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lunes, 18 de abril de 2011

Una entrevista con mucho vértigo a Jorge Asís


Hay un par de cosas interesantes en esta entrevista de Any Ventura a Jorge Asís que publicó ayer La Nación. Lo primero que llama la atención es lo áspero que se cruzan al comienzo, por ejemplo cuando Ventura le critica ciertos aspectos cloacales de su libro "Diario de la Argentina" y Asís de alguna medida acusa el mamporro y responde con lamentable pobreza (que es como generalmente sale de los momentos incómodos). Pero después después hay una idea interesante, un buen disparador cuando dice:

"Kirchner tiene algo de Menem. Porque la construcción de poder político en la Argentina tiene mucho que ver con estos personajes, con los sujetos. La democracia argentina se divide por tres: los 80, Alfonsín; los 90, Menem; los 2000, Kirchner. Y hay dos poleas de transmisión: Cafiero y Duhalde. Pero las tres décadas tienen un propietario. Por más que yo lo impugne, le estoy dando un espacio y no lo vacío de ideología. Conozco a los personajes. Los conozco un poco como para atreverme a poner en el título Revolución imaginaria. Me resulta admirable el kirchnerista que habla todavía como si participara de una revolución. Eso es, culturalmente, muy atractivo: recitan indicadores todo el tiempo. El kirchnerismo tiene una complejidad que para asimilarla primero hay que entenderla. A ver... Un proyecto político que va a buscar los votos a La Matanza y las argumentaciones para su legitimidad a los intelectuales de Carta Abierta, aceptemos que, por lo menos, es un desafío para la inteligencia."

O cuando refiriédose a los intelectuales descerraja:

"A Kovadloff lo respeto, aunque tiene algo de predicador de country que me molesta. Marcos Aguinis me parece como estar hablando en la peluquería. Tomás Abraham tiene algunos textos que me parecen interesantes, qué sé yo, pero lo veo en una contratapa con anteojos negros y le pierdo el respeto."

Vale la pena leerla completa, clickeando acá.
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domingo, 23 de agosto de 2009

Perfil y Jorge Asís

Chusmeando la edición digital de Perfil encontré una columna de Jorge Asís, extraída de su portal. El título es, por cierto, sugerente: "La obsoleta fragilidad de Clarín". La leí y me fuí derecho a JorgeAsisDigital y para mi sorpresa ahí me encontré con un texto más largo, con párrafos enteros que no estaban en lo que había leído.
Desde el vamos ví que en el portal de Asís la columna se llama "La gran Tergiversación" y hay párrafos completos no publicados como uno donde el ex candidato a vice presidente de Jorge Sobisch escribe, en relación al golpe recibido por Clarín:


"En el momento más débil, Kirchner demuestra que tiene, aún, suficientes méritos para tergiversar. Hasta para aprovechar, incluso, la obsoleta fragilidad del Grupo Clarín. Que se siente, por primera vez en cuarenta años, embocado. Embestido por un irracional que nada tiene, para perder, más que el poder."


En el portal de Asís el texto sigue con este párrafo que no figura en Perfil:


".....Sólo el poder que lo moviliza. Por lo tanto los condena, cruelmente, a exhibir la desnudez empresarial de la indefensión.Con la conducción -para colmo- herida. Por las laceraciones de un Magnetto difícilmente reemplazable por los golfistas cómodos. Atormentados por el colesterol, que los obsesiona más que la vocación por la lucha.Un Grupo Clarín inmovilizado. En la práctica, entregado. Por la evolución de los ejecutivos económicamente gordos. Incapacitados moralmente para entregarse a ninguna confrontación. Políticamente desvencijados. Abrumados, temerosos, sin fe. Con una redacción escasamente preparada para adherir a los rigores de las batallas que, en el fondo, no siente. Son causas perdidas que no entran en la camiseta profesional del salario."


Es raro el proceder de Perfil cuando incluso el domingo pasado el propio Fontevecchia expuso con muchísima justeza varias de las causas que llevaron a Clarín a sufrir el golpe del que, parece, le va a costar bastante recuperarse. Da la impresión que si bien el encono entre Perfil y Clarín es importante, ciertos códigos -de los que carece Asís- le impiden reproducir algunos pasajes donde el menemista da rienda suelta a su odio contra el "Diario de la Argentina".

