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viernes, 23 de enero de 2015
martes, 3 de septiembre de 2013
Verbitsky define con precisión cuál es la contradicción principal de la etapa
Gracias al blog de Eva Row pude acceder a esta interesantísima nota que le hizo María O'Donnell a Horacio Verbitsky, que dijo cosas como las que a continuación transcribo:
"Acá hay un tema estructural: hay un poder económico, hay un entrelazamiento que han dominado la escena política del país desde 1975 en adelante en forma abierta y que han tenido una serie de contrariedades a partir de 2003, lo cual no quiere decir que hayan perdido el poder que tenían pero han sido sometidos a límites porque ¿Qué tenemos?¿Un Estado revolucionario expropiador como dijo Magnetto en 2010 en la entrevista que dio al Financial Times? ¿Etapa confiscatoria? Eso no es para nada así, lo que hay es una voluntad reguladora, una voluntad recaudatoria. Estamos construyendo Estado, no lo estamos haciendo de la mejor manera pero aquí hay, de parte de los gobiernos de 2003 en adelante, una voluntad regulatoria que no ha tenido ningún gobierno previo de la democracia argentina y esto explica todos los chisporroteos, todas la resistencias, toda las peleas. No es que Néstor y Cristina tienen mal carácter, es que han decidido tomar una cantidad de decisiones que han motivado reacciones muy fuertes.
Entre las tareas pendientes está mejorar la calidad de ese estado regulador. No puede ser que la opción sea regulación a los empujones o un viva la pepa y el paraíso del neoliberalismo. Si vos ves el programa de gobierno que enunció Sergio Massa en la reunión que tuvo con los empresarios unos días antes de las primarias, el programa de Massa no es regular con calidad institucional, además, la calidad institucional de Massa, por favor...
Aquí, lamentablemente, la opción es profundizar este proceso que estamos viviendo desde 2003 o retroceder a situaciones que tendrían consecuencias gravísimas en la Argentina porque después de 10 años de recuperación de posiciones para los sectores populares esto no se va a perder sin lucha.
Aquí se han dado una serie de pasos que mejoran ampliamente la situación de los sectores populares después de décadas de retroceso y hay una presión muy fuerte para volver atrás, para volver a endeudarse, lo que dijo Massa ese día con los empresarios, volver a permitir que los bancos intervengan en el sistema previsional. Es decir, revertir las cosas que se modificaron positivamente en esta década."
En el blog de Eva está el audio de la nota
"Acá hay un tema estructural: hay un poder económico, hay un entrelazamiento que han dominado la escena política del país desde 1975 en adelante en forma abierta y que han tenido una serie de contrariedades a partir de 2003, lo cual no quiere decir que hayan perdido el poder que tenían pero han sido sometidos a límites porque ¿Qué tenemos?¿Un Estado revolucionario expropiador como dijo Magnetto en 2010 en la entrevista que dio al Financial Times? ¿Etapa confiscatoria? Eso no es para nada así, lo que hay es una voluntad reguladora, una voluntad recaudatoria. Estamos construyendo Estado, no lo estamos haciendo de la mejor manera pero aquí hay, de parte de los gobiernos de 2003 en adelante, una voluntad regulatoria que no ha tenido ningún gobierno previo de la democracia argentina y esto explica todos los chisporroteos, todas la resistencias, toda las peleas. No es que Néstor y Cristina tienen mal carácter, es que han decidido tomar una cantidad de decisiones que han motivado reacciones muy fuertes.
Entre las tareas pendientes está mejorar la calidad de ese estado regulador. No puede ser que la opción sea regulación a los empujones o un viva la pepa y el paraíso del neoliberalismo. Si vos ves el programa de gobierno que enunció Sergio Massa en la reunión que tuvo con los empresarios unos días antes de las primarias, el programa de Massa no es regular con calidad institucional, además, la calidad institucional de Massa, por favor...
Aquí, lamentablemente, la opción es profundizar este proceso que estamos viviendo desde 2003 o retroceder a situaciones que tendrían consecuencias gravísimas en la Argentina porque después de 10 años de recuperación de posiciones para los sectores populares esto no se va a perder sin lucha.
Aquí se han dado una serie de pasos que mejoran ampliamente la situación de los sectores populares después de décadas de retroceso y hay una presión muy fuerte para volver atrás, para volver a endeudarse, lo que dijo Massa ese día con los empresarios, volver a permitir que los bancos intervengan en el sistema previsional. Es decir, revertir las cosas que se modificaron positivamente en esta década."
