Mirá el gesto de Elisa Carrió en la foto ¿No lo dice todo? Entró al debate confiada en su chapa y sus recursos, que le sobran, pero descuidó un detalle en apariencia menor que terminó complicándole la noche y fue soslayar que su brillo es el monólogo en el cable donde no hay re-preguntas ni contendientes. Entonces ingresó al ring cual
Mayweather dispuesta a saltar y jabbear como de costumbre pero cuando quiso acordar recibió un par de mamporros y de ahí en adelante no pudo reponerse, no encontró la forma de zafar al "palo por palo" en que se transformó el debate de anoche, donde Juan Cabandié la desangeló quizá por primera vez en su historia y eso fue suficiente para que todos comprobáramos que tiene el mentón muy frágil y a los amantes del box nos embargara el recuerdo de "la cobra de Detroit", ese
Tommy Hearns letal que en un segundo podía demolerte con tres golpes pero si le llegabas a poner una buena mano se derretía.
Las caras y la gestualidad fueron evidencia de que la noche le resultó un martirio y no sólo eso sino también que cometió el error de lanzar una frase que se prestó para el malentendido, algo nada usual en ella que se destaca por un manejo exquisito del idioma. Por eso, cuando sobre el final tuvo que decirle a Juan
"Si lo entendiste mal te pido disculpas" el agua estaba hirviendo...
Todos sabemos que en cualquier discusión, cuando nos vemos obligados a hacer ese planteo es porque nos tapó el agua, porque entramos en un frenesí donde somos proclives a meter la pata y eso, en un debate por TV es mortal.
No es que Carrió sobró la contienda, es que por primera vez tuvo que exponerse a un golpe por golpe y quedó en evidencia que no tiene capacidad de absorción.