Es como que Perfil necesita de alguna manera levantar textos de Asís, una de las principales usinas generadoras de consignas para una oposición cada día más patética, pero da la sensación de que no se anima a reproducir sus columnas tal cual son.

Son varios los pasajes de la nota original que faltan en la edición hecha por Perfil y lo curioso es que esta suerte de tijeretazos suceden dentro del campo opositor. Al fin y al cabo, tanto Fontevecchia como Asís están del mismo lado del mostrador, al fin y al cabo ambos están poco más que estupefactos por la capacidad de recomposición (tipo terminator 2) del pingüino. Pero Asís es más directo, más claro en su columna original que en la versión esmerilada que reproduce Perfil.

Es un buen ejercicio comparar ambos textos y ver cuánto de lo que Asís dice en su portal no figura en la edición de Perfil.

Otro ejercicio entretenido es buscar las fundamentaciones de Asís a la idea central de su columna, que no es otra que asegurar que pese a todo Kirchner está en la lona. En este texto no hay una sola explicacióm a ese enunciado. Bueno, es algo bastante común en Asís, quien más allá de la pose y el aire arrogante no es mucho más que un pistolero a cebitas, un calesitero muy tribunero de esos que rara vez logran pergeñar una jugada efectiva.
Pero esa es otra historia, que ameritará otro posteo.
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miércoles, 22 de julio de 2009

A los volantazos en el camión atmosférico


El Cable es un espacio plagado de operaciones políticas que nos permite encontrar a diversas especies de figurones fungiendo de conductores de programas y, la verdad, se torna tedioso quedarse frente a esas pantallas. El desvelo de anoche me posibilitó ver la repetición del programa de Jorge Asís, cuyo nombre ya de por sí lo dice todo: “Poder Vacante
Un típico espacio para ofrecer cámara a esos costados cloacales de la política a los que es tan afín este escritor fallido.
La estructura es simple: Editorial y charla mano a mano con el invitado.
Ya en el comienzo se nota la cruel diferencia entre ser entrevistado y tener que remar la conducción: Ese Asís que brilla repitiendo sus “Grandes Éxitos” discursivos y sus latiguillos en programas de otros, siente y mucho el peso de ser el responsable del espacio. La conducción radial o televisiva no es para todo el mundo (hay otros casos igualmente patéticos) posee secretos de esos que no se estudian, y hay gente que no los tiene, como Jorge Asís.
Su pose y su tono en el Editorial de apertura no convocan, no cautivan, no enamoran. Pequeño gran drama para quien busca “comunicar”. El logo del programa da una imagen tan de artística hecha a las apuradas que transmite una imagen truchonga y mucho más cuando la señal es Crónica TV.
No hay nada peor que un señor mayor queriendo demostrar que puede hacer periodismo televisivo.
Da pena
Y más pena da ofrendar el espacio para que Luis Barrionuevo exponga sin pausa, sin cortes, sin repreguntas todo su repertorio de lugares comunes y dé rienda suelta a su ser político horrendo. Cómo habrá sido que Asís sólo atinó a preguntarle ¿No le reconocés absolutamente nada a Kirchner, ni siquiera la reconstrucción de la imagen del Poder presidencial? A lo que naturalmente el amigo de Nosiglia respondió con un No rotundo.
Qué pena terminar al volante de un camión atmosférico tan vetusto y maloliente!




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martes, 3 de marzo de 2009

Asis vende paco ideológico

En un post brillante desde todo punto de vista, Manolo se manda este párrafo sobre Jorge Asís que es para recortar y pegar:

"En realidad es un Dealer del Conurbano que vende Paco ideológico, ante la ausencia de suministro de “la buena”, sus brulotes tienen los mismos efectos secundarios en la “conciencia” de su Clientela"

Ya está.
Este día tuvo sentido.

sábado, 21 de febrero de 2009

Dos Pasajes de Diario de la Argentina

Me comprometí hace días a transcribir algunos breves pasajes de “Diario de la Argentina”, la novela que Jorge Asís escribió contando su paso por un diario “que conocemos todos” desde mediados de la década del setenta hasta comienzos de la siguiente, de modo que acá van algunas muestras.
En la página 56 hay un párrafo muy interesante sobre el rol y el espacio de un periodista inmerso en un gran diario y las vinculaciones con los jerarcas de la dictadura. Defendiendo a un colega sospechado de servicio, Rivarola (Asís) dice:

