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lunes, 27 de julio de 2015

¿Qué harías si fueras Randazzo y Scioli te pide que sigas en el gabinete?


Daniel Scioli está desplegando una serie de gestos de mucha inteligencia: a la propuesta de creación de un ministerio de Derechos Humanos ha sumado la de una cartera para la economía popular, y en las últimas horas ha dejado trascender que no le disgustaría que Florencio Randazzo integrara su gabinete

Se me ocurre que si la propuesta realmente se formaliza, Florencio debería aceptar tal ofrecimiento, entre otras cosas porque aún queda muchísimo por hacer en materia de transporte, pero fundamentalmente porque sería una demostración de madurez política que fortalecería muchísimo a ambas figuras y le daría la oportunidad al flaco de recalcularse.

viernes, 19 de junio de 2015

Gran columna de Mario Wainfeld

Recomiendo la columna de Mario Wainfeld que hoy publica Página/12. Transcribo un fragmento referido a mucho de lo que se viene discutiendo.

"De política hablamos, todo es opinable y se refracta según la ideología de cada cual. A los ojos de este cronista, la renuncia de Randazzo expresa más una posición individualista que una de quien milita en un colectivo. Trastrueca al tríptico “la patria, el Movimiento, los hombres”. Si el candidato es el proyecto, los criterios personales de los candidatos quedan (deben quedar) en segundo término.
El ofrecimiento no tuvo el mejor envoltorio, desde ya. El kirchnerismo no se caracteriza en general por la suavidad en el trato. Pero, a la vez, está a distancia sideral de ser un destino mezquino o desdoroso. La perspectiva factible de llegar a gobernador de “la Provincia” es un rotundo ascenso para cualquiera. Lo hubiera sido para Randazzo dada su trayectoria previa.
“Presidente o nada” se afirmó pero es demasiada pretensión si la líder del proyecto que se reivindica indica otra tarea. No hay cargos chicos para quien privilegia lo colectivo. La historia reciente oferta dos ejemplos notables, que no son los únicos. El presidente Raúl Alfonsín aceptó ser candidato a senador bonaerense en 2001, en plena debacle del gobierno de la Alianza. No iba por un éxito posible, como le hubiera tocado a Randazzo, sino para achicar una goleada contra el candidato peronista Eduardo Duhalde. Se sometió a salir segundo lejos, para atenuar la derrota de un gobierno pese a que el presidente Fernando de la Rúa lo desdeñaba y dejaba de lado.
Otro gran presidente con mandato ya cumplido, Néstor Kirchner, se puso a la cabeza de la lista de diputados bonaerenses del FpV en 2009. Su afán era ganarle por poco al casi inexistente Francisco de Narváez quien venía en ascenso en medio de un bajón pronunciado del gobierno de Cristina. Kirchner se arriesgó, a menos de dos años de irse en triunfo de la Casa Rosada, para ver si le sacaba tres puntos de margen al Colorado de Narváez. Ni eso pudo, pero se expuso sin que se le cayeran los anillos.
Cualquier mortal estaría dolido u ofuscado en la posición de Randazzo, el martes. Pero un cuadro político de nivel tiene la severa carga de poder controlar sus emociones o ambiciones y hasta de sacrificarse (si es que cuadra la expresión acá) cuando es menester."

¿Así que Randazzo no quería "kirchneristas puros" junto a Scioli?


A ver a ver: Clarín hoy vuelve a insistir con que Cristina le "ordenó" a Randazzo bajar a la PBA, pero en la mañana de hoy se supo por el jefe de gabinete que en rigor, el ministro del interior le habría exigido a Cristina que no hubiera un "kirchnerista puro" en la fórmula con Scioli. 



El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, sostuvo esta mañana que el ministro del Interior y Transporte (y hasta anteayer precandidato presidencial), Florencio Randazzo, pretendió condicionar a la mandataria Cristina Kirchner, al plantearle "que no hubiera kirchneristas puros" en la lista de su competidor en la interna presidencial del Frente para la Victoria, el gobernador bonaerense Daniel Scioli.

Fernández respondió que Randazzo "sí" pretendió ponerle condiciones a la jefa de Estado, y especificó: "Que no hubiera kirchneristas en la lista de Scioli, o algo por el estilo", y precisó que el titular de Interior "entiende que (Carlos) Zannini es un kirchnerista puro".




Ah bueno...


