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martes, 26 de mayo de 2009

EL RELATO MEDIATICO DE MACRI Y DE NARVAEZ

Las desprolijidades en la presentación de las listas de Unión Pro en la provincia de Buenos Aires delata un nivel de desaprensión que sólo puede darse cuando no se valoran debidamente las normativas vigentes o cuando directamente se las desdeña. Cuesta creer que De Narváez y Macri no cuenten con asesores en la materia, cuesta creer que nadie se haya percatado que sin cumplimentar requisitos básicos como la acreditación de domicilio, algunos integrantes de las listas iban a tener problemas.
Es más lógico sospechar, entonces, que en el apuro para confeccionar las listas hayan visto que no cumplimentaban con los pasos estipulados por la ley pero que hayan decidido avanzar con esa precariedad de papeles pensando en que al fin y al cabo las objeciones que pudieran surgir les servirían de coartada para instalar en los medios la noción de “trampa” enmarcada en una estrategia de fraude por parte del oficialismo.
Sólo así puede comprenderse que el Macri-Denarvaísmo haya procedido con tamaño nivel de desprolijidad.
Queda clarísimo que la disputa la dan en los medios y que las elecciones del 28 de junio tienen ya dos resultados: El de las urnas y el de los medios.
El punto es cómo se mantienen ciertos pactos de convivencia democrática cuando a la realidad se le superpone un relato mediático absolutamente consustanciado con el discurso opositor.
Cuando los medios se embanderan de una forma tan desembozada se pone cuesta arriba discutir de política con alguien que de buena fe crea que si la justicia electoral le pide a los candidatos de un partido algo básico como que presenten pruebas que acrediten su domicilio en un distrito, no se trata ya de una exigencia de la Ley electoral sino una puñalada traicionera del kirchnerismo. Esto nos arrastra a discusiones donde lo que está en la base es la existencia de por lo menos dos diagnósticos y donde por ende es imposible encontrar un código de disenso y convivencia democrática.
Si un partido no cumplimenta pasos básicos y elementales como el domicilio de algunos de sus candidatos y ante la requisitoria judicial sale en cadena nacional impugnando el accionar del juez, estamos ante un escenario de conflictividad novedoso.
Marchamos, entonces, a una profundización de la fractura entre la realidad y el relato del sistema mediático y las consecuencias, lamentablemente, no serán felices.

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