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viernes, 14 de octubre de 2011

A propósito de "periodismo militante", Lanata y Abraham


Así como no existe el "periodismo independiente" tampoco existe el "periodismo militante", puntualicemos esto desde el vamos para limpiar la cancha. Lo que sí existió es una acción política muy exitosa del kirchnerismo para discutir el relato otrora hegemónico del conglomerado de medios privados liderado por el grupo Clarín y el diario La Nación.

Cuando en su momento de mayor debilidad política Néstor Kirchner lanzó el famoso "Qué te pasa Clarín ¿Estás nervioso?" los puso en evidencia, corrió el velo para que la sociedad en su conjunto los viera como algo concreto que, por supuesto, difería de esa cosa abstracta y por tanto indescifrable tras la que se habían camuflado durante años. El kirchnerismo demostró que son empresas, que son de alguien, que tienen intereses y operan en consecuencia. Esta verdad que era archiconocida en sectores reducidos, preferentemente circunscritos a la academia y al periodismo, un buen día pasó a ser masiva y en medio del proceso de repolitización de la sociedad, donde fueron cayendo muchos paradigmas otrora inconmovibles, se fueron dando fenómenos hasta entonces impensados, como que un gobierno con altísimos niveles de rechazo desde marzo de 2008 a julio de 2009 no sólo no cayera sino que lograra reiventarse, algo nunca visto en la historia política Argentina. Cuando a un mes y medio de la derrota de 2009 el gobierno le arranca a Clarín el negocio de la televisación del fútbol, se anota un triunfo simbólico de una trascendencia probablemente mucho mayor a la imaginada.

Por primera vez el grupo perdía una batalla y la sociedad vio que le entraban las balas...

Creo que acá tenemos el elemento central para entender todo lo que vino después. Creo que nada se explica si no se repara en que la sociedad comprobó que los grandes poderes también pueden perder, que eso no sólo sucede en el cine. La ley de medios que se sancionó luego fue el golpe de nocaut pero básicamente porque masificó la discusión sobre el control de los medios. La victoria política fue poner la discusión en la sociedad y sus resultados le han han sido más que favorables al gobierno.

Nunca creí que si alguna vez se efectiviza el cumplimiento del artículo 161 de la ley de medios las señales que controla Clarín pasen a manos que no le sean afines ni que su influencia se deba exclusivamente al control de tantos medios. En definitiva, Cristina Fernández de Kirchner se encamina a una victoria apabullante sin que la mismísima "ley de medios K" goce de una vigencia plena y sin que haya comenzado a emitir alguna señal radial o televisiva de relevancia nacional surgida como consecuencia de la nueva ley (casos como 360 TV, Paka Paka, etc tranquilamente podrían haberse puesto en el aire con la ley de Videla) Si esto es así y si coincidimos en que los medios ocupan un lugar vital en el debate político ¿Dónde está la explicación de la paliza electoral? ¿Cómo puede ser que no habiendo perdido un sólo medio ni un sólo cable Clarín no haya logrado, si no instalar un candidato con fuerza o emprolijar la oposición, al menos esmerilar la intención de voto de la presidenta?

La respuesta hay que buscarla  antes que nada en la política, luego, recién luego, se debe analizar el manejo inteligente de los recursos tecnológicos que potenciaron un nuevo tipo de comunicación.

El triunfo arrasador de Cristina es consecuencia de una victoria política fabulosa que se gestó en el segundo semestre de 2009 y en ese contexto hay que valorar la importancia de internet como plataforma novedosa que posibilitó un nuevo tipo de acceso a la información y de abordaje del debate político. Una captura de pantalla oportuna distribuida en las redes sociales tiene más valor que todo lo que se pueda escribir. En el caso de 678, el otro gran soporte comunicacional del oficialismo, la kriptonita no está en lo que puedan decir los panelistas ni los invitados sino en los informes. El manejo sin dudas inteligentísimo del archivo resultó devastador.

El kirchnerismo logró instalar un debate político en términos desconocidos y hasta insospechados por los medios tradicionales, acostumbrados por décadas a manejar la agenda a gusto y placer y a no tener una respuesta potente de sus recortes. Uno a uno, todos los recursos de un dispositivo mediático avejentado y por ende con escasos reflejos fueron aniquilados conceptualmente, primero en la blogosfera, luego en Facebook y Twitter. Basta una captura de pantalla para que una operación quede al descubierto. Las páginas web de los diarios son lentas, su ritmo de actualización está circunscrito (en teoría) a determinados controles de calidad editorial o verificación de coherencia con la línea del medio mientras que el bloguero, el facebookero y el twittero resuelven en segundos una consigna, una frase o hasta una chicana con la ventaja de que en minutos se reproduce en progresión geométrica por la red, con los resultados que conocemos.

Pero de nada sirve la tecnología ni los vastos recursos que proporciona la internet 2.0 si no hay previamente una línea clara en lo político e ideológico. Esta sutileza es la que explica que el dispositivo mediático, sin haber perdido un solo cable ni un solo medio audiovisual haya cosechado una derrota sin precedentes.

