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miércoles, 31 de agosto de 2016

A pesar de usted mañana será un gran día


Sí, a pesar de usted, señor Temer, y del triunfo leguleyo de la oligarquía brasileña, la memoria del pueblo hermano del Brasil se las arreglará para pasar en limpio las mejoras que logró en los 13 años de gobierno del PT, por encima de errores, para concluir que con Lula tuvieron, por primera vez fueron tenidos en cuenta. 

Y ahora, que cante Chico...




viernes, 1 de octubre de 2010

El golpismo

Muchos dijeron en su momento que la presidenta sobreactuaba en el golpe de estado de Honduras. No se sabe qué argumentarán ahora, luego del intento de derrocar al presidente de Ecuador. Argentina y Brasil fueron los países de la región que con mayor decisión trabajaron para denunciar el golpe contra Zelaya y trataron por todos los medios de que se lo repusiera como presidente constitucional. Lamentablemente el golpismo triunfó y ya estamos padeciendo las consecuencias en el resto del continente.

Algo que se me apareció ayer de manera desordenada fue la sensación de que el golpismo está mucho más presente y si se quiere más vivo que lo que se pensaba. Ha sido, sin duda, un error de apreciación de muchos de nosotros pensar que la amenaza golpista estaba más empequeñecida de lo que en verdad está. En rigor de verdad el golpismo está latente y lo único que lo frena es el poder y la convicción que tengan las fuerzas políticas para cercarle los caminos. Porque ahora se nos presenta con otros ropajes, ya no como la avanzada de un general con un regimiento. Hoy hay fuerzas que están en la democracia de las que uno tiene todo el derecho a dudar de su compromiso democrático. Es creíble Ricardo Alfonsín cuando se manifiesta por el sistema democrático, pero Oscar Aguad nos llena de dudas. Puede ser creíble Felipe Solá, pero Eduardo Duhalde mete miedo.

Un dato a tener muy presente es que el golpismo nunca manifestó desprecio por la democracia, eso hay que recordarlo siempre. Toda vez que alianzas cívico-militares tomaron el poder por la fuerza lo hicieron declamando un ferviente compromiso con la democracia. Siempre plantearon que tomaban la decisión extrema ante la falta de garantías o ante la incapacidad del gobierno de turno de administrar el país como se debe. Los golpes se sucedieron para generar las condiciones, decían los golpistas, que garantizaran un retorno a la más plena vigencia de las instituciones. Los golpes siempre se llevaron a cabo enarbolando consignas de recuperación de las instituciones, por eso no hay que sorprenderse cuando en estos días desde diversos lugares se viene machacando con que el kirchnerismo es una dictadura o una tiranía, o cuando se insiste en su poco apego a las normas democráticas. Cuidado que ese discurso se funde en proclamas que durante el siglo pasado fueron la sustancia de los gobiernos cívico-militares. Cuidado porque a un gobierno que respeta la legalidad democrática incluso mucho más que otros, que se llenan la boca hablando de democracia y mientras fueron gobierno mantuvieron los canales y las radios intervenidas o se fueron matando gente, se le quiera enrostrar un apego relativo a la democracia. Cuidado porque sobre la desmemoria y la persistencia del zocaleo televisivo se puedan instalar nociones que luego toleren cualquier aventura extraña.

Porque uno de los problemas que tenemos,además, es que cuando el motor del golpismo se pone en marcha luego no hace grandes distinciones entre un gobierno y otro. Quiero decir que si la infección antidermorática avanza, no significa que se las vaya a agarrar con el gobierno kirchnerista, es muy probable que lo haga con uno opositor que no tenga la capacidad de respuesta que tiene el gobierno actual ¿se entiende? Y es probable, incluso que lo haga para evitar un posible retorno de lo indeseable, que golpee a un gobierno débil para evitar que el país caiga nuevamente en manos de una fuerza que ha demostrado una dosis de rebeldía intolerable para el establishment.
La constante histórica del continente, según la cual las democracias eran disfuncionales a los intereses de las grandes oligarquías y por eso no se las toleraba quizá sigue más latente de lo que pensábamos. En un punto, alertar sobre estos riesgos excede la coyuntura de kirchnerismo vs "Grupo A" porque a la postre unos y otros terminan siendo inconvenientes, unos porque no aceptan las reglas de juego preestablecidas y otros porque son incapaces de evitar que aquellos accedan al gobierno.

Ayer escribí algo que, por supuesto a los mismos lectores de siempre les pareció descabellado: la referencia a  Santa Cruz. ¿Qué tiene que ver? preguntaron. Quizá nada, quiza algo, o quizá sea una boludez mayúscula de mi parte. Lo que quise es dar la idea de que las condiciones para un quiebre institucional se pueden generar en horas. Basta una resolución de la Corte para que algunos sectores en minutos imaginen intervenciones y demás actos que, puestos en perspectiva pueden terminar siendo el caldo gordo para profundizaciones de ese tipo de medidas. La idea sobre la que trabajan muchos sectores (y acá el caso Honduras vuelve a tener una vigencia que asusta) es que las resoluciones de la Corte Suprema son algo así como la palabra sagrada, como una voz inmaculada a la que sólo existe una sola postura que no es otra que el acatamiento. Acá hay mucha tela para cortar y acá también estamos en un terreno de disputa por el sentido y las nociones firmemente instaladas en cierto sentido común. Las cortes también se equivocan y hacen política. he aquí un nuevo frente de batalla que se ha abierto merced a la ley de medios: Crece una discusión sobre la justicia, los jueces y la corte y me parece maravilloso que eso suceda. Si dudas una democracia se fortalece cuando los ciudadanos se animan a discutir con los jueces. Hoy se puede leer una muy buena columna de Mario Wainfeld al respecto.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Estoy entendiendo qué sentían los golpistas del siglo pasado


Si los tanques salieran un día a la calle no tengo dudas de quienes apoyarían de manera militante la nueva aventura.

