Alguien me dice:
-No pararon. Para ser creíbles, además, deberían haber quemado la semilla... Pero bien que se la guardaron.
Otro hace cálculos:
-La cuenta es sencilla: Si un tipo tiene que poner $1.200 para ganar 1.200, y el pool le alquila en 1.000, el tipo alquila por 1.000 y se rasca el higo tranquilo...
Un pariente que ya anda por las 515 hectáreas y le da la soja pa’ que tenga, entre mate y mate exclama:
-Acá está todo bárbaro. Pero vos no digas nada...
Se comenta de unos hermanos que tienen más de 3000 hectáreas y que con las retenciones móviles perdían 4 camionetas... de las 12 que ganan hoy...
Y se pone a la soja como medida. El tambero calcula su ganancia tomando como referencia al verde poroto, lo mismo que el ganadero y hasta el kiosquero y la madama del tugurio que está en la ruta...
Por lo bajo se les saca el cuero a los ricachones que iban al corte y se cuenta que a algunos hasta les daba vergüenza ir a piquetear. Porque están los que tienen muy claro su ubicación social, pero los hay de los otros, los que tienen vínculos muy de igual a igual con el sabalaje del pueblo y saben que se la están llevando en pala. Estos últimos son los que sentían “cosita” en el corte.
En materia de medios, el reinado de Radio Continental es excluyente. Si digo que de cada 10 personas que escuchan radio, 6 o 7 están con LS4, creo que no exagero. Y en la tele, es como en todo el país.
Están los definidos a favor del campo, también los que se montan a la ola verde y están los otros, los que no dicen nada. O si querés, los que hablan con su silencio. Un silencio que a más de un puntero le helaría la sangre...
Llegan, por supuesto, los ecos de la epopeya de Barrachia en Trenque Lauquen y se calcula que en las elecciones del año próximo afana con la fusta bajo el brazo.
Cuando ante la esperable mención a D’Elía, como abanderado de la violencia K, respondés citando los escraches que le hizo la Sociedad Rural de Trenque Lauquen al intendente, llegando incluso estos patoteros de Levis y zapatitos cheyenne a entrar en el Jardín de Barrachia, un silencio atroz copa el ambiente.
Es que no hay respuesta.
Entonces volvés a pensar en lo vital de una nueva ley de Radiodifusión que democratice el dial; que no le impida a Magdalena y Magdalenita ir de liana en liana desgranando su pus “independiente”, pero que ofrezca otras posibilidades, otras voces, otras miradas. Porque en los grandes centros urbanos hay alternativa en alguna AM o FM pequeña o Página o Radio Nacional, pero en el interior el discurso único asusta por su tamaño.
Volviendo al campo, la tendencia es mas preocupante de lo esperado.
Por ahora, nada detiene a la soja.