Mostrando las entradas con la etiqueta ideología. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ideología. Mostrar todas las entradas
martes, 28 de marzo de 2017
viernes, 2 de septiembre de 2016
Sacar la cabeza por la claraboya y escuchar al Pepe Mujica
El Pepe es uno de los cuadros político más lúcidos que nos quedan. Es como un viejo sabio al que hay que demorarse y escuchar una y otra vez. Lo tenemos acá cerquita y me parece que no le prestamos la debida atención. Creo que en estos tiempos duros, surgen dos caminos: Uno es recluirse con las convicciones acuñadas en los últimos 10 años, otro es abrir la claraboya, subirse a una escalera y sacar la cabeza para mirar el cielo y el paisaje, pero hacerlo con los ojos propios, sin preconceptos.
El Pepe Mujica, creo, desde su sabiduría nos está sugiriendo abrir la claraboya, para ver si llueve, si hay sol, si el aire está fresco. Hacerlo como lo hacíamos antes, antes de abroquelarnos en una serie de posiciones que la historia se está encargando de poner en cuestión a una velocidad llamativa.
Cuando el tipo nos habla de "la enorme dependencia cultural que ha generado el capitalismo en esta etapa y que es más fuerte que todos los ejércitos que pueda tener" nos está planteando una serie de nociones profundas, tanto que la gran mayoría de los convencidos de momento me parece que las va a rechazar.
Del otro lado estamos quienes nos permitimos dudar y, de momento, seguimos sacando la cabeza por la claraboya...
lunes, 30 de mayo de 2016
Antonia come guiso
Salgamos por un minuto de la gestión concreta tanto del gobierno actual como del anterior y centrémonos en la lucha por el sentido común, que es el terreno donde batallan la cultura y la ideología: la semana pasada, un empresario que está de totalmente de acuerdo con la ideología de Cambiemos nos dijo que el kirchnerismo le vendió a los empleados medios la falsa ilusión de que podían acceder a un celular como la gente y a comprarse un autito. Para reforzar esa la noción, hoy es nada menos que la vicepresidenta de la nación quien dice por Radio Nacional que “Los más difícil para nosotros es atravesar el momento en el cual salís del populismo y salís de la fantasía de una mentira importante y muy grande, de haberle dicho a la gente que podía vivir de esta forma eternamente porque tenemos recursos para eso”
El combate por el sentido común se ha desatado y lo que está en juego es convencer a la mayoría de los argentinos de que el pobre debe ser siempre pobre y que, a lo sumo, podrá tener una pobreza, digamos, digna, pero no mucho más. La idea del progreso social ha sido clausurada por un gobierno que ya sin pelos en la lengua te dice sin vueltas que te quiere pobre, ordenado y, a pesar de todo, alegre. Cambiemos te convence de que la historia es así y que no se puede modificar, por eso la sinceridad de Mauricio cuando dice que lo angustia el drama de millones pero que duerme tranquilo porque está haciendo “lo que hay que hacer”, y por eso también el gozo con que su hija Antonia se devora los guisos de Margarita Barrientos. Antonia sería la demostración ficticia de que se puede vivir en la pobreza y crecer feliz pero además la piba demuestra que no es tarada ¿A quién en su sano paladar no le va a agradar más un guiso popular que esos platos famélicos de la gente linda?
Cambiemos te quiere convencer de que cuando a vos te iba mejor era porque había un gobierno que robaba y por eso te generaba una realidad ficticia, para que no te preocuparas por sus andanzas y consumieras a tontas y a locas. Lo curioso y es que cuando se fue ese gobierno que, según dicen, “se robó todo”, ese pobre que había mejorado retrocedió en un puñado de meses todo lo que avanzó en 10 años, entonces es ahí donde irrumpe el discurso del fin de fiesta y el regreso a esa realidad angustiante de no llegar a fin de mes, del desempleo y del incremento de pobres diablos revolviendo tachos de basura. Es que para ellos, que los pobres vivan mejor es una fiesta porque no conciben que la gente pueda mejorar mientras que para nosotros es un derecho elemental y ahí está el núcleo de un debate trascendental de cuyo resultado depende si llegaremos algún día a ser un país justo o definitivamente se blindará una estructura con pocos muy ricos y muchos muy pobres.
