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miércoles, 19 de octubre de 2011

Lanata y Hugo Presman



Escribe Hugo Presman:


Lo llamé a  su casa. Me presente, me atendió con cortesía y me dijo que por sus ocupaciones no podría venir en las próximas tres semanas. Ofreció una entrevista telefónica pero la deseché porque obviamente no es lo mismo que la que se concreta cara a cara y con la participación de los oyentes. Le dije, por una razón de honestidad intelectual, que hacía un año había escrito una carta abierta dirigida a él. (1) Me preguntó de qué se trataba. Le informé que era respetuosa de su trayectoria y muy crítica de sus posiciones actuales. 
Me pidió que se la enviara. Así lo hice a las 11,40 AM del jueves 13 de octubre.
Recibí la siguiente contestación de Lanata a las 12 horas y 32 minutos (se respeta el texto original, se le agregan los acentos  y sólo se cambia el tipo de letra) : “ presman, acabo de ver la carta y recordé que ya la había leido. No puedo creer que después de escribir todo lo que decís seas tan caradura de invitarme a tu programa. creo que la pasarías mejor con aliverti, o barone, o ricardo jaime o de vido,o shoklender (sic) .Mientras tanto andate a la concha de tu madre y, por favor, no vuelvas a llamar a mi casa.” Le contesto a las 14 horas y 26 minutos: “Jorge: me llama la atención tu respuesta. La que publiqué es una carta crítica pero respetuosa. Como creemos en el debate y en la confrontación de ideas, invitamos a nuestro programa a todos los que piensan diferente. Es decir, no hacemos lo que en muchos casos hace la prensa favorable al gobierno y que es criticable. Dejo de lado tu exabrupto (si es  por putear yo también sé hacerlo), y te reitero la invitación para cuando puedas. No quiero pensar que en el único lugar que te sentís cómodo es en los escenarios "amigos", que hasta no hace mucho tiempo eran tus adversarios. Creo que contestaste en un momento de crispación, por lo menos es lo que espero. Salvo que hayas enterrado definitivamente a aquél ingenioso periodista que creó Página 12 y se constituyó en un referente. Además, con absoluta honestidad de mi parte y para no jugar deslealmente, te hice referencia a la carta publicada hace un año. Eso es  juego limpio que parece que en tu ofuscación has olvidado. Y estás a tiempo de venir a desmentir una a una las afirmaciones ahí realizadas. Y no hago programas para "pasarla mejor" como afirmás, sino porque EL TREN postula el debate y lo concreta, aún a pesar de posturas como las tuyas que son similares a las de Carrió o Macri que temen venir.”  
Contesta Lanata a las 16 horas 30 minutos: “ tenés razón: temo ir porque temo que un tipo de tu talento y trayectoria me desenmascare. Por favor, teneme piedad.”
La respuesta es de las 18 horas y 13 minutos y este es su texto: “No sé quién me contesta: si el frustrado monologuista del teatro de revista o el periodista que acude a la embajada norteamericana a pedir que lo ayuden contra el gobierno. Si puede volver el Lanata de Página 12, del inicio de la Revista XXI, el de Hora 25, sería un gusto. El actual no tiene argumentos, meras chicanas, al lado de los cuales la Doña Rosa de Neustad era una intelectual. Piedad tendrás que desplegar para que aquel periodista que fuiste reconozca a éste, mendigando un lugar en el establishment. Con la ligereza de la que te has apropiado te expedís sobre el talento o no y las trayectorias que ignorás. Reemplazar la argumentación por un ingenio pedestre o la chicana cómoda es la mejor manera  de presentarse desnudo intelectualmente.     
Jorge: dejate de joder. Volvé y conversamos. Como gente grande y no como un chico caprichoso que se sube a su ego y construye una pequeña estatua que se encarga de erosionar diariamente. Dejá de tirar piedras sobre tu historia. Tenete piedad”.


