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lunes, 31 de marzo de 2014

El FR no viene a corregir los errores del kirchnerismo sino los del menemismo


Las usinas ideológicas de “los mercados” han sostenido persistentemente que los ejes estructurales del modelo aplicado en los noventa gozan de buena salud y que la debacle del 2001 se desencadenó por la falta de pericia de la Alianza. Néstor Kirchner vino a plantear que el error estructural radicaba precisamente en aquellos ejes y que se imponía modificarlos, reposicionando al estado como ariete central de la reconversión. Así lo hizo, y si bien todavía no se ha logrado desguazar totalmente la estructura que dejó el neoliberalismo, la gestión afincada en la revalorización de la estructura estatal cosechó un fuerte consenso en la sociedad.
En medio de esa fuerte hegemonía kirchnerista “los mercados” anduvieron a los tumbos sin poder construir la fuerza política ni el candidato que expresara una actualización de las bases noventistas, un menemismo 2.0, digamos, con política y territorio pero, sobre todo, con electorabilidad, hasta que irrumpieron el Frente Renovador y Sergio Massa, que si bien al principio se mostraron como una suerte de continuidad “razonable” al kirchnerismo a poco de andar exhibieron un posicionamiento político-ideológico muy distinto.
Por eso es central no confundir el análisis: el Frente Renovador no viene a corregir los errores del kirchnerismo sino los del menemismo. Su composición expresa a todos aquellos sectores que se mantuvieron agazapados en la periferia K esperando que los tiempos cambiaran para retomar la senda noventista y en la actualidad, sus posibilidades de éxito dependen de la capacidad que tenga el Frente para la Victoria de mostrar gobernabilidad y gestión en lo que le queda de mandato.
El péndulo está volviendo, inexorable, en la región y se avecina un cambio de clima: regresan impetuosos “los mercados” y ahora sí que vienen por todo.
Si el Frente para la Victoria le ofrece a la sociedad una perspectiva electoral que garantice gestión y sale airoso de las corridas que están a la vuelta de la esquina, tendrá argumentos de fuste para mostrarse como la continuidad más sensata a los gobiernos de Néstor y Cristina. De lo contrario, los reflejos noventistas que siguen intactos harán de las suyas con un candidato que sin miramientos le garantiza al establishment el retorno a las fuentes.

jueves, 3 de octubre de 2013

La hibridez electoral no es sólo kirchnerista

Se escucha: "Después de 10 años, el kirchnerismo no tiene candidato" y es cierto si pensamos en una figura que reúna electorabilidad y sintonía fina con el ADN político de Néstor y Cristina. Pero esto no es novedad en la política argentina y un breve sobrevuelo por el siglo pasado lo corrobora:

¿Qué candidato dejó el Yrigoyenismo?

¿Qué candidato dejó Perón en 1955 y a su muerte en el 74? ?  

¿Qué candidato dejó Alfonsín?  

¿Qué candidato dejó Carlos Menem?

Pensemos en la política realmente existente de nuestros días ¿Qué figura de fuste se vislumbra detrás de Hermes Binner? ¿Alguien puede divisar en el PRO un delfín de Mauricio Macri o es más probable suponer que será un "todos contra todos", por ejemplo, cuando esa fuerza tenga que elegir el sucesor del ingeniero como candidato a la Jefatura de gobierno porteña en 2015? ¿Hay que ser prudente y esperar un par de años o ya mismo podemos asegurar que Sergio Massa no tiene sucesor en un armado como el FR que es una bolsa de gatos?

Estamos hablando de un déficit o de una característica de la política argentina en el último siglo, de algo que trasciende holgadamente el fenómeno de hibridez electoral del kirchnerismo del que minuto a minuto se habla en la prensa escrita tanto como en radio y la TV.

Me gustaría saber qué fuerza hegemónica dejó un heredero dilecto en los últimos 100 años.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Massa es la restauración conservadora

 

La nota está en ámbito financiero y no deja lugar a dudas: Sergio Massa encabeza ya de manera incontestable la estructura política de la restauración conservadora. 

Algunas de las frases que el candidato descerrajó en la Sociedad Rural de Bolívar:

"Millones de bonaerenses nos permitieron ganar la pulseada de Ganancias y la del monotributo, y el 27 de octubre nos van a permitir ganar la pulseada sobre coparticipación de impuesto al cheque y eliminación de impuestos a los sectores agropecuarios"

"el productor y el empresario pequeño y mediano sienten que la presión impositiva es cada vez más abrumadora y quita más posibilidades de competitividad"

"Para alimentar el volumen del mercado interno hay que empezar a trabajar en políticas que disminuyan el peso fiscal e impositivo en el productor. En este sentido, en los próximos días vamos a hacer una propuesta que será trascendente"


La sedición de las patronales agropecuarias de 2008 habilitó la recomposición del pensamiento conservador. Las legislativas de 2009 marcaron la primera derrota del kirchnerismo pero encontraron al espectro opositor incapacitado para articular una estructura política que tradujera en política el retorno al neoliberalismo con mayor control de daños. Finalmente pasó lo que tenía que pasar y era que desde el seno del peronismo surgiera la expresión que sin culpas venga a demostrar que el menemismo no fue una infiltración sino una corriente con una representación verdaderamente importante dentro del movimiento.