La lucha es por convencernos de que no hay posibilidad de ascender socialmente y, la verdad, son sinceros. Seríamos injustos si no lo admitiéramos. Ellos están convencidos de que vivir mejor y ascender es uno de los modos de la fiesta y no un derecho humano básico elemental. Lo peor es que no siembran en un terreno árido: Los argentinos tenemos metidas muy adentro una serie de nociones jodidas como esa que dice “siempre fue así y no lo vas a cambiar por más que quieras”. Somos una sociedad con muchos convencidos de que “siempre fue así”, lo que nos transforma en un colectivo predispuesto a soportar las consecuencias de las políticas en curso con el agravante de que la crisis del 2001 dejó muy alto el pánico a volver a vivir ese interregno al borde del peor de los precipicios, por eso es que poco a poco avanza también la resignación en muchos de que más vale perder un poco pero conservar el empleo, algo de absoluto sentido común. Nadie quiere que todo se vaya al carajo a nivel personal y nacional y eso juega un rol de contención que favorece el reacomodamiento de la economía a favor de los ricos y a expensas de los trabajadores que terminan padeciendo la extorsión de perder calidad de vida con tal de conservar el empleo.
El combate es contra el miedo a perderlo todo y Cambiemos no escatima recursos en su avanzada. Mientras Mauricio dice estar angustiado, sus usinas de generación de ideología avanzan en el terreno de las ideas con la misma dureza que Aranguren despliega con las tarifas de luz y gas. Es que saben que una cosa sin la otra no funciona y que el sinceramiento de la economía sólo se sostiene con un sinceramiento equivalente en el terreno de las ideas: Si no convencen al pobre de que vivió una fantasía, en algún momento se les puede rebelar.
Urge refutar esas nociones, extrayendo enseñanzas de los años kirchneristas, corrigiendo y mejorando lo que se hizo mal y profundizando lo que se hizo bien. El repaso crítico del período 2003/2015 es un capital fenomenal para conformar un programa político que demuestre que es posible vivir en una sociedad mas justa e integrada que la que está proponiendo el macrismo.
viernes, 6 de mayo de 2016
Imaginate vivir en una Macritocracia
No se recuerdan campañas publicitarias de grandes multinacionales tan ligadas ideológicamente a un proceso político como “Vivir en una meritocracia”, lanzada recientemente por Chevrolet donde se explicita un discurso verdaderamente provocador que trabaja sobre los ejes ideológicos más caros del gobierno de los ricos y busca, naturalmente, atraer a su producto a aquél medio pelo en alza que llega con esfuerzo a un Cruze, porque los que la tienen de verdad, esos van de Audi para arriba. Tipo…
No es casual, empero, que un spot de estas características salga justo ahora donde el Poder Ejecutivo ha sido transformado en un directorio donde los Ceos de los principales conglomerados empresariales libran sordas batallas todos contra todos por ver quién se lleva la mejor parte en el negocio más rentable. El gobierno de Mauricio Macri es la construcción más lúcida que ha se ha dado aquella rancia oligarquía vacuna, a través de su tercera generación. Consiguió el récord histórico de llegar al poder en elecciones democráticas y sabe que cuenta con una minoría muy intensa que denominaremos “macritocratas”, que son todos los interpelados por el spot de Chevrolet, pero que no nacieron de un repollo ni se intensificaron ideológicamente en estos meses sino que, en todo caso, liberan y amplifican sin prejuicios una serie de postulados con las que el argentino promedio ha sido formateado desde el jardín de Infantes. La novedad es que se percibe en el ambiente que habría llegado el tiempo de ir por todo en un área vital como lo es el de las ideas, por eso el spot comienza hablando de “Un mundo donde cada persona tiene lo que merece”. Abajo con eso del derecho a vivir dignamente. Entre el merecimiento y el mérito se cargaron al derecho y ya.