El post es larguísimo. Leelo completo acá.
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lunes, 29 de marzo de 2010

Esta noche me subo a "El Tren"


Gerardo Yomal y Hugo Presman me invitaron a su programa esta noche, así que ahí estaré de desde las 20.00

EL TREN

20.00 a 21.00

RADIO COOPERATIVA (AM 740)

www.radiocooperativa.com.ar

5252-0740




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miércoles, 26 de agosto de 2009

lunes, 30 de marzo de 2009

Carta de Hugo Presman al rabino Sergio Bergman

Es tan contundente la carta abierta que le escribió al rabino Sergio Bergman el colega y amigo Hugo Presman, que la republico para que sea leída por la mayor cantidad de personas.
Gerardo
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SERGIO

Por Hugo Presman
¿Sabes una cosa Sergio? No te reconozco. Y sin embargo estás igual. La misma kipa multicolor. La misma buena oratoria. Tu rostro joven. Si. Estás igual que cuando pedías justicia por las victimas del criminal atentado contra la AMIA. Ahí en Plaza Lavalle frente a tribunales. Cuando eras un referente de Memoria Activa. Junto a Diana Malamud y Laura Guinzberg. Pasó mucho tiempo. Por eso tal vez se me confunden los tantos. Pero si mal no recuerdo te referenciabas en Marshall Meyer, el rabino que acompañaba a las madres en los años de plomo, en sus rondas alrededor de la Pirámide de Mayo. Aquel al que un día se le acercó un padre cuya hija estaba desaparecida y le dijo: Marshall¿ Que haces aquí? ¿ Tenes un hijo desaparecido? No le respondió. Estoy aquí porque vos tenes un hijo desaparecido.
Estás igual y sin embargo no te reconozco a pesar de la misma kipa multicolor. Dejaste Plaza Lavalle y reapareciste en la Plaza del Congreso colocándote en el palco a la derecha de Blumberg. Cambiaste a la libertad del himno repetida tres veces por la seguridad por triplicado. Y eso no es muy republicano. Aunque entonces aún no habías adherido al discurso del democratismo vacío. Marshall Meyer ya no te guiaba. Ahora te seducía el falso ingeniero. Y la prensa del establishment empezó a darte espacio. Ahora te buscaban, hacías declaraciones, te convertías en un referente moral. Aunque para ello estuvieras rodeado de admiradores del terrorismo de estado, de la mano dura. Lejos quedaban los lunes poco concurridos de Plaza Lavalle. Ya no estas en Memoria Activa. Ahora militas en Amnesia Activa. Nada de lunes sin gente y sin prensa. Velas y medios. Buscaste la cobertura del cristianismo institucional: Bergoglio, Marcó. Escribiste un libro, El Manifiesto Cívico Argentino que parece una versión actual de los manuales de educación democrática, materia que se implementó a partir de la Revolución Fusiladora. Para que el pueblo no cayera nuevamente en una dictadura. Ahí también se hablaba de república y democracia mientras se proscribían a las mayorías populares. No se podía, sin cometer un delito, mencionar a Perón, Eva Perón, Partido Justicialista. No tenían voz los millones que lo respaldaban. Pero los Bergman de entonces hablaban de la segunda tiranía. Y los que se decían democráticos y revolucionarios eran entre otros tus socios actuales Sergio: la Sociedad Rural, el diario La Nación, la Iglesia Institucional, las franjas de clase media que miraban despectivamente a los cabecitas negras que tenían el tupé de gozar de derechos solo reservados hasta entonces a otros sectores. ¿ Sabes Sergio que los cabecitas negras han sido discriminados, aquí, en nuestra argentina, como los judíos los han sido en otras sociedades? Y vos Sergio, el que tenía como referente a Marshall Meyer, al humanismo judío, el de la kipa multicolor, hoy bendecís a muchos de los discriminadores. Hablás de nuestros hermanos del campo. No te referís a los peones rurales. A los pequeños y medianos propietarios por fuera del modelo sojero, a los campesinos sin tierras o expropiados de la zona no pampeana. A ellos no los ves. Los “hermanos del campo” son Biolcatti, Miguens, Llambías, Grobocopatel. Te convocan a dar charlas de la Mesa de Enlace junto a Vicente Massot, el sólido cuadro intelectual y propietario de Nueva Provincia, tradicional vocero de la Marina, que justifica la tortura, defendió el terrorismo de Estado y minimizó el holocausto. ¿Será que si ese Dios en que crees, contemplara nuevamente impávido una remake de los años de plomo, vos estarías contra los que denostaban a las madres que buscaban a sus hijos? Si existe una vida después de esta, Marshall Meyer debe haberse muerto de nuevo.
Pareces la versión religiosa en envase judío de Elisa Carrió. Por eso dijiste ayer: “Hay una Argentina que puede ser República después de Néstor” “No entreguen ningún voto, ni la dignidad” “Hay que llenar las mesas para que no nos roben los votos” “Tenemos que tomar eso que aprendimos de los hermanos del campo. Hay que organizarse para defendernos. La inseguridad se resuelve con decisión política”.
Créeme Sergio que no te reconozco. Aunque estés igual. Con tu kipa multicolor, tu habilidad oratoria y tu figura de joven querible. Cambiaste tu discurso y tus amigos. Tus aliados. Nunca más la marginalidad. Ahora la primera plana del establishment. Por eso dijiste ayer, en un acto contra la inseguridad que convertiste en un acto opositor, que no hay que confundir “el legado de Perón con la locura de Nerón”. No seas hipócrita Sergio. Vos, si hubieras sido contemporáneo y mayor de edad entre 1945 y 1955, habrías estado contra “ la segunda tiranía”. Preguntale sino a tus nuevos amigos. Donde estuvieron o donde se hubieran ubicados. Hubieras dicho que Perón era Nerón. Que incendiaba la República y asesinaba la democracia. Y que sus seguidores eran la barbarie. Para que se concrete la República que vos y tus aliados quieren, hay que implantar el voto calificado. Y en la lógica de ese razonamiento de democracia blanca es posible que vos como argentino de origen judío también quedes excluido.
Tanto esperar el Mesías, que te impacientaste. Tu confusión te llevó primero a encontrarlo en Blumberg y ahora en la Mesa de Enlace. Crees que Alfredo de Angeli es la reencarnación de un combatiente del Gueto de Varsovia y Elisa Carrió una continuación de los profetas.
No te reconozco Sergio Bergman. Te ha encandilado el vellocino del oro mediático. Cada vez más cerca de los poderosos. Reemplazaste el Antiguo Testamento por el diario La Nación. Cada vez más lejos de Dios si este existe. Que él, que contempló impávido Auschwitz y la Esma, los bombardeos en Gaza, en la Plaza de Mayo, las atrocidades múltiples y tus involuciones, te perdone.