En el blog de Eva está el audio de la nota
domingo, 18 de marzo de 2012
¿Ves que vienen por todo?
"Disciplinar a YPF (como antes a Techint para que invierta en el país parte de las ganancias obtenidas aquí, a Telecom para que no remita sus utilidades a la casa central o a Clarín y La Nación para que quienes compiten con ellos en el mercado de diarios puedan acceder al papel prensa a precios razonables), es imperioso ya."
Completo, acá
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Completo, acá
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domingo, 27 de noviembre de 2011
Datos duros
En la Conferencia de la UIA, Cristina fue más específica, al mencionar el caso de “algunas empresas grandes” que “habían comprado igual cantidad de dólares o más de la que nosotros les habíamos prestado en pesos a tasa negativa”. Entre quienes escuchaban con el rabo entre las patas estaba el vicepresidente de la UIA y director de Ledesma, Federico Nicholson, a quien Mendiguren impulsa como ministro de Industria. El presidente de Ledesma, Carlos Pedro Blaquier, varios de sus hijos amantes de los yates de lujo y el propio Nicholson compraron once millones de dólares durante la corrida cambiaria que el gobierno sofocó la semana pasada. Habían recibido un crédito del Bicentenario por nueve millones de dólares, como parte de la inversión en un criadero de chanchos del viejo Blaquier, por un total de 140 millones de pesos. El gobierno no se quedó en palabras: Nicholson y Blaquier fueron confrontados con la documentación probatoria del uso dado al crédito, cosa que al principio negaron, y debieron comprometerse a reingresar ese dinero e invertirlo en el país. El año pasado, Nicholson presidió la misma conferencia y fue uno de los críticos más severos de “la excesiva intervención estatal”. Este año guardó prudente silencio. Cristina también mencionó el caso de otra “gran empresa” que en 2010 obtuvo utilidades superiores en un 31 por ciento a las de 2008 (cuando contó con apoyo estatal para mantener la ocupación), pero invirtió “un 35 por ciento menos que en el 2008”. Se refería a Siderar, de la transnacional italiana Techint, cuyo principal accionista, Paolo Rocca, también estaba en la sala. Rocca también asumió compromisos de inversión, que aún no son públicos y cuyo cumplimiento el gobierno verificará. En la historia de las relaciones con el Estado siempre los reclamos y las exigencias provenían de las grandes empresas. Ahora también se recorre el camino inverso. Por primera vez, los interlocutores gubernamentales del holding milanés con sede corporativa en Luxemburgo no están en la lista de las “prestaciones de sede” de Techint, como llama su financiera cautiva, Santa María, a los pagos inconfesables a funcionarios. O dicho con las palabras con que CFK comparó en la UIA la situación argentina con la de Europa: “Hay que respetar a los mercados, pero los que gobiernan son los elegidos por el voto popular. Esto lo tengo muy claro”.
Extractado de la columna que hoy publica Horacio Verbistky en Página/12.
Tres últimos discursos de CFK pronunciados con diferencia de pocos días en la planta de General Motors, en la celebración de la Unión Industrial y en la remodelación de un hangar de Aerolíneas Argentinas, han reafirmado que en la gestión kirchnerista, que el 10 de diciembre comienza un tercer período presidencial, la economía y la política no están separadas. Y seguirá de ese modo si se lee con atención cada una de las palabras de esos discursos. Por eso resulta llamativa la sentencia “agotamiento del modelo” expresada por voceros de la ortodoxia y de cierta intelectualidad progresista. Es como si después de tantos años de observar cómo se desempeña un gobierno todavía no pudieran comprender la dinámica de su proyecto político, que es algo diferente a un “modelo económico”. Este último concepto es propio de laboratorios académicos que aceptan un esquema de poder donde la economía predomina sobre la política. En cambio, un proyecto tiene objetivos políticos que a través de la política económica va adaptando instrumentos en función de cumplir esas metas, al tiempo que se dedica a establecer la base para alcanzarlos. El kirchnerismo lo ha expuesto en forma permanente: sostener un crecimiento a tasas elevadas que permitan la industrialización, generar empleo e inclusión social, con una presencia activa del Estado.
De la columna que también hoy escribe Alfredo Zaiat en Página/12.
Extractado de la columna que hoy publica Horacio Verbistky en Página/12.