¿Y quién merece tener? El que llegó por su cuenta, sin que nadie le regale nada. Ahí estamos ante uno de los mitos más sagrados de nuestra formación argenta: “El que llegó por la propia, sólo en base a su esfuerzo y astucia” que es la forma en que el liberalismo criollo nos describió a lo largo de los años su visión del progreso, visto como una carrera donde todos parten de la misma línea, pero con el detalle de que unos lo hacen en un Cruze, ponele, otros en un Gol y muchos en un Corsa. Es obvio que ganará el que va en el Cruze, pero no preguntes cómo hizo para llegar a ese auto porque lo primero que te van a decir es que sos un resentido ya que en Argentina, cuestionar el origen de las fortunas es resentimiento. En el bar se ensalza el haber llegado y punto. Ser el más vivo, mantener el arco en cero y triunfar, siempre a cualquier precio y sin contar los muertos, como le enseñaron a Malena
Chevrolet le dice a los argentinos que su meritocrata es ese “que sabe que cuanto más trabaja, más suerte tiene”. No caigamos en la obviedad de señalar el cachetazo a lo más sagrado de un pueblo que es el empleo, no. Vayamos a nuestras propias experiencias personales, familiares, barriales para encontrar puñados de personas que trabajaron toda la vida y ni siquiera tuvieron la suerte de comprarse una casita humilde mientras conocemos casos aislados de “Stinfales” que se enriquecieron sin un callo en las manos. La noción fantástica del que llega solo a la cima nunca dejó de atrapar desesperados tentados siempre a hacer la propia sea como sea y esa es la emboscada más sutil para un país que alguna vez se soñó digno y soberano.
El final de Chevrolet es la celebración con bombos y platillos de la victoria:
“El meritocrata sabe que pertenece a una minoría que no para de avanzar y que nunca fue reconocida, hasta ahora”
Ahora es el momento de reconocer a los ganadores que tuvieron la habilidad de hacer una fortuna, los que tuvieron el ingenio para multiplicarla y los plebeyos con olfato para introducirse en su exclusivo mundo y gestionarle los negocios. Es la ocasión para liberar ese lobo hambriento que tenemos dentro.
Basta de lo colectivo! (que el macritócrata confunde con igualar para abajo)
Acá sólo deben llegar los mejor dotados!
Somos fieras hartas de andar rodeados por subsidiados!
Somos distintos y queremos demostrarlo!!
Nunca como ahora las clases dominantes habían logrado estructurar un gobierno con legitimidad de origen que exprese un frente tan compacto, para el que han cedido sus mejores descendientes y Ceos. En la dictadura faltaba el contenido democrático, en los noventa era una alianza, exitosa por cierto, pero no era el de Menem un gobierno que se pudiera considerar como del palo, aunque haya funcionado como si lo fuera. Ahora están dadas todas las condiciones y van por todo. Para lograr el objetivo, que no es otro que la restauración del sentido común del “granero del mundo” sólo necesitan triunfar en el terreno de la ideología.
Y ahí apuntan todos sus cañones
viernes, 22 de abril de 2016
Macrismo y pensamiento mágico
El baño de casa tiene unas baldosas entre rojas y bordó que nunca nos gustaron, para colmo, hubo que cambiar algunas por roturas de caños, con lo cual se notaban las diferencias entre las viejas y las nuevas. Como cambiar todo nos representaba un costo inaccesible, contratamos a un señor que puso arriba una especie de sobrepiso con baldosas tipo flexiplast grisecitas claras muy bonitas, pero Lamentablemente, con los años empezaron a despegarse y romperse, por lo que ahora nos encontramos nuevamente en la disyuntiva original. El kirchnerismo fue algo parecido a ese entrepiso. Por años duró, hasta que empezó a romperse y nos dimos cuenta que abajo seguían estando esas baldosas horribles entre rojas y bordó, por lo que habría que pensar seriamente en juntar la guita para cambiar definitivamente ese piso original.
Todo esto viene a cuento del campeonato de ironía que se ha lanzado a propósito del coaching macrista de hace unos días y la irrupción de este experto en felicidad que ha nombrado el señor presidente de la nación. En verdad, todos vimos crecer esta movida de la autoayuda que nos llegó en el mismo paquete donde venía el neoliberalismo, y eso es bastante anterior al kirchnerismo, pero un día lo olvidamos y por ende nos desentendimos del asunto. Hasta que ahora queremos balearnos en un rincón cuando desde la mismísima Casa Rosada se auspician las diversas variables del pensamiento mágico, con el aliento indispensable del sistema de medios, que difunde ideas como por ej cómo hacer más eficiente las compras, cómo sacar ventajas del vivir en un monoambiente y diversas innovaciones como los beneficios de encender menos luces y demás razonamientos por el estilo, que no son otra cosa que militar el ajuste salvaje pero, tipo, con onda ¿Viste?
