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domingo, 30 de septiembre de 2012

Cristina en Harvard - Sarlo en 678



Estuve leyendo detenidamente la gran cantidad de comentarios del post "Lecciones de Harvard" y me llama la atención que los comentaristas opositores están convencidos de que la presidenta hizo poco menos que un papelón cuando le hicieron preguntas. La verdad es que repasando el video queda evidenciado que respondió con solvencia todo lo que se le preguntó, pero a los opositores eso no les interesa ya que consideran un logro el solo hecho de que alguien, finalmente, haya podido preguntarle, por ejemplo, sobre su patrimonio. La hinchada opositora celebra la pregunta como un smash demoledor sin observar que el remate fue devuelto y muy bien.

La pregunta, como bajada de línea, como editorial encubierta, es lo que se trabajada como victoria. El solo hecho de que alguien le diga en la cara a la presidenta "agradezco la posibilidad de ser uno de los pocos argentinos que puede hacerle una pregunta" ya es relatado como un mandoble demoledor y la hinchada sale de festejo por las redes. Nadie se pregunta, por ejemplo cuántos brasileros le pueden hacer preguntas a Dilma o cuántos Alemanes a Merkel.

Hay un parentesco entre los sucesos y Harvard y la visita de Sarlo a 678. En casos hubo imágenes que proyectan por sí solas más que mil palabras. Así como cuando en mayo del año pasado, desde que la cámara enfocó a la escritora frente al panel más Forster y Mariotto la escena favorecía absolutamente a la escritora, que aparecía "sola" animándose a enfrentar al monstruo comunicacional del kirchnerismo, el jueves, desde el mismísimo momento que Cristina se expuso a preguntas que empezaron con "el cepo al dólar", se multiplicó la sensación de que la presidenta tendría un escenario hostil. Sacarle jugo a esto era una simple cuestión de técnica.

¿Qué fue, en definitiva, lo que fortificó la sensación de muchos opositores de que Cristina la pasó mal en Harvard? El hecho de que por primera vez la presidenta apareció frente a un escenario que no controlaba y esto no es poco si lo contraponemos con la imagen que ofrecen sus actos en Casa Rosada, donde aparece rodeada de funcionarios y militantes que, como es obvio, se limitan a aplaudir sus discursos en una puesta en escena que, la verdad, no está claro si hoy sigue siendo efectiva.
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sábado, 29 de septiembre de 2012

Lecciones de Harvard



A poco más de 24 horas de los sucesos de Harvard y estando ya claramente demostrado que cuadros del PRO operaron con éxito nada menos que a la comitiva presidencial, no está demás pensar en el serio déficit que tuvo el gobierno en materia de inteligencia. El mismísimo corresponsal de Télam contó ayer en el programa de Héctor Larrea que había una serie de movimientos desde días anteriores a la visita de la presidencia y la propia agencia de noticias gubernamental hoy publica esta noticia, entonces ¿porqué no se operó en consecuencia? ¿Era necesario exponer de esa manera a Cristina? Entendámonos: la presidenta  tiene recursos de sobra para enfrentar decenas de escenarios como el de Harvard -y el de Georgetown-. No pasa por ahí la observación, pasa por los costos que esto pudiera ocasionar porque no está escrito en ningún lado que haya salido indemne en términos políticos. Es que el tema es otro, más de fondo, el tema es que se viene evidenciando un accionar novedoso por parte de cierta oposición, que consiste en la suma constante de montajes callejeros ruidosos y pareciera que desde el gobierno y el kirchnerismo en general no se encuentra aún el accionar respectivo para repeler ataques que día a día se irán incrementando.

