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martes, 1 de marzo de 2011

Lo lamento, Giustiniani...


El senador santafesino Rubén Giustiniani dijo que "no hay vía reglamentaria para ninguna negociación, las comisiones duran dos años" en respuesta al pedido del presidente del bloque del FPV de modificar las composición de algunas comisiones. Lamento informarle al ex compañero de fórmula de Carrió que tampoco hubo una vía reglamentaria para inventar una mayoría ficticia un año atrás para rapiñar comisiones, rompiendo un código parlamentario histórico según el cual las primeras minorías oficialistas tienen mayoría en las comisiones más importantes, entre otras cosas porque se debe garantizar gobernabilidad.

Así las cosas, en pocos días las cosas habrán de volver a la normalidad y el oficialismo conseguirá en base a mano levantada modificar la constitución de las comisiones Asuntos Constitucionales, Presupuesto y Hacienda y Acuerdos.

No hay mejor vía reglamentaria que la mayoría.

Atte.

martes, 30 de marzo de 2010

Cristina los hizo pasar de largo




El anuncio que Cristina lanzó ayer ante los gobernadores es una muestra más de la capacidad táctica del gobierno para quebrar la cintura y hacer pasar de largo al colectivo opositor.

Al fin y al cabo, la plata que recoge el Estado nacional por este y otros impuestos se gasta en obras para las provincias, no en obras de refacción de la Quinta de Olivos. Entonces la merma que sufra "la caja" nacional impactará en definitiva en las provincias que verán postergadas obras y auxilios.

Ahora tendrán que saltar opositores y los gurúes de la derecha reaccionaria a defender la vigencia de este impuesto que sorpresivamente dejará de ser "distorsivo".

El problema de fondo es que en las distintas facciones de la oposición sigue sin haber un proyecto político y económico y mucho menos un puñado de denominadores comunes sobre qué hacer si alguna de ellas tuviera la posibilidad de ser gobierno. Entonces, lo único que las une es poner trabas al gobierno pero sin pensar, como decíamos acá, que si alguna de ellas llegase a prosperar, los principales perjudicados serían aquellos opositores que hipotéticamente triunfaran en las presidenciales del año que viene.

No pueden consensuar en otra cosa que no sea petardear la gestión de gobierno sin pensar que atrás de todo está la gente, la gente que en buena medida tiene su suerte atada a las medidas de ajuste que es lo que en realidad están buscando .

Creo que por eso se está dando muy lentamente un cambio en la mirada de mucha gente que hasta el año pasado estaba enfrentada al gobierno. Hay mucha gente no obcecada que está viendo que la disyuntiva que tenemos por delante es entre un proyecto como el kirchnerista, que por encima de si nos gusta mucho, poquito o nada es un proyecto, y un masacote amorfo de impresentables que hasta tienen problemas para poner palos en la rueda...

El tener proyecto y gestión te da aire y espacios para operar, por eso esta nueva gambeta de ayer y por eso este nuevo bochorno opositor.


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domingo, 28 de marzo de 2010

La miopía opositora

Cuando veo la liviandad con que Cobos y otros referentes opositores se refieren a la cuestión impositiva o al impuesto al cheque no puedo menos que agarrarme la cabeza por comprobar el nivel de oportunismo e irresponsabilidad con que proceden.

Estamos de acuerdo en que habrá que discutir todo lo que sea necesario un nuevo modelo de coparticipación ¡qué duda puede haber! Ninguna. Pero habrá que hacerlo con seriedad, no como estos dirigentes que se la pasan diciendo sandeces para quedar bien parados ante la agenda que le dibujan día a día los medios.

No se pueden discutir estos temas pensando sólo en decir cosas bonitas para audiencias poco dispuestas a pensar un poquito más allá de los titulares de los diarios o los canales de noticias. No se puede pensar un país desde la oposición, entre otras cosas porque se corre el riesgo que esos dichos irresponsables sean un boomerang que impacte en la frente de esta misma dirigencia opositora si alguna vez le toca gobernar.

El problema de estos dirigentes es que siguen opinando desde un concepto de minoría, sin contemplar seriamente que corren serio riesgo de ser elegidos para gobernar el país...

No la ven, y si la ven están tan desprovistos de proyectos que les da lo mismo, total, ya vendrán las corporaciones y los grupos de Poder a imponer las líneas por donde se desenvolverá el futuro nacional.

Los radicales siguen sin percatarse que si ganan la presidencia no van a tener mayoría en ninguna de las dos cámaras y que este mismo peronismo al que hoy están queriendo avasallar al juntarse con el chiquitaje les va a cobrar cada una de estas acciones irresponsables. Y no los quiero luego escuchar llorisquear por los rincones con ese sonsonete de que nunca se los deja gobernar...