Siempre me pregunté con qué cara los radicales, liberales, conservadores y socialistas aplaudieron los golpes de estado en el siglo pasado. Siempre me pregunté si en un punto no les daba "cosita". La realidad de los últimos años se ha encargado de responder cada una de mis dudas. Acá hay sectores opositores en lo político, lo empresario y lo mediático que estarían en la primera fila del apoyo a un nuevo presidente con gorra. Dirían, eso sí, que no es la solución deseada (sería la única vez que los radicales no dirían que "no es el momento") pero que ante el riesgo de que las hostilidades llegaran a su punto máximo de tensión y violencia a la república no le quedaba otro camino para salvaguardar su propio futuro. Dirían que el interregno militar tendría como único fin el volver a poner las cosas en su lugar, tal como estaban antes de 2003, o más precisamente 2007.

Se retrotraerían las condiciones al tiempo en que el país funcionaba no a la perfección pero sí con grados óptimos de "normalidad" para que, una vez concretadas las "reformas" se convocara nuevamente a elecciones donde tendrían garantizadas aquellas fuerzas que han demostrado un claro compromiso con las instituciones y las leyes...

Con el mismo desparpajo con que hoy muchos dicen que Héctor Magnetto es, pese a todo, la última barricada que le queda al totalitarismo K, se apuntalaría una nueva dictadura en el país. Por eso digo que la realidad de estos años ha respondido con lujo de detalles mis preguntas sobre qué sentirían los golpistas del siglo pasado. Al fin y al cabo, la historia siempre puede repetirse, y si con los votos no alcanza, pues siempre existirán mecanismos que previamente legitimados sirvan para sacarse de encima a gobiernos díscolos.

Y por supuesto, todo, absolutamente todo en pos de la defensa de las instituciones y el estado de derecho.

lunes, 6 de julio de 2009

Una reacción que preocupa

Cuando se minimiza un golpe de Estado en un país del continente y se contraponen cuestiones de orden interno que bien pueden realizarse sin la presencia física de la presidente, se empieza a relativizar el respeto irrestricto a la democracia y eso no es una buena noticia.
En lugar de sentir orgullo por la reacción institucional de la primera mandataria, un puñado de dirigentes ha salido a desvalorizarla con fundamentos que, la verdad, dan vergüenza y demuestran claramente que están dispuestos a hacerle la vida imposible
(leer acá)
Lo grave es que en la base de estas críticas se esconde un cierto desdén por la institucionalidad hondureña y la historia nos demuestra que cuando triunfan estas aventuras en un lugar, por pequeño que sea, se transforman con el tiempo en una pesadilla para el continente.
Las democracias de toda nuestra América deben movilizarse por Honduras y si hay líderes como Lula o Bachelet que no viajaron, en todo caso están concediendo un espacio vital al golpismo y eso debe ser criticado, no como estos dirigentes vergonzantes que critican el viaje de Cristina diciendo que debió imitarlos.



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lunes, 23 de marzo de 2009

Prohibido olvidar!!





Prohibieron ir a la escuela e ir a la universidad.
Prohibieron las garantías y el fin constitucional.
Prohibieron todas las ciencias, excepto la militar.
Prohibiendo el derecho a queja, prohibieron el preguntar.
Hoy te sugiero, mi hermano, pa' que no vuelva a pasar,
¡Prohibido olvidar!

¡Prohibido olvidar!
Prohibido esperar respuestas. Prohibida la voluntad.
Prohibidas las discusiones. Prohibida la realidad.
Prohibida la libre prensa y prohibido el opinar.
Prohibieron la inteligencia con un decreto especial.
Si tú no usas la cabeza, otro por tí la va a usar.
¡Prohibido olvidar!

¡Prohibido olvidar!
Prohibido el derecho a huelga y el aumento salarial.
Prohibieron ir a la calle y al estado criticar.
Prohibieron reírse del chiste de su triste gobernar.
Prohibieron el desarrollo del futuro nacional.
Yo creo que la única forma de darle a esto un final es:
¡Prohibido olvidar!

¡Prohibido olvidar!
Prohibieron los comentarios sin "visto bueno" oficial,
Prohibieron el rebelarse contra la mediocridad.
Prohibieron las elecciones y la esperanza popular.
Y prohibieron la conciencia, al prohibirnos el pensar.
Si tú crees en tu bandera y crees en la libertad:
¡Prohibido olvidar!

¡Prohibido olvidar!
Pobre del país donde lo malo controla,
donde el civil se enamora de la corrupción.
Pobre del país alienado por la droga,
porque una mente que afloja, pierde la razón.
Pobre del país que, con la violencia crea
que puede matar la idea de su liberación.
Pobre del país que ve la justicia hecha añicos
por la voluntad del rico o por orden militar.
Cada nación depende del corazón de su gente.
Y a un país que no se vende, nadie lo podrá comprar!
¡No te olvides!

¡No te olvides!

(Letra y música: RUBEN BLADES)

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