Juan Carlos De Pablo, uno de los más sofistas más creativos del stablishment vernáculo dijo hoy:
"los empresarios "se animan" cada vez más a cuestionar al Gobierno, porque, opinó, perciben "debilidad" por parte de la administración de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner."
Es interesante analizar cómo se mueven estos grandes gurúes de la derecha y cómo formulan sus razonamientos haciendo la del tero que hace espamento en un lado pero tiene los huevos en otro.
Habría que hilar muy fino para ver si en realidad se trata de que los empresarios perciben debilidad en el gobierno o si en realidad están reaccionando así porque sus negocios dejaron de ir viento en popa y porque, además, el Estado se les está empezando a meter en muchos lugares a través de los directores que le corresponde designar merced a la estatización de los Fondos previsionales.
Con el paquete de las AFJP el Estado ligó acciones en varias empresas y eso es lo que más le arde a la gente de negocios.
Pero hay otro factor y es la nueva realidad local y mundial. Hasta ahora los industriales no se quejaban no tanto porque percibieran mucha fortaleza en el gobierno sino porque los negocios les iban de maravillas pero ahora la cosa se está poniendo dura y el problema es que el gobierno les exige que pongan algo, alguito si se quiere, de lo mucho que ganaron, y ahí es donde estos señores saltan como leche hervida.
No quieren poner nada. Toda, todita para ellos. Por eso sus órganos de prensa traducen como "durísimos ataques" los planteos que les formula Kirchner para que paguen salarios y no despidan gente.
Es una cinchada, nada más, sólo que la muestran como tremendas discrepancias y graves problemas para la seguridad jurídica cuando en rigor lo que les está diciendo el matrimonio es que no se la lleven toda y dejen algo.
Pero eso no está en sus cabezas. Por eso salen a armar barullo contando hasta con el apoyo del error histórico.