Tres últimos discursos de CFK pronunciados con diferencia de pocos días en la planta de General Motors, en la celebración de la Unión Industrial y en la remodelación de un hangar de Aerolíneas Argentinas, han reafirmado que en la gestión kirchnerista, que el 10 de diciembre comienza un tercer período presidencial, la economía y la política no están separadas. Y seguirá de ese modo si se lee con atención cada una de las palabras de esos discursos. Por eso resulta llamativa la sentencia “agotamiento del modelo” expresada por voceros de la ortodoxia y de cierta intelectualidad progresista. Es como si después de tantos años de observar cómo se desempeña un gobierno todavía no pudieran comprender la dinámica de su proyecto político, que es algo diferente a un “modelo económico”. Este último concepto es propio de laboratorios académicos que aceptan un esquema de poder donde la economía predomina sobre la política. En cambio, un proyecto tiene objetivos políticos que a través de la política económica va adaptando instrumentos en función de cumplir esas metas, al tiempo que se dedica a establecer la base para alcanzarlos. El kirchnerismo lo ha expuesto en forma permanente: sostener un crecimiento a tasas elevadas que permitan la industrialización, generar empleo e inclusión social, con una presencia activa del Estado.
De la columna que también hoy escribe Alfredo Zaiat en Página/12.
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domingo, 25 de septiembre de 2011
La información "opinada"
Alguna vez, Florencia Peña dijo que mucha de la información de los grandes medios estaba muy "opinada". Esa definición me encantó porque se refiere a una constante en el periodismo que en nuestro país ha llegado al paroxismo en los últimos tiempos. Hasta hace unos años, los medios ponían una noticia de una manera más o menos neutra y en la sección de opinión bajaban su propia línea sobre esa información. En Argentina, a partir de la crisis de la 125 los grandes medios directamente pasaron a poner su propia línea editorial directamente en las noticias. En este diálogo entre Horacio Verbitsky y un periodista de Perfil se pueden leer un par de definiciones del "perro" muy esclarecedoras sobre esta metodología.
Noticias: ¿Cuál sería la trampa de ésta entrevista?
Verbitsky: Lo que te dije. Me querés hacer decir algo que puedas usar para hacer un título donde vos expreses lo que vos querés; lo que vos pensás, no lo que yo pienso. Vos sabés que ustedes trabajan así. Todos ustedes lo saben.
Noticias: ¿Pero cómo es "así"? Usted me dice "buscar un título" y a mí me parece lícito. En su diario también se buscan títulos. Y es cierto que esa búsqueda de título acota el reflejo de una realidad más compleja. Bueno, para eso está la nota después. Otro tema es si es falso el título.
Verbitsky: Ustedes tienen un relato previo, armado. Y necesitan un poquito de carne para llenar un par de casilleros y justificar el relato que está prearmado. Es así. Proceden así. Quieren demostrar algo. Ya tienen todo armado y entonces... Es lo que Fontevecchia objetó en su discurso. No reflejar la realidad, sino tratar de producir la realidad.
En la edición de hoy de Página/12, Verbitsky escribe sobre el tema.
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domingo, 14 de febrero de 2010
Muy duro Verbitsky
"...La persistencia de posibles candidatos como Reutemann, Cobos o el filántropo colombiano Francisco de Narváez sólo es posible por los déficit políticos del gobierno. La recuperación económica luego del duro año 2009 es evidente en todos los indicadores, con records de consumo, retroceso de la desocupación e incluso de la informalidad laboral, mientras la asignación universal por hijo y el nuevo ajuste jubilatorio mejoran la situación del sector más desprotegido. La idea del Fondo del Bicentenario (Fobic) fue inyectar más combustible para acelerar la marcha, con la meta de volver más temprano que tarde a los niveles de crecimiento del periodo 2003-2008. La idea oficial es que el revés en las urnas de 2009 se debe a que se votó en el peor momento del peor año y que todo cambiará a partir del repunte. Del mismo modo se atribuyen las dificultades al sistemático repique mediático contra el gobierno y a la actitud que el ministro del interior calificó como casi golpista del vicepresidente Cobos y sus aliados de la UCR. Aunque nada de eso sea desechable, no debería usarse para eludir una revisión crítica de las propias limitaciones políticas. Los medios argentinos, incluyendo al tan vituperado Grupo Clarín, no son menos interesados ni más agresivos que sus homólogos de Brasil, Bolivia, Ecuador o Venezuela. Sin embargo, sus gobernantes gozan de índices de aceptación popular superiores a los que se registran aquí. La discusión con los medios es saludable siempre que no se transforme en una coartada para excluir del análisis los errores no forzados del otro lado de la