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martes, 14 de febrero de 2012

Minería: Otro aporte para el debate


No conozco a Florencia Mazzinghi, llegué a este post por una recomendación que hizo en Twitter Gustavo Arballo y como me parece una mirada muy sobria sobre el asunto aquí transcribo un par de párrafos.
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"Sobre el agua: no es casual que en las zonas donde pretende seguir desarrollándose la minería haya poca agua. Si la hubiera en cantidad, tendríamos más pampa húmeda y la discusión sería otra: ¿conviene exprimir hasta la última gota el boom de la soja o pagaremos carísimo la decisión de atarnos al monocultivo? Quiero decir, no en todos, pero en casi todos los lugares donde la crítica que se escucha es “por culpa de la minería no tenemos agua”, hay que aclarar algo: no es culpa de la minería que no tengan tierras más fértiles, la escasez de agua era una situación pre existente, y no hay evidencia de que la operación de un proyecto minero haya agravado el panorama. Hay, sí, mala fe, cámaras que van a filmar viñedos secos en pleno invierno, hacen un primer plano de una parra machucada y en el zócalo escriben “los efectos devastadores de la minería”. Hay reservorios de agua subterránea que se controlan para que no se vean afectados en su volumen, hay estudios que equiparan el uso de agua del proyecto minero más grande de la Argentina con el uso que requiere el riego de 800 hectáreas de olivos. (Sólo en Catamarca y La Rioja hay unas 40.000 hectáreas de olivos plantadas. En casi 6 días de riego para los olivares se consume el agua que utiliza la mina más grande durante todo un año). Hay sistemas de retrobombeo en los diques que posibilitan que se reutilice hasta un 80% del agua usada en el proceso. Contrariamente a lo que se cree, la tecnología disponible en la minería moderna permite que se minimice el impacto que toda industria tiene sobre el ambiente.

Exijamos un control estricto del cumplimiento de la ley ambiental para la minería ya vigente, discutamos si el sistema de coparticipación no termina favoreciendo al estado nacional, que se lleva la tajada más gruesa de los impuestos que paga la minería, en detrimento de los estados provinciales; consideremos la figura del canon minero que utiliza Perú y que beneficia en mayor medida a las regiones dueñas de los recursos, miremos con lupa qué hacen los intendentes en los municipios con el dinero de las regalías que reciben. Todo eso sí. Pero la minería como el monstruo, el eje de todo lo que está mal o no me tocó a mí, a mi familia o a mi manzana, parecería ser una conclusión desproporcionada."

El post completo, acá.

jueves, 9 de febrero de 2012

MINERIA: Ecología -Desarrollo -Soberanía




Tengo el agrado de ofrecerles una nueva columna de opinión del Ingeniero de Minas Héctor A. Cevinelli, alguien que, por supuesto, no es neutral ni mucho menos imparcial.

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El limitado debate sobre la problemática de la actividad minera, solo favorece a los obstruccionistas, la nueva categoría política que se ha instalado en la Argentina, con la intención de socavar al gobierno recientemente ratificado por una abrumadora mayoría que no muestra demasiados resquicios para el libre juego opositor. Los progresistas, hoy oportunistas de bajo vuelo, han abrazado el discurso antiminero bajo el paraguas de la defensa del ambiente. Noble militancia cuando esta se sustenta en fundamentos científicos, que cuantifican y califican los impactos negativos que producen las explotaciones mineras modernas o cualquier otra actividad productiva. Pero estas denuncias de daños, entre los que se cuentan los enfermos terminales, las aguas contaminadas, las sequías provocadas, los suelos contaminados, el paisaje arruinado que deja la minería, son en la mayoría de los casos, acusaciones falaces carentes de fundamento científico, que solo logran impedir o arruinar el debate serio. 

