"Si se vota (en el Congreso Nacional) el acuerdo del capricho y la intolerancia del ex presidente de la Nación y actual titular del PJ, evidentemente el conflicto sigue, y no sólo será el campo, sino de otros sectores, que ven que con prepotencia se quiere manejar el destino del país".
Veamos:
Si el presidente del Partido Justicialista logra que la mayoría legislativa obtenida en elecciones libres hace menos de un año se manifieste acorde a los ejes definidos por su conducción, estaríamos ante la consumación de un "Acto de intolerancia".
Como consecuencia de este acto de intolerancia "otros sectores" saldrán a manifestarse... Tal como ya se predijo en este blog hace unos días.
También escribimos acá sobre la necesidad y responsabilidad que tenía el gobierno de "Hacer política", pero bueno es reconocer que hay momentos en que se torna muy difícil lidiar con un sector que saca los pies del plato a cada rato y un dispositivo mediático que legitima su proceder sedicioso. Al respecto, el diputado nacional Héctor Jorge Alvaro escribe con mucha certeza hoy en Miradas al Sur:
"Son indisimulados los aprietes públicos a los legisladores para que en un "Libre ejercicio de conciencia" reflexionemos, comprendamos "lo grave de la situación" y..votemos al revés de cómo lo hicimos el 27 de marzo.
Así, las tertulias "en lo de Mirtha"; las "reflexiones" de Mariano y las "objetivas" columnas de Morales Solá y Van der Kooy serían la más acabada expresión de la voz del pueblo y los legisladores nacionales una caterva impresentable de mediocres soldaditos de plomo subordinados a la caja de ya sabemos quién. Quedaría así demostrado el recurrente teorema apto para las crisis: "El Congreso nacional no sirve para nada". Otra institución fuera de juego, porque no entendió que el Partido del Campo es mayoritario. La legitimidad democrática quedaría cuestionada por la "legitimidad de ejercicio"