…”Toribio González Aznar pudo haber tenido sus cosas pero pertenecían al pasado, habrá tenido o tendrá sus contactos decisivos con hombres de arriba pero no creo que por eso se lo pueda condenar, aquí está lleno de chupamedias que se jactan de sus amigos militares y nadie les da bola. ¿Porqué tanto ensañamiento con Toribio? ¿Cómo se puede ser un periodista importante en la Argentina de hoy si no tenés buenas relaciones arriba? En la Argentina de hoy y en la de siempre, no jodamos, si somos en el fondo mandaderos y publicamos lo que nos dicen, y no publicamos lo que sabemos, recibís un llamadito de arriba y te dicen: el cable 73 de Télam no va. Y no va. Vamos: Aceptemos que somos empleados de prensa y no periodistas, tenemos todos muchos más prejuicios que talento y entre nosotros un Jack Anderson nunca podrá existir, entre todos lo vamos a pulverizar, hombre de la cía, del pentágono, de la puta que lo parió, Y ahora, ahora que se hacen todos los mártires o los santos, ahora que tantos ponen cara de yo no fui ¿No se jactaban en su momento por los contactos conseguidos? O era sólo un estúpido yo. Demasiados defensores de la democracia de hoy que no eran precisamente importantes antes tal vez para mandarse la parte decían: “Ayer estuve con Harguindeguy, me dijo que…” O con Suárez Mason, o con Bussi, o Viola. Vamos ¿Cuántos entraron en trabajar en diarios y semanarios apenas porque tenían buenos contactos con el Almirante, o en el Ejército?

En la página 61, cuenta que lo mandan a Mar del Plata junto a un compañero (el Lotus) a cubrir la temporada (verano de 1977) y hay otro párrafo de notable contundencia para graficar cómo se posicionó la gran prensa en relación a la dictadura:

….”A divertir y divertirse entonces, en lo posible jugando convenientemente al loco, pero bajo el sol, en la playita y entre las hembras ideales para olvidar, en el casino y entre la euforia triste de una pequeña burguesía atosigada que trataba de ignorar lo que ocurría en otras ciudades o hasta en la periferia de Mar del Plata mismo, que los ardorosos y supremos militares pateaban puertas hasta derribarlas para arrancar brutalmente a tantos románticos desdichados que pensaban lo que pudieron pensar también el Lotus y Rivarola, quienes ahora, casi culposamente, se dedicarían a ilustrar, con información y color, dos páginas diarias, preferiblemente las centrales, había espacio para regalar en el verano y sobre todo en el verano de 1977, caracterizado por el horror que no debía pasar inadvertido y por el retroceso feroz de la política.
Debían ganar espacio entonces otras secciones del diario, especialmente Deportes, toda la manija posible al deporte porque había que empezar a vivir para el mundial y ganaba también columnas Información General, una sección que se convertía en una especie de basurero atómico, para la que arrojaba sus productos coloridos Rivarola, donde precisamente a veces podía hacerse el irónico y hasta el contestatario, porque le habían dicho muy clarito cuál sería el comportamiento (la línea) del diario respecto al violentísimo golpe militar que se había impuesto para regocijo de las capas medias apacibles y la gran burguesía. El Diario, le dijeron, sigue la línea del tiberismo (frigerismo), apoyamos al proceso en lo político pero estamos contra Martínez de Hoz en lo económico. Visto a la distancia, puede sonar a frívolo, como si se tratara de una cizañosa chicana que el narrador se atreve a lanzar en tiempos mejores, pero entonces se contaban a montones los optimistas o por lo menos los distraídos que suponían que Martínez de Hoz y Videla no representaban lo mismo, incluso más hacia la izquierda los disparates conceptuales llegaron horriblemente más lejos. Cómo no recordar, por ejemplo, con cierta ternura grotesca, a aquél ferviente militante comunista amigo que –mientras nos chupaban a tantos compañeros hasta el exterminio- advertía contra un supuesto golpe de extrema derecha y llamaba a evitar el pinochetazo que se avecinaba. Es más grotesco aún: porque aquél militante comunista que advertía fue también chupado y masacrado. ¿Y esto que es?, se le preguntaba, antes de que lo secuestraran a él, ¿Qué tiene que envidiarle a Pinochet el general Videla?, pero de todas formas el bolche desorientado invitaba a cerrar filas con los militares moderados para evitar así el fantasmagórico golpe fascista.”