(Continuará)

jueves, 18 de junio de 2015

¿Sos soldado de Cristina sólo si hace lo que te gusta a vos?


Florencio Randazzo tensó tanto la cuerda y radicalizó tanto su verba que se fue encerrando en una posición tan intransigente de la que no hay una vía de escape que no sea renunciar a todo. Dijo tantas veces que si perdía se iba a su casa, que al parecer no le quedó otro camino que terminar en diciembre su función en el ministerio y volverse a Chivilcoy.

La verdad, digamosló antes que sea tarde, es una posición tan personalista que nos hace ruido porque cuando hablamos de proyecto colectivo nos referimos a una acción política de conjunto. No sirve a la causa nacional y popular el dirigente que si pierde se va a su casa. No le sirve a los sectores populares que un dirigente dotado para gestionar por ellos desista de realizar desde la gobernación todo el aporte que de él se espera.

Entre otras cosas porque nadie lo irá a buscar. 

Randazzo integra un proyecto y se debe a él. No es un librepensador. Randazzo es un gran gestionador y lo demostró con los DNI, los pasaportes y los ferrocarriles, pero lo pudo hacer porque hubo una presidenta que, primero, tuvo la virtud de descubrir estas condiciones en él y después le habilitó los recursos para que pudiera desplegar toda su capacidad, algo que todos le agradeceremos de por vida. Pero resulta que después, cuando esa misma presidenta toma una resolución que lo posterga, y con fundadas razones, el ministro se va a su casa, y eso no nos gusta, entre otras cosas porque se le propone ser candidato a gobernador de la principal provincia argentina, no una diputación o la intendencia de Chivilcoy. 

Randazzo es un cuadro con décadas de militancia en el peronismo y desde ahí es que integra un proyecto y se debe a él, aunque no esté de acuerdo con la decisión tomada por Cristina, porque si no era todo verso eso de que era "un soldado de Cristina" Recuerdo la prédica de muchos de los que lo apoyan como precandidato ¿No es que sustentan esa preferencia por considerarlo "un soldado de CFK" ante el infiltrado de Magnetto? ¿En qué quedamos entonces? 

¿O sea que somos soldados sólo si hacen lo que nosotros queremos?

Y después, algunas consideraciones sobre ideas y nociones que han dejado algunos  lectores. Ahora resulta que si la conducción toma una decisión política con todo el derecho que tiene de hacerlo, algunos se espantan ¿Dónde se creyeron que estaban, chicos? Porque, que se sepa, la decisión fue poner al lado de Daniel Scioli nada menos que al Chino Zannini, definido magistralmente por Wado como "La memoria y el corazón del kirchnerismo" ¿O ahora van a pelar el kirchnerómetro para decir que Randazzo es más kirchnerista que Zannini?

En las radios se oyen voces espantadas diciendo "Cristina nos dejó sin PASO", "Cristina no nos dejó elegir"

A ver: la conducción tomó una decisión fundamentada en miles de debates, de conciliábulos, de sondeos, de intercambios con referentes territoriales, con punteros, intendentes, diputados, funcionarios, gobernadores y toda esa red maravillosa que tiene el peronismo, que está en las sociedades de fomento, en las cooperadoras y en todos los espacios de "fuerzas vivas". Nadie duda de que a lo largo del país, Scioli le gana la interna a Randazzo. Sostener lo contrario es creer que la conducción tiene mala información y que por ende se equivoca ¿Alguien puede imaginar a Cristina eligiendo una fórmula para perder si sabía que con Randazzo ganaba? Pero de todas maneras, la decisión política que se tomó es fruto, además, de muchos debates horizontales. Se basó, además, en que se entendió que es prioritario ir con lista única para que todos los votos se sumen a una sola fórmula para obtener una victoria contundente y no dejarle a Macri la opción de salir ganador como fórmula individual, aunque las dos del FPV en conjunto sumen más votos. La vieja cuestión de la tapa del lunes diciendo "Macri fue el más votado" pesó en la decisión. Entonces, si se la puede evitar, pues se la evita. 

Estas decisiones tienen su fundamento y el que se dice parte de un proyecto colectivo debe acatarlas. Y si está en desacuerdo, debe dar todas las batallas posibles, pero siempre desde adentro.