La minería mundial tiene un pasado ambiental que la condena y que no contribuye para lograr licencia social de los proyectos actuales. Paradójicamente, este pasado oscuro que se quiere mostrar también aquí , no es demasiado evidente en nuestro país, donde la minería ha tenido un escaso desarrollo ya que otras actividades productivas se han mostrado más atractivas para las inversiones, especialmente la agropecuaria. Han sido empresas del Estado Nacional las que mayor actividad han mostrado en esta materia y no se registran accidentes o daños ambientales de significación. 

Ahora bien; que intereses están detrás de los que pregonan este discurso que muestra representantes en todo el arco ideológico. Hablemos de la conducta de los autodenominados progresistas, como el ex gobernador de Santa Fe y candidato del FAP, Hermes Binner o Pino Solanas y su gente. Tienen en sus zonas de representación política gravísimos problemas ambientales que resolver como el de la basura en la Ciudad Autónoma de Bs As o el del tránsito vehicular, pero solo se dedican a hablar del flagelo de la actividad minera, que no se desarrolla en sus cercanías. No se les cae una sola propuesta inteligente de abordaje de estos y otras problemas ambientales como la contaminación con agroquímicos en muchas provincias y en especial, en la provincia de Santa Fe. Sin embargo, están siempre prestos a posar para las cámaras de las corporaciones mediáticas opositoras al gobierno, sabiendo qué intereses representan estos grupos. También desde el sector más conservador se escuchan voces en contra de la megaminería contaminante, pero no arriman una sola prueba de lo que denuncian. Para estos dirigentes irresponsables, de un lado o del otro del arco ideológico, se trata de aprovechar los espacios en medios de difusión con un único fin; cuestionar al gobierno nacional como modo de acumular capital político ; lo demás poco interesa. 

En vez de plantear un debate serio y responsable que aborde también la cuestión de la renta minera y la excepcionalidad de las ganancias que generan los proyectos mineros auríferos, se dedican a hacer oposición política agitando fantasmas, fomentando el miedo en la ciudadanía que muchas veces, se termina sumando a estos reclamos sin fundamentos. Los más radicalizados y no menos ignorantes, llegan la acción directa, impidiendo la libre circulación en rutas y caminos, bloqueando accesos a los yacimientos, cercando pueblos llegando a límites que solo esta bendita democracia que supimos conseguir tolera. 

Estos dirigentes, o al menos los que se dicen progresistas, debieran hoy estar preocupados elaborando propuestas alternativas a las políticas gubernamentales que han mantenido intacto el andamiaje jurídico- político que alumbró el menemismo en la primavera neoliberal de la mano del Banco Mundial para favorecer abiertamente el acceso de capitales internacionales para la explotación de los recursos mineros, petroleros y gasíferos. Es el propio gobierno nacional y no la oposición, el que parece empezar a preocuparse por recuperar estos recursos no renovables, que fueran cedidos a las provincias, en nombre del “federalismo” para mejorar la posición negociadora del capital multinacional. Gobernadores débiles, condicionados por la falta de recursos para atender sus administraciones, como lo fueron en su mayoría en los noventa, eran vulnerables a la hora de negociar los emprendimientos. Prueba de ello fue la aceptación del límite máximo del tres por ciento del valor boca-mina acordado para las regalías mineras que cobran las provincias. 

Son unos pocos opositores, los que se preocupan por las capacidades que han desarrollado las provincias para controlar la ejecución de los programas de prevención y mitigación de los impactos ambientales. Lo que es peor, nadie o casi nadie vela por un correcto aprovechamiento del recurso, cuando por ineficiencias se pierden importantes cantidades de metales valiosos, que quedan en los diques de colas o en los botaderos de estéril y sobre los que el estado no percibe pago alguno. Esto no tiene ningún control público, ni provincial, ni nacional. Los elevados precios de metales como el oro pagan holgadamente estas ineficiencias. Hay que sacar rápido a costa de descuidar las pérdidas pues es más negocio aprovechar la coyuntura de elevados precios. No se ha escuchado un solo reclamo al respecto. Nuestro país debe recuperar soberanía en todos los planos. En esa dirección va el proyecto nacional. Y en este plano de los recursos naturales del suelo y subsuelo es imprescindible que las mayorías acuerden una política de estado. Política de estado para un estado soberano, en contraposición al modelo de estado que instalaron en los 90 para beneficiar a las multinacionales. Política de estado que los proteja, no para inmovilizarlos sino para desarrollarlos racionalmente agregando el máximo valor y haciendo llegar los beneficios a toda la sociedad , para mejorar la vida de los argentinos.