Massa no se cansa de declarar que su proyecto es retomar los grandes ejes del neoliberalismo menemista, nadie podrá acusarlo de ser poco claro en su campaña.

viernes, 30 de agosto de 2013

Massismo es más menemismo


En realidad el massismo es el  reagrupamiento de aquellos sectores conservadores del peronismo que soportaron estoicamente el esplendor kirchnerista esperando el momento del resurgimiento en pos de revivir la alianza con los sectores dominantes, eso que denominamos "consenso pre-kirchnerista".

La pregunta que debemos hacernos desde el kirchnerismo es qué hicimos tan mal para que esto se de con tanta naturalidad. Se escucha por ahí que ni a Néstor ni a Cristina les interesó demasiado preparar una herencia pero más me inclino por suponer que han habido serios errores de construcción en las fuerzas que intentaron ser los más fieles intérpretes del proyecto político liderado por Cristina. La otra interpretación posible es que el kirchnerismo como tal es un 25% de la población que tuvo un tiempo para hegemonizar a buena parte de la sociedad pero esa etapa llegó a su fin y ahora se impone terminar de la manera más prolija posible el gobierno y luego la reclusión para retomar fuerzas con vistas al futuro.

Pensándolo bien, no está tan mal. El desafío sería consolidar este 25%, estructurarlo y reposicionarlo para dentro de unos años ante la evidencia de que el cambio está instalado en buena parte de la sociedad y no será expresado por nosotros.

El kirchnerismo tuvo la virtud de liderar un tiempo político y dejar al país con una serie de transformaciones y leyes que serán históricas, pero no pudo contener durante más de 10 años a los sectores conservadores del peronismo que ahora vuelven a tener un tiempo de aceptación que está por verse cuán duradero será. Está por verse en definitiva si la sociedad está dispuesta a tolerar otra década del 90 pero para nosotros lo fundamental será ver si somos capaces de asimilar las experiencias que nos dejan estos diez años para retornar mejorados.

viernes, 2 de agosto de 2013

Hubo un tiempo que fue hermoso...



Hubo un tiempo donde no se confrontaba y en medio de un clima de paz y concordia le manoteaban el 13 % a los jubilados y empleados públicos. Todo era armonía: Norma Pla era una vieja loca y Domingo Cavallo reconocía que sin un sobresueldo de diez mil dólares no llegaba a fin de mes. Argentina tuvo tiempos de paz, donde los ministros de economía le hablaban con el corazón a industriales y banqueros que le respondían con el bolsillo pero, eso sí, con elegancia y buenos modales.

Hubo un país donde no había tensiones y hasta se llegaban a incautar los ahorros de la gente para garantizar la convivencia civilizada y los denominadores comunes de la Nación. Todo era moderación: venían los funcionarios del Fondo Monetario a revisarnos la caja fuerte y se los agasajaba con mesas de un oropel digno del primer mundo, ese primer mundo que tanto nos seducía con esa globalización que nos puso a todos redondos.

Eran tiempos donde a los 5 meses de asumidos, nadie parecía haber votado a los presidentes de turno, cosa de no generar divisiones ni falsas antinomias entre nosotros y así lograr el punto máximo de convivencia: ser todos opositores. Donde a los militares golpistas se los trataba de "Héroes de Malvinas", donde las Madres de Plaza de Mayo tenían la entraba prohibida a la Casa Rosada, donde se nos decía "Estamos mal pero vamos bien".

Fueron épocas donde civilizadamente y sin faltarle el respeto a nadie, Aerolíneas e YPF fueron regaladas.

Qué tiempos aquellos, che...

Tomábamos deuda para saldar una parte de los intereses de la deuda que seguía creciendo pero mejoraba nuestra relación con los organismos financieros internacionales que gracias a hacer bien los deberes al poco tiempo nos prestaban de nuevo. Los docentes montaban la "Carpa Blanca" donde todo era paz y amor y la sociedad los visitaba, solidaria y conmovida. La desocupación crecía pero la gente disfrutaba porque ello garantizaba que se podía viajar menos apretado en el transporte público. Aflojaba el consumo y por eso gno había crisis energética como ahora. Con lo que teníamos nos bastaba y hasta nos dábamos el lujo de exportarle gas a los chilenos.

A ver si nos entendemos: estoy hablando de años de concordia. Yo los viví. Yo estuve en todas las marchas desde antes de la reapertura democrática de 1983. Estuve cuando se anunció la "Economía de guerra", cuando hubo que acelerar la entrega del gobierno de Alfonsín a Menem. Yo ví que mientras pasaba todo eso reinaba la hermandad entre los argentinos y no nos disgustábamos con el pariente o el compañero de trabajo. También viví los primeros años de Menem, la muerte de Roig, su reemplazo por Rapanelli y luego lo vi a Herman González en el ministerio de economía y nadie, absolutamente nadie renegaba. Era un país en el que daba gusto vivir, salvo para algunos que se iban al extranjero y que ahora hacen cola para regresar desconociendo, pobrecitos, la realidad crispada que los aguarda ahí mismo, a la salida de Ezeiza.

