Pese a los esfuerzos de los grandes medios por convencernos de que la temporada veraniega es atroz, todos los sondeos demuestran lo contrario. Todas las personas que conozco se van de vacaciones igual que los últimos años, festivales como Jesús María revientan de gente como siempre, los espectáculos teatrales venden las mismas entradas que años atrás y la ciudad de Buenos Aires está tan desierta como los últimos eneros. En tanto los datos que vienen desde los centros de veraneo son iguales a los de años atrás, pero para la gran prensa el objetivo es el ninguneo informativo. Limitar al máximo la cobertura veraniega y directamente escamotear datos. La gran prensa libre e independiente decretó que esta temporada es horrorosa por la crisis y opera en consecuencia, colocando a la ciudadanía ante un verdadero desafío dado que el individuo no sabe a quién creerle, si a su experiencia empírica o a lo que le dice la tele que le sucede. Doñas Rosas que pagan el tomate 2 con cuarenta en la verdulería del barrio pero creen que lo están abonando a 4 como dice Crónica...
Dos realidades colisionando con extrema violencia. El clase media que sigue en ascenso y ya está a punto de encarar el 0 Km, pero que te cansa con su relato de la crisis. Y cuando le espetás que tiene poco de qué quejarse te retruca con que hace rato debería tener el 0 Km. Pero bueno, esas son cositas de la clase media porteña, tan macrista ella...
Clarín y La Nación encabezan esta cruzada para imponer SU realidad sobre la realidad real, palpable y tocable. Están jugando a convencer a la gente de que la cosa está como en diciembre del 2001.
Si bien es sabido esto de la realidad paralela que inventan los medios, pareciera que la pretensión de sobredimensionar demasiado la crisis los pone en orsay.
Cuando la gente ve que puede repetir su rutina veraniega –con los aumentos obvios de un año a este parte- en cierta medida su realidad contrasta con lo que lee en la prensa partidaria de Herrera y los Saguier.
Escenas de lucha por imponer agenda y sobreimprimir una especie de diario de Yrigoyen pero al revés. Un pasquín donde todo está para la mierda aunque no obstante para fin de año y reyes la actividad fue similar a la de años anteriores.
Ellos creen que la gente les cree y la misma gente cree también que le cree.
Dos realidades colisionando con extrema violencia. El clase media que sigue en ascenso y ya está a punto de encarar el 0 Km, pero que te cansa con su relato de la crisis. Y cuando le espetás que tiene poco de qué quejarse te retruca con que hace rato debería tener el 0 Km. Pero bueno, esas son cositas de la clase media porteña, tan macrista ella...
Clarín y La Nación encabezan esta cruzada para imponer SU realidad sobre la realidad real, palpable y tocable. Están jugando a convencer a la gente de que la cosa está como en diciembre del 2001.
Si bien es sabido esto de la realidad paralela que inventan los medios, pareciera que la pretensión de sobredimensionar demasiado la crisis los pone en orsay.
Cuando la gente ve que puede repetir su rutina veraniega –con los aumentos obvios de un año a este parte- en cierta medida su realidad contrasta con lo que lee en la prensa partidaria de Herrera y los Saguier.
Escenas de lucha por imponer agenda y sobreimprimir una especie de diario de Yrigoyen pero al revés. Un pasquín donde todo está para la mierda aunque no obstante para fin de año y reyes la actividad fue similar a la de años anteriores.
Ellos creen que la gente les cree y la misma gente cree también que le cree.
Pero no tanto como cree.