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martes, 7 de octubre de 2008

Repensar la táctica para enfrentar con éxito al macrismo

En la emisión del sábado pasado de “Marca de Radio” (Nombre feo si lo hay para un buen programa) Ricardo Rouvier le comentó a Aliverti algo que me dejó pensando y ahora lo pongo a consideración de la dignísima comunidad que visita este blog.
Según Rouvier, los serios problemas que atraviesan básicamente los hospitales y las escuelas de la ciudad no alteran la imagen del Jefe de Gobierno. La interpretación de Rouvier es que los votantes PRO ven que las modificaciones que se están realizando en esas áreas y las negativa a concederle aumento a los docentes vendría a ser una demostración de autoridad de Macri.
Esto vendría a sumarse a la preocupación que hemos esbozado en algunos post de días atrás referida a que al núcleo duro del votante PRO no le interesa demasiado el estado de hospitales y escuelas sencillamente porque no usa ninguno de esos servicios ya que “consume” servicios privados de salud y educación.
Aparece como lógico, entonces, que la imagen del Jefe de Gobierno porteño no se vea conmocionada por los paros docentes y las movilizaciones estudiantiles por las becas.
Si esto es así estamos en problemas y sería bueno que empezáramos a pensar en cómo direccionar el accionar opositor desde la vereda del gobierno nacional, ante la evidencia que las formas tradicionales de protesta política no esmerilan la figura de Macri que, además y por si fuera poco, cuenta con un blindaje irreductible en los grandes medios privados de difusión.
El tipo hace la plancha, responsabiliza al gobierno nacional por todo lo que él prometió y no está haciendo (Subtes) mientras arregla baches, esquinas, plazas y pinta alguna que otra escuela interpretando fielmente al electorado medio porteño que muy infectado por la leche del medio pelo aspira a que en definitiva se edifique un muro en la General Paz para que sólo ingresen a la ciudad las empleadas domésticas, transformando así a la ciudad de Buenos Aires en el mega country de América del Sur.
¿No es tiempo de revisar cómo se hace oposición en casos nuevos como el que tenemos ante nuestras narices?
Lo pregunto porque hay que hacer política en todos los terrenos y a los que vivimos el la ciudad de Buenos Aires no ha tocado un tiempo político verdaderamente desolador.
Lo pregunto porque, por ejemplo en la escuela donde van mis hijos (de jornada completa) he podido comprobar el rechazo creciente que tienen los paros docentes en buena parte de los padres, básicamente porque les enquilomban la vida al no saber qué hacer con los críos.
La realidad es que las escuelas de jornada completa son una especie de galpón donde se arrumba a los chicos desde las ocho y cuarto de la mañana a las cuatro y veinte de la tarde.
La realidad es que los mismos padres que parecen interesarse cada vez menos por la escuela ahora trinan cuando paran los maestros con lo cual el panorama sólo empeora.
Si a este sector social, que es el que más se le puede disputar al macrismo, los paros objetivamente le complican la vida ¿Suma seguir con esa metodología de lucha?
La sensación que tengo es que hay un tercio (y quizá soy generoso) de la población de la C.A.B.A que sigue repitiendo mecánicamente los usos y costumbres de la acción política de antaño sin observar que muchas cosas han cambiado en la cabeza del porteño medio que, además, tiene muy frescos aún los recuerdos de las patéticas gestiones del “progresismo” de Ibarra y Telerman.
Si no se piensa un poco este problema se corre el riesgo confundir la realidad del entorno con la del conjunto de la población ¿Qué quiero decir? Que muchas veces cuando regresamos de marchas y actos nutridos tendemos a creer que estamos en un proceso de acumulación y por ahí en realidad sucede que somos los mismos de siempre, sucede que no trascendemos el espectro de los convencidos y que la realidad está discurriendo por otros andariveles.
Así como le criticamos a cierta progresía que es opositora por una cuestión de comodidad, tenemos que estar alertas para no ser presa nosotros de la comodidad de reincidir en mecanismos de acción política que en una de esas no impactan, no conmueven, no suman, no llegan en definitiva a buena parte de nuestros vecinos.
Debemos ser capaces de dar la lucha en todos los terrenos y tener la suficiente audacia para interpretar qué está pasando por la cabeza del porteño medio en estos tiempos de modo tal de elaborar un diagnóstico que nos indique por dónde avanzar.
No hacerlo es sencillamente antipolítico. Es no dar batalla, es salir a la cancha derrotados y reconocer que no se estuvo a la altura de las circunstancias.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Macri liquida la Salud y la Educación públicas