red. Estos fueron muy evidentes en el manejo de la crisis con el Banco Central. La remoción de una figura de irrelevancia política destacable, como Martín Redrado, redundó en un mes de desgaste y ni siquiera parece asegurada la votación en el Senado del DNU que creó el Fobic. A falta de coincidencias programáticas y, en algunos casos también de afinidades personales, la oposición está bien dispuesta a unirse para lastimar a un gobierno que no se ha molestado por tender puentes cuando tenía los números a su favor y cuyo discurso insistente y lacerante contra los dos gobiernos de la década pasada no le ha granjeado la buena voluntad de nadie. Una vez terminada la convalecencia de su operación, Néstor Kirchner realizará dos actos políticos: la reasunción como presidente del Partido Justicialista y el relanzamiento de la transversalidad con movimientos políticos y sociales que reconocen su liderazgo pero no se sienten contenidos por las estructuras del justicialismo. La relación de fuerzas en el Congreso sugiere que eso no es suficiente, que también es precisa una negociación política franca con aquellos sectores del centro hacia la izquierda que no se identifican o no volverán a identificarse como kirchneristas. Tal vez eso no sea posible en términos permanentes y con formas organizativas comunes, al estilo de la ahora vulnerada Concertación chilena o el triunfante Frente Amplio oriental. Pero sin duda hay espacio para acuerdos específicos sobre proyectos concretos, que podrían aislar a la derecha, tanto en la oposición como dentro del propio gobierno. Eso requeriría un estilo distinto de construcción política, que CFK está en condiciones de intentar, si se lo propone. La experiencia de Agustín Rossi en la Cámara de Diputados es reveladora sobre la amplitud del espacio a transitar en esa dirección."
Extraído de acá
Extraído de acá
lunes, 11 de enero de 2010
El reportaje a Kirchner
No quiero dejar pasar la oportunidad de recomendarles a todos aquellos que intenten entender qué es periodismo, cómo se hace un reportaje y cómo se lo edita, que relean el reportaje de Verbitsky a Kirchner ayer en Página/12 es una obra de alto vuelo.
(Acá y acá lo pueden ver)
Es para destacar también lo incisivo del reportaje puesto que en muchos pasajes Kirchner queda contra las cuerdas. La idea es que Verbitsky ha sido mucho más duro con Kirchner que cualquier periodista de los autodenominados "independientes" con los líderes opositores y esto es algo que merece remarcarse.
Justo un periodista que no oculta su sintonía con el gobierno nacional viene a componer una pieza de alto contenido periodístico.
Merece un recuadro
Recurrentemente hablamos de los "espacios cedidos" en el dispositivo mediático, que a los opositores les realizan un pregunta de ocasión para comenzar el diálogo y luego no sólo no repreguntan, sino que formulan acotaciones complacientes. Bien, salvo Jorge Fonteveccia, que cuando quiere reportea muy bien, en la mayoría de la prensa "libre" no es usual hallar perlitas como esta que ayer nos dio Página/12.
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(Acá y acá lo pueden ver)
Es para destacar también lo incisivo del reportaje puesto que en muchos pasajes Kirchner queda contra las cuerdas. La idea es que Verbitsky ha sido mucho más duro con Kirchner que cualquier periodista de los autodenominados "independientes" con los líderes opositores y esto es algo que merece remarcarse.
Justo un periodista que no oculta su sintonía con el gobierno nacional viene a componer una pieza de alto contenido periodístico.
Merece un recuadro
Recurrentemente hablamos de los "espacios cedidos" en el dispositivo mediático, que a los opositores les realizan un pregunta de ocasión para comenzar el diálogo y luego no sólo no repreguntan, sino que formulan acotaciones complacientes. Bien, salvo Jorge Fonteveccia, que cuando quiere reportea muy bien, en la mayoría de la prensa "libre" no es usual hallar perlitas como esta que ayer nos dio Página/12.
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domingo, 12 de abril de 2009
"La Argentina ha resuelto darse gobierno por un año"
El 22 de agosto de 2004, Verbitsky escribió en Página/12:
El pliego
En vísperas de la asunción presidencial, en mayo de 2003, Escribano escribió que “la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año”. Aquel artículo fue la secuela de una reunión privada en el departamento de Alberto Fernández en la que Escribano dijo que consideraba necesario imponer a Kirchner de lo que con pompa y ostentación llamó “los postulados básicos” de La Nación porque “seremos inflexibles en su defensa”. A continuación enumeró su pliego de condiciones, reminiscente de aquel que el ex dictador Alejandro Lanusse trató de imponerle a Juan D. Perón en 1972:
1. “La Argentina debe alinearse con los Estados Unidos. No son necesarias relaciones carnales, pero sí alineamiento incondicional”.
