
Reflejos:
Vi la leche larga vida Verónica a 2,60 y me compré dos litros. No es mucho pero es algo...
Corría el mediodía de un jueves donde el vértigo informativo iba despertando minuto a minuto a viejos monstruos que creíamos aniquilados para siempre, pero no. Ahí están cual zombies desenterrándose, levantando con parsimonia las tapas de ataúdes y tumbas, reviviendo. Encarnadose en la pequeña burguesía de Belgrano.
La radio siguió instalando la certeza del “desabastecimiento” y cierta clase media, de esa que paga con tarjeta y ni siquiera se fija en el monto de la compra, empezó a volcarse sobre las góndolas. No vaya a ser cosa que la escasez la encuentre con el freezer vacío.
El chino sacó las ofertas: “Se acabó”, balbucea y la forma en que lo dice asusta. Me cuenta que:
-“Mananaa toro con aumetooo”
Y tiemblo.
A las 20.30, en la Estación de Servicio de Monroe y Balbín, la cola para llenar el tanque es colosal y veo una 4X4 con dos tremendos (pero tremendos de verdad) bidones llenándose en su baúl.
Recordé entonces un par de comentarios recibidos
acá sobre cómo difiere la “Sensación Térmica” en lugares del conurbano: San Martín y Caseros. Recordé que estos amigos cuentan que la preocupación ahí es la suba de precios de la canasta básica.
Vi litros de leche derramándose y sentí que me habrían una herida en el alma.
Hoy por la mañana las radios informan de un aumento del 100 % en la bolsa de zanahorias y de cierta escasez de verdura de hoja; que una bolsa de papa blanca pasó de 42 pesos a cincuenta y pico...
Ya está. Otro ataque certero al corazón del bolsillo popular acaba de consumarse con todo éxito.
Mientras el pobrerío no puede llenar freezers porque apenas cubre –si cubre- la diaria, amplias franjas de clase media acomodada y teflonera posan sus culos sobre sus freezers repletos y sus bidones con combustible de reserva mientras se suman al coro de los que hablan despectivamente de “Este país”.
Mientras planean emigrar.
Mientras vaticinan que todo se va a la mierda.
Ahí recordé la imagen de Luis Brandoni en “Esperando la Carroza” diciendo:
-¿Sabés que tenían para comer? Dos empanadas... Dos empanadas ¿Lo podés creer?
Mientras el malparido se está comiendo una de las dos...
Mientras culpan a D’Elía, Moyano y Moreno, se compran unos dólares baratitos y se abroquelan para aguantar el chubasco porque saben que a ellos estos huracanes no los dañan.
Sólo una pena los desvela: Que Mauricio todavía no hizo nada con los cartoneros