Hoy están parando los médicos residentes de la ciudad de Buenos. Entre las causas que motivan la medida de fuerza está el desabastecimiento prácticamente terminal de insumos que están padeciendo todos los hospitales públicos de la C.A.B.A.
Se ha llegado al extremo de suspender intervenciones quirúrgicas por falta de elementos vitales y muchos de los pacientes internados se quedan sin la medicación básica.
Esto delata una crueldad manifiesta por parte del PRO, al tiempo que es una prueba irrefutable de que no le importa en lo más mínimo la salud pública.
La gestión de Macri está haciendo exactamente lo mismo en Salud que en Educación: Las está liquidando.
Se suman dos factores de innegable potencia: La decisión de achicar el “gasto” en estas áreas y ciertas pretensiones fundacionales, cierta prepotencia tipo. “Ahora llegamos nosotros que sabemos y vamos a hacer lo que se debe” y la verdad, es que para cambiar dos motores de una caldera escolar demoran más de dos meses...
No saben. Están perdidos entre las ínfulas y el desprecio por lo existente. Odian lo que viene de antes y cualquier empleaducho con un nombramiento reciente se cree que es un gerente con décadas de experiencia. Y ahí están las consecuencias.
Una médica del Hospital Tornú decía hoy que en sus 26 años de carrera jamás vio un desabastecimiento hasta de lo elemental, ni siquiera durante la crisis del 2001 mientras que en las escuelas se está verificando una merma preocupante en las raciones que reciben los chicos en los comedores y aún no se ha repuesto el subsidio de Mantenimiento edilicio que fue aprobado en julio por la legislatura. Las escuelas están sobreviviendo con los aportes de las familias.

Pero claro, esto no sale en los diarios, y mucho menos en los de mayor tirada. Hay una alianza explícita con el Jefe de Gobierno porteño a quien ya vislumbran como la gran esperanza de la restauración conservadora y por eso le cubren todos los flancos.
Pero hay algo gravísimo en todo esto: Al macrismo no le interesa tener buenos hospitales y buenas escuelas porque el núcleo duro de su base electoral no utiliza estos servicios públicos. El votante tipo del PRO (Tipo Pro ¿Viste?) envía a sus hijos a colegios privados y frecuenta clínicas y sanatorios también privados, de modo que su preocupación por los hospitales y escuelas públicos es lejana, a lo sumo culposa.
La otra clientela, esa clase media pobretona, que todos los meses deja un servicio impago porque no llega a cubrir todo pero que se identifica cabalmente con quienes están arribita suyo, sigue creyendo que “hay que darle tiempo”.
Y el voto decididamente pobre se disputa con punteros y la estructura que le presta el garante de Banfield...
Por eso Macri está básicamente lavándole la cara a ciudad: Enrejando plazas, pintando fachadas de escuelas y hospitales, raleando artesanos y tapando baches en zonas paquetas. La gestión macrista está claramente orientada a los ojos de esa clase media cacerolera a la que le sigue yendo muy bien.
Todo para la vista ¿viste?

jueves, 4 de septiembre de 2008

Trenes: Estos reflejos del gobierno dan asco

Supongamos que lo que dice Aníbal Fernández sea cierto ¿Cambia algo?
Dicho de otro modo: ¿Podría alguna patrulla perdida del PO o Quebracho generar tamaño caos si no hubiera condiciones objetivas tan maduras como para que el cotidiano padecer ferroviario de miles de trabajadores pueda transformarse de un momento a otro en un infierno de violencia desmadrada?
¿Hasta cuándo piensa seguir el gobierno nacional sin poner las barbas en remojo en la cuestión ferroviaria?
Pónganse a laburar muchachos y dejen de agitar fantasmas!
Dejen de dar vergüenza ajena!
Y si cada vagón incendiado costó un millón de dólares es por exclusiva responsabilidad del estado que no controla debidamente a las empresas concesionarias que le hacen creer que porque incorporan vagones con aire acondicionado mejoran un sistema ultra colapsado.
En el San Martín remodelaron algunos vagones y pusieron asientos de metal!!!
¿Saben lo que es sentarse ahí a las 8 de la mañana con la helada levantando?
¿Saben lo que es viajar desde José C. Paz hasta Retiro en esos asientos?
¿Viajó alguna vez en uno de esos vagones Aníbal Fernández?
Déjense de joder...
Metan mano de una vez por todas ¡Gestionen el problema!
Y expliciten cómo fue el proceso del ferrocidio. La gente debe saber, por caso, que un Madanes –dueños de Fate- supo ser interventor de Ferrocarriles Argentinos en tiempos de Raúl Alfonsín ¡Un empresario del caucho puesto a manejar los trenes!!!
El zorro cuidando el gallinero. Nunca estuvo tan clara esa imagen.
La gente debe enterarse que hubo muchas empresas ligadas al transporte que se beneficiaron con la liquidación del Tren y que si hacemos el ranking de quién fue mas jodido para con el sistema ferroviario, no sé si no hubo peores que Menem, con todo lo que eso implica...
Expliquen y operen: rompan contratos, aprieten, exijan, manden gente a controlar y resuelvan el problema.
O sigan militando para Solanas.

