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lunes, 18 de marzo de 2013

Videla, el republicano


Más allá de lo paródico del estertor videlista es bueno utilizar su proclama para entender cuál fue la lógica del golpismo cívico-militar en el siglo pasado y cómo sería apoyada por una parte de la sociedad si hoy las Fuerzas Armadas tuvieran algún oxígeno político para actuar contra la democracia.

Los golpes nunca se relataron como drásticas medidas contra la democracia sino a su favor. Cuando hoy Videla pide a los militares "armarse para defender la república" está desempolvando el vademécum del golpismo vernáculo. Los golpes siempre se dieron, dijeron, para generar las condiciones de una democracia que respete fundamentalmente a "la república". En política significa que la democracia que siempre anhelaron es un funcionamiento institucional que no altere en lo más mínimo el estado de cosas, la estructura social y económica del país que en su momento configuró la oligarquía y en los noventa el neoliberalismo. Toda vez que los gobiernos democráticos empezaban a verse en la obligación de "tocar" algo de la estructura, su nivel de "democratismo" era cuestionado y el zarpazo golpista llegaba inexorablemente para "salvar la república y generar las condiciones de una democracia mejor". Ese fue el círculo vicioso en que estuvo sumergida la política argentina durante casi un siglo y es lo que Videla pone en palabras, expresando cabalmente a una parte de los argentinos que no dudaría un instante en apoyar cualquier aventura golspista que "librara al país de esta tiranía que estamos padeciendo".

miércoles, 19 de noviembre de 2008

De sobremesa con la patrona

Mi esposa me comentaba anoche que recibe cadenas de mails que le llaman poderosamente la atención, entre otras cosas porque quienes se los reenvían son personas que ella consideraba inteligentes, por lo que le cuesta creer que le den entidad a tanta basura generalmente proveniente de las cloacas de los servicios.
En esa sobremesa, mientras pelaba la naranja y le daba a un rico Termidor blanquito con hielo, le decía yo que estamos atravesando un tiempo histórico raro, plagado de estertores y carente de alumbramientos que resulten creíbles o que al menos ofrezcan consuelo. La vieja fase de transición donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no llega a nacer.
Y le decía a Ceci que hay novedades que tenemos que abordar “a la que te criaste”, sin mucho marco teórico donde recostarse, como por ejemplo tratar de comprender el uso displicente que mucha gente hace de la opción “REENVIAR” en las casillas de correo electrónico: Esta opción libera ese costado de difusor que todos tenemos. El típico reflejo “Leé esto, escuchá esto” se potencia cuando se tiene a mano la posibilidad mediante un “click” de enviar a decenas de personas algo que nos parece relevante.
Pero aparte de este reflejo, tengo le sospecha que toda vez que se reenvía un mail se lo está legitimando en mayor o menor medida ¿se entiende? Nadie reenvía un mail que no lo exprese, por lo general se reenvían correos que, de una forma u otra y con niveles relativos de adhesión, el “reenviante” cree que deben ser propalados. Incluso sucede que según la importancia que se le de al correo que se está reenviando variará la cantidad de destinatarios.
Lo llamativo es que la abrumadora mayoría de esos mails es un compendio de basura política, de desechos cloacales de marcada tendencia gorila, discriminadora y por supuesto, desestabilizadora.

Por otro lado le decía a Ceci, mientras el tetra y la cubetera se vaciaban, que quizá esto acontezca pues hay una sobrecarga tal de rumores y trascendidos que mucha gente colapsa y no logra filtrar entre tanta invasión de información dónde hay una noticia chequeada, más o menos creíble y dónde un bolazo.
Eso me llevó a concluir que la derecha está tan descentrada que alienta la circulación de todo tipo de rumor que genere pánico en la sociedad, puesto que es el único recurso que pareciera quedarle dado que está sufriendo horrores por la desarticulación de las Fuerzas Armadas como reaseguro para golpes de Estado a la usanza tradicional.
Antes, cuando un gobierno les incomodaba planificaban el golpe y nominaban los cuadros para Economía, Educación y Relaciones Internacionales. El resto era un trámite del que se encargaba las FFAA.
Ahora está pasando que hay un gobierno muchísimo mas abominable que todos aquellos que derribaron, pero se encuentran no sólo con que no lo pueden sacar sino con que éste demuestra un nivel de habilidad que los mueve de punta a punta. La derecha no soporta ignorar por dónde moverán mañana los K. Eso la desequilibra y la lleva a jugar de las maneras más insólitas: La Sociedad Rural dándole vacas a Raúl Castells, constituye una de las fotografías más evidentes de su desquicio.
La derecha no puede dar el golpe a la manera tradicional y para colmo no logra articular una opción electoral medianamente creíble. Fuera de broma: Si después de tanto manijeo lo único que pueden cosechar es la reunificación del radicalismo mediante la alianza 2.0 de Elisa Carrió y Gerardo Morales o el patetismo de Felipe Solá reclutando los diputados duhaldistas que ingresaron por las listas que capitaneó Chiche en el 2005, si hasta en una encuesta que hace el canal 26 en su página web gana Cristina, la derecha tiene sobrados motivos para sufrir.

Todo esto nos hizo concluir, además del tetra, que es esa desesperación de la derecha en todos sus varietales la que genera esta sobrealimentación de rumores y bolas que van de un lado a otro, y que toda aquella persona “normal” que no ande metida a full en la coyuntura política y mediática, termina muy confundida.
El problema (nuestro problema) es que nuestras amistades siempre se confunden en contra del gobierno.

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