Brotan los recuerdos: todavía suenan en mis oídos las cándidas palabras de monseñor Quarraccino proponiendo con su característica amabilidad que los homosexuales fueran recluidos en islas pero eso sí con el mejor confort. Mirá si habremos retrocedido que ahora hasta se les permite casarse ante la vista de todo el mundo...

Ese país era mejor, indudablemente. Había plena libertad de prensa y nadie se preguntaba cómo algunas empresas de medios habían llegado a tener tanto crecimiento y mucho menos no había un funcionario al que se le diera por investigar cómo fue que la empresa que fabrica papel de diario fuera propiedad de los dos matutinos más importantes del país. Pero no sólo eso, mirá si habría concordia que ni bien asumió Menem se modificó un artículo de la ley de radiodifusión 22.285 para que Clarín pudiera acceder a la propiedad de Radio Mitre y Canal 13 ¿Lo podés creer? Esa era una Argentina distinta, no me digas, hasta con un gobierno que ayudaba a Clarín...

Reinaba una concordia que jamás era alterada, salvo por algún paro que de vez en cuando le realizaba la CGT a Alfonsín pero que también se desarrollaban en paz aunque la gente de Modart no tenga recuerdos muy gratos.

Eramos una sociedad sin crispación, hay que admitirlo. Si hasta la UCR y el PJ se ponían de acuerdo para sancionar al "Ahorro forzoso" allá por 1988. Eso sí que era consenso...

Los retiros voluntarios posibilitaban que miles de empleados se fueran a la actividad privada, así fue que de un día para otro supimos tener un parripollo, una galletitería, una pañalera y una remisería por cuadra. Nos íbamos para arriba como globo aerostático. Algunos privilegiados, esos "distintos" que nunca faltan, mandaban a la nona a la casa de la hermana en Turdera y en su cuarto, que daba a la calle, instalaban un Drugstore de la hostia, que es como un maxikiosco pero con muñequitos de peluche. Tope de gama, que le dicen.

Qué país...si hasta moría el hijo del presidente en un accidente rarísimo pero a nadie se le pasaba por la cabeza sospechar si había algo raro y después fueron muriendo en accidentes o de muerte natural uno a uno de los testigos de esa tragedia. Ni hablar del suicidio de Alfredo Yabrán, que apenó al país sin generar la más mínima sospecha. Antes había aparecido incinerado un fotógrafo llamado José Luis Cabezas pero a nadie conmovió pues se supuso que se habría dormido y algo generó el incendio del auto. Cuando el destino está marcado, está marcado.

Victor Choque en Río Grande y Teresa Rodríguez, en Cutral Co, casualmente aparecieron muertos  en las primeras manifestaciones de gente desconsiderada que tenía el tupé de manifestarse porque decían que la privatización  YPF o el cierre de la empresas instaladas en Tierra del Fuego los dejaban en la calle. Pero ojo que nadie se conmovía, eh, porque eran hechos aislados en una patria donde daba gusto vivir, donde no discutíamos entre nosotros, donde todos tirábamos para adelante, donde no trabajaba el que no quería y por supuesto a nadie se le ocurría legislar para darle algún derecho al personal doméstico.

Qué tiempos aquellos, che. Todo era armónico, si en el campo hasta salían las mujeres a impedir que les remataran los campos ¿Querés algo más delicado que eso, que mujeres manifestando para que la protesta sea más fina?

Hay que volver a esa Argentina lo más rápido posible. No seamos desmemoriados y regresemos a ese tiempo de paz y tolerancia. Terminemos con las falsas divisiones. Pongamos la mira en las cosas importantes. Demostrémonos que podemos volver a ese tiempo del que nunca debimos habernos ido.

sábado, 16 de marzo de 2013

"Nunca estuvimos tan desunidos"

Días atrás escribí este post donde desarrollaba la idea de que la norma Iram de la democracia la daba el acatamiento al estado de cosas que dejó el neoliberalismo. Algo similar está ocurriendo con el concepto de "desunión" y más fuertemente a partir de la unción de Jorge Bergoglio como Papa. El discurso que promueve el dispositivo mediático opositor es que "nunca hemos estado tan desunidos como en este tiempo" y que el reponsable de ello es, por supuesto, el kirchnerismo. Acá tenemos otro buen filón para analizar: ya no sólo será un demócrata hecho y derecho quien desde la izquierda o la derecha no atente contra la estructura neoliberal sino que ahora se suma la noción de que aquél que busque trastocar el estado de cosas desune y promueve la discordia entre los argentinos. Subirle impuestos al campo ya no es una reparación social sino un ataque artero a la "unidad" de la sociedad.