martes, 7 de febrero de 2012

Ginés González García: "Se gasta más agua haciendo Coca Cola que minería"



Desde su condición de sanitarista, González García defiende a la industria minera. Asegura que "en Chile es un orgullo nacional y en la Argentina quieren convertirla en un demonio".


El otro día twitteó que la minería en Chile había sido un arma contra la pobreza. ¿Está a favor de los proyectos mineros en la Argentina, como Famatina?

-La minería le cambió el rostro a Chile. Lo que está pasando en la Argentina es demencial. Que nos quedamos sin agua, que matamos los chicos. Acá los carteles no son para que se haga la minería razonablemente, sino que acá se pide directamente no a la minería.

-Pero hay resistencia en los mismos pueblos mineros..
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-Hay una cuestión social que hay que trabajar, pero lamentablemente también hay un fanatismo que impide el debate. 


Hay ONGs que aseguran que han subido casos de cáncer infantil, usted es sanitarista...

-Yo fui además ministro de Ambiente también dos años, y le aseguro que el 90% de las cosas que se dicen son mentira. Se gasta más agua haciendo un litro de Coca Cola que un kilo de oro. No hay nada probado. ¿Entonces qué, Canadá, Australia, o Estados Unidos que explotan su minería, no son países desarrollados? En Chile la minería es un orgullo nacional y en la Argentina quieren convertirla en un demonio. Negarle a una provincia pobre explotar su minería es como negarle a la pampa húmeda que explote la ganadería. 

–El diputado Pino Solanas viene denunciando las consecuencias de la minería a cielo abierto...

–El 90% de lo que dice ‘Pino’ Solanas son mentiras. Y además es diputado por la ciudad de Buenos Aires. Si quiere hablar de ambiente, tiene tantos temas en la Ciudad... Y si quiere hablar de cianuro y oro que se fije lo que sucede en la calle Libertad que consume más cianuro que cualquier minera en la Argentina.


Publicado en www.cronista.com
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lunes, 6 de febrero de 2012

Seguimos debatiendo el tema de la minería


Gerardo:
Mi nombre es Florencia Carrizo. Soy seguidora de tu blog y suelo escuchar tus programas de radio. He comentado alguna vez en tu blog, como Ckeshu Sisa. Te escribo porque en todo este debate sobre la minería hay muchas cosas que no se estan diciendo. Y me cansé de discutir con gente que me termina diciendo que yo defiendo a la Barrik. Así que escribí un artícculo con mi opinión sobre el tema. Si te parece, me gustaría que lo publiques, o lo comentes en la radio. 
Sobre mí te cuento que estudié la Lic en Genética, en la Universidad Nacional de Misiones, aunque no llegué a recibirme. Ahora estoy cursando la Lic en Políticas y Administración de la Cultura en la Untref Virtual.
Espero tu opinión acerca del artículo,
Saludos


