Cuando aparecieron las primeras noticias sobre las limitaciones que le impuso el procurador Esteban Righi a Manuel Garrido, Fiscal de Investigaciones Administrativas, me fui volando al blog de Gustavo Arballo buscando “la posta” y ahí me encontré con este post de Martín Juárez Ferrer donde se desarrolla este tema que es realmente preocupante.
El domingo, Horacio Verbitsky en este recuadro dice algo muy contundente:
“La respuesta de Righi fue esta resolución, que entra dentro de sus atribuciones pero constituye una mala señal. Desde un punto de vista político la mayor dificultad en discernir lo verdadero de lo falso hará más creíble cualquier cosa que se diga sobre los funcionarios estatales, protegerá a los corruptos y echará sombras sobre los decentes.”