Creo que estos dos pasajes son fotografías de un tiempo que dicen muchísimas cosas. El primero es definitorio cuando dice “Somos empleados de prensa y no periodistas”. No admite una réplica medianamente sustentable. Y el segundo descubre la trama perversa que se tejió entre los grandes diarios y los militares conteniendo, además, un relato de época conmovedor de los tiempos de la represión más feroz.
La lectura de este libro explica, además, el destino marginal al que se confinó Jorge Asís al publicarlo. Es mucha – y muy importante- la gente que es “tocada” en estas páginas, y eso suele pagarse carísimo.
Quizá la condena a la Siberia que le significó “Diario de la Argentina” es lo que lo transformó en ese jetón brillante y políticamente cloacal que hoy conocemos. En la novela se nota también cómo Asís por momentos reconoce autocríticamente su característica de canchero, de altanero y de figurón, con lo que es posible concluir que, aún sabiendo a lo que se exponía, editó esta obra porque su sed de protagonismo se lo impuso.
En el buscador de Clarín si usted pone JORGE ASIS, podrá leer “No se encontraron resultados” mientras que en Google son 392.000 las páginas que lo citan.
La lectura en estos tiempos de “Diario de la Argentina” (publicado en 1984) tiene dos ventajas: además de mostrar la cocina de la gran prensa durante la dictadura más sangrienta que padecimos, explica porqué Asís se recicló en ese francotirador de una inventiva singular y por momentos majestuosa que termina inmolándose en política junto a impresentables como Jorge Sobisch. Da la impresión que no le quedó otro camino o que el personaje políticamente incorrecto que fabricó es lo único que le quedó a mano.

viernes, 13 de febrero de 2009

Diario de la Argentina

Mi llegada a Mar del Tuyú fue en uno de esos días grises y lluviosos de a ratos, de esas jornadas que obligan a curtir el pequeño "centro" de esta apacible comarca playera y a ceder ante los requerimientos de helados de los hijos. Pero esa tarde gris me tenía una sorpresa preparada: Esperándome en una casa de libros usados estaba -y al módico precio, encima, de 8 mangos- "Diario de la Argentina", aquella novela que Jorge Asís escribió en 1983 relatando su paso por Clarín en la segunda mitad de los setenta, cuando el país se transformó en el chupadero más atroz.


Quien quiera elementos para defenestrar todas las mentiras imperantes del tipo "Periodismo Independiente" debiera conseguirse este libro. Asís cuenta con una prosa muy propia y su sarcasmo conocido cómo transcurren los días en "la cuadra". Describe personajes que aún con nombres de ficción se adivina quienes son, como por caso "Malvárez Ferrer", que no es otro que Joaquín Morales Solá. Cuenta cómo es la trama de disputa sobre el control de la empresa entre los desarrollistas y los profesionalistas, hablando de Magnetto bajo el apellido de "Bagnatto".


El libro tiene párrafos para recortar y pegar, definiciones sobre el periodismo que hoy mantienen una vigencia notable.


Pero lo que me atrapa de esta historia que aún no terminé de leer, es lo claro que queda el asunto del Poder y cómo una redacción de un diario imponente como Clarín es una suma de individualidades dispuestas en la mayoría de los casos a pisar la cabeza del compañero con tal de ascender. Demuestra también cómo sutilmente la empresa va sumando cuadros, transformando en jefes que defienden a capa y espada "la línea del diario" y mochan notas y copetes cuando tan sólo meses atrás, antes del ascenso, eran rebeldes que enfrentaban con los tapones de punta a Jefes, pro secretarios y secretarios. Describe cómo con el ascenso viene la ropa más cara, el aumento de las cuotas y el miedo a caer... con lo que Asís nos muestra de manera incontestable la metodología con que la empresa selecciona cuadros y los formatea de manera tal de transformarlos en soldados que, antes que nada, lo darán todo por ella.