CIANURO - AGUA - CONTAMINACIÓN - SAQUEO 


            Son los ejes de una campaña basada en slogans vacíos de contenidos, frases hechas, apelación al miedo y pocos argumentos. ¿Quién puede negar que "EL CIANURO MATA"? ¿Alguien duda que "EL AGUA VALE MÁS QUE EL ORO"? ¿A quién le va a parecer mal que "DEFENDAMOS EL AGUA"? A nadie. Son no-argumentos que clausuran el debate antes de comenzar. Y yo creo que este es un debate que DEBE ir más allá de MINERÍA SI O NO.
            Porque la minería es mucho más que destrozar una montaña. Es la obtención de materias primas e insumos para numerosas actividades económicas. Que no podríamos realizar si prohibimos la minería. A menos que importemos los minerales. Pero, si cuestionamos la minería por ser mala para el planeta, ¿No deberíamos cuestionarla para todo el planeta? ¿o la contaminación solo es un problema si es aquí donde yo vivo y si no la veo no me molesta?
            Me dirán: sólo queremos prohibir la "MEGAMINERÍA A CIELO ABIERTO CONTAMINANTE DE MULTINACIONALES QUE SAQUEAN". Muy bien. Profundicemos un poco:
            Se habla del saqueo de las multinacionales (que no pagan suficientes impuestos, que hay poco valor agregado, que el porcentaje de regalías es bajo). ¿Cambiaría algo la situación si mañana la presidenta expropiara las mineras, creara "Yacimientos Auríferos Fiscales" para su explotación y tal como hizo con otros sectores, promoviera el agregado de valor en origen, de tal manera que TODA LA RENTA MINERA (100%) quedara en Argentina, para el estado nacional, y los estados provinciales? ¿Y si en vez de un Mega emprendimiento se realizara extracción en menor escala?
            Si el problema es que sea a cielo abierto, porque se destruye el paisaje y queda un enorme agujero en donde antes hubo un cerro. ¿No deberíamos prohibir ese tipo de extracción, pero no sólo para metales, sino hacerlo extensivo a toda la minería? Porque la cal, el yeso, el granito, el mármol, la piedra basáltica que se usa para hacer el hormigón, también se obtiene a cielo abierto dinamitando cerros y destruyendo el paisaje. ¿o acaso vale más un cerro que otro? 
            Teniendo en cuenta que el 90% del cianuro que se usa en el país es procesado en la elaboración de vinos y en industrias de productos de nylon, acero, farmacéuticos, pinturas, tinturas, adhesivos, cosméticos, sales para caminos y de mesa, componentes electrónicos para computadoras, propelentes, retardantes ignífugos y productos plásticos como el plexiglás, y la minería usa sólo el 10% restante. Si es tan peligroso, ¿no debería directamente estar prohibido completamente su uso? ¿O acaso  estas industrias, a diferencia de las mineras, no contaminan las napas subterráneas y cursos de agua?
            Supongamos que yo transporto cianuro desde Buenos Aires a La Rioja, ¿es contaminante y debe ser prohibido si se va a usar en minería, pero si lo transporto para ser usado en la elaboración de vinos no? ¿A alguien se le ocurriría prohibir la vitivinicultura porque usa cianuro, y consume mucha agua? ¿Empezamos la campaña "EL AGUA VALE MÁS QUE EL VINO", "EL CIANURO MATA: NO A LA VINERÍA CONTAMINANTE"? ¿No es más sensato exigir que el Estado controle con rigurosidad para que el impacto ambiental sea el menor posible?  
            Además, ¿es el cianuro y sus derivados el único contaminante de las napas subterráneas, y las cuencas hidrográficas? ¿No deberíamos prohibir todas las sustancias tóxicas usadas en todas las actividades económicas, que tengan la posibilidad de filtrarse a través del suelo (Como los agrotóxicos) o ser vertidos en los ríos (Como en casi todas las industrias)?
            Y si el problema es que el consumo de agua para la minería es de magnitudes tan inconmensurables que producirá el faltante de la necesaria para agricultura, ganadería y población, incluido el agotamiento del recurso cuando se trata de napas ¿no sería lógico exigir que los estados provinciales(que tienen la potestad sobre el agua) autorizaran el uso de aguas superficiales o subterráneas a las minas en cantidades que no produzcan daño a los acuíferos y garanticen la disponibilidad para usos alternativos, especialmente el consumo humano? Pero, ¿No debería exigirse esto para TODAS las actividades económicas garantizando además el acceso al agua para las miles de personas que hoy no lo tienen? 
            Los cuestionamientos a la minería son aplicables a casi TODAS las actividades económicas. ¿Las prohibimos todas?
            Ahh! Pero las otras actividades son productivas, aquí se llevan el oro, que no sirve para nada y sólo lo disfrutan los ricos...
            mmm... A la mayoría de las niñas, cuando nacen les colocan, para distinguirlas de los niños, aritos de...¡¡ORO!! El oro también se utiliza en casi todos los dispositivos electrónicos. Esto incluye: teléfonos celulares, asistentes personales, calculadoras, unidades de GPS,   televisores, entre otros. El oro también se utiliza en muchos componentes de los computadores. Los conectores que se usan para ensamblar el microprocesador y los chips de memoria sobre la placa madre contienen oro, así también los conectores usados para fijar todos los cables. Las bolsas de aire (air bag) que se han instalado en más de 30 millones de automóviles en todo el mundo cuentan con contactos eléctricos bañados en oro para asegurarse de que los dispositivos de seguridad funcionen cuando es necesario.