Un mensaje para los que dicen que ahora van a votar en blanco: El sistema electoral, tal como funciona en la actualidad, no contabiliza los votos en blanco, por lo que, al fin y al cabo, el voto en blanco termina siendo u voto indirecto por la primera minoría ya que al no figurar no es un voto en contra.

Paso el dato para aquellos que no están debidamente informados y en una de esas terminan votando a Scioli sin querer.

martes, 16 de junio de 2015

La misión de la militancia



Conozco mucho a Oscar Valdovinos. Milité con él en Partido Intransigente y compartimos el espacio que en 1987 se pronunció por la alianza con Antonio Cafiero. Lamentablemente fuimos derrotados y ello marcó el fin del PI como experiencia política influyente en la vida nacional. Lo considero uno de los analistas políticos más lucidos de nuestro país. El 7 de junio, Oscar fundamentó en esta nota publicada en Miradas al Sur porqué entiende que es más conveniente apoyar a Daniel Scioli y pongo en negritas algunos pasajes que me parecen centrales.

Escribe OSCAR VALDOVINOS
  
El discutible método que se utilizó para reducir la oferta de candidatos presidenciales produjo varias consecuencias negativas, entre ellas, que Jorge Taiana dejara de ser una opción que, sin duda, hubiese recibido el apoyo de un sector relevante del electorado más comprometido con la corriente nacional, popular y transformadora que se expresa a través del FpV. Hay que reconocer que las opciones sobrevivientes, en cambio, están poco dotadas de matices como para atraer a ese electorado. No obstante, los que apoyamos la conducción de Néstor y Cristina Kirchner en estos 12 años, tenemos un primer deber insoslayable que consiste en asegurar que el próximo gobierno pertenezca al Frente para la Victoria. No hay consideración política alguna que justifique, bajo ninguna circunstancia, dejar de hacer todo lo posible para conservar el gobierno.

No ignoro que algunos han consideran la posibilidad de replegarse, resguardando la pureza de las banderas -y, de paso, atribuyéndose su monopolio- para retornar, dentro de cuatro u ocho años, en condiciones más propicias. Adoptar una táctica semejante, tengo la certeza, conduciría hacia un error imperdonable.

Es indudable que el proceso tenderá a polarizarse entre quien en definitiva sea el candidato del FpV y Macri. Sabemos que Macri expresa a un neoconservadurismo engañoso que encubre el propósito de impulsar un proceso regresivo que recorte derechos, reimplante prácticas represivas, profundice las tendencias a la primarización, extranjerización y concentración de la economía, consolide las políticas causantes de marginalidad y exclusión y ahonde la brecha de la desigualdad. Todo eso bajo la apariencia marketinera y descontracturada de líder sin brillo intelectual y sin vocación por el esfuerzo. Nadie tiene derecho a facilitar esos designios porque no se entusiasme por el candidato.
La nueva derecha llegó después que el trabajo sucio hecho por los que manejaron el mundo desde Ronald Reagan y Margaret Thatcher. El neoliberalismo ya rediseñó la economía y la escala de valores que rigen la sociedad universal. El Estado fue declarado “culpable”, la política considerada una actividad innoble, los pueblos pasaron a ser “gente”, las causas colectivas se diluyeron y sólo el éxito económico individual quedó como ideal en una sociedad insolidaria, que se banaliza minuto a minuto. En ese escenario debutó la derecha cool, aparentando llegar desde afuera de la política, sólo preocupada por la eficiencia de la gestión, como si el conflicto no existiera y ella fuera ajena a los intereses de clase. Esa prédica neocon, después de la catástrofe de principios de siglo, ha colonizado el sentido de gran parte de la clase media urbana. Y la clase media urbana es un componente indispensable de la mayoría electoral que se necesita para llevar adelante la transformación de la sociedad por medios democráticos.

La coyuntura es propicia para recordar que la Historia no espera. Los dirigentes y los militantes quizá puedan esperar, pero no tienen derecho a hacerlo a costa del sufrimiento de las masas populares ni del retroceso en el terreno ya ganado ni del riesgo de que los derechos humanos vuelvan a ser una abstracción sin culpables ni genocidas.

