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sábado, 16 de enero de 2010

jueves, 10 de septiembre de 2009

Gargarella podría estar jugando para Clarín, o no...

El título de la nota del prestigioso abogado Roberto Gargarella en Clarín de ayer es por lo menos sugestivo y mucho me temo que no fue el prestigioso letrado el autor sino el diario, porque hace tiempo ya que Clarín nos viene sorprendiendo con titulares estrambóticos que a más de un redactor no se le ocurrirían ni siquiera en medio de las peores pesadillas.
Leemos:

“La nueva ley de medios puede ser inconstitucional”

O sea que tranquilamente podría ser constitucional ¿no? El asunto está en el "puede", que acá significa "Ojito" o "Guarda la tosca" o lisa y llanamente un gauchesco "Ahijuna canejo"

Podría escribirse también:

"La nueva ley de medios puede ser inconstitucional, o no"

"¡Cuidadito! La nueva ley de medios puede ser inconstitucional"

Las cosas de Clarín, los titulares de Clarín…”La crisis causó dos nueves muertes” ¿Te acordás? o “Para los economistas, algunos problemas de la Argentina reducen el impacto de la crisis”

Pero bueno, el objetivo de estas líneas no es denunciar la degradación cotidiana del periodismo escrito que consuma el gran diario argentino sino disentir desde el mayor de los respetos con Gargarella echando mano a la ventaja de que como no va a leer estas líneas no recibiré una respuesta contundente, de esas que le dan la razón a José Pablo Feimann.

Lo que me interesa plantear son algunas dudas de carácter político que me surgen luego de leerlo al prestigioso doctor.
Por ejemplo, me encantaría saber qué es una discusión amplia y plural o si se quiere me encantaría saber qué hay que hacer para que se dé. Gargarella no dice cómo hacemos para discutir con empresas que no lo quieren hacer y que caracterizan con los peores adjetivos a un proyecto de ley que intenta terminar con un decreto-ley dictatorial que constituye la mayor afrenta a la democracia argentina. Me gustaría saber cómo se debate con un sector que defiende un estado de cosas de exagerada concentración y que no duda en recurrir a las peores artimañas con tal de infectar el debate.

Me gustaría saber porqué Clarín, por caso, no brinda su tribuna para que se expresen autoridades en la materia como el Dr Damián Loretti, o el profesor Guillermo Mastrini y tantos más. Me gustaría saber porqué sólo publica a los que están de su lado.

¿Existen posibilidades reales, concretas, de discutir ampliamente con este sector? No lo creo. Y no lo creo porque demuestran su más absoluta defensa irrestricta de privilegios obtenidos aprovechándose de un marco legal preñado de ilegalidad como lo es la 22.285, cuyos mejores artículos, aquellos que limitaban la conformación de monopolios, fueron modificados en la Ley de Reforma del Estado en los albores de la presidencia de Carlos Menem.
Este es el problema que durante 26 años ha impedido la sanción de una ley democrática de medios: Clarín está dispuesto a ser democrático sólo en la medida en que no se le toque ninguno de los privilegios obtenidos

¿Se puede discutir así?

¿Se puede discutir ampliamente con un grupo que objetivamente hace política con sus medios, que es un jugador en vastos campos de negocios y que barniza con sus intereses toda la producción periodística de sus medios?

¿Se puede discutir con un grupo que, por ejemplo, denuncia interferencias a sus medios electrónicos con una aviesa intencionalidad política y luego, cuando la empresa satelital le informa que aquellas provienen de Yucatán virtualmente cercena esa información al público, dejando instalada la sensación de que sectores cercanos al gobierno serían los responsables?

¿Se puede discutir con empresas que entienden que una normalización en materia de medios que se fundamenta en el estudio de la legislación de los principales países del mundo es una ley “para controlar la prensa”?

¿Se puede discutir ampliamente con legisladores como Silvana Giudici que en público niega lo que ella misma propone en su proyecto de ley de medios?

Roberto Gargarella dice ayer en Clarín que “Todas las leyes, pero especialmente aquellas que tocan los nervios más sensibles de la Constitución, requieren estar precedidas de una discusión amplia y plural, y no de una ficción de discusión”

Estamos de acuerdo, Doctor, lo que usted no nos explica es cómo hacemos para dar una discusión de esas características cuando las cámaras que agrupan a los grandes medios no la quieren dar y no ahora sino desde el 10 de diciembre de 1983.

No me cierra su argumento porque además la discusión sobre la necesidad de contar con una nueva ley de medios se viene dando desde 1983 en todos los ámbitos ligados a la comunicación. Se han presentado decenas de proyectos en el Congreso y en las legislaturas provinciales y se han realizado innumerables congresos y actividades a lo largo y ancho del país durante estos 26 años.

Por eso no sé cómo se puede afirmar que esta ley puede llegar a salir con una fuerte sospecha de inconstitucionalidad.

¿Usted cree que Clarín o el grupo Vila-Manzano-De Narváez están preocupados por la constitucionalidad? Obvio que me va a responder que no y que no pasa por ahí el debate.
Entonces llegamos a un punto donde la política se corta sola, como generalmente ha ocurrido a lo largo de los tiempos. La política, como acción de los hombres para construir nuevos escenarios y disputar poder, pega el portazo y acciona en soledad mientras los custodios del derecho la señalan con el dedo.

Y usted, Gargarella, termina poniendo su enorme prestigio a favor objetivamente del decreto-ley de Videla que Clarín pretende prolongar indefinidamente porque se me ocurre que esta discusión no admite grises: O se está por la ley de la dictadura o por la ley de la democracia.
Usted admite la necesidad de una nueva ley de medios pero luego arremete con los “pero” y llega a decir que el proyecto es “temible”. Temible es la 22.285, Gargarella. Temible es que tres multimedios controlen el flujo informativo del país.

Usted nos asusta con el riesgo de inconstitucionalidad de esta ley pero como en política no existen las neutralidades, lamento mucho tener que decirle con la mejor de las leches que usted termina colocándose en un lugar muy poco envidiable.

¿Usted puede mirarme fijamente a los ojos y negarme que la cuestión de los medios es la que más se ha discutido en Argentina desde 1983 a la fecha?

¿No se sonroja al afirmar que las Audiencias públicas no tienen aliento?

¿No le da “cosita”?




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