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martes, 18 de febrero de 2014

¡Ley de medios ya!


Quien creyó que Clarín dejaba de existir cuando estuviera plenamente vigente la ley de medios le erró fiero el vizcachazo. El desliz fue suponer la ley y sus alcances en lugar de leerla y a partir de ahí entender conceptualmente el escenario. Esto hizo que mucha gente empezara a imaginar que porque hubiera una nueva legislación acabaría la capacidad del dispositivo mediático neoliberal de seguir operando.
Y viene a cuento porque flota cierta decepción en algunos ambientes que al ver que, por ejemplo, la Unidad 1 de las seis en que propuso subdividirse Clarín conservará nada menos que Canal 13, TN y Radio Mitre, entre otras frecuencias se preguntan ¿Para esto se quería una nueva ley de medios?
Lo central es entender que el proceso de adecuación será muchísimo más largo que lo que la mayoría supone, que surgirán apelaciones, marchas y contramarchas y que bajo ningún aspecto estará concretado antes del 10 de diciembre de 2015. Pero más importante aún es pensar en cómo se hace, ahora que la ley está vigente (y lo viene estando desde muchos antes de octubre/2013) para llevar a la práctica varias consignas que se sintetizan en “democratizar la palabra”.
Completo, acá


lunes, 2 de septiembre de 2013

Cablevisión maltrata a sus clientes

Fijensé: seguro que incluso ahora aparecen publicidades de Cablevisión en el blog....

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Soy cliente de Cablevisión desde setiembre de 2000 y siempre que tuve algún problema, al día siguiente o a más tardar a las 48 hs, venían los técnicos a solucionarlo. Pero esta vez fue distinto: el lunes 26 de agosto me quedé sin servicio de TV e internet. Llamé y me dijeron que mandaban un técnico al día siguiente, entre las 8,10 y las 14.30. No vino nadie. llamé para preguntar que había pasado y eso generó que una supervisora hablara a media tarde con mi esposa pidiéndole disculpas y asegurando que al día siguiente vendría un técnico. 

Alrededor de las 19:30 del miércoles 28 se apersonó un señor que chequeó lo que ya era sabido: el cable no tenía señal. Se comunicó con la base y lo informó.

El jueves recibo un llamado a las 9 y media de la mañana donde se me informa que el viernes vendrán entre las 13 y las 18. No vinieron y nadie avisó nada.

Hoy lunes esperé todo el día y acabo de llamar y me dicen que no figura ninguna orden de visita a mi domicilio...

8 días sin servicio, 8 días de maltrato, 8 días de manoseo a un cliente que como todos les paga el servicio mes a mes. Ya me cansé de llamar y escuchar las mismas respuestas preformateadas de los pibes del call center. Entonces lo escribo acá, para que al menos se sepa que hace 8 días la empresa Cablevisión/Fibertel está incumpliendo con todas las normas básicas para con un cliente.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Paradojas de estar en el medio

por Guillermo Cichello


“…estaban frente a una asociación inmensa,
mitad de idiotas, mitad de cobardes; lo que se llamaba,
y lo que se llama, el mundo de las buenas gentes”

J. Michelet, Historia de la revolución francesa



La reciente controversia suscitada por la revocación de la licencia, a instancias de la Secretaría de Comunicaciones del Estado, de la compañía de internet Fibertel, permitió escuchar reiteradamente cierta voz de la calle quejándose por la clausura de esa vía -queja propalada a gusto por las grandes empresas de comunicación-, que se situaba “en el medio de una pelea entre el gobierno y el grupo Clarín”. Se trata de una voz indiferente a los intereses en juego en el conflicto, indolente de las razones que animan tal cancelación y muy ceñida a su propio y afectado interés de cliente. Una voz neutra que se enuncia desde un lugar pretendidamente equidistante de los polos que debaten en conflicto, que “no tiene nada que ver” con esa pelea cuyas consecuencias afectan su equilibrada individualidad.

Conocemos esa media voz, esa voz media, que pretende no tener nunca nada que ver, ni quiere saber nada que vaya más allá de su parcela privada. Ama ese desconocimiento –esa voluntad expresa de no saber nada-, como odia el conflicto (hoy día se abjura del clima de crispación), no por un particular y razonado apego a la paz, sino porque el conflicto reclama decisión, toma de partido, fijar posición. El equilibrio, la mesura, la independencia y la neutralidad son consideradas sus virtudes mayores, porque haciendo profesión de ellas se exime de involucrarse en una resolución.

“¿Qué tengo que ver yo con esta pelea entre los Kirchner y Clarín?” –continúa rezongando, pero no muy fuerte, a media voz, nuestro pacífico señor que no interviene en una batalla que se le antoja ajena, extraña, pero que le ha salpicado justo en el medio de su equilibrado cuerpo, resultando que mañana no podrá conectarse a la red con su servidor favorito, no sabe bien porqué –ni quiere-, pero lo que más le molesta es que se metan con él, justo con él que no hizo nada, y de pronto se encuentra a mitad de camino de una balacera incomprensible.
Si uno rastrea los pasados pronunciamientos de esa voz media, de ese susurro imparcial, a media agua de cualquier decisión asumida, los encuentra en la abominable aceptación de la desaparición a manos de la dictadura de los “extremistas” (nombrados así, claro, porque perdieron el centro equilibrado), no queriendo saber muy bien porqué, pero balbuceando a media voz que “por algo debía ser…en algo andarían…no se sabe, pero estarían metidos en algo”. La misma falta de pronunciamiento expreso acudió en el apoyo silencioso y negligente al neoliberalismo de los noventa, que quizá conduciría al cataclismo colectivo –qué se yo-, pero mientras tanto ofrecía créditos en cuotas y un dólar a un peso. También en el favor tibio concedido a un Mauricio Macri, quien lo logró por haber pulsado la cuerda media de esa clase y presentarse como alguien mesurado que, viniendo de un espacio distinto, neutral, ajeno a la política partidaria, gestionaría asépticamente “porque nunca tuvo que ver con nada”.

Pero más allá de sus veleidades neutrales o moderadas, cuando esa voz media se pronuncia siempre coincide (porque está formada a su imagen) con la prominente voz de las grandes corporaciones (las empresas multinacionales, la Iglesia, las Fuerzas Armadas, la Sociedad Rural), que imponen la suya como la voz general e instituyen su interés como el de todos.
Entonces, sin analizar el modo o la oportunidad en que el actual gobierno instala los temas en la discusión pública, lo más interesante de este momento histórico que sin dudas el kirchnerismo comanda, es que intima, casi obliga, a pronunciarse, a tomar partido, a comprometer una decisión. Sin anular la cómoda –aunque más falsa- neutralidad, resulta cada vez más difícil declararse “yo… argentino”.

domingo, 22 de agosto de 2010

Fibertel: Dos lecturas



Como habrán podido observar, en el caso Fibertel hasta ahora sólo he posteado en torno a las reacciones de cierta clase media pero no he avanzado más puesto que aún no logré redondear una interpretación política de este asunto.

Sigo en la etapa exploratoria.

Por lo pronto hay dos lecturas que me interesa recomendar: La primera es esta nota de Ignacio Fidanza en La Política Online (un medio de La Nación) donde con un nivel de sarcasmo poco usual un analista insospechado de kirchnerismo tritura los reflejos bobos de una oposición de derecha desproyectada hasta niveles nunca imaginados.

La otra es el siempre punzante Mendieta que tira unas líneas sumamente interesantes para profundizar.

sábado, 21 de agosto de 2010

Entrada destacada

A propósito de Mundstock y ciertas giladas

A propósito del fallecimiento de Marcos Mundstock volvió a aflorar esa actitud mediocre de refutar a un artista por sus posiciones políti...