            La lista es más larga, no me voy a extender en esto porque no agrega nada al debate. Además no es sólo oro lo que se extrae en Argentina. También cobre, que tiene múltiples aplicaciones, pero sólo voy a mencionar una: para conectar la unidad interior y la exterior de los acondicionadores de aire tipo split, se usan cañerías de cobre. En la puna hay yacimientos de Litio, con el que se fabrican las baterías de netbooks, notebooks y celulares, por ejemplo. También hay minas de uranio, para las centrales nucleares que generan electricidad...
            Aunque esto último, se podría evitar si prohibimos la energía atómica, porque es peligrosa y contamina. Igual que las represas hidroeléctricas, total, si es por prohibir, prohibamos todo lo que atente contra nuestro hábitat.
            Y a esta falacia quería llegar. Porque estamos mirando sólo una parte del asunto. Le endilgamos toda la responsabilidad de la contaminación a las mineras, las fábricas, las represas,... Como si vinieran a depredar de malditas que son, sólo para poder contaminarnos. Y la realidad es que lo hacen porque hay alguien que CONSUME: todos nosotros. Es nuestro consumo desenfrenado lo que hace que sea un negocio de gran rentabilidad. Mencioné brevemente algunos usos de minerales. ¿A cuáles estamos dispuestos a renunciar?
            Porque es HIPÓCRITA la actitud "no me contaminen AQUÍ donde me afecta directamente  A MÍ, pero yo quiero seguir disfrutando de los beneficios que se obtienen de la minería, fábricas, agricultura, papeleras, etc. a los que no voy a renunciar. A donde van a ir a instalarse y contaminar, no sé ni me importa. (A menos que me afecte directamente, claro)"  
            Para que se entienda lo que digo, va un ejemplo concreto:
¿Cuánta gente hay que se opone a las represas hidroeléctricas, centrales atómicas y algunas otras fuentes de energía eléctrica, y a la vez tienen los acondicionadores de aire prendidos todo el día, generando una mayor demanda de electricidad? Aumento de la demanda que por supuesto pretenden sea satisfecho, sin aumentar la oferta. ¡¡Y sin cortes de luz durante los picos de consumo!! O sea: importen energía, y que la contaminación se quede en los países que me van a proveer de la electricidad que yo utilizo. Nadie (o casi nadie, que no es lo mismo pero es igual...) se toma en serio el ahorro de energía. ¿Quién renuncia al aire acondicionado? 
            No quiero con esto minimizar la responsabilidad de quienes contaminan.  Sólo quiero hacer notar que nuestro consumismo desenfrenado, la demanda que generamos, es lo que hace rentables ciertos negocios. Y no voy a descubrir la pólvora si digo que a los capitales sólo les interesa ganar dinero. El capitalismo es inhumano. No concibe otra forma de generar recursos que la depredación.
            Así que puestos a elegir MINERÍA SI O NO, yo estoy a favor del sí. Porque si avanzamos en la prohibición tenemos dos caminos: Dejamos de consumir todo producto cuya materia prima sean minerales, o intervengan minerales en su elaboración, y volvemos a la edad de piedra, o seguimos consumiendo y le pasamos la contaminación de la minería a otros.
            Que quede claro: defender la minería es defender una actividad económica (cuyos productos consumimos, directa e indirectamente),  no a las empresas mineras. Yo también estoy en contra de la "megaminería a cielo abierto de las multinacionales que saquean". 
            Pero no quiero prohibir la actividad.  Quiero discutir EN QUÉ CONDICIONES  SE REALIZA. Qué se extrae, cuánto, cómo y para quién es la ganancia.
            Quiero que se revean las concesiones, que se discuta la renta minera, que se revise el impacto ambiental que tienen las actuales explotaciones mineras.
            Quiero que las explotaciones futuras sean sustentables en el tiempo, armónicas con el medio y que promuevan el desarrollo en serio de la región.   Quiero que no haya multinacionales involucradas. Y opino esto para todas las actividades económicas dominadas por multinacionales que se llevan toda la ganancia afuera, no solo para la minería. ¿O acaso las multinacionales mineras son peores que las multinacionales automotrices, o las del rubro alimentos, o las multinacionales sojeras? 
            Quiero que se garantice la seguridad de los trabajadores y trabajadoras. Que tengan condiciones y un medio ambiente de trabajo dignas, para que el trabajo no sea causa de enfermedad y/o muerte por accidentes. Y que sean tenidos en cuenta en la toma de decisiones para la protección de su herramienta de trabajo: su cuerpo.
            Y quiero que los controles sean más estrictos, y que en los organismos de control participen los ciudadanos, como garantes del cuidado del ambiente.
            No sólo la minería debe cuidar el agua, TODAS LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS DEBEN SER AMBIENTALMENTE SUSTENTABLES. Ni la  minería ni ninguna otra actividad debe contaminar, porque es un delito. Y es facultad y obligación indelegable del Estado controlar.  