La "unidad" significa el retorno al país previo al 2003 y no es raro que esto sea así, no debería extrañarnos que muchos argentinos anhelen la "normalidad" de los noventas. Fue muy fuerte la avanzada de aquella década, fue voraz el lavado de cerebros. Basta recordar que el conjunto de los medios de comunicación avalaban por completo el proyecto político-ideológico del menemismo y que a lo sumo se criticaban aspectos formales. A los 7 años de dictadura y neoliberalismo feroz, sucedió un interregno de 6 años de zozobra y luego sobrevino la década de los 90, que llegó para "poner orden y previsibilidad" en una sociedad que andaba a los tumbos.

Luego, esa "normalidad" se vio afectada por la falta de pericia del radicalismo y casi nos disgregamos como nación, pero siempre las usinas de las minorías repitieron incansablemente que si bien nos habíamos ido a la banquina, el problema fue del conductor, no del vehículo. Por ende siempre estuvo subyacente la noción de que con un buen volante, se podía seguir avanzando con el mismo rodado. Esa idea es la que astutamente han venido vendiendo bajo el packaging de "unidad" y "democracia". Estará por la unidad y la democracia aquél que no confronte con la noción de que el vehículo (el neoliberalismo) todavía puede dar respuesta. Dentro de este bloque hay que incluir a sectores del progresismo y la izquierda que, aunque sueñen con cambiar el estado de cosas del neoliberalismo, por sus escasas posibilidades de acceder al poder terminan siendo visualizados y utilizados por los medios dominantes como aliados. La derecha ha crecido en este aspecto y toda fuerza política menor, por más que tenga un discurso antisistema, será apañada y utilizada en la acumulación de masa crítica contra el enemigo principal, que no es otro que el populismo.

El modelo de "democracia" y "unidad" son los noventa, el punto más alto de la hegemonía de los grupos económicos, aquella etapa en que la oposición a Menem la articulaba Mariano Grondona los jueves en "Hora Clave" y donde Chacho Alvarez y Cía planteaban que la estructura estaba bien, que sólo faltaba una gestión más transparente, sin corrupción. Los tiempos en que lo que se buscaba eran "buenos administradores"...

No es casual, entonces, que todo intento de alterar ese estado de cosas será señalado como disolvente y antidemocrático. A este análisis hay que recurrir para confrontar con la noción, cada vez más instalada, de que "los argentinos estamos más desunidos que nunca". En realidad no estamos más desunidos, lo que sucede es que se quebró la hegemonía del discurso neoliberal, o sea, se quebró la "unidad"...

domingo, 31 de julio de 2011

Martín Rodríguez señala el camino

Martín publicó hoy en "Ni a Palos" esta columna que indudablemente está llamada a transformarse en lectura obligada de todos los que estamos comprometidos con el proyecto que lidera Cristina. la transcribo en su totalidad.

