El
ingeniero dudaba cuando le decía que si Massa ganaba las elecciones iba a moverse con más sutileza y sin la torpeza con que lo hizo el Grupo A en el período legislativo 2010/2011.
Y tenía razón...
En la sesión de ayer quedó clarísimo que el Frente Renovador se sumará al multiforme espectro opositor, entre otras cosas porque pareciera no haber espacio para otro juego y esto explica, de paso, las dudas que tenía el propio Massa sobre si encabezar o no la lista ya que dos años de exposición en el congreso podrían esmerilar su imagen entre otras cosas por la presión que sobre él ejercería el establishment para que avance en la colisión con el FPV.
Anoche quedó expuesto en toda su dimensión que las dudas del intendente de Tigre eran fundadas. No hay espacio para libre albedrío. Hay que ametrallar como sea al kirchnerismo y todo el mundo debe subsumirse a esa estrategia. En la cámara de diputados se pudo ver al massismo acoplado al Grupo A que, como era de esperar, utilizó como coartada que no se legislaba sobre la movilidad de la suba de Ganancias para votar en contra de la financiación de parte del agujero que deja en las cuentas del estado la elevación a $ 15.000 del piso para pagar Ganancias. El proyecto del FPV busca cubrir parte de ese bache con un impuesto del 10% sobre los dividendos distribuidos y de un 15% sobre las ganancias de la compraventa de acciones que no coticen en Bolsa.
La estrategia de desfinanciar la caja volvió como en sus mejores días. Que el gobierno se las ingenie para cubrir el aumento de Ganancias mientras las diversas cepas opositoras practican el oportunismo de vuelo rasante que ya le conocemos y se cuidan de no meterle la mano en el bolsillo a los sectores que deben contribuir a financiar esa mejora de los asalariados mejor pagos.
En este marco, los diputados del Frente Renovador demostraron que no sólo van a sumarse a la estrategia Grupo A sino que hasta muy probablemente busquen competir por su liderazgo.
No se sabe cómo hará el culteranismo post kirchnerista para disfrazar esta estrategia con esa semántica de bachata a lo Juan Luis Guerra que tan bien le sale. ¿Se hablará del territorio parlamentario? ¿De la utopía legislativa? ¿Se expondrá que el drama post kirchnerista es la velocidad de la fase transicional?
Seguramente encontrarán la melodía adecuada. Lo real, empero, es que el FR ha debido mostrar más temprano que tarde muchas de sus cartas y esa imagen de "lo nuevo" se hizo añicos en el recinto de la HCD.
Poco a poco se va viendo lo obvio, lo que se tiene que ver: que la "novedad" del FR no es otra cosa que el alineamiento de las diversas expresiones del peronismo conservador, llámese Eduardo Amadeo, Luis Acuña, Felipe Solá o Juan Gariboto tras un dirigente joven de sonrisa taquillera que ha definido expresamente que llega para desandar las políticas estructurales del kirchnerismo.
País raro el nuestro, donde "lo nuevo" nace con el alarmante semblante de lo viejo.