Es la política, estúpidos...

miércoles, 29 de junio de 2011

El Canon digital y la revolución 2.0


He recopilado algunos tuiteos que escribí hace unas horas porque creo que expresan una serie de ideas y dudas que me asaltan en lo referido a la ley del canon digital. No me parece el proyecto más feliz porque responde a intereses de una industria en retirada, pero tampoco me gusta el libre albedrío, el revolucionarismo de teclado, el consignismo de notebook que se erige en su contra.



Creo que hay que discutir en toda su dimensión esta problemática, que va mucho más allá de ponerle un plus al CD virgen que se compra a un mango en una galería. El desafío será encontrar un punto que delimite la adquisición de soportes para el uso privado, para las copias de obras sin copyright de aquellas que persiguen un fin de piratería. Y me parece que lo más importante será encontrar un marco legal que no esté condicionado por los intereses de las industrias del disco, del libro y del cine. habrá que hallar los mecanismos legales que permitan separar la copia casera que alguien realiza de un disco con derechos reservados para pasárselo a un amigo de aquella otra que está pensada con fines lucrativos.



El tema es complejo, entre otras cosas porque las redes sociales amplifican cierto discurso libertario, rayano en el anarquismo, que se vienen a posar sobre una estructura material capitalista. La idea es que somos muy capitalistas y que no hay sobradas muestras de un interés por erradicarlo, pero en el mundo 2.0 nos transformamos en unos revolucionarios de la ostia, pero, eso sí, chito la boca cuando de abonar la factura de la empresa que nos provee banda ancha se trata.


El riesgo es que creamos que podemos construir un socialismo 2.0 en torno a la bajada de videos, pelis, cds y libros y que con eso nos entretengan.


En definitiva, estamos ante el debate más profundo de estos tiempos


Y debemos tomarnos todo el tiempo que sea necesario para abordarlo

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lunes, 27 de septiembre de 2010

Discuto conmigo mismo sobre la relación entre el kirchnerismo y la internet 2.0

El sábado, hablando en el programa de Jorge Schussehim dije algo con lo que no sé si estoy de acuerdo. Sostuve que el kicrhnerismo le sacó una gran ventaja al resto de las fuerzas políticas al abrirse antes que nadie al fenómeno 2.0. La verdad es que no sé si es tan así porque no estaría mal pensar que el fenómeno de internet es mucho más vasto y estructural que el mundo de la política argentina ¿no? Me puse a repasar algunos párrafos de  este post donde hay algunas ideas interesantes


"El delito más descomunal que ha perpetrado el kirchnerismo es contar con miles de adherentes que individualmente y de múltiples maneras y estilos han ido levantando su propia barricada artesanal para defenderse del fuego graneado de las patrullas del establishment mediático." 


"Es en definitiva esta rara especie de “viento de cola digital” el que está marcando diferencias a favor del kirchnerismo y es la visión conservadora de la cuestión comunicacional por parte del dispositivo mediático la que objetivamente termina siendo funcional a que esa brecha se agrande día tras día. Se han quedado combatiendo con formatos analógicos a una fuerza a la que sus propios militantes le hicieron entender antes y mejor que nadie la era digital."


"Todas las falencias que ha tenido el kirchnerismo en lo relativo a una política de comunicación “analógica” las ha suplido adaptándose a los nuevos tiempos digitales donde el lenguaje y los códigos son sencillamente otros. Pero parece que al gran dispositivo mediático le está costando horrores adaptar su pesada estructura para competir en estos nuevos formatos."


Coincido en líneas generales con esas afirmaciones salvo en la última, referida a que el kirchnerismo ha suplido sus falencias de comunicación "analógica" adaptándose a los nuevos tiempos digitales. 

No estoy de acuerdo. 

Y no lo estoy porque no hay muchos elementos de donde aferrarse para mostrar que efectivamente el kirchnerismo se ha adaptado a la comunicación digital. Que tenga muchos blogueros afines no significa que eso sea la resultante de una política.

No se puede perder de vista que en la base de la relación del kirchnerismo con la bloguería, el "feibukismo" y la "twittería" está el hecho histórico de que es el primer gobierno que convive con la explosión de la internet 2.0 y las redes sociales, esto determina que aquellos adherentes al oficialismo cuenten con plataformas virtuales para expresar su apoyo que no tuvieron los seguidores de gobiernos anteriores. Cierto es que nadie puede imaginar que el gobierno de la Alianza hubiera tenido mucho apoyo 2.0 (En cambio, el alfonsinismo sí que hubiera tenido una potencia igual o superior a la del kirchnerismo en los primeros años de su mandato) el tema es que ese tipo de razones -el apoyo a un gobierno- son anteriores a la cuestión de internet. En un punto, internet es un instrumento que puede ayudarte como también destruirte.

Concluyo entonces afirmando que el kirchnerismo no ha tenido una política hacia las nuevas tecnologías. Lo que sí ha tenido es la virtud de expresar a una corriente política que ha sabido utilizar las nuevas herramientas de comunicación y así generar este fenómeno de "militancia digital"

Hasta me animaría a decir, montándome en la idea de Nicolás Mavrakis, que en la esfera digital, el kirchnerismo ha sido inventado por los blogueros, feibukeros y twitteros.

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