Falta un libro que hable de los de 50, un libro que hable de los que no somos jóvenes ni nos la damos tampoco de jóvenes (¿Hasta qué edad uno es joven?) Entre otros logros, el kirchnerismo parece haber prolongado indefinidamente el concepto de juventud. Si hasta dan ganas de hacerse una colita a lo Willy Quiroga y decirse de La Cámpora, che...
Falta un libro que cuente las historias de los que nos arrimamos al kirchnerismo cuando ya casi estábamos entregados a criar hijos con la mayor dignidad posible porque nos habían metido de una patada en el culo en nuestras casas al hacernos creer que siempre, más tarde o más temprano la democracia posibilitaba que entre los políticos y las corporaciones te cagaran y te defraudaran todas las veces que fuera necesario. Falta un libro para los que fuimos pibes en la dictadura y nos hicieron mierda la cabeza y sobrevivimos como pudimos. Como siempre dice Cristina, ser joven y militar hoy es una papa, es cómodo, correcto, fácil. Pero esto no nació de un repollo. No hubo un día donde se inventara el nacionalismo popular ni la lucha por una sociedad más justa, con mayor distribución y todas esas cosas. Las luchas estuvieron siempre ahí, surfeando olas, traiciones y defraudaciones. Aún me escucho en 1988, en 1992, en 1995, en 1998 haciendo interminables editoriales en la radio, pescando en el desierto, recibiendo un llamado emocionado porque había puesto un tema de Silvio Rodríguez a sonar ante tanta porquería pop. Veo militancia puteando y marchando incansablemente contra el Punto Final, la Obediencia Debida y todo el recule alfonsinista. Veo jóvenes que se bancaban ir con banderas a los actos de la Sociedad Rural Argentina a generar hechos políticos que le escupieran el asado a los ganadores de entonces. Veo la Plaza de Mayo llena contra el indulto de Menem. Veo las marchas en los tiempos del "Perro" Santillán, veo mucha militancia en tiempos duros, de minoría. Veo las esperanzas con el "Grupo de los Ocho" y el dolor por la muerte de Germán Abdala. Veo una trás de otra las derrotas, pero igual seguíamos adelante ¿Te acordás, Nigger?
Falta un libro para esa parte vital del kirchnerismo que no está contenida generacionalmente en ningún lado, incluso para los que vienen de la resistencia, que son muchos, todavía y por suerte. Falta un libro para los que votamos a
Menem con el sólo objetivo de que
Angeloz no hiciera lo que luego hizo este hijo de puta. Falta un libro para los que salimos a bancar la democracia en 1987 y nos comimos el "Felices Pascuas". Falta un libro para los que iniciamos la movida de las radios truchas y empezamos a plantear la necesidad de una nueva ley de medios con el retorno de la democracia. Falta un libro para demostrar que antes del kirchnerismo hubo luchas, hubo resistencias, hubo peleas y que nada empezó un día sino que todo es continuidad, enganches y reenganches. Falta un libro que explique que el olfato político del kirchnerismo fue, precisamente, dar cauce a todo ese archivo de sueños postergados y por eso logró tamaña potencia política.
Falta contar la historia de los que hoy no somos jóvenes, che. Porque sino algunos van a creer que el kirchnerismo es cosa de chicos, como los que piensan que Waters apareció hace 15 años y ni idea tienen de que muchos escuchábamos Pink Floyd incluso antes de "El lado oscuro de la Luna" y no, nada que ver. Los chicos están, los chicos rosquean (son mucho mejores que nosotros para eso), ocupan espacios con un nivel audacia que asombra. No le hacen asco a nada. De un día para otro saben conducir programas de radio, son expertos en redes sociales, en contenidos, una barbaridad por donde se la mire. Pero también están los que mantuvieron muchas llamas encendidas y se quemaron los dedos manteniendo encendedores en alto mientras la mayoría estaba emborrachada de primermundismo convertible cuando más de uno de los que hoy abominan del progresismo en nombre del santo grial peronista daban la vida por
Menem y
Cavallo.
La potencia del kirchnerismo está en que supo dar cauce a todas las luchas que venían dándose en todos los órdenes de la sociedad civil, ahí encontró su impulso inicial, ahí halló su encarnadadura. Luego, recién luego aparecieron los pibes.
Y está bien, lo que no quita que en algunas tardes primaverales joda un poco.
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