María Florencia Carrizo
                                                                                                                                DNI 28.677.289 

                    

jueves, 2 de febrero de 2012

Qué está pasando con la minería




Por Héctor A Cevinelli. Ingeniero de Minas Profesor Asociado de la U. N. San Juan


La agenda política de estos días incorpora al Proyecto Minero de Famatina, como principal punto de agitación mediática. Los ambientalistas tienen una gran difusión en medios con clara conducta antigubernamental y los errores políticos del gobierno riojano, han contribuido a profundizar el conflicto. Lo que resulta  claro es que todo proyecto productivo de impacto económico social y ambiental de envergadura requiere de la obtención de lo que  hoy se denomina licencia social.  Esta es la acción gubernamental y empresarial que no ha sido debidamente desarrollada, a pesar de que los grupos opositores a la minería como actividad productiva humana, llevan varios años movilizando en contra de este proyecto. Vale aclarar que Famatina no es todavía un proyecto factibilizado con sustentabilidad económica y ambiental probada ya que se encuentra en la etapa de exploración minera, es decir, etapa en la que se toma información de todos los parámetros económicos y tecnológicos para determinar su viabilidad.
Sin embargo y como ocurriera en Esquel, las organizaciones ambientalistas han focalizado ahora allí, su accionar, sin descuidar  otros blancos como Andalgalá por el Proyecto Agua Rica.

El conflicto se inscribe en un marco cuya  esencia misma es la actividad minera, que  hace que los  ciudadanos no interiorizados de detalles técnicos, se pregunten si ésta es válida, dado que las huellas históricas que ha dejado al descubierto en grandes excavaciones,  contaminación de acuíferos, destrucción de suelos y bosques,  entre otros, en muchos casos sin remediar, como  parte del inventario  de daños que pueden ser atribuibles a la extracción de minerales. Resulta paradójico que la preocupación mundial sobre la sustentabilidad de las operaciones productivas y sus impactos negativos haya nacido a partir del los daños producidos por la agricultura, fundamentalmente por el descontrol y la irresponsabilidad en el uso de agroquímicos.

