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miércoles, 13 de febrero de 2013

C5N tiene derecho a despedir a Luis Rosales

El despido del periodista Luis Rosales de C5N sirve para volver a pensar un poco en la relación entre los medios y sus empleados, entre otras cosas porque la prensa opositora comunica este tipo de hechos como si fuesen flagrantes atentados a la libertad de expresión, siempre y cuando se generen en el espectro del oficialismo, porque cuando quienes despiden son ellos, lo ocultan, o bien lo muestran como meras "caducidades de contrato".

Cuando La Nacion despidió a Claudio Minghetti escribí un post titulado "La Nacion tiene derecho a despedir a Claudio Minghetti" donde ya desarrollaba la idea que aquí volverá a ser expuesta: Entre tantos malentendidos está la suposición de que un medio de comunicación no puede echar a un periodista que piense distinto a la empresa propietaria. En realidad es un razonamiento de extremada precariedad, parecido a suponer que un Club de fútbol no puede rescindirle el contrato a un jugador.

Es muy interesante ver cómo trata estos temas el dispositivo mediático opositor siempre -reitero- que sucedan en el campo del oficialismo. Con sutileza, trabajan sobre la noción fuertemente aposentada en mucha gente bien intencionada referida al respeto a la diversidad y a que cada uno pueda pensar lo que quiera. Hasta en la política partidaria y parlamentaria manejan este análisis viscoso. Siempre que haya conflicto entre un diputado y el bloque del FPV o entre un periodista y un medio cercano al gobierno, el discurso mediático opositor comunica que en ambos casos se está violentando la voluntad individual del legislador y el periodista. En realidad, cuando uno integra un bloque legislativo de una fuerza política no es un libre pensador sino un integrante de un colectivo que sostiene determinadas ideas y cuando tiene diferencias las discute en el seno de la fuerza e incluso si su postura es minoritaria debe respetar la voluntad mayoritaria. Es la regla de juego del contrato democrático.

En lo referido a la libertad de expresión, todo ser humano la tiene hasta que se transforma en periodista, ingresa en el mercado laboral y es contratado por una empresa periodística. En ese preciso momento, empieza a trabajar dentro del marco editorial de la patronal y su "ancho de banda" en términos de libertad de expresión explícita estará delimitado por la voluntad empresaria. Podrá seguir pensando como quiera, pero quien decide qué y cómo publicar es la patronal porque un medio es antes que nada un instrumento político que busca difundir una determinada idea del mundo, del hombre y de los sucesos, que indefectiblemente será la mirada de la empresa propietaria.

El periodista puede pensar distinto del medio, nadie se lo prohíbe, pero no puede publicar una mirada que contradiga a su empleador. Por eso existen los editores, ese comisariado que vela por la inviolabilidad del interés editorial de la patronal. El punto es que todo está mal entendido desde la noción de "libertad de prensa" que con mucha astucia las empresas periodísticas han difundido durante más de un siglo. Ahí está la madre de todas las confusiones. Luego, el fuego graneado sobre esa noción instalada durante décadas en el sentido común de la sociedad.

Cuando La Nación despidió a Minghetti, el tema fue directamente ignorado por los mismos medios que en estas horas acusan a C5N de ejercer cruel censura. Siempre que un periodista se queda sin trabajo en alguno de los medios opositores indefectiblemente se tratará de "un cambio de programación o renovación de grilla". Lo que tampoco dicen estos "defensores de la libertad" es que si un periodista piensa distinto ni siquiera le dan trabajo y si en una de esas algún empleado empieza a coincidir en algunos aspectos con el gobierno, se pone en marcha un mecanismo que hace que el periodista "díscolo" termine yéndose, como le pasó a este colega en uno de los diarios más importantes del país (y cuyo nombre no doy a pedido suyo)

Cuando hay disidencias entre lo escrito por un periodista y la línea del medio, actúan los editores, corrigiendo y hasta mochando la nota entera. Cuando el periodista tiene firma, es porque coincide con el medio o tiene acordado el margen de disenso. Cuando este margen es violado, cuando la distancia entre lo que piensa políticamente el periodista y el medio es insalvable, sobreviene la desvinculación. Luis Rosales fue candidato a gobernador en Mendoza en el marco de una alianza febrilmente conservadora, integrada por el PRO, los Gansos y el peronismo antiperonista. Lo hizo en tiempos en que C5N estaba comandada por Daniel Hadad. Cuando el canal es comprado por Cristóbal López, se habló de un compromiso de respeto por las fuentes laborales, lo que no se dijo es que la nueva conducción tenía derecho a modificar la línea editorial, por ejemplo en política internacional, donde C5N estuvo siempre emparentada con la derecha cubana de Miami.  Ahí es donde se da el quiebre y no es casual que un cuadro conservador como Rosales (que es mucho más que un simple periodista) haya proferido una sarta de bestialidades contra Hugo Chávez, presidente amigo y aliado del gobierno con el que coincide la empresa propietaria de C5N.