miércoles, 14 de enero de 2009

La realidad, los Medios y la Medicina

Cada 15 días, más o menos, el amigo Hugo Presman envía notas periodísticas de sumo interés.
Esta que reproduzco a continuación merece ser conocida por los lectores del blog.
De paso les recuerdo que Hugo es el responsable, junto a Gerardo Yomal, del mejor programa político que hay en la radiofinía porteña: El Tren, lunes a viernes de 19:30 a 21:00 por AM 740, radio Cooperativa

Gerardo
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LA REALIDAD, LOS MEDIOS Y LA MEDICINA

Por Hugo Presman
En su esclarecedor y didáctico libro, “ La filosofía y el barro de la historia” el polifacético ensayista y licenciado en filosofía, José Pablo Feinmann sostiene: “ La realidad es reaccionaria, las cosas son reaccionarias: las cosas las tiene el poder, el poder instituido, el poder que “construye” la realidad”.
Los medios, los grandes, los importantes, son los encargados de comunicar esa realidad. La realidad que construye el poder. Por eso no existe el periodismo independiente. Ni tampoco el objetivo, ni mucho menos puro. Hasta en la selección de las noticias, su ubicación e importancia, un medio expresa su ideología y su ubicación dentro del negocio.
Veamos rápidamente dos casos emblemáticos de periodistas autotitulados independientes, como se proclaman, el Dr. Nelson Castro y Magdalena Ruiz Guiñazú. El primero conduce “Punto de vista” en la emisora que fue hasta hace unos meses de Marcelo Tinelli y hoy se sostiene es de propiedad de empresarios cercanos al gobierno. En televisión, tiene su programa “El Juego Limpio”, en TN, del grupo Clarín. En prensa escrita, es editorialista en el diario Perfil del grupo Fontevecchia. Magdalena tiene la primera mañana en Radio Continental del Grupo Español Prisa y su reportaje semanal en Perfil. Se dicen independientes en tanto son críticos de los sucesivos gobiernos, pero omiten que son dependientes del poder instituido que construye la realidad. El reproche no va dirigido a que respondan a la línea editorial de los grupos que lo contratan. Lo que si es una hipocresía que se proclamen asépticamente independientes.
Vivimos en un sistema capitalista. Que tiene unas cuantas virtudes. Pero está construido sobre la explotación. Que como es evidente, termina profundamente oculta. Carlos Marx la desnudaba con su precisión de filósofo: “ El capital viene al mundo chorreando sangre y lodo.” Por eso no es conveniente que un periodista trabaje subido a un púlpito. Como un fiscal impoluto, mientras sus anunciantes o las empresas que les pagan lo hace “chorreando sangre y lodo”. O en otros casos, los dineros oficiales silencian las críticas.
Tal vez lo mejor que puede hacer un periodista es desarrollar y ayudar a desplegar la conciencia crítica. Sigamos con Feinmann: “ La realidad ( su construcción en tanto verdad) está en manos del poder: el orden natural de las cosas siempre es el orden del poder. El orden que el poder le propone al sujeto: verdades, estilos, modas, frases, imágenes que el sujeto pasivamente absorbe…….La revolución comunicacional reclama la pasividad del receptor. Esa actitud de sentarse a ver, escuchar, de ser subyugado por los efectos especiales de las películas de Holywood, o por la CNN, donde hay un tipo que explica la guerra con un mapa, con flechas. Uno recibe pasivamente eso, la actitud de la conciencia es refleja, condicionada, es una conciencia que absorbe, que no es crítica. Para definir la conciencia crítica: es siempre una conciencia de la ruptura, que puede permitirse la ruptura, que sabe cuando ejercer la ruptura, que confía en el discurso del emisor pero tiene ( por decirlo así: “ a la mano”) el poder de la duda, se trata de una conciencia abierta, en disponibilidad para negar la veracidad del discurso del emisor”