2. “No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión. Está a punto de salir un fallo de la Corte Suprema de Justicia en ese sentido. Nos parece importante que el fallo salga y que el tema no vuelva a tratarse políticamente. Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas en el contexto histórico en el que les tocó actuar”.
3. “No puede ser que no haya recibido a los empresarios. Están muy preocupados porque no han podido entrevistarse con usted”.
4. “Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba, donde están ocurriendo terribles violaciones a los derechos humanos”.
5. “Es muy grave el problema de la inseguridad. Debe generarse un mejor sistema de control del delito y llevarse tranquilidad a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad”.Dos constataciones son obvias: Kirchner desairó cuatro de esas cinco exigencias y el pronóstico de Escribano falló, lo cual no quiere decir que el diario vaya a escatimar esfuerzos para que, aun retrasada, esa profecía se cumpla, sino todo lo contrario. Desde el acto del 24 de marzo en la Escuela de Mecánica de la Armada el reducido pero influyente sector social que expresa ese diario escogió un rumbo parecido al de los grandes medios venezolanos frente al presidente Hugo Chávez. No es ni siquiera novedoso: la misma polarización excluyente fue impulsada por la oligarquía argentina durante el primer gobierno de Juan Perón, hasta conseguir su derrocamiento por un golpe militar, hace 49 años, que inauguró un ciclo de violencia y fracaso nacional. Los aportes de Kirchner a esa polarización no son equivalentes a los de Perón (quien suprimió algunas de las libertades que el actual gobierno respeta) ni a los de Chávez, pero lejos de constituir un disuasivo, esto parece actuar como un estímulo. Mientras la economía siga creciendo y las grandes empresas realicen grandes ganancias, el tema principal será la seguridad y el orden público y Blumberg el ariete con el que intentarán abrir el rumbo que hiera al gobierno.
El 11 de junio de 2006, el perro vuelve sobre el tema:
EL ULTIMATUM
El gobierno tampoco considera casual que Lavagna haya plantado su bandera cuando están por comenzar los juicios contra militares y policías acusados por crímenes contra la humanidad; las empresas formadoras de precios recelan del novedoso interés oficial por conocer las cadenas de valor de los principales productos; el jefe de la Iglesia, cardenal Jorge Bergoglio, intenta dar alguna coherencia a sectores tan diversos, sólo unidos en su aversión a Kirchner, y se pone de nuevo en funcionamiento la Mesa de Diálogo que Duhalde, Alfonsín y los empresarios devaluacionistas usaron para tumbar a De la Rúa. Esta historia comenzó antes que la presidencia de Kirchner. El 5 de mayo de 2003, durante un desayuno en la casa de Alberto Fernández, el entonces subdirector del diario La Nación José Claudio Escribano presentó al candidato un pliego de condiciones, reminiscente de aquel que el ex dictador Alejandro Lanusse trató de imponerle a Juan D. Perón en 1972: alineamiento incondicional con los Estados Unidos, reivindicación de las Fuerzas Armadas y cierre de todas las causas por la Corte Suprema de Justicia (cosa que ya habían acordado Duhalde y Alfonsín con el entonces jefe del Ejército Ricardo Brinzoni); acercamiento con los empresarios, condena a Cuba por violaciones a los derechos humanos y medidas excepcionales de seguridad. “Ocurre que usted y yo tenemos visiones distintas del país”, respondió Kirchner. Escribano hizo público el ultimátum en su columna del jueves 15, en cuanto se supo que Carlos Menem no se presentaría a la segunda vuelta: “la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año”, escribió. Atribuyó la frase a un amenazador ente genérico que denominó “Washington”. Ese indisimulado llamamiento golpista lo habría formulado alguien que el columnista no se tomó el cuidado de identificar, durante una reunión del Council of Americas. Escribano se jubiló este año, pero el pliego de condiciones sigue vigente y el tono de las columnas del matutino sugiere que los tiempos se aceleran.
Finalmente, acá está la famosa columna de Escribano que contiene la frase que titula este post y que a esta altura de los acontecimientos es inaugural y de lectura obligada para todos aquellos que pretendan hacer un análisis retrospectivo para entender el porqué del odio del stablishment contra Néstor Kirchner.
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