Diario de la Argentina es un acto de voyeurismo sorprendente sobre la cocina de la empresa de medios más poderosa del país y desnuda mitos y mentiras de las tantas que ha instaurado la prensa en nuestras tierras.


Por ejemplo denuncia la cantidad de "chivos" que se cocinan, notas de propaganda a, por caso, una fábrica cualquier rubro, que no aporta absolutamente nada salvo, obvio, los billetes para los gestores de la publicidad encubierta.


Y como hemos dicho varias veces en este blog aún a riesgo de pasar por resentidos o envidiosos, Jorge Asís demuestra de manera incontrastable que en esas empresas los que ascienden no lo hacen por atributos profesionales sino por capacidad de rosca y paladares a prueba de los sabores más nauseabundos.


Leyendo este relato de internas y traiciones, viendo con qué nivel de manchas y cadáveres llegan a la cúspide lo más aptos para la rosca y los negociados, te brota cierta indignación al ver cómo muchos figurones del ambiente mediático de estos días se hacen las carmelitas descalzas para analizar la trama política argentina.


Tipos que han llegado a los umbrales más altos en esta profesión -y lo han hecho a base de las peores transas- hoy aparecen en columnas destacadas o en horarios centrales de radio y TV haciéndole creer a la audiencia que se asombran por las roscas de legisladores, intendentes y cualquier otro tipo de funcionarios.


Es también notable que la mayoría de los nombrados por Asís en esta novela, artífices de las peores mañas y artilugios desde 1976 en adelante, ahora sean una suerte de próceres intocables y puros de la "prensa libre"


Prometo transcribir algunos pasajes antológicos de esta obra.


Y, por favor queridos chuchis, no pierdan tiempo en correrme por izquierda diciendo que elogio a un menemista. Tratemos de levantar un poquito el nivel del chicaneo. Porque antes que de un menemista estoy hablando de una novela y de un tipo que cuando se pone a escribir es una bestia de las mejores.


miércoles, 12 de noviembre de 2008

Sobre las encuestas de los blogs

La verdad que no sé para qué sirven las encuestas en los blogs, puesto que los resultados son bastante previsibles. Las encuestas directamente electorales arrojaron resultados graciosos, como aquél papelón de Santo Biasatti cuando manejaba Radio del Plata.
Es notable cómo un blog con unos pocos cientos de visitas diarias sirve de ejemplo para comprobar cómo los medios van formateando sus públicos. En Tirando al Medio, Néstor Kirchner recoge el 66 % de intención voto en la provincia y Carlos Heller el 52 % en capital... Definitivamente es un blog de kirchnerismo explícito (¿y qué?)

Pero ese no es el meollo de este posteo. Quiero referirme al resultado de la encuesta que acaba de finalizar, en la que Horacio Verbitsky lideró cómodamente, con un 67 % las preferencias de los lectores para cenar y discutir de política.
Esta encuesta tuvo más sabor, porque además del atractivo indudable que tiene el perro entre todos nosotros, se descolgó el turco Asís arrebatándole el segundo puesto al tano De Gennaro (13 a 11 % respectivamente)
Biolcatti cosechó el 3 %, el rabino previsional y “la piba”, un 2 % c/u.

De todas maneras, más allá de la sorpresa de Asís (a quien voté yo) me queda la impresión de que nos cuesta abrir el mate a la discusión con quienes piensan distinto. Es cierto, repito, que Verbitsky tiene muchísimos atractivos, entre otras cosas que es muy enigmático.
Pero ¿No debería haber más predisposición a conversar con Bullrich? Creo que sería buenísimo intercambiar ideas con esta mujer que, además, es un peso pesado. Un peso pesado aborrecible si querés, pero peso pesado al fin.
Lo mismo pienso de Biolcatti, un cuadro temible, lo mismo que Llambías.
El caso de Bergman quizá sea más previsible, la verdad que a mí tampoco me interesa discutir con este personajito muy menor al lado de los otros.

Me quedo con esta idea: Nos cuesta abrirnos e intercambiar puntos de vista con quienes piensan distinto o son lisa y llanamente enemigos estratégicos (como Biolcatti)
Me parece que es un déficit.

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