a sus hijos. Esa Argentina se quiere sacar de encima a Néstor Kirchner, y es probable que lo logre más tarde o más temprano. Lo que no va a lograr es sacarse de encima su condena a seguir siendo estafada reiteradamente por los que ella cree que son los más capacitados para de manejar el rumbo del país.
Hay una hegemonía en términos ideológicos muy fuerte que renace ni bien se “normaliza” la situación económica (de ellos)
Más allá del accionar del dispositivo mediático, más allá del manijeo de los gurúes, hay como brotes, como chips, hay algo que está en la cabeza de un sector muy grande del país que se está activando. Es una hegemonía muy fuerte, es una forma de ver el mundo, son años de una educación y un formateo que ahora empieza a dar sus frutos.
Este país lleno de vivos, repleto de tipas y tipos que la tienen re-clara, que las saben todas. Este país para el que hasta Maradona es un gil porque pierde dos partidos pero lo endiosó por un gol con la mano. Este país que creyó mojarle la oreja al colonialismo británico con la habilidad del Diego en un Mundial, este país está respondiendo a los mandos naturales, a los de siempre.
Este país no se da cuenta que no son los modales de los Kirchner sino el proyecto global lo que verdaderamente importa. No son las políticas puntuales sino el bosquejo general lo que nos benefició.
No se dan cuenta que lo del INDEC fue una cagada, pero que aún así sus estadísticas siguen siendo más fieles que los de estudios privados.
No se dan cuenta que las cosas mal hechas se pueden corregir.
No se dan cuenta que el mundo que nos vendieron explotó en mil pedazos y que nosotros hubiéramos volado por los aires de no haber existido un dibujo macroeconómico como el que diseñó Kirchner.
Si hasta el mismismo Miguel Angel Broda tiene que reconocer que las cosas no están tan mal.
A veces pienso que hay gente que se merece un sablazo de realidad. Sé que no es correcto escribirlo, sé que es antipolítico, sé que genera veneno, pero sé también que si tengo un blog es para decir lo que pienso y lo que siento.
Y siento esto, siento que el problema no es de modales. El problema es de hegemonía, el problema es que estamos convencidos que lo importante es no perder, el problema es que estamos convencidos que el tango es llorón y que Sarmiento no faltó nunca a la escuela, el problema es que creemos que nosotros somos unos capos bárbaros en lo individual pero el problema lo tiene “este país”. Sentimos como que el país no nos merece o que merecíamos haber nacido en otro lugar. Eso es hegemonía, eso son años de política e ideología en la educación, años de Astolfi e Ibañez. Años de pensar que la materia más difícil es matemáticas porque a las otras las memorizás y listo.
Ya está, ahora que se normalizó de nuevo el país retomemos la senda de lo que siempre quisimos ser.
Suerte.
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