Es complejo entender muchas de estas novedades porque en cierta medida el kirchnerismo está mucho más preparado para el ataque -y ni hablar del contraataque- que para la defensa. Cuando llegás al 54 % de los votos y además el segundo saca el 17, tocás el cielo con las manos, ya está, ya no queda más nada que soñar en términos electorales, lo que se impone a partir de ahí es blindar, cerrar, cuidar, defender, algo que no parece haberse comprendido en toda su magnitud. Estamos, además, en un tiempo donde impera una noción de lo efímero, donde todo dura un rato, todo se cambia. Las heladeras ya no vienen pensadas para toda la vida, por eso cuando se rompen por ahí es más rentable adquirir una nueva que reparar la que tenemos. Con lo electoral podría estar pasando algo de esto: el pueblo se expresó masivamente en octubre pero ya en la semana siguiente estaba instalada fuertemente como idea que "la gente votó a Cristina y salió corriendo a comprar dólares". Ahí se empezó a vislumbrar un escenario novedoso: si en 2008, a tres meses de asumida Cristina estalló el conflicto del campo, en octubre de 2011, el dispositivo mediático redobló aún más la presión contra el gobierno como respuesta al resultado electoral, demostrando que se empezaba a desplegar una táctica nueva, una suerte de guerra de guerrillas en el sentido de organizar ataques sorpresivos en lo ámbitos más insospechados. El cacerolazo en la casa de Guillermo Moreno y los sucesos de Estados Unidos vienen a ser la demostración de ese accionar. Y el kirchnerismo aparece como en esas películas donde el monstruo grandote no encuentra la forma de repeler tantos ataques en simultáneo, de una gran cantidad de pequeños agresores.

En esta nueva etapa no alcanza con blandir el 54%, aunque parezca mentira. Hay que buscar otras respuestas. No basta con tener la razón. Hay que asumir que en la Argentina el 2012 el aumento de la AUH al día siguiente no es más noticia, porque era esperado, porque se sabía que venía ¿Te das cuenta?

Volviendo a Harvard: si se sabía que algo se estaba preparando y no se operó en consecuencia, o si no se supo, en cualquiera de los dos casos es grave. En el bar se podría decir que Cristina terminó teniendo que soportar un escenario del peor cabotaje pero en Boston, y le hicieron las preguntas más odiosas con el mero objetivo de exponerla y para que más de uno se sonría por lo bajo y diga "mirá cómo la embocaron"... Y al día siguiente Clarín que sale a buscar al duhaldista que dirige la universidad de La Matanza y así sucesivamente. Claro, uno tiende a pensar que el multimedio pesca en la pecera, pero ¿Si no fuera así?

Algo ha cambiado en el escenario y el kirchnerismo no termina de entenderlo, o por lo menos no logra desplegar una respuesta.  La actividad "irregular" se irá multiplicando inexorablemente. "Compañera, es mas que meterles la mano en el bolsillo, les estas sacando el pan con manteca directamente desde la boca." dice Manolo. Y claro ¿Es imaginable que se queden en el molde?

Es lógico que los sectores disconformes empiecen a explorar la actividad en la calle, no les queda otro recurso y lo hacen de manera torpe, plena de incorrección política. Ya irán depurándose y es probable que hasta mejoren en cantidad y calidad. Les estamos desinstalando varios programas que durante décadas les funcionaron muy bien, no les dejamos atesorar dólares y, lo que es mucho peor, los obligamos a blanquearse con todo lo que ello implica ¿Cómo no van a salir a dar la pelea? Es lógico que lo hagan, el punto es entender esta nueva partida de Ajedrez y discutir si, por ejemplo, es más conveniente haber salido como salimos a las 12 de la noche del jueves o haber accionado antes, instalando que Cristina iba a territorio apache, que la estaban esperando y obrar en consecuencia ¿Qué hubiera pasado si cuando Maquieyra le realiza la pregunta, Cristina le dice "Vos eras funcionario del PRO hasta 2 meses atrás ¿no? ¿Te viniste a hacer una maestría a Harvard? Mirá que bueno"

Puntas, ideas que no está mal tomar como disparadores para algunos debates que nos estamos debiendo.
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