Eso es lo que envenena a toda una caterva de minitas que a lo sumo son buenas profesionales, buenas madres y en algunos casos buenas amantes.
Debe ser horrible saber que siempre serán una más en el montón, no como Cristina que siempre está por encima de los demás.
Debe ser horrible sentir que en la vida hay cosas que no se pueden comprar con dinero y maridos –anque amantes- potentados. ¿Qué pueden obtener? Presidir Cáritas, presidir COAS, formar parte del directorio de una empresa… y no mucho más.
Entonces reenvían todo pps que cae en su bandeja de entrada, le dan y le dan y le dan pa’ que tenga, mire. Y le ponen frasesitas tipo “Avanza la redistribución de la riqueza” para sentirse piolas y dotadas de un ingenio singular.
Su mirada corta y su capacidad de análisis rasante les impide siquiera barruntar que Cristina no necesita ser presidenta para comprarse toda la ropa, todas las carteras y toda la bijou, Cristina tiene muchísima guita desde antes de ser presidenta y lo único que la desvela es la gloria.
No entienden las chicas que se juntan a tomar algo en "Café Martínez” luego de haber depositado a sus rubios herederos en colegios de cuatro lucas mensuales que no se llega a presidente para hacer plata. Lo mismo que su elogiado Mauricio, o De Narváez… No necesitan de la política para vivir cómodos y entre placeres hasta el día de su muerte. Como tampoco lo necesitaba Fidel Castro y ni hablar del Che, que era un joven buen mozo de una familia acomodada.
No chicas, ustedes no entienden que hay cosas que no pasan por la plata. Anoche mismo lo escuchaba a Víctor Laplace diciendo que si hubiera tenido un millón de dólares no le hubiera servido de nada porque el cáncer que le robó a Nélida Lobato no entendía el lenguaje de la guita.
La guita sirve para ratificar vuestra pobreza, vuestro embole, vuestra vida amarga entre saunas, gimnasios, Pilates, peluquerías, modistas y algún trabajo rutinario. La guita sirve para que se embolen dos meses en playas caras y para no mucho más.
Se los repito, Cristina va por más, por muchísimo más…
Igual, no creo que lo comprendan.