El segundo deber consiste en ayudar a que quien gobierne por el FpV lo haga lo mejor posible. O sea, contribuir -participando, colaborando, presionando- para que las políticas correctas se mantengan y desarrollen y para que los errores se corrijan en un sentido favorable a la causa de la liberación. Esa labor empieza ahora, pactando los resguardos instrumentales y programáticos indispensables para asegurar que se promoverá el desarrollo pleno de nuestro potencial productivo y que la riqueza producida se pondrá al servicio de la inclusión, de la justicia social y de la igualdad entendida no sólo como la distribución equitativa de los bienes materiales sino también como garantía del acceso de todos a la excelencia educativa, al conocimiento científico y al goce de los frutos de la creación artística, en el marco de un nuevo consenso social y del rediseño de una sociedad moderna y justa.

Scioli, Randazzo, fortalezas, debilidades y polémicas. Daniel Scioli dista de colmar las aspiraciones de quienes evaluamos la etapa kirchnerista como el intento más serio, después del primer peronismo, de cambiar la sociedad desde el Estado. Está claro que no coincide con el “identikit” del candidato imaginado por el kirchnerismo avanzado. Tampoco lo pretende. En verdad, él aspira a expresar al peronismo kirchnerista promedio y por eso, seguramente, posee la mayor intención de voto. No obstante, Néstor y Cristina le confiaron las más altas responsabilidades y fue leal a ese mandato. Su pertenencia al espacio del FpV es incuestionable.

También Florencio Randazzo pertenece legítimamente a ese espacio.
Ahora bien, de allí a creer que está a la izquierda de Scioli y que expresa una propuesta articulada para afrontar el futuro extendiendo y profundizando lo ya hecho, media una distancia que sólo podría recorrerse con una imaginación excesiva o una candidez importante.

Está claro que el único candidato con posibilidades ciertas y amplias de derrotar a Macri en primera vuelta o en un eventual ballotage es Scioli. Sólo él asegura conservar el gobierno, que es el primer objetivo a alcanzar. No es el candidato del kirchnerismo más comprometido, pero es el candidato de los más y el único que suma votos adicionales, porque ha logrado permear los prejuicios de sectores medios que tampoco quieren un cambio regresivo. Seguramente no asegura la profundización de los ejes del proyecto ni ir por todo “lo que falta”. Pero es precisamente para eso que están los sectores más cercanos a Néstor y Cristina, para ayudarlo, impulsarlo, exigirle y, si fuera necesario, enfrentarlo. Y esta parte de nuestro papel debe empezar a ejecutarse ahora, no cuando todo esté resuelto y la capacidad para incidir se exhiba menoscabada por no haberla ejercido oportunamente.

La militancia no es un juego ni un medio para preservar el confort espiritual. Por el contrario, es una misión dura, riesgosa, muchas veces amarga, porque suele alejar a de otros deberes entrañables como son los que imponen los vínculos familiares, la amistad, el amor. Pero es así y el militante lo elige. En ese marco hay que tomar decisiones con responsabilidad y adoptar la mejor opción posible, la que mejor sirva al proyecto colectivo, evitando ser funcional a Macri.


No es más revolucionario el que se aísla en la solitud altanera y desdeñosa de las vanguardias. Sí lo es, en cambio, el que se compromete genuinamente con la construcción de una sociedad más justa, sabiendo que sólo puede ser el fruto de una obra colectiva y que, porque lo sabe, avanza con el conjunto, a su mismo paso, procurando desde allí, junto a todos, acelerar el ritmo de marcha, elevar el nivel de conciencia, clarificar los objetivos y convertir a ese conjunto en un sujeto político capaz de cambiar el rumbo de la historia.

domingo, 14 de junio de 2015

El Vermucito | Audio del 14-06-2015


Primera Hora
Columna de Arnaldo Bocco


Segunda Hora
Nota con Hernán Lechter

Tercera hora


Nota con Quique Masslorens sobre la interna Scioli-Randazzo

jueves, 4 de junio de 2015

Scioli y Randazzo empatan en CABA y PBA. Scioli saca ventaja en el interior


Raúl Kollman comentó en el programa que conduce Daniel Tognetti en Radio Del Plata que según encuestas no publicadas que se manejan en torno a Casa Rosada, la diferencia entre Daniel Scioli y Florencio Randazzo es de 8 puntos a nivel nacional. La particularidad es que en provincia de Buenos Aires y Capital están empatados, pero la diferencia surge en el interior del país, donde citó casos como Santiago del Estero y Jujuy donde Scioli supera al ministro por 5 a 1. 

Acá el audio:


Si efectivamente los números están así, la definición será cabeza a cabeza pero con una incidencia definitoria de los gobernadores.

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