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martes, 18 de noviembre de 2008

La Libertad de Expresión vista desde un poroto de soja

En relación al escrache padecido por los actores Raúl Risso y Juan Palomino en esa “zona liberada” que parece ser la localidad santafecina de Firmat, el famoso bloguero Mariano T envió un comentario a este blog que no tiene desperdicio:

“Lo de Rizzo es un monumento a la libertad de expresión.El dijo lo que pensaba de los chacareros, y los chacareros dijeron lo que pensaban de él. Lo mejor fue: "No todos los chacareros son Roulet, ni todos los actores son fernando Siro, estúpido"

No voy referirme a “mariano t” en particular, sino a este razonamiento por cierto peculiar que pone en un mismo nivel a una declaración periodística con una movilización de 70 camionetas y tractores.
Lo que mariano t escribe textualmente es:

“El dijo lo que pensaba de los chacareros, y los chacareros dijeron lo que pensaban de él”

Para esta gente es lo mismo una declaración en un medio que poner camiones y tractores frente a un teatro exigiendo una retractación pública ¿Porqué un actor debe retractarse? ¿No tiene derecho a pensar como le plazca?

Respecto a que “Ni todos los actores son Fernando Siro”, o hay un error de redacción, o es una loa a este actor mediocre al que se lo recuerda más por su videlismo explícito que por sus actuaciones.

En política, cuando la consecuencia excede en potencia y magnitud al efecto, es señal que entramos en el pantanoso terreno de la exacerbación violenta. El problema es que estos sectores están tan alterados que no advierten la diferencia enorme entre una declaración periodística y un escrache con apretadas, gritos y exigencias de retractaciones.
Mucho me temo que este fanatismo va a generarle inconvenientes a muchos actores o músicos que se hayan manifestado contra el accionar de la patronal agropecuaria.

Hay grupos que están tan pasados de rosca que no advierten la magnitud de su accionar y mucho menos su génesis autoritaria.
Todo aquél que no piense como ellos deberá padecer las consecuencias de su ofuscación. El típico proceder de las bandas fundamentalistas.

Mientras tanto otro lector, Pato, nos arrimó este comentario contando las peripecias que tuvo que soportar Ricardo Echegaray, titular de la ONCCA en un club de rugby de Tandil:


“El sábado pasado, el club de rugby de Tandil Los Cardos recibió por un intercambio deportivo a un grupo de jugadores de infantiles del club Hindú, de Buenos Aires. Dentro de la comitiva porteña se encontraba el titular de la Oncca, Ricardo Etchegaray, quien había asistido al encuentro deportivo acompañando a su hijo, miembro del equipo visitante. Sin embargo, lo que parecía iba a ser una jornada de solaz y de esparcimiento para el funcionario terminó convirtiéndose en un disgusto. Ocurrió cuando un grupo de productores locales que se encontraban en las instalaciones del club advirtieron la presencia de Etchegaray. La reacción fue inmediata: los chacareros exigieron al presidente de la institución de rugby tandilense la expulsión del funcionario y que lo declarara persona "no grata". Ante el pedido y el enojo de los asistentes, Etchegaray no tuvo más remedio que esperar en las afueras del complejo que finalizara la actuación de su hijo.”

Venimos insistiendo hace rato en este blog que en la pampa húmeda hay una nueva derecha fanática y violenta en ciernes. Seguramente para lectores de Capital y alrededores es muy difícil de visualizar este fenómeno que aún está en su fase embrionaria, pero esto es fácil de comprender por aquellos que viven en ciudades chicas y pueblos puesto que padecen el recrudecimiento paulatino del autoritarismo agropecuario.

Esta patronal está convencida de que ellos son los únicos que trabajan y producen, y que el resto vivimos de arriba. Ese convencimiento los lleva a ocultar información en el censo agropecuario porque fabulan con que el Estado está en manos de una fuerza de ocupación extranjera. Y no es que estén delirando, es la fermentación de nociones muy adentradas en la matriz ideológica del “campo”. Tan acostumbrados están a gobernar colocando cuadros del sector en los ministerios o a convivir con gobiernos que no los confronten, que cuando irrumpe un gobierno que simplemente quiere gobernar estableciendo reglas de juego propias “pasan a la clandestinidad” y adoptan un posicionamiento belicoso porque, sencillamente, no quieren al Estado husmeando tranqueras adentro.

Alguna vez, en plena discusión por la 125 la Mesa de Enlace dijo que si el parlamento aprobaba la resolución, “Sería legal, pero no resolvería el problema” con lo cual estaba diciendo que la sedición continuaría de todos modos, porque el sector tenía un problema y mientras la legalidad no diera respuesta a lo que ellos definen como un problema, el accionar antidemocrático perduraría el tiempo que fuese necesario. Toda una confesión sobre cómo el campo se ve a si mismo y cómo ve su vinculo con el país. Para el campo la única solución es que se haga lo que ellos desean, no hay matices, no hay posturas intermedias. O se hace lo que ellos entienden que hay que hacer, o se marcha a la confrontación.
Si todos los sectores procedieran de la misma manera, no habría país.

Mientras el gobierno no ceda a todas y cada una de las presiones del campo, el interior irá mutando lentamente en un estado dentro del estado, quedando al borde de las redivivas nociones secesionistas que vienen creciendo en Sudamérica.

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