A menudo digo que la gran diferencia con, por caso,
Proyecto Sur, es que estos amigos no gobiernan ni una insignificante comuna, entonces no tienen la más mínima idea de qué es la gestión, aunque a pesar de todo hablan y gesticulan como si fueran expertos en la acción de gobierno.Digo también a menudo que los únicos rastros que se pueden encontrar hasta el presente en materia de gestión por parte de esta fuerza hay que buscarlos en la esfera parlamentaria. Ahí podemos ver que cuando tuvieron que tomar partido, cuando de alguna manera tuvieron que gestionar e incidir sobre la realidad lo hicieron a los tumbos ya que mientras por ejemplo
Claudio Lozano y la bancada del
SI votaba en contra de la 125, las chicas de
Libres del Sur y Miguel Bonasso lo hicieron a favor de la "polémica" resolución. Luego votaron la ley de medios junto al
socialismo pero al mismo tiempo han sido parte constitutiva del
Grupo A desde el 3 de diciembre del año pasado participando activamente en la rapiña de comisiones y contratos.
Todo esto me lleva muchas veces a desear que al menos ganen alguna intendencia para verlos actuar, para comprobar en la cancha cómo son estos pingos. Digo esto porque me he referido hasta el cansancio a que termina siendo empalagosa la sobreabundancia de los "
hay que" manifestados permanentemente por dirigentes y legisladores que nunca han tenido que lidiar con las exigencias concretas de la gestión. Gobernar es gestionar, es tener que decidir minuto a minuto e incluso muchas veces tomar decisiones que no son las que más te gustan pero al mismo tiempo son las más conducentes o eficaces en un situación dada. Gobernar es dar testimonio con cada medida y hasta con cada inacción. La acción de gobierno desnuda definitivamente a la fuerza política y la muestra tal como es sin maquillajes, peinados o vestimentas que produzcan una imagen ficticia de lo que en verdad se es. Por eso muchas veces hasta me permito dudar del verdadero interés que en el fondo tienen algunas fuerzas políticas en ganar elecciones porque ello presupone lo peor: Tener que hacerse cargo y gobernar... (De este drama, aunque desde un andarivel ideológico distinto puede dar fe la muchachada del
PRO)
Mucho de esto está expresado con sabiduría por el presidente
Lula en esta respuesta que le dio a
Martín Granovsky para el diario
Página/12 que la publicó el domingo pasado:
–¿Qué aprendió en casi ocho años de Presidencia? ¿Qué entiende hoy mejor que antes? ¿Qué diferencia tiene el Lula de hoy con el que asumió el 1º de enero de 2003?
–En la Presidencia lo primero que aprendemos es a gobernar. Cuando uno llega a la presidencia de la República normalmente antes estuvo muchos años en la oposición. Cuando iba un debate o a una reunión yo les decía a mis interlocutores: “Me parece”, “pienso”, “creo...”. En el Gobierno uno no piensa que, a uno no le parece que, uno no cree que. O hace, o no hace. Gobernar es una eterna toma de decisiones. Uno aprende a ser más tolerante y a consolidar la práctica democrática. La convivencia política en la adversidad es una enseñanza estupenda para quien cree en la democracia como un valor supremo dentro del arte de hacer política. Y eso lo aprendemos ejercitándolo todo el santo día. No creo que haya una universidad capaz de enseñarle a alguien a hacer política, a tomar decisiones. Uno puede teorizar, pero entre la teoría y la práctica hay una enorme diferencia diaria. Tomemos, por ejemplo, mi segundo mandato, que empezó en el 2007. Todo el mundo sabe que yo le tenía miedo a ese segundo mandato presidencial. Tenía miedo del agotamiento, de la chatura, de repetir todo. Pero cuando lanzamos el PAC, el Programa de Aceleración del Crecimiento, la verdad es que hicimos un transplante de todos los órganos vitales del Gobierno y creamos un gobierno nuevo, más productivo, mucho más eficaz, más activo. Eso es lo que tenemos hoy en funcionamiento. Para mí ése fue un gran aprendizaje. Tanto que no quiero olvidarlo cuando deje la Presidencia. Preciso continuar aprendiendo. Pasar por la Presidencia, enfrentar las adversidades que enfrentamos nosotros y llegar al final del segundo mandato con esta buena situación de hoy es algo que logramos porque practicamos intensamente el ejercicio democrático. Convocamos a 72 audiencias nacionales sobre todos los temas, desde la seguridad pública a la comunicación, pasando por la discapacidad. Todas las políticas que implementamos fueron resultado de audiencias. El pueblo participó activamente de las decisiones y de las políticas públicas. Ese es el cambio fundamental. Cuando llegué, en 2003, en el Ministerio de Transportes se gastaban mil millones de reales por año. Hoy gastamos 1,6 mil millones de reales por mes. O sea que aprendimos a gastar y aprendimos a hacer obras.
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