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lunes, 22 de febrero de 2016

El estado debe ser aguantadero de la política


Macri dio hoy un discurso de campaña plagado de lugares comunes que no resisten el menor análisis. El más rimbombante, sin dudas, es el viejo slogan de que el estado no debe ser aguantadero de la política. Por supuesto que esta frase es música celestial para los oídos de muchos bien pensantes, pero esconde una trampa fabulosa, veamos:
Si la política es el recurso de los pueblos para organizarse y luchar por sus derechos, la herramienta a conquistar para lograr el objetivo es el estado. Coparlo, controlarlo y orientarlo en función de los intereses de las mayorías populares es la primera gran acción. Por supuesto que esto significa un muy serio problema para la minoría dominante, de ahí que la desarticulación de todo lo que se haya podido armar durante el kirchnerismo es también su primer gran acto de gestión de su gobierno.
La minoría dominante ve al estado como el gran enemigo y por eso lo primero que hace es desarticularlo, apelando a una fraseología efectista. Se pretende desarticular el estado para que no interfiera en los negocios del círculo rojo. Ya hemos escrito hace mucho en este rincón que, más que regresar a los noventa, en realidad el gobierno de los CEOS regresaría a 1976, y es lo que está emprendiendo a través del desguace sistemático de todas aquellas áreas sensibles -como la UIF- de modo que el estado vuelva a ser una estructura liviana, sin poder de intervención ni de fiscalización.
Es sencillo, muy sencillo

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Lanzamiento del #ARSAT2



El #ARSAT2 o la herejía K


Que tanto La Nacion como Clarín ignoren en sus tapas el lanzamiento del #ARSAT2 y que le otorguen un espacio miserable en sus pag 16 y 32, respectivamente, va mucho más allá de una práctica de periodismo de guerra, expresa el desprecio que estos medios, como emergentes del poder tradicional del país tienen contra toda política que tienda a un desarrollo nacional autónomo.


El #ARSAT2 dará sus frutos cuando ya Cristina no esté en Casa Rosada. ¿Cuánto hace que nuestro país no emprende políticas que trascienden los mandatos de tal o cual gobierno? Es un ejemplo de una política de estado que demuestra las posibilidades que tiene nuestro país para integrarse de manera autónoma al puñado de países líderes en la materia y colisiona con que la visión que la oligarquía impregnó la conciencia de buena parte de los argentinos. Se nos quiso convencer de que sólo servimos para producir carnes y cereales, porque del resto ya se ocupan los países líderes. No casualmente la última y más feroz dictadura cívico-militar apuntó centralmente a destruir nuestro aparato productivo, básicamente en su estructura industrial. Por eso la gran mayoría de los desaparecidos fueron trabajadores y se abrió indiscriminadamente la economía, para aniquilar la estructura industrial, algo que luego se repetiría en la década del neoliberalismo noventista.

Entre las muchas herejías que ha cometido el kirchnerismo está la de robustecer el estado e implementar políticas como la aeroespacial y el desarrollo del polo energético de Vaca Muerta ¿Cómo vamos a fabricar un satélite pudiendo alquilarlo? ¿Cómo vamos a ponernos a explotar nuestras reservas energéticas pudiendo privatizarlas y que de eso se encarguen las grandes empresas? Mascullan los viejos ideólogos de la Argentina agroexportadora. Porque, a no confundirse. No se oponen a Chevron. Se oponen a que sea el estado nacional quien dirija el proceso de desarrollo energético.