LOS AÑOS 90 Y EN EL 2000 TAMBIEN


Me acuerdo una pregunta que hacía el sociólogo y genial cínico Ricardo Sidicaro en alguna noche de cursada en los “primeros 2000”, cuando los años 90 se alejaban como un grande del fútbol sin partido despedida. Sidicaro decía: “¿cuál es la pregunta de los años 90?”. Y todos se apuraban a responder con preguntas que podían perfectamente funcionar como títulos de películas de Pino Solanas, llenas de resistentes, resistencias y campo popular. Entonces, el enorme Sidicaro gozaba oyendo esa prédica pobrista y culminaba con “su” pregunta de aquellos años: “¿por qué los excluidos votaban a los excluidores?”. Había ahí una punta que ponía en superficie el consenso más que la ruptura o la resistencia como explicación fuerte del orden de aquellos años.
Es curioso que los últimos resultados electorales para muchos revivan el fantasma de una época que no fue pensada como la de los años 90. Y Miguel Del Sel parece sometido a un interrogatorio simbólico con su figura encerrada como un ratoncito blanco de laboratorio para explicar las causas por las que lo votaron.
Los años 90 dejaron fuertes efectos políticos, una capacidad instalada que repercute hasta hoy. La economía se puede modificar (de eso se trató en parte la trama de estos años, ¿no?) pero… ¿la política? Dos de sus efectos son principales para pensar qué de aquello se continuó en estos años: la territorialización (la cristalización decisiva de caudillos, municipios, “gobiernos locales”) y la inevitable mediatización de la política.
Se trató de una década de orden donde se gobernó la economía después de la híper y se puso fin al Partido Militar, con una pinza paradójica donde se los reivindicó simbólicamente pero se los desarmó materialmente. Fueron años donde se sobreinterpretó el rol que nos daba el “viento mundial”, haciendo el papel fanático del Consenso de Washington. En definitiva, por más oximorónica que suene, hicimos la Revolución Conservadora, una revolución que -como todas- termina un poco como el orto y llena de burócratas (ejemplos tenemos a lo pavote), pero cuya explicación y legado es la base de esta época.
Ya que con esa atmósfera venimos, el otro día recordaba una típica apelación que muchas veces cortaba de cuajo las interminables reuniones que formaban la subtrama de la militancia universitaria: “no hagamos política para el activo”, decíamos. Era el activo versus la masa de jóvenes que gozaban de la gratuidad de su educación y que vivían ajenos al microclima militante de asambleas y cuerpos de delegados. Hoy, la adaptación a escala nacional de esto sería: “paremos de hablar de Clarín por dos años”. La agenda de los nietos, el ADN, la ley de medios, etc., no camina. Hay que volver a la economía, pero asumiendo que los triunfalismos Pro no dicen más que una reformulación de esa trilla: “es la política, estúpido!”. Si la economía la pone el kirchnerismo, tal como reza la fe del campo propio, entonces los otros ponen la política, o sea, interpelan mejor a la gente. Ni más ni menos.
La noche santafesina tuvo en una intervención de Canca Gullo el punto ciego de la derrota: el discurso de Del Sel pisa el jardín justicialista. El Canca dijo que el modo de hablar de Del Sel le gustaba, que le parecía un modo popular de poner los sentimientos. Del Sel dibuja un mapa individual: no dice “Santa Fe para todos” sino que habla sobre individuos, personas, sueños. Por supuesto, ya tuvo que venir “la ortiva” de Sarlo a decir ¡eso es post-política! Y lo explicó en “la tarde de Mitre” de este modo: la post-política opera como si los recursos fueran inacabados, como si no hubiera mediaciones o tensiones de intereses, como si todo fuera posible. Beatriz puso en caja una radio que celebraba “la fiesta de su monstruo”… pero bueno, Del Sel podría continuar la tradición de figuras populares que se integran a la política, eso que inauguró Evita, y continuó Reutemann y Scioli. Recordemos el estilo “renovador” de los cuadros en los 90: Menem incorporaba figuras hojeando la revista Caras y Chacho lo hacía hojeando La Maga. Los resultados están a la vista: Scioli y Reutemann son hombres de estado.
Pero bueno, muchachos, a no desganarse, y a salir de la zozobra autocomplaciente que nos niega la posibilidad de ser innovadores y a dejar de regodearnos en los que ya son lugares comunes incapaces de conmover las vísceras sensibles de millones de argentinos para quienes la tele y los diarios entretienen en los ratos libres de días donde se rompen el lomo para vivir. Ya está. Ya dijimos dónde está Magnetto escondido. Ahora digamos dónde está el futuro.
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jueves, 9 de junio de 2011

Tarea pendiente: Discutir el menemismo


Luciano es un tipo que siempre te hace pensar. En este post nos propone imaginar cómo será el peronismo de los próximos años y para ello propone discutir el menemismo, tarea sin duda pendiente en el espacio nacional y popular. Por supuesto que, fiel a su estilo, se manda párrafos provocadores como éste:

"Hay algo peor que hacerle el juego a la derecha: hacerle el juego al óxido frepaso-lanatista. Hay un momento en el que el militante peronista-kirchnerista debe dejar de sentir culpa (porque la mayoría silenciosa que avaló los dos peronismos, nunca la sintió): cuando progresista o derechamente comparan a Kirchner con Menem. Políticos profesionales como Pichetto o Aníbal F. han preferido una desprejuiciada objetividad: Menem es un hombre de Estado. Punto. Habrá que prescindir de cierto folklore avejentado: dejar de decir Méndez, M***m, dejar de hablar de “genocidio económico” o de menemato (como si no hubiera habido consenso democrático), habrá que decir que Pizza con champán fue un librito tremendamente gorila y racista, habrá que reconocer que Menem permitió que se hicieran los juicios por apropiación de bebés, que la masa técnica cavallista sirvió como amortiguador (para) estatal contra los corporativismos que minaban la más básica capacidad administrativa de un Estado exangüe y que al menos pudo empezar a cobrar impuestos para no ponerse la economía de gorro, que hubo un consejo nacional de la mujer montonero que funcionaba bien, que Menem y Kirchner le dieron estabilidad a la economía. Que Menem terminó con el golpe de estado, y Kirchner con el de mercado. ¿Con qué va a terminar el peronismo en este nuevo ciclo?"


¿Qué pensás vos?
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martes, 19 de octubre de 2010

viernes, 3 de septiembre de 2010

Los condicionamientos de apretar a la tropa desde el diario


Esta nota de Julio Blanck de hoy, ya desde el título es sugerente y viene a demostrarnos lo complejo que resulta organizar a la tropa desde la prensa.

Tal como funciona el esquema opositor actual, Clarín se ve obligado a emitir órdenes desde sus páginas porque es el único recurso con que cuenta para conducir, en este caso, al peronismo antiperonista. Lo realmente curioso de esta forma de ejercer el liderazgo es que los retos y aprietes son públicos, entonces no sólo los dirigentes de ese sector reciben los mandobles sino que todos aquellos que siguen el minuto a minuto de la política pueden comprobar cómo es Clarín el medio que con mayor dureza ha venido tratando a ese espacio político.

Bajo el ropaje de una nota meramente descriptiva, Blanck los incinera en público sin la menor compasión.

