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miércoles, 29 de abril de 2009

Gorila se nace y se muere

Una oyente dijo anoche que el post de Lucas había logrado más que décadas de militancia: Que dejara de ser gorila. Al toque le respondí que seguramente ella estaba creída, o que suponía que era gorila pero en rigor no lo era. Dije que "Gorila se es" "Gorila se vive y se muere". nadie puede dejar ser gorila, el gorilismo es inherente a la forma de ser, está enraizado en la genética de las personas y no desaparece. Puede variar o mutar, pero siempre está. Puede ser explícitamente reaccionario o puede estar recubierto de discursos izquierdosos, pero siempre está.

Hay gorilas bien de derecha y los hay de izquierda, y no vamos a hacer nombres para no ganarnos odios al cuete.

Y también hay gentes de derecha, y en muchos casos recalcitrantes, que no son gorilas, que tienen una práctica que colisiona con sus formulaciones. Cosas raras de estas tierras.

En Punta Alta supo haber un tipo que ganó un par de veces la intendencia representando al PI: El gringo Cursi. Era peluquero y se recuerda que en la intendencia estaban estacionados los autos de los funcionarios y la bicicleta de Mario.

El gringo, que una vez me hizo comer gato mintiéndome que era conejo (Estaba riquísimo) cuando se ponía ha hablar de política e ideología metía miedo por lo facho que era, o si querés por cómo sonaba. Sonaba reaccionario, sonaba facho...

Pero su práctica era la de un tipo jugado enteramente por su pueblo y los de abajo. Si le planteabas cuestiones de ideología e incluso de derechos humanos arrugaba la jeta y cambiaba de tema como diciendo "No me jodas con eso que no me gusta" Pero al mismo tiempo, su hacer cotidiano era inescindible de una lucha cotidiana por ayudar al pueblo.

El gorilismo es argentino, no sé si existe en otros países hermanos del continente. Y si existe seguro tiene otros componentes. El gorilismo nuestro tiene que ver con nuestra forma de ser y de procesarnos política y socialmente, como el peronismo.

lunes, 26 de mayo de 2008

El deslíz gorila de Horacio Verbitsky

Cuando el desprecio gorila proviene de los sectores más reaccionarios de la sociedad estamos frente a una manifestación previsible. Por ejemplo cuando ayer en el acto de Rosario se planteó que la multitud que acompañó a las entidades rurales era “gente no arriada”, en contraposición obvia al acto salteño. Mas allá de que en otro momento habrá que pensar en los distintos tipos de “arreo”
(¿ Acaso la renta no es para ese público que se movilizó a Rosario el equivalente al “chori y la coca” del pobrerío que asiste a otros actos?) lo real es que esto era esperable.
Lo desagradable es cuando el elitismo y el gorilismo provienen de personas que, se supone, están del lado de los sectores populares. En su nota de ayer, Horacio Verbitsky se refirió de una manera abominable al dirigente entrerriano Alfredo De Angeli. Escribió:

“Quien sí espera su oportunidad es el energúmeno de Gualeguaychú, mimado por todas las cámaras. Alfredo De Angeli vive sus quince minutos de gloria como si fueran un anticipo de la eternidad, con la misma fruición con que lo hicieron en su momento Nito Artaza, Juan Carlos Blumberg y el capitán del rompehielos Irízar (¿alguien se acuerda cómo se llamaba?). Financiado en forma generosa por los grandes capitales del agronegocio, las quinientas palabras guturales que maneja De Angeli cumplen la función de rebajar la investidura presidencial, como ni él ni Eduardo Buzzi se animarían frente a un hombre.”

Lo primero que hay que pedirle a Verbitsky es un poco mas de paciencia para escribir, porque uno que lo lee hace años supone que si bien la redacción nunca fue su fuerte, su capacidad le da para redondear párrafos no tan lamentables. Sucede, y me pasa, que a veces la premura y cierta pelea con las ideas generan redacciones de una pobreza que avergüenzan, por eso me inclino a sospechar que una combinación de este tipo fue la que lo arrastró a desarrollar una idea interesante de manera tan penosa.
De lo contrario estaríamos ante una filtración delatora de que bajo mantos discursivos consustanciados con lo mejor de la tradición de lucha del pueblo, se esconde una bestia discriminadora y, por ende, profundamente elitista y antipopular.
¿Diría lo mismo Verbitsky si quien manejara un acotado stock de palabras proviniese “del campo popular”?
¿Opina lo mismo de la mismísima Evita, que manejaba la misma o menor cantidad de vocablos que el entrerriano?

Tengo un gran respeto por Horacio Verbitsky y espero sus notas con ansiedad, básicamente por la información que maneja y porque es de esos referentes ineludibles para todos los que somos bastante mas jóvenes. Pero nada de eso justifica complicidad o silencio ante este vómito elitista, porque así no se ganan las discusiones. Hay muchísimas maneras de refutar a De Angeli, y todas tienen su valor relativo. Solo una suma menos diez, y es esta gorilada espantosa.

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