Y engancha con algo que escribíamos ayer sobre la importancia de contar con una buena base de legisladores propios.
Una primera mirada indica que Macri sigue jugando a fondo y cumpliendo al pie de la letra con un plan muy preciso. Cada pasa de los que está dando están engarzados en una estrategia y lo vital aquí es quién logra instalar la noción preeminente de los acontecimientos. En verdad, Macri realiza la payasada de proponer su propio juicio político porque sabe que sus legisladores lo absolverán. Luego buscará instalar la idea de que se somete a una instancia de suma gravedad -el juicio político- para finalmente contraponer este veredicto al de la "justicia K".
Movió bien, pero es tactisimo puro. Su posición sigue siendo ilevantable.