Es muy probable, inclusive, que esta diatriva antichavista haya sido perpetrada buscando el despido para generar esta nueva operación que busca instalar la noción de una creciente ola de "la censura K".


domingo, 13 de noviembre de 2011

No existe libertad de expresión sino libertad editorial de las empresas

"Creo en el debate de ideas y no de personas. Hablar de periodismo profesional es una tiranía así como hablar de periodismo militante es una forma de desdeñar el trabajo de otros. Cuantas más posibilidades haya de ejercer periodismos diferentes, mejor", afirma el periodista y politólogo, y a diferencia de Santoro y Wainfeld sostiene que no existe libertad de expresión sino libertad editorial de las empresas de manejar una línea más afín al oficialismo, o más cercana a la oposición, con empleados que sigan esas líneas marcadas por las empresas. "Lo que sí puede hacer el periodista es decidir con qué línea editorial quiere trabajar. La salida de medios con una mirada afín al gobierno provocó que muchos periodistas puedan trabajar en medios acordes a su pensamiento"


Entre tanto lugar común, Brienza aporta un poco de lucidez.
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sábado, 15 de octubre de 2011

COMISION INTERNA DE LA NACION REPUDIA ULTIMOS DESPIDOS

La Comisión Interna de los Trabajadores de Prensa del diario La Nación repudió los recientes despidos de seis trabajadores, entre los cuales se encuentra el periodista Claudio Minghetti, tras escribir una crítica positiva sobre la película "Juan y Eva", y denunció al diario de implementar "una cruel política de achicamiento" de personal.

"Desde el año pasado el sector afectado es la redacción, donde ya son unos 40 los trabajadores desvinculados", dice el comunicado difundido por la Comisión Interna de Prensa del matutino, que agrega que "en la última semana fueron despedidos seis compañeros de redacción, corrección, fotografía y archivo".

Los trabajadores puntualizan que los despidos "se originan en 2008 y obedecen a un plan de reducción de personal", y cuestionan a la empresa por "reducir puestos de trabajo negándose a cumplir las leyes que rigen nuestra actividad".

También acusan a los directivos de La Nación de "multiplicar horas y tareas, desconociendo el Estatuto del periodista profesional, el del trabajador de empresas administrativas de prensa y los convenios colectivos".

El comunicado agrega que en el diario La Nación "hace más de 15 años que no se pagan horas extras, no existen los reemplazos por vacaciones, enfermedad o embarazo", y "aumentan las enfermedades por estrés emocional y físico".

"Puesto que cae puesto que cierra" indicaron, aludiendo a la frase del ex presidente Carlos Menem "Ramal que para, ramal que cierra" cuando los trabajadores ferroviarios realizaban medidas de fuerza contra la privatización ferroviaria.

"La Comisión Interna repudia los despidos, por lo cual ha hecho la correspondiente denuncia ante el Ministerio de Trabajo intimando a la patronal a que ponga fin a esta cruel política de achicamiento", finaliza el comunicado.

Ayer, el diario La Nación difundió un comunicado en el que señalaba que el despido de Minghetti obedecía a una cuestión de "reestructuración del área".
Noticia publicada en el portal Terra
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viernes, 14 de octubre de 2011

La Nacion tiene derecho a despedir al periodista Claudio Minghetti


Así como la edición argentina de la revista Newsweek tuvo derecho a quitar de su página web una nota de Martín Caparrós, el diario La Nacion tiene derecho a despedir al periodista Claudio Minghetti.


