En la columna titulada "Todo blog es político", firmada por varios blogueros y publicada en Página/12 el 27 de abril de 2010 se decía:
"En estos blogs se discuten y debaten algunos de los temas que en el Comité Central de la calle Tacuarí decidieron que no se hablaran más. O que se hablaran de manera diferente. No hay secreto. Si dejás un territorio huérfano de comunicación, es de cajón que va a venir una runfla de desharrapados y te va a hacer un asentamiento gramatical justo ahí, en el descampado que provocaste. Y no hay tutía, porque una vez que tomaron la palabra, lotearon el lugar y le dieron a cada uno su lugarcito, no se van más. Los blogs son el modo que mucha gente eligió para decir que no es inocente, que no está ajena a un proceso político intenso y de insospechado final, y donde ofrece lo único que puede ofrecer al servicio de la Nación: su tiempo y su banda ancha."
"En estos blogs se discuten y debaten algunos de los temas que en el Comité Central de la calle Tacuarí decidieron que no se hablaran más. O que se hablaran de manera diferente. No hay secreto. Si dejás un territorio huérfano de comunicación, es de cajón que va a venir una runfla de desharrapados y te va a hacer un asentamiento gramatical justo ahí, en el descampado que provocaste. Y no hay tutía, porque una vez que tomaron la palabra, lotearon el lugar y le dieron a cada uno su lugarcito, no se van más. Los blogs son el modo que mucha gente eligió para decir que no es inocente, que no está ajena a un proceso político intenso y de insospechado final, y donde ofrece lo único que puede ofrecer al servicio de la Nación: su tiempo y su banda ancha."
En esa época todavía estábamos apapachándonos entre nosotros porque habíamos aparecido para cuestionar la comunicación unidireccional del dispositivo mediático tradicional que, además, nos difamaba cotidianamente. Los años pasaron, la política fue derivando con su propia dinámica y ese espacio de la bloguería que en su momento fue fresco empezó a sentir los cimbronazos propios de una sociedad que discute y mucho. Aquél territorio huérfano de comunicación fue ocupado, hoy lucen las diversas edificaciones y pocos recuerdan esos baldíos.
La nota que subí ayer de alguna manera viene a poner sobre el tapete precisamente esas transformaciones que por un lado son obvias: en la blogósfera nunca todos pensamos lo mismo, lo bueno fue que teníamos la capacidad de discutir entre nosotros dentro de un mismo espacio, por eso me hizo ruido que algunos blogs quitaran el mío de sus blogrolls porque ello estaría evidenciando el surgimiento de cierta incapacidad para coexistir con quien no piensa parecido, algo que hasta un tiempo atrás no sucedía. Aunque por otro lado veo que quizá eso es producto de que terminó una etapa y ya estamos en otra. Ya no está más ese baldío huérfano de comunicación, ya lo ganamos y ahora hay que ver cómo se sigue.
Lo que sí le discuto a Selci es la caracterización de Martín Rodríguez, absolutamente forzada y si se quiere irrespetuosa porque al compañero hay que analizarlo desde la complejidad del tiempo político que nos toca vivir, desde la cultura peronista y fundamentalmente desde su aguda percepción para visualizar cuestiones que la mayoría generalmente vemos más tarde. De ahí que es un error ponerlo del lado de un conservadurismo en apariencia instigado por la "realpolitik", entre otras cosas porque lo conozco (y disfruto) lo suficiente como para advertir la profundísima brecha que lo separa del mainstream del "análisis político" hegemónico.
El dilema, que en todo caso no es sólo de Martin sino que cruza transversalmente a muchos blogueros y militantes, es qué hace o adónde se va aquél kirchnerista que tiene serias diferencias con lo que expresa, ponele, Unidos y Organizados. Eso es lo que está faltando, ese es el nuevo territorio huérfano, ya no de comunicación sino de proyecto y de representación.