De lo que deviene que no es cuestión de despreciar la enseñanza formal, sino de adosarle, por fuera de la misma, la conciencia crítica. Lo que el satírico escritor irlandés Georges Bernard Shaw definía: “Mi educación fue perfecta hasta los seis años, en que la abandoné para ir a la escuela.”
Jean Paul Sartre en el prólogo a “ Los condenados de la tierra” de Frantz Fanon, lo expresa con rigurosidad: “ No nos convertimos en lo que somos sino mediante la negación íntima y radical de lo que han hecho de nosotros”
LA MEDICINA
Dejemos atrás, entonces, a este enfoque de la realidad y los medios. ¿ Y a que viene esto de la medicina? Porque da la casualidad que el periodista Nelson Castro es médico. El hombre que es reconocido por sus colegas por su honestidad. Una persona que suele identificarse como un fiscal de los gobiernos. Sabemos que no siempre coincide, el poder real con los gobiernos, salvo en aquellos que son sólo su prolongación. El Dr. Castro suele criticar con precisión el ejercicio descarado de lo que popularmente se conoce como chanta. De manera que no deja de sorprender que ahora haga diagnósticos a distancia y sin tener el menor contacto con la paciente Cristina Fernández. El domingo 11 de enero se aventura desde el diario Clarín, en un reportaje, a hacer conjeturas médicas ingresando a un campo minado que transitó con más cuidado en su editorial de Perfil y en su columna en Crítica. En respuestas contradictorias sostiene: “Es llamativo. La información deja muchas dudas, como siempre ocurre cuando se comunica de esta manera…. En primer lugar me llama la atención que la causa haya sido el calor. Primero, porque el jueves estuvo en Olivos y no creo que no tenga una aire acondicionado. Y en segundo lugar siempre aparece con una botellita de agua mineral y tiene hábito de tomar mucho líquido. Uno debe pensar si es que no hay otra causa….. no creo que la Presidenta tenga alguna enfermedad, aunque sí concluyó que pudiera ser que Cristina esté tomando alguna medicación que incluye "desde diuréticos hasta remedios de indicación psiquiátrica”.
Si otro médico hubiera practicado esta medicina a control remoto, el Dr. Castro subido a un banquito lo apostrofaría. Pero ahora pasemos a su análisis político del hecho, que para el periodista revela conforme a como se comunicó la noticia, que “esta enfermedad habla de una clara debilidad política para este Gobierno.”
Los vómitos de Bush en Japón, el ateroma de Menem, la hemorragia intestinal de Kirchner, entre otros casos, no llevaron al periodismo a deducir “debilidad política”. Seguramente el Dr. Castro respondió al reportaje aquejado de “periodismo puro”. Sería conveniente que supere este mal trance que lleva a que como periodista se añore al neurocirujano, y como médico se extrañe al periodista.
La realidad que construye el poder y que reflejan los principales medios es al periodismo lo que posiblemente el curanderismo es a la medicina.
Por las dudas, sostengo que no hago periodismo puro, ni objetivo. Eso si, elijo la medicina al curanderismo. Y cuando cometo la torpeza de subirme al banquito, la conciencia crítica me saca tarjeta roja.
13-01-2008