El macrismo no improvisa cuando describe las consecuencias de su accionar político-económico en términos de pensamiento mágico. Simplemente opera sobre la base de un diagnóstico muy elaborado en torno a lo que sucede en la cabeza de una inmensa cantidad de argentinos. Tratar de entender este fenómeno debería ser una de las tareas centrales de todos aquellos que intentamos modificar pero en serio la estructura económico social de nuestro querido país.
domingo, 6 de julio de 2014
Lo racional
El mayor daño que perpetraron los noventa fue establecer la
mentalidad de la entrega y la dependencia como "lo racional" o
"lo razonable" y lo más grave no es que esa lógica habite las mentes
ya tomadas por el neoliberalismo sino que penetra de manera perjudicial a
quienes aún no están del todo infectados. El ejemplo de estos días lo tenemos a
cada rato en quienes con la más buena voluntad dicen respecto a la puja con los
buitres:
"Está bien, Argentina tiene razón pero lamentablemente la
realidad es que estamos en manos de Griesa"
Ese razonamiento delata un triunfo por abajo muy importante
del sentido común de la entrega y nos va a costar muchísimo revertirlo. Hubo un
tiempo donde lo razonable era la defensa nuestra soberanía pero eso se quebró a
partir de que se fue instalando sin prisa pero sin pausa la noción de que
"nosotros no sabemos administrarnos y entonces somos responsables de nuestros
propios desaguisados". En ese análisis no cuenta, por ejemplo, el rol que
tuvo la dictadura cívico-militar del 76/83 para establecer las condiciones
objetivas para el avance neoliberal posterior y el accionar que en ella desplegaron los mismos que hoy aparecen como portadores de la sabiduría del pagar como sea.
Hubo también cierto desdén por parte de las fuerzas políticas
del espacio nacional y popular, cierto abandono de algunas categorías de análisis
que seguían teniendo vigencia pero que se las creyó medio demodé. Seguramente
el drama de estar al borde del precipicio nos llevó a soslayar ciertos
lineamientos de análisis que hoy vuelven a manifestarse sumamente vigentes a
partir del accionar buitre. Porque, a no confundirse, Singer no es ni más ni
menos que una nueva faceta del peor imperialismo, ese que recrudece siempre al
calor de los Republicanos de EEUU.
Argentina ha generado una política exterior de avanzada al vincularse
muy en serio con el espacio de las BRICS, ese 50 % del PBI mundial que proviene
del Sur y amenaza seriamente con transformarse en el eje del mundo que tenemos
por delante, pero esa estrategia inteligente tiene como contrapeso el factor
Buitre que tiene más poder adentro que afuera del país ya que aquella
"racionalidad" de la que hablamos más arriba impera en la mayoría de
las usinas de generación de ideología con una resultante en términos de sentido
verdaderamente desfavorable.
Ha llegado la hora de acompañar al retorno de la política con
el retorno de la ideología de la liberación lo cual significa pugnar por establecer
aquella máxima según la cual "los países a los que mejor les va son los
que hacen lo que les conviene". Nuestro problema histórico ha sido que adentro
hemos tenido importantes núcleos de acción política militando a favor del interés
nacional de los factores de poder extranjeros con los cuales confrontamos.
Hoy comprobamos que la ideología de esa militancia es mayoritaria.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Entrada destacada
A propósito de Mundstock y ciertas giladas
A propósito del fallecimiento de Marcos Mundstock volvió a aflorar esa actitud mediocre de refutar a un artista por sus posiciones políti...
-
Florencio Randazzo tensó tanto la cuerda y radicalizó tanto su verba que se fue encerrando en una posición tan intransigente de la que...
-
La gran pregunta es si el resultado de las PASO expresa un "hasta acá llegamos" de la sociedad o es un duro castigo a errores del...
-
Desde 1983 hasta nuestros días nunca se escuchó decir tanto como ahora “Estoy orgulloso de nuestra presidenta”. Seguramente tampoco se escuc...