Y los tipos agachan la cabeza y siguen remando en la ignonimia más vergonzante.

jueves, 5 de agosto de 2010

Dios los cría y Magnetto los amontona

Magnetto sale de Shopping?




Héctor Magnetto invitó a cenar a los dirigentes que están en la foto.

Ojo, no está prohibido y es legítimo. Lo importante es que la opinión pública lo sepa para que luego, cuando estos tipos hablen de independencia periodística y hagan silencio en temas como Papel Prensa o directamente defiendan a Ernestina por la apropiación de bebés, todos recordemos este tipo de reuniones.

En Diario Registrado hay más información.

viernes, 23 de julio de 2010

La desmemoria y la confrontación




Anoche hice un Editorial planteando que es muy interesante ver que cuando Macri ayer en la Rural tanto como De Narváez y cía llaman a "terminar con la confrontación" lo que en realidad plantean es que dejemos todo como estaba cuando Menem se fue de la Casa Rosada. Para ellos devolver derechos y tratar de recuperar algo de lo que los noventa se llevaron es "confrontativo".

Curiosamente en el mismo día nada menos que Domingo Cavallo reaparecía diciendo que los jubilados estaban mejor cuando el reinaba junto a Menem. Tengo para mí que todo es posible porque las sociedades actuales están teniendo un muy serio problema de memoria, que el bombardeo y la sobreabundancia de medios (que no significa una mayor cantidad y calidad de información) genera una memoria de extrema fragilidad y tamaño. Algo así como que tenemos una cinta de cassette corta y las noticias de las 10 de la mañana las grabamos encima de las de las 9.00, entonces no retenemos nada como sociedad, nos quedamos sin archivo porque todo se borra para grabar arriba lo nuevo y ello posibilita que se olviden muchas cosas y que ahora te aparezca Cavallo hablando lo más pancho, como si él no hubiera tenido nada que ver en todo lo que nos pasó y que sus palabras sean recepcionadas como una opinión más. Y al mismo tiempo que este señor dice eso, un dirigente de "la nueva política" llama a terminar con la confrontación, o sea, que nada se cambie, que las AFJP sigan manejando los aportes previsionales, que siga la ley de medios de Videla, que no se paguen retenciones, en suma, que la argentina que se bosquejó entre 1976 y 2001 siga tal cual, intacta, como la dejó De la Rúa.

Al final te terminé contando el editorial... Si querés, escuchalo, dura 10 minutos.

domingo, 13 de junio de 2010

Llamemos a las cosas por su nombre


Pongámonos de acuerdo en algo: No se puede seguir denominando "peronismo disidente" a este rejunte de caciques que además, como dijo Tonelli en Twitter, "sólo aparece unido en las páginas de Clarín".

Esto se llama "menemismo", señora.

Una de las pequeñas conquistas del dispositivo mediático es la de hacernos nombrar las cosas como ellos lo deciden, sabiendo que siempre hay una carga política e ideológica muy fuerte en la forma en que se nombran los sucesos políticos. Debemos recordar, por ejemplo, cómo al desguace del Estado de los noventa se lo llamaba "modernización de la economía"

Ahora nos están haciendo repetir su caracterización de los residuos menemistas como "disidentes" ¿A partir de qué base se puede sostener que, por ejemplo, Duhalde o Reuteman disienten? En todo caso ¿De qué disienten? porque, si ahora disienten es porque alguna vez asintieron y eso no es verdad porque nunca estos dirigentes estuvieron dentro de sistema kirchnerista. Hubo sí acuerdos en su momento, por ejemplo, acuerdos puntuales con Reuteman pero nadie en su sano juicio puede decir que el ex corredor de autos haya sido alguna vez "kirchnerista", y esto corre para cada uno de los caciques que amontonó Ricardito el domingo pasado cuando al caer el sol se transformó en "RICARDO".

Porque si no estaríamos admitiendo que alguna vez los Rodríguez Saa fueron kirchneristas, lo mismo que el senador salteño Juan Carlos Romero, que ya en 2003 fue candidato a vice de Menem.

Este rejunte se llama menemismo, una infección liberal del peronismo similar a lo que fue el alvearismo para el radicalismo, con la diferencia de que la gran capacidad de modificar la realidad del peronismo respecto del radicalismo determina que la marca en la historia que dejó el menemismo haya sido mucho más profunda que la del "pollo" de Yirigoyen. Dicho en otras palabras: Hasta para gestionar a favor de la oligarquía es más capaz el peronismo que los radicales...