miércoles, 27 de agosto de 2008

El macrismo muestra su esencia depredadora

Con sapiencia, contundencia y estilo la doctora Silvia Quadrelli demuestra acá que el verdadero sentido del convenio firmado por el gobierno de Macri con las facultades de Medicina privadas para que sus alumnos realicen prácticas en hospitales públicos, es subsidiar de manera encubierta a la educación privada.
Claro, que los estudiantes “privados” ensayen con el pobrerío, en nosocomios que mantiene el conjunto de la sociedad ¿Porqué estos estudiantes “privados” no practican con intestinos, cólicos y pulmones de doble apellido, de esos que se atienden en clínicas y sanatorios exclusivos?
¿No sería, incluso, desde el punto de vista pedagógico más eficiente para estos futuros médicos practicar con hígados averiados por abuso de costosos deliverys que por dietas deplorables como las que ingieren los pobres?
¿No sería más lógico que practicaran con quebraduras de rugbiers que con lesiones óseas generadas por una excesiva falta de calcio?
Con este convenio el macrismo sigue mostrando cada vez con mayor desenfado su fundamento depredador, porque si algo ha definido históricamente a la derecha en estas tierras es precisamente eso, su esencia depredadora.
Hay una ligazón, además, entre este convenio para que los estudiantes privados practiquen con el pobrerío en el hospital público y la quita de becas y subsidios a la educación pública, mientras que por el contrario los subsidios a la educación privada no han sido tocados (Y habría que desencriptar algunas informaciones para ver si no se los ha incrementado)
Se vislumbra día a día en todo su esplendor una gestión infectada por un rejunte de postulados ideológicos reaccionarios y claramente funcionales a los sectores acomodados, y aunque antiquísima, la fórmula sigue vigente:
Que lo público financie a lo privado.
He aquí una Buenos Aires que cada día está mas buena...
He aquí la administración eficiente de un joven empresario.
He aquí la derecha gestionando como corresponde...
Para los de arriba.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Y cuando se enferme Ramona?


Ella dice que vive en José C. Paz, por lo menos eso dice su DNI. Pero la vida de Ramona transcurre en la ciudad de Buenos Aires.
Se levanta a las 6 menos cuarto de la mañana para tomar el colectivo que la lleva a la estación y se sube al tren que la deja en Chacarita a las 7 y media. Ahí se sube al 19 que la acerca a la casona de Belgrano R donde con el uniforme de rigor trabaja desde las 8 hasta las 6 de la tarde. Los sábados tiene suerte, se va a las 3. Sin contar los sábados, en cada uno de los veinte días hábiles que tiene el mes, de 24 Hs se pasa 10 en lo de sus patrones y 4 horas en el tren y colectivos. Llega a su casa pasadas las 8 de la noche con el tiempo justo para comprar algo, preparar la cena, lavar algo de ropa, ver a Tinelli y dormirse antes de las doce.
Siempre que tiene problemas de salud va al Pirovano. Pero ahora no sabe qué pasara si se enferma. El nuevo gobierno anda diciendo que tendrán prioridad los enfermos domiciliados en la ciudad ¿Y las decenas de miles de Ramonas?¿Y toda esa masa de laburantes que malvende su fuerza de trabajo en la Capital?
A ver, cuando vienen a limpiar los inodoros son bien recibidos, pero cuando se enferman “Son de la provincia” ¿Puede ser que se llegue tan lejos? Parece que sí. Parece que el macrismo vino a concretar un montonazo de estas concepciones berretas y muy jodidas que parecen estar muy arraigadas en el porteño medio.
Acá es donde brota el jugo ideológico del macrismo y donde se sacan la careta votados y votantes que aspiran a transformar la ciudad en una suerte de gran country. Porque ese es el gran anhelo de mucho votante PRO: “Que me saque a los cartoneros y a los piqueteros y me ponga más milicos en la esquina”
Bueno, acá están las consecuencias.

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