La minería, especialmente la minería de los yacimientos de baja ley en metales que para su economicidad requieren del movimiento de grandes volúmenes en las explotaciones está hoy demonizada en nuestro país. Varias provincias legislaron irresponsablemente prohibiciones de “explotación a cielo abierto con cianuro” lo que constituye una nueva zoncera argentina a decir de Don Arturo Jauretche. El cianuro es un reactivo muy usado en la industria y la minería solo emplea un porcentual inferior al 30 % de toda la industria mundial. Es tecnológicamente manejable en los procesos de lixiviación de minerales auríferos y tiene la ventaja de autodegradarse en presencia de oxigeno. Solo un manejo irresponsable podría provocar daños no deseados.

 Así vamos llegando al fondo de la cuestión. La explotación de minerales a cielo abierto no es un capricho de las empresas ni de gobiernos corruptos. Es que los yacimiento masivos que normalmente se explotan por métodos subterráneos (labores horizontales como túneles, galerías o verticales o subverticales como chimeneas o chiflones) y que por ello son de mayor riesgo laboral, se han ido agotando y la necesidad de insumos minerales para la industria ha sido cubierta, por la ayuda del desarrollo tecnológico que ha hecho posible la explotación de rocas con muy bajos contenidos de minerales metalíferos. Este desarrollo es el que los ambientalistas llaman peyorativamente “mega minería”.

Los grandes  emprendimientos mineros son posibles y deseables si se toman las previsiones que la mejor tecnología aconseja para minimizar, atenuar o eliminar los impactos negativos. Hay una primera responsabilidad que está centrada en las corporaciones que operan los proyectos, hoy conocida y definida como responsabilidad social empresaria, cuya conciencia debe atravesar verticalmente a toda la organización. En esto ha habido notables avances en la industria minera. La gran minería puede exhibir hoy, los mejores índices en cuanto a la prevención de accidentes  laborales y productivos. Pero esto no basta: sin estado fuerte y con capacidades reales de control, tanto en lo tecnológico, como en materia de decisión política, no hay garantías absolutas. Para las  empresas la rentabilidad es un factor determinante y pueden caer en la tentación irresponsable de ahorrar costos “a costa” de cuidado ambiental. Pero nada se gana con posiciones fundamentalistas de un lado o de otro: los argentinos sabemos de los costos del fundamentalismo, cualquiera sea la ideología.

Hay que lograr proyectos sustentables para alcanzar la licencia social y será la sociedad, especialmente la más cercana a la localización del proyecto la que deberá otorgarla. Sustentable significa también que los beneficios económicos, es decir la renta que el proyecto genera se distribuya adecuadamente, para favorecer el desarrollo social.

Para concluir y volviendo a Famatina; ¿deben los riojanos seguir siendo ayudados y darse el lujo de inmovilizar recursos mineros que pueden aportar al desarrollo y a una mejor calidad de vida de sus habitantes?  
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domingo, 29 de enero de 2012

El Vermucito de domingo y la emocionada despedida de los oyentes a Tato Contissa


No podía ser de otra manera, la audiencia de Radio Cooperativa despidió con emoción y honor al querido Tato Contissa. El programa estuvio muy lindo, pero creemos que eso hoy es lo de menos.








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viernes, 27 de enero de 2012

Buena información sobre el tema de la minería


El desafío es achicar lo más posible los daños colaterales de toda la actividad productiva y dentro de ésta, obvio, la minería a cielo abierto.

Acá hay dos blogs con buena información y argumentación sobre el tema 


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domingo, 22 de enero de 2012

El Vermucito, la MAK y la minería

Estuvo lindo el programa por la crónica que hice de la charla de Guillermo Moreno en Saavedra, por la nota con el Ingeniero en minas Héctor Cevinelli y por la visita de los amigos de la Mesa de Autoayuda K, también conocida como "kirchnerismo de salón"






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