Al interior del radicalismo, la estela alvearista tuvo una continuidad muy fuerte llegando hasta nuestros días y siendo sólo cuestionada en la década alfonsinista. En el peronismo hoy se está dando una puja similar y está por verse si estos cacicazgos íntimamente ligados a la estirpe de los noventa logra imponer sus postulados al movimiento.

sábado, 12 de junio de 2010

"Vamos por mas" debe ser la consigna kirchnerista


La política tiene una dinámica impensada. A veces en unos pocos días se suceden con suma celeridad varios acontecimientos que eran insospechados para la mayoría de los analistas.La semana pasada enfocábamos el espectro opositor en un contexto de descontento y dispersión, independientemente de la carga subjetiva que nuestra mirada tiene, el paneo por las principales fuerzas opositoras mostraba un panorama confuso. Imaginábamos que el aparato radical de Moreau y Storani se impondría por las buenas o por las malas a Ricardo Alfonsín, que por eso instaló en los medios la posbilidad de que le hicieran fraude, pero así como en 1988 Carlos Menem dio el batacazo al vencer a un Cafiero que controlaba las estructuras del PJ, fue ahora el hijo del ex presidente radical quien sin tener mucho más para mostrar que no sea su apellido generó una movilización tal de afiliados radicales que arrasó con el sistema imperante en la CR bonaerense e instantáneamente modificó sustancialmente el tablero político.

El triunfo de Alfonsín reavivó en horas el dibujo de un panradicalismo supuestamente más tirado al centroizquierda, con lo que virtualmente liquidó las ya de por sí escasas chances electorales del okupa de la vicepresindencia. Por el lado de la derecha virtualmente liquidó el sueño de Mauricio Macri de ser el receptor del voto de la disidencia peronista pues la reunión del miércoles donde participó lo mejor de cada casa del menemismo residual dejó en claro que tendrán un candidato propio. Para Solanas, en cambio, estos días fueron una película de terror y sigue sin explicarse cómo de tener grandes posibilidades de liderar un bloque “progre” con el socialismo santafesino (no abundan rastros de su existencia en el resto del país), con el grupo de la diputada Stolbizer y el enclave humorístico-político del senador Luis Juez en Córdoba, ahora tendrá que evaluar seriamente la posibilidad de recluirse en la ciudad de Buenos Aires, donde por otra parte no estaría nada mal que le arrebatara el gobierno al macrismo.

Entre el domingo y el miércoles se reconfiguró el tablero político y si bien falta mucho para las presidenciales, ya se pueden vislumbrar que no serán mas de tres las candidaturas que muevan el amperímetro: La kirchnerista, la panradical y la del PJ menemista. Está por verse donde se ubica Macri y por supuesto que se descuenta una candidatura de Proyecto Sur que estará clavada en lo meramente testimonial.

Estos reacomodamientos no fueron tampoco una buena noticia para el kirchnerismo dado que por lo pronto, la posibilidad de ganar en primera vuelta en base a una gran dispersión del arco opositor quedó prácticamente liquidada. Si en los mentideros políticos se asumía como probable que el kirchnerismo tenía tantas posibilidades de ganar en primera vuelta como de perder en un ballotage, a partir del triunfo de Alfonsín se le esfumó el sueño de sacarle más de 10 puntos a la segunda minoría y debe ahora prepararse para un escenario de ballotage donde su techo bajo le complica pensar en un triunfo.

Por supuesto que hay muchas variables que operan en los 14 meses que faltan para las presidenciales: El radicalismo deberá transmitirle a la sociedad que es capaz de cumplimentar un mandato y de no dejar al país en llamas. El menemismo deberá demostrar que tantos caciques pueden coexistir bajo un mismo paraguas y el kirchnerismo deberá extremar la audacia para comunicarle a la sociedad que va por más, que a lo hecho hasta acá hay que sumarle otras transformaciones pues sólo así puede anhelar el record de cumplimentar tres mandatos consecutivos.


No es un desafío menor.


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jueves, 10 de junio de 2010

Hoy Tertulia sobre el kirchnerismo en "Conectados"


Hoy, entre las 23.00 y las 24.00 vamos a conversar en Conectados sobre el kirchnerismo, tratando de ver que si la derecha peronista no ofrece un proyecto de futuro, hay que pensar también qué se ofrece desde este lado.

Estarán Martín Rodríguez, Fede Vázquez y Alejandro de La Barbarie, tres cabezas que se las traen.


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viernes, 26 de febrero de 2010

Martín en llamas

Condenados al Exito


Maestro de la perogrullada política, Eduardo Duhalde es un compilador de “Grandes Exitos” del discurso dominante en el país. Ahora plantea que hay que armar un proyecto que incluya hasta los seguidores de Videla…

Causa gracias

Y mete miedo

Lucas Carrasco es quien mejor ridiculiza el discurso duhaldista, quien con una gracia singular le saca jugo a máximas del hincha de Banfield como aquella de que “tenemos que ponernos de acuerdo en cuatro o cinco temas”

Hace días, Duhalde pidió que las Fuerzas Armadas se sumen para combatir “la inseguridad”, ahora lo menta a Videla. Está juntando votos de la derecha dura, de esa argentina agazapada, profundamente golpista, que sigue vivita y coleando.

No preocupa Videla, ni preocuparía tanto Duhalde sino existiese un bolsón reaccionario de tal tamaño.

Hay, en efecto, un núcleo duro embanderado con lo peor del terrorismo de estado. Y ojo que es más numeroso de lo que pueda suponerse. Excede y por mucho a los grupetes que junta Cecilia Pando.

