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miércoles, 12 de agosto de 2009
lunes, 10 de agosto de 2009
La pelota es peligrosa
El gobierno sigue equivocándose conceptualmente en la cuestión de los medios, por eso ahora se mete en un callejón oscuro y tenebroso del que nadie sabe si saldrá ileso o hecho mil jirones.
Se me ocurre que el tema del fútbol es bastante más pesado y complejo de lo que parece y que ponerse de alguna manera en medio del fuego cruzado entre Julio Grondona y Clarín es bastante temerario.
En Olivos se sigue sin entender que cualquier proyecto de transformación de la realidad requiere antes que nada un cierto colchón comunicacional, que por ende no se puede instalar una noción si entre la palabra oficial y la población hay una zona de fuertes interferencias. Mucho menos se puede avanzar en terrenos muy calientes y simbólicos si el dispositivo mediático milita en contra cuando para colmo se pretende quitarle una de las actividades más rentables como es el fútbol.
Uno quiere que las cosas cambien en materia de medios y milita a favor de la nueva ley, pero no sale de su asombro al comprobar una vez más que se sigue a los manotazos tácticos sin advertir que los resultados de ese estilo han sido desastrosos ¿Cómo puede ser que en 2007 se le hayan abierto a Clarín las puertas al control virtualmente absoluto del cable y ahora se le pretenda sacar el monopolio de la comercialización del Fútbol?
No cierra.
Lo más probable es que Grondona tense hasta limites impensados la cuerda para arrancarle algo más a Clarín, que finalmente firmen una paz momentánea y que el gobierno vuelva a quedar como el pato de la boda.
Se sigue equivocando el punto de partida conceptual en el análisis del problema de los medios, que es la necesidad de democratizar el acceso a canales y radios, que por ende esa tarea requiere antes que nada fuertes consensos que trasciendan los intereses políticos puntuales de un gobierno, por loables que éstos sean. Entonces se va a los empellones, un buen día se le alargan las licencias a las empresas que explotan canales y radios por 15 años, luego se le otorga a Clarín el monopolio del cable y al rato, cuando estalla un conflicto con el sector simbolicamente más potente del país -el campo- se comienza a agitar la necesidad de reformar la ley de radiodifusión. Más tarde, y en medio de una virulenta campaña electoral, se lanza un proyecto de ley de medios de comunicación audiovisual excelente, que recoge lo mejor de todo lo estudiado en la materia desde el 83 a la fecha, pero que de manera infantil queda partidizado y dependiendo del resultado electoral, con lo que le brinda al dispositivo mediático todos los elementos discursivos para petardearlo y desfigurarlo. Los resultados son por todos conocidos, el proyecto aún no ha entrado al parlamento y siguen con los amagues de meterlo o no, dependiendo de cómo va el porotaje en la cámara baja.
Por si no bastara con este festival de desaguisados ahora surge el asunto del fútbol...
Después no no quejemos si las cosas salen mal.
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