¿Qué es tener huevos?
¿Qué es bancársela?
Los que se la bancan de verdad no andan haciendo alharaca de su valentía.
Los pesados son gente de temer que con su sola presencia marcan territorio.
En cambio, esos que tienen que andar publicitando “los huevos que tienen”… qué quiere que le diga: No me haría el guapo frente a la hinchada de Chicago con uno de esos pesados, porque seguro que me deja solo y huye como rata por tirante.
Los jetones que necesitan expresar su hombría en la vía pública son proclives a dejarla mal parada, señora.
Yo en su lugar desconfiaría de estos “cojudos” como el que nos muestran los afiches en Córdoba porque generalmente es a la inversa y en verdad no se las aguantan mucho que digamos.
Lo que pasa es que en estos tiempos de sobreproducción de viceversa política, donde la derecha se dice progre, donde algún trotskismo enfrenta al peronismo juntándose con la Sociedad Rural y donde ciertas progresías votan con la oligarquía, se ha instalado como noción de cojones jugar políticamente para las grandes corporaciones. Entonces algunos miopes creyeron ver en la actitud de Julio Cobos un dechado de coraje cuando en rigor lo que hizo fue dejar todo como está y que el complejo agromediático se saliera con la suya. Votar a favor de la Sociedad Rural fue interpretado por ciertos sabelotodo de café como una demostración de valentía infinita.
Votar contra la 125 fue rendirse al poder de siempre, fue arrodillarse ante Magnetto y Biolcatti.
Pero algunos nabos lo leyeron totalmente al revés, y sobre esa lectura equivocada y tan adentrada en ciertas barriadas de nuestra forma de ser canchera y ganadora irrumpe ahora Luis Juez, montándose de manera oportunista, demostrando una carencia de ideas y asesoramiento que anonada, trasuntando incluso un mal gusto degradante.
Irrumpe Juez exacerbando ciertos costados de los cordobeses que de tan repetidos terminan siendo contraproducentes porque, la verdad, eso de meter una palabrota por oración y un dicho popular cada 3 minutos puede impactar en los albores, pero ya en el mediodía de un dirigente político se torna aburrido, reiterativo y hasta falto de gracia.
Ese Luis Juez que nos hacía reír tres o cuatro años atrás, cada vez nos da más ganas de llorar. Coloca de ladera a una periodista ligada estrechamente a Clarín como la sofista Morandini y su lista de candidatos a diputados nacionales la encabeza un ortodoxo de la patronal agropecuaria…
¿Dónde están los huevos, Luis?
¿A quién enfrentás con esos huevos de los afiches, hermano, si estás entregado de pies y manos al multimedio más poderoso del país y a la Mesa de Enlace?