Pero hay otro sector, mucho más numeroso aún y es esa asociación sin fines de lucro que nuclea al boludo tipo argentino, esa troupe de “vivos” funcionales que siempre tienen la oreja preparada para recepcionar las guarradas de Duhalde. Esos son realmente peligrosos porque son muchos. Son los que votan a Macri y después cacerolean porque se les inunda la cuadra y se quejan ante las cámaras porque “nadie hace nada” o que en estos días saldrán a putear porque el gobierno porteño les aumenta los impuestos para subirle el sueldo a los docentes (que tienen dos meses de vacaciones, etc, etc) Son los adalides del “no me jodan”, una rara especie de pseudo anarquistas de derecha. Son los cancheros, los piolas de la cuadra, los que permanentemente la tienen re pero re clara, los que repiten a cada instante que “siempre fue así y no va a cambiar”. Entraron al Estado por su padre, se patinaron el retiro voluntario con Menem, recorrieron todo el espinel del cuentapropismo y ahora le están sacando el jugo al Renault 21 vetusto que funge de remis.

Esa es la clientela de Duhalde y al mismo tiempo un contrapeso para todo proyecto que intente cambiar alguito la realidad, porque como dice el dicho popular, siempre es más complicado el equivocado que el ignorante. El equivocado cree que sabe, cree que tiene la posta, y en su fracaso personal proyecta el fracaso colectivo. Estos tipos que se las saben todas pero cada vez están peor terminan finalmente adhiriendo a las opciones más ramplonas por la sencilla razón de que les fue horrible en todo lo que emprendieron y total ahora, “perdido por perdido”… vocé me entiende ¿no?

Pero en su discurso nunca hay un reconocimiento de errores, una pizca de autocrítica. Ellos siempre hicieron las cosas bien, los que hicieron todo mal fueron los gobiernos. Los gobiernos que ellos mismos votaron pero jamás lo confesaron. Nunca votaron ni a Alfonsín ni a la rata ni a la Alianza. El mismo Duhalde que les dijo “El que depositó dólares, recibirá dólares”, ese mismo caradura al que tanto putearon, ahora los vuelve a convocar y estos especímenes, ejemplares del boludo tipo argentino, le vuelven a creer y vuelven a fantasear con que regresando a los tiempos idos de los noventa finalmente le encontrarán el agujero al mate.

Ahí anda Duhalde con sus 20 Grandes Éxitos de la mano de Terragno prentendiendo hacerle creer al país que la solución a todos nuestros problemas pasa por la entente radical-peronista del pacto de Olivos y el derrocamiento a De la Rúa. He aquí un discurso insostenible que no resiste el mínimo cotejo con nuestra historia reciente, pero apto, muy apto para los oídos de esta tribu.

Duhalde y Terragno plantean que sin tensionar el status quo, sin tensar ninguna de sus contradicciones, el país retomará la senda del crecimiento y la redistribución. Este discurso sólo puede tener anclaje en cabezas tomadas por la desmemoria, en mentes dominadas por ese hábito de proyectar la vida a través de los titulares de TN. Antes no había tantas teles en los kioscos, en las sala de espera, en los bancos y en cada lugar habitado por argentinos (sólo falta que pongan algunos LSD en las salas funerarias) Entonces ahora la coyuntura se reduce al “minuto a minuto” y la perspectiva histórica a media hora cuando lleguen los nuevos titulares, que son en un 90 % los mismos de la media hora anterior. Esto limpia cabezas, higieniza cerebros. La gente pierde la memoria, pero además se suma un actor nuevo que pinta para disputarle seriamente el control del Movimiento del Boludo Tipo Argentino a los que se fueron del Estado con Menem. Son sus hijos, los que crecieron con la revista Caras y con el Gomazo de Tinelli y el bilardismo de Torneos y Competencias. Esos a los que la inventiva sólo les sirve para dejar comentarios anónimos en los blogs, repitiendo titulares de Perfil.

Duhalde y Terragno operan sobre esas cabezas vaciadas prometiendo que volver a lo que nos llevó al borde del precipicio ahora nos conducirá a la gloria.


Lamentablemente, muy lamentablemente por cierto, ese mensaje cala hondo en esas cabezas vacías de ciudadanos que ya no tienen el puesto en el Estado, que ya no tienen la galletitería, ni la pañalera que resultó un fracaso, tampoco el parripollo que funcionó un añito y nada más, mucho menos el “drugstore” (que era muuucho más que un kiosco, vistessss) que en verdad dio pérdida desde el primer día. Ahora sólo queda el alquiler de la casa de la vieja y ese auto avejentado, con gomas lisas, con el que se yuga la diaria.

Lamentablemente hay cosas a las que no se puede volver.

Por eso se ilusionan con retornar a esos tiempos idos, aunque no se dan cuenta que ya no son los mismos y que casi no les queda nada, salvo, eso sí, ese típico envalentonamiento, esa pose, ese aire de superados.

Eso que a veces nos hace sentir unos malnacidos por pensar que en un punto tienen bien merecido que les vaya como les va.


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