En el primer caso, acá está lo que opiné en su momento, en éste es elemental razonar que ninguna empresa periodística está obligada a tener en su plantel a un empleado que piense distinto de su línea editorial. El problema acá es el discurso hipócrita del diario, que permanentemente habla de "Libertad de prensa", "Periodismo independiente" y demás frases hechas que no se sostienen en la realidad cuando ha quedado al descubierto una vez más que si no le gusta cómo piensa un periodista sencillamente lo echa. Desde este blog hemos dicho permanentemente que los grandes medios son empresas que condicionan la labor periodística a sus propios intereses políticos, comerciales e ideológicos. Hemos afirmado en infinidad de post que en los medios, si no te gusta su línea editorial te la tenés que tragar o bien atenerte a las consecuencias. Así funcionan las cosas en las empresas periodísticas, que tienen particularidades que las diferencian de otras. El periodista que trabaja en relación de dependencia en estos tiempos -porque años atrás las empresas no estaban tan intolerantes- sabe que si su visión de las cosas contradice la de la patronal debe callarla o asumir que tarde o temprano le llegará  el telegrama. El propio Minghetti ha dejado traslucir hoy en varios reportajes que se la veía venir.

Si algo no negocian los medios es su línea editorial.

La sociedad argentina tiene hoy con este despido una evidencia incontrastable de cómo proceden los grandes medios de comunicación que se dicen los primeros defensores de la libertad de expresión y el respeto de las ideas del otro. Siempre han echado gente por estas razones pero antes la noticia quedaba encriptada y no tomaba estado público porque había una complicidad de tipo corporativo, un código según el cual ninguna empresa se metía en los asuntos laborales de la otra. Las cosas  han cambiado y la sola existencia de medios no controlados por un mismo puñado de empresas posibilita que se sepa cómo procede en la vida real el centenario diario de los Mitre-Saguier.

No estamos discutiendo derechos, estamos discutiendo política.

UPDATE: 


La Nacion emitió este comunicado sobre la desvinculación de Minghetti. Típico, siempre que los despidos son en la "prensa libre" se deben a reestructuración de áreas o cambios de programación mientras que cuando suceden en medios afines al gobierno estamos en presencia de  la más cruel de las censuras...
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domingo, 3 de enero de 2010

Clarín: La opinión vendida como información


Antes, lo que decían los medios era recepcionado como verdad. Eso sigue teniendo alguna vigencia en la actualidad. Todavía hay mucha gente que les cree a pie juntillas contra una creciente corriente que los cuestiona.

El proceder de Clarín en torno a la cuestión de la ley de medios sigue siendo un ejemplo de cómo “la verdad” es manipulada a gusto y placer. Es que en rigor no hay una verdad sino varias interpretaciones o lecturas de los hechos. Y es aquí donde Clarín nos muestra a diario cómo antepone sus intereses empresarios en la lectura de los hechos. Para este grupo, la ley de medios fue, es y será una ley “K”, un proyecto “K” y opera en consecuencia.

Ya desde el vamos infecta la interpretación con su interés empresario. En la edición de hoy domingo 3 de enero de 2010 titula una nota sobre la judicialización de la ley:

“El gobierno gana tiempo y busca seguir aplicando la ley de medios”

En rigor, la ley de medios está vigente y han sido observados algunos aspectos por algunos jueces concretos y puntuales. Pero el multimedio trabaja sobre la idea de que es “la justicia” la que ha fallado contra la ley y que el gobierno se empeña en seguir aplicándola de manera irregular.

Es aquí donde desinforma, donde viola de cuajo las nociones básicas del periodismo. Todo lo que baja Clarín en este tema viene ya tremendamente opinado, ese es el problema. Una cosa sería que informara de la manera lo más aséptica posible, que es lo que recomiendan los libros, y que luego opinara, que vertiera con todo el derecho del mundo su visión de los hechos, otra es la malversación que practica al emitir su opinión como si fuera información (Pascual Serrano en este post también se refiere a estos temas)

Lo bueno es que ahora este accionar se ha desenmascarado y que el surgimiento de nuevas herramientas de comunicación como los blogs, por caso, sirve para cuestionar y discutir desde lo profesional hasta lo ideológico el modus operandi de estos grandes conglomerados y para desenmascarar los intereses concretos de las empresas que son a la postre los verdaderos condicionantes de los contenidos que publican.

Ahora tenemos estos recursos

¿Y antes?

¿Cuántas operaciones, cuantas mentiras se habrán propagado durante décadas sin que hubiera medios alternativos para refutarlas?

El sólo hecho de imaginarlo nos lleva a cuestionar buena parte de todo lo que hemos venido leyendo, viendo y escuchando durante años cuando la sociedad no tenía canales alternativos para desenmascarar las operaciones de los grandes medios.



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