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Saludamos al Tren de Hugo Presman y Gerardo Yomal

Ese muy buen programa de política “explícita” que es "El Tren” (lunes a jueves entre las 19:30 y las 21:00. Radio Cooperativa AM 740) recibió con suma justicia una Mención Especial en “Los premios de la Radio” que organiza ETER.
Saludamos calurosamente a Hugo Presman y Gerardo Yomal por este galardón que no es otra cosa que la consecuencia de haber hecho de este espacio en la querida “Siete Cuarenta” el único programa de debate político de la radiofonía porteña.
No existe otro espacio donde sienten a políticos e intelectuales durante una hora y media para discutir de todos los temas que nos apasionan.
Los invitados que se suben al Tren saben que van a padecer mucha re-pregunta, que los oyentes los van a apretar mal, en suma, que van a tener que transpirar la camiseta, como le pasó un mes y medio atrás al mismísimo Víctor De Gennaro que tuvo que explicar su vínculo con el aliado de la Sociedad Rural, “el desgastante” Eduardo Buzzi, y otros asuntos que lo incomodaron notablemente.
El Tren es un espacio que tiene también el gran logro de hacerse “sin red”. A veces las entrevistas se ponen al rojo vivo y los oyentes lanzan artillería muy pesada, pero Hugo y el tocayo logran controlar muy bien “el aire”.
Para todos los que nos apasiona la discusión política, El Tren es la cita obligada todas las tardecitas, y su creciente audiencia viene a demostrar, una vez más, lo necesarios que son los programas de política explícita, digo “política explícita” tratando de remarcar que Presman y Yomal dicen sin pelos en la lengua que el suyo es un espacio de discusión política como contracara de esa radiofonía impostora que se miente “independiente” y “objetiva” y no hace más que bajar línea.
Saludamos también a esa muy interesante columnista que es Liliana Misrahi y, por supuesto, a la gente de Cooperativa, básicamente a Adrián, que bastante han tenido que ver para que este Tren cada día funcione mejor.

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