Son tan cuadrados que de tanto jugar en contra del Ejecutivo, sin llegaran a ganar en 2011 van a padecer en carne propia las condiciones de su propia embestida contra el Estado nacional. Son ellos los que se encontrarán con un Estado desfinanciado ¡por ellos mismos!!

No se puede ser tan miope.


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miércoles, 3 de marzo de 2010

La parlamentarización es un boomerang que causará desastres


El sistema presidencialista como el que rige en nuestro país tiene determinadas exigencias no debidamente escritas que son esenciales para garantizar gobernabilidad como, por ejemplo, el control por parte del oficialismo de determinadas comisiones en ambas cámaras legislativas que son consideradas esenciales para la gestión.

En los sistemas parlamentaristas la diferencia sustancial es que para garantizar gobierno hay que construir una mayoría, entonces esa mayoría es la que garantiza el poder suficiente al gobierno que sostiene y cuando ese bloque se rompe y esa mayoría deja de ser tal, cae el gobierno y cuando surja un nuevo bloque con la mitad más uno de los representantes nace un nuevo gobierno.

En los sistemas presidencialistas como el nuestro las elecciones de mitad de mandato en muchos casos habían generado desbalances perjudiciales a los oficialismos de turno que generalmente fueron subsanados con acuerdos políticos tendientes a que la fuerza que ocupaba la presidencia de la nación contara con instrumentos básicos para gobernar.

Esta parlamentarización que estamos viendo en estos días, donde fuerzas disímiles entre sí, que hasta compitieron en listas separadas, se suman unas a otras para dejar al oficialismo en minoría en la mayoría de las comisiones tanto en diputados como en senadores, está transformándose desde ya en el precedente más nefasto que tendrá un gobierno de alguna de estas fuerzas en 2011, en una suerte boomerang que impactará de lleno más temprano que tarde en el primer gobierno que no cuente con una sólida mayoría parlamentaria.

Si el radicalismo ganara las próximas elecciones presidenciales (entre las fuerzas opositoras es hoy la que mayores chances tiene de logralo) tendría un Congreso con una distribución igual o peor que la que hoy tiene el kirchnerismo. La cuenta es simple. Tendría que realizar una elección igual a la de Cristina en 2007, repitiendo incluso la ventaja de más de 20 puntos que obtuvo sobre la segunda fuerza, para llegar a tener un bloque de alrededor de 90 diputados, que es la suma de lo obtenido por el FPV en 2007 y 2009.

¿Es factible que el radicalismo obtenga una diferencia tan holgada sobre el peronismo como la que Cristina le sacó a Carrió?

Así las cosas, lo más probable es que el escenario de 2011 nos presente a un Poder Ejecutivo sin mayoría en ambas cámaras y teniendo a lo sumo como primera minoría bloques en diputados y senadores de un tamaño similar a los que hoy tiene el Frente para la Victoria. Esto obligará desde el inicio al radicalismo a negociar cada uno de los espacios generando en los hechos la posibilidad de una suerte de gobierno con bastantes elementos de coalición, algo que no está para nada mal en un diseño teórico o en realidades políticas con otras características que las nuestras, pero cuando bajamos a la realidad es probable que las cosas se compliquen. A juzgar por cómo están las cosas al interior del espectro opositor no pareciera sencillo aventurar concordancias y consensos que duren mucho más que un puñado de meses entre actores como Julio Cobos, Elisa Carrió, Mauricio Macri y peronismos provinciales como el de los hermanos Rodríguez Saa, el de Reutemann, el del salteño Romero o el mismísimo Mario das Neves. Si efectivamente les cuesta horrores consensuar en la comodidad de una postura de oposición cerril, es por lo menos preocupante imaginar cómo harán para coexistir pacíficamente en el mismo barco cuando lleguen las primeras tormentas que siempre esperan a la vuelta de la esquina a todo gobierno recién asumido.

La parlamentarización que tan alegremente auspician la UCR y fuerzas afines por estos días con el claro fin de obstaculizar la acción de gobierno seguramente será la fuente de todos los males que los acechan cuando ocupen la Casa Rosada.

No son estas palabras una amenaza, simplemente son el resultado desolador de un análisis político que está al alcance de cualquier persona que se ponga a pensar en la perspectiva política que tiene por delante nuestro país.

Creo honestamente que esta ruptura de códigos que se ha consumado, que esta disposición de avasallar a la primera minoría sumando pequeños bloques y monobloques tendrá consecuencias devastadoras para futuros gobiernos que no cuenten con mayorías parlamentarias holgadas.

Dice un aviso de tránsito “Si se puede evitar no es accidente”. Lamentablemente todo indica que a partir de lo que se decida hoy en el Senado el país político queda como un vehículo lanzado a gran velocidad sin ningún tipo de control con la consecuencia grave de que adentro vamos todos.



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