Por eso la minimización de lo que hoy sucederá en la Guayana Francesa. No es una especulación de tipo electoral, va mucho pero mucho más allá.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Cuestión de Estado


La mejor forma de apoyar un gobierno es no esconder bajo la alfombra sus falencias y entender que errarle en la gestión es parte del juego, que no siempre se es infalible y que a la postre, lo que va al disco rígido de la historia es la capacidad de corrección de las equivocaciones.
El kirchnerismo ha dado sobradas muestras de corregir en la acción sus errores. A veces lo ha hecho a tiempo, a veces tarde, a veces se ha encerrado en no tomar medidas que le significaron un hemorragia electoral, pero luego ha entendido y obrado en consecuencia. Esto es importante reconocerlo para plantear que se impone una solución drástica al problema de la energía domiciliaria pero también que hay un déficit de las áreas respectivas de control. Hay que tratar de enfriar un poco la mirada: es cierto que hay una ola de calor equiparable sólo a la de 1947, tan cierto como que da cosita que a esta altura de los acontecimientos salgan el jefe de gabinete o el ministro de Planificación a hacerse los cojudos con amenazas a las empresas distribuidoras que, la verdad, nadie toma en serio y que si llegaran transformarse en una quita de licencia no cambiarían en mucho el panorama que estamos padeciendo. Los cortes de luz no son novedad porque verano a verano vienen ocurriendo, sólo se necesitaba una ola de calor un poco más extensa para todo volara por el aire ¿No se lo pudo calcular? ¿No se puede hacer nada ante empresas que prefieren pagar multas antes que realizar inversiones porque les sale más barato? ¿De que sirven las inversiones realizadas para contar con más electricidad en términos mayoristas si luego las distribuidoras no hacen lo que les compete a efectos de optimizar el servicio?

sábado, 30 de noviembre de 2013

¿Y el Estado? Bien, gracias


El “saque” de esta mujer no deja de sumar adherentes. Es que expresa la bronca contenida del ciudadano que diariamente padece el atropello y la pésima gestión de empresas que luego, de manera paródica, auspician discursos que ensalzan la gestión de “lo privado” como el camino más corto al éxito.

Si alguna analizáramos con seriedad la eficiencia de las empresas privadas que brindan servicios nos agarraríamos la cabeza al comprobar la hondura de la brecha que exhiben entre prestación y ganancia. Pero claro, de eso no se habla, entre otras cosas porque con sus abultadas pautas publicitarias reproducen el discurso de que “son empresas privadas”. Un mito ideológico que sigue ordenando la conciencia del argentino medio y haciéndole creer que a “lo privado” no lo sostenemos entre todos, aunque no se pueda rastrear la ganancia de Movistar, Claro o Personal si no es en el Home banking o en la oficina de Pago Fácil de la vuelta de la esquina de cada uno de los consumidores que, por si fuera poco, no tienen posibilidad de elegir un servicio mejor…


miércoles, 5 de junio de 2013

Hay que volver a discutir todo de nuevo


Esto no es una broma. Twitter tiene la ventaja de arrancar pensamientos sin filtro, aunque en el caso de este colega no creo que se trate de un sincericidio sino de una convicción profundamente arraigada en su formación político-ideológica. Para Mariano Obarrio, que el Estado recupere dos ramales ferroviarios que siempre fueron suyos pero estaban concesionados a empresas que no cumplieron con el contrato de concesión que firmaron es lisa y llenamente un choreo. 

Hay que trabajar sobre estos asuntos y hay que volver a desarrollar debates que ya creíamos superados porque no sólo le pasa a Obarrio. Es mucha la gente predominantemente joven que ha crecido formateada en la concepción de que el estado es el enemigo del pueblo y que lo bueno únicamente puede venir de lo privado. Hay mucha gente que honestamente cree que que las frecuencias radioeléctricas o las líneas ferroviarias , por citar sólo un par de ejemplos, son privadas por naturaleza y que luego el estado intenta apropiárselas. En el fondo lo que hay es también la certeza de que el estado es el enemigo del desarrollo y aquí también tenemos una discusión que viene desde muy lejos. Lo complejo es que se ha instalado la idea de que el estado es malo y que los grandes países han crecido sin él, cuando en realidad ha sido al revés. Aquellos países que crecieron lo hicieron en base a una alianzas entre fuertes burguesías y estados poderosos. Es impensable analizar Alemania, Brasil o Estados Unidos ni mucho menos China sin reparar en el rol central que ha tenido el estado en sus respectivos despegues.

La discusión política, ideológica y económica de nuestros días nos exige volver una y otra vez a dar debates que creíamos superados. Muchas veces olvidamos que una persona que esté por debajo de los cuarenta años se formó en el marco teórico del neoliberalismo y que, por ende, verá al estado como un invasor en el mundo natural de lo privado. Es la formación de la dependencia, es la fabricación de mentalidades formateadas para admitir que las ideas, la cultura y la innovación siempre habrán de venir de afuera y preferentemente de Estados Unidos y Europa. Es la formación de sentidos comunes que luego sienten que "este país" no los merece y que el estado, cuando recupera su rol y sus propiedades en realidad no ejerce su rol sino que es "amigo de lo ajeno".

miércoles, 14 de diciembre de 2011

"Precisamente el agua no sobra en el mundo, papi"


Juan se baja del auto exigiéndome que haga algo por ese bebedero que hace meses (sí, meses) pierde agua a borbotones. Hoy es su último día de clase. mañana es la fiesta de Primero a Sexto Grado y el viernes la suya, la de los egresados de séptimo grado. Hoy lo llevé por última vez y el viernes será mi último acto en la Escuela 5 de Moldes 2043. Comencé a llevar a Sofi en 1995, luego a Sofi y Maite, luego a Maite y Juan y ahora fin de ciclo. Ya no más esa querida escuela de la que luego fui cooperador por 7 años. Ya no más esa lucha y esa utopía al rojo vivo. Ya no más la coexistencia forzada entre el padre que "milita" y el director que "trabaja".

Esa escuela está hace unos dos meses sin directora, sin vice y sin secretaria. Sí, así como se lee. No hay suplentes. Vienen de vez en vez algunas directoras o vices de otras escuelas del distrito a estar en la dirección por las dudas. Pero el bebedero sigue perdiendo agua a borbotones y mi hijo nos lo reclama cada dos por tres en la mesa y hoy en el auto, con un agregado estremecedor:

"Precisamente el agua no sobra en el mundo, papi"

Me puso en bolas, me desarmó, me bajó de un hondazo del tema Papel Prensa, Tierras, Ganancias, tercer mandato y la mar en coche. Juan quiere que ese bebedero deje de sangrar agua porque sabe que es un derroche injustificado, porque una vez me contaba una auxiliar que cada vez que se rompía un caño o pasaba algo de infraestructura, Juan se apersonaba primero que todos, como controlando ¿Como representante de su papá, quizás?

A Juan le sangra el bebedero en las entrañas porque es un tipo sensible y porque como me dijo alguna vez Carlos Manfredi -compañero de lucha en la cooperadora- "Para los chicos no es lo mismo ver a sus padres trabajando en la cooperadora" Y tenía muchísima razón. A los chicos los mejora ver a sus padres en la cooperadora, es como una dosis práctica muy potente de conciencia porque además de las palabras está la presencia. Que tu hijo te vea, además de escucharte marca una diferencia.

Pero el problema es que ahora casi no tengo respuestas. Hablé con Paula, la presidenta de la Cooperadora, me prometió hacer algo. Es que al no haber conducción, no hay quien llame a Infraestructura ni a la arquitecta del distrito ni a la empresa en que el Gobierno de la ciudad ha tercerizado las tareas de Mantenimiento edilicio. Pero el bebedero llora y los niños que tienen conciencia lagrimean por dentro y a pocos kilómetros alguien no tiene agua potable para beber y el chorreo de ese bebedero lo perdemos todos y lo pagamos los habitantes de la ciudad de Buenos Aires.

Bebederos que pierdan han habido siempre, habría de ser muy zopenco quien pensara que esto pasa desde que el PRO gobierna.

Las reparticiones públicas parecen están cruzadas por cierta sobredosis de desdén.

Si uno se arrima a la cocinita que está en la zona de la Dirección podrá ver durante todo el ciclo lectivo las dos hornallas encendidas. Si camina por la rampa de día verá los tubos fluorescentes prendidos. Nadie parece preguntarse porqué tanto derroche al cuete. Da la impresión de que nadie se entera de que ese ese gas y esa electricidad se gastan de manera absolutamente injustificada. Por ninguna cabeza sucede un razonamiento básico que indique la necesidad de no tirar por tirar tantos recursos.

Defender al Estado, entender la necesidad del Estado y bregar por su rol activo nos debe hacer pensar de vez en cuando en estas pequeñeces. Tuve la suerte de poner un huevo de conciencia en el alma de mi hijo y ahora me la banco, me banco que me responsabilice por ese bebedero como habré de llorar si un día se olvida de reclamarme estas cosas.

Creo que me sentiré desfallecer si una mañana mi hijo no sufre por las ballenas, por los pobres y por el bebedero.
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sábado, 23 de abril de 2011

La globalización del chavismo



El sábado pasado publiqué este post donde señalaba tomando un par de ejemplos cómo los Estados de países importantes tienen acciones en las principales empresas. Para tal fin tomé el ejemplo de Francia con la Renault y Alemania con la Volkswagen. Ayer en Página/12 el colega Fernando Krakowiak publicó este extenso  informe donde detalla cómo intervienen los estados de países de punta en empresas que conocemos todos:


Alemania

- Grupo Volkswagen. Es una de las principales automotrices del mundo. Fabrica las marcas Audi, Bentley, Bugatti, Lamborghini, SEAT, Skoda y Volkswagen. Además, posee el 19,9 por ciento de la japonesa Suzuki. El Estado alemán de Baja Sajonia tiene el 12,7 por ciento del capital social y el 20 por ciento de las acciones con derecho a voto.
- Deutsche Telekom. Es la mayor compañía de telecomunicaciones de Alemania y de la Unión Europea. Se fundó en 1996, en reemplazo del antiguo monopolio estatal Deutsche Bundespost. El Estado alemán controla la empresa con el 32 por ciento de las acciones, un 15 por ciento de manera directa y otro 17 por ciento a través del banco de desarrollo KfW.
- Deutsche Post. Surgió en 1995 luego del proceso de privatización de la antigua empresa de correos Deutsche Bundespost. En 2002 se quedó con el 100 por ciento de la empresa de servicios postales DHL. En la actualidad, el Estado alemán controla el 30,5 por ciento de las acciones a través del banco KfW.
- RWE: Es el segundo productor de energía del país, detrás de E.ON. Opera en Estados Unidos a través de American Water Works y California American Water. El 16 por ciento de las acciones está en manos de municipios alemanes y el uno por ciento pertenece a los trabajadores.
- Salzgitter. Es un conglomerado industrial dedicado a la siderurgia. El estado federado de Baja Sajonia tiene el control de la compañía con el 26,5 por ciento de las acciones.
- EADS. Es una corporación europea dedicada a la aviación y a la industria espacial. El 22,45 por ciento de la firma está en manos de Sogeade, una firma integrada por el Estado francés y el privado Lagardere Group; otro 22,45 lo controla la alemana Daimler y un 5,47 por ciento la estatal española SEPI. El resto de las acciones están en manos de inversores institucionales, minoristas y empleados de la firma.

Francia

- France Telecom. Es el principal operador de Telecomunicaciones de Francia y controla la compañía de celulares Orange. El Estado francés posee el 26,97 por ciento de las acciones de la empresa.
- Renault. Es un fabricante de automóviles líder a nivel mundial con plantas en 13 países. Además, tiene el 44 por ciento de las acciones de la japonesa Nissan y el 25 por ciento de la rusa Autovaz, que produce la marca Lada. El Estado francés posee el 15 por ciento del capital social y el 18 por ciento de las acciones con derecho a voto.
- GDF Suez. Es una empresa de energía especializada en generación y distribución de electricidad, gas natural y energía renovable. Surgió de la fusión de Suez y Gaz de France. El Estado controla la firma con el 35,9 por ciento de las acciones.
- Air France. Es la aerolínea nacional gala. Tiene rutas entre 345 ciudades en 85 países. El Estado controla el 15,7 por ciento de las acciones.
- Electricité de France. Es la principal empresa de generación y distribución eléctrica. En 2005 el Estado inició un proceso de privatización, pero aún controla el 84,8 por ciento de las acciones.

Italia

- ENEL. Es la compañía eléctrica más importante del país y la tercera de Europa por capitalización bursátil. El Ministerio de Economía controla un 13,9 por ciento de la compañía de forma directa y otro 17,4 por ciento a través de la entidad estatal Cassa Depositi e Prestiti.
- ENI. Es la principal petrolera italiana. Opera en 77 países, incluida Argentina. El Estado controla el 3,9 por ciento de las acciones de manera directa y otro 26,4 por ciento a través de la estatal Cassa Depositi e Prestiti.
- Finmeccanica. Es un holding industrial con inversiones en energía, transporte, aeronáutica y electrónica. El Estado italiano posee el 30 por ciento de las acciones.

España

- Enagás. Compañía gasífera. La ley española establece que ningún accionista puede tener más del 5 por ciento del capital social y limita los derechos políticos al 3 por ciento, con la única excepción del Estado, que posee el 5 por ciento del capital y puede hacer uso de sus derechos políticos sin restricciones.
- Red Eléctrica. Compañía dedicada al transporte de la energía eléctrica. Además, se desempeña como operadora del sistema eléctrico nacional. El Estado tiene el 20 por ciento de las acciones.
- IAG. Es la empresa surgida de la fusión entre las aerolíneas Iberia y British Airways. El Estado controla el 2,71 por ciento de las acciones.
- Hispasat. Compañía operadora de satélites. El Estado posee el 25,7 por ciento de las acciones. El resto se reparten entre las firmas privadas Abertis, Telefónica y Eutelsat.
- Ebro Foods. Es una compañía multinacional de alimentación que opera en los sectores de arroz, pasta y salsas. Tiene presencia en 25 países de Europa, Norteamérica, Asia y Africa. El Estado tiene el 8,45 por ciento de su capital.
- Cetarsa. Adquiere, transforma y comercializa tabaco en rama. Además, se encarga de proporcionar las semillas a los agricultores y controlar la producción. El Estado español controla la firma con el 79,2 por ciento de las acciones.

Estados Unidos

- Chrysler Group. En abril de 2009 la automotriz, entonces bajo el control del fondo Cerberus, declaró la quiebra. El gobierno financió la reestructuración y habilitó el ingreso de Fiat como accionista. Ahora Fiat controla el 30 por ciento de las acciones (ayer anunció que ampliará a 46 por ciento), el sindicato de la industria automotriz estadounidense el 59,2, el gobierno de Estados Unidos el 8,6 y el gobierno canadiense el 2,2 por ciento.
- General Motors. Siguió los pasos de Chrysler. Quebró y el gobierno financió su rescate quedándose con el 60,8 por ciento de las acciones. El resto quedó en manos de los trabajadores (17,5), el gobierno de Canadá (11,7) y los acreedores (10 por ciento). La administración Obama luego se fue desprendiendo de ese capital. En la actualidad, conserva un 26,5 por ciento de la firma.
- AIG. El gobierno de George Bush nacionalizó la compañía de seguros en septiembre de 2008 para evitar su quiebra. En la actualidad, controla el 92,1 por ciento de las acciones y prevé desprenderse de esas acciones ahora que los resultados de la firma comenzaron a mejorar.

Reino Unido

- Lloyds Bank. El Estado rescató a la entidad bancaria en octubre de 2008. En la actualidad, controla el 41 por ciento de las acciones, pero decidió no designar representantes en el directorio de la empresa.
- Royal Bank of Scotland. El Estado británico posee el 83 por ciento del capital del banco desde 2008, cuando inyectó 20.000 millones de libras para su rescate. Tampoco designó directores.

Brasil

- Petrobras. El Estado controla el 48 por ciento del capital social y el 64 por ciento de las acciones con derecho a voto de la petrolera. El último incremento de la participación estatal fue en septiembre, cuando la firma concretó la mayor ampliación de capital de la historia. Su valor de mercado es de 220.000 millones de dólares, siendo sólo superada a nivel mundial por la petrolera estadounidense Exxon.
- Vale. Es la mayor empresa minera de Brasil y la más importante productora de mineral de hierro a nivel mundial. El Estado tiene acciones en la sociedad controlante (Valepar) a través del BNDS (9,79) y de Litel, una empresa creada por los fondos de pensión de Petrobras, Banco de Brasil y Caja Económica, que detenta el 49 por ciento de las acciones. Eso le permitió ordenar el pasado 4 de abril el desplazamiento del CEO de Vale, Roger Agnelli. Se lo cuestionaba por no invertir lo suficiente para apuntalar el desarrollo.
- JBS. Es uno de los mayores frigoríficos del mundo. Posee plantas de producción en Brasil, Argentina, Estados Unidos, China y Rusia, entre otros países. El Estado posee el 17,3 por ciento del capital a través del banco de desarrollo BNDS.
- Marfrig. Es el cuarto productor mundial de carne. El BNDS tiene el 13,9 por ciento de las acciones.
- América Latina Logística. Es una empresa especializada en logística ferroviaria con inversiones en Argentina. El BNDS tiene el 12,2 por ciento de las acciones.
- CPFL Energía. Es un holding privado que controla activos de generación, distribución y comercialización de energía eléctrica en seis estados. El Estado tiene un 5,09 por ciento de las acciones a través del BNDS.
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sábado, 16 de abril de 2011

Relación Estado-empresas en Europa y acá


Olivia Shor escribe este oportuno informe en el sitio chequeado.com sobre la relación entre los estados francés, ingles y español y las empresas en lo referido al capital accionario y termina con un renglón que me dejó pensando:

"Cabe señalar que en en todos esos casos se trató de intervenciones acordadas con las empresas."


Dicho así da para pensar que en Europa las cosas se hacen con una dosis de diálogo mayor que acá, lo que termina siendo funcional a ese discurso según el cual "los K primero vinieron por el campo, luego por las jubilaciones, más tarde por los medios y ahora van por las empresas". Creo que habría que discutir un poco más en profundidad el vínculo del estado argentino con las empresas, entre otras cosas para ver si efectivamente desde 2003 a la fecha el estado conducido primero por Néstor y luego por Cristina efectivamente ha tenido un accionar arrollador, tiránico, chavista o como se le quiera llamar.

Que se sepa, el estado argentino ha tenido una vinculación excelente con las empresas en los últimos años, incluso brindando préstamos y generando un nivel de actividad que les ha servido y cómo a los conglomerados económicos. Lo que sucede es que, como se pudo comprobar el miércoles en "A dos Voces" cuando debatieron Daniel Funes de Rioja y Héctor Recalde, el mundo empresario tiene una gran capacidad para dar vuelta el sentido de las cosas: Funes de Rioja dijo, por ejemplo, que el empresariado se opone a la "cogestión" en las empresas cuando Recalde se refería específicamente a la participación de los trabajadores en las ganancias, tal como lo marca nada menos que la Constitución nacional. Clarín mismo tituló en estos días que la colocación de directores del estado en empresas sería una acción tendiente a "controlarlas". 

Si repasáramos la historia argentina veríamos que en realidad las relaciones entre el Estado y las empresas siempre fue excelente, con la particularidad de que fueron estas últimas las que impusieron siempre el proyecto. 

Y así nos fue.

Una de las grandes diferencias con Europa es que allá las burguesías confundieron sus intereses con los intereses de los estados, entendiendo que el mejor negocio era aquél que les daba dividendos a ambas partes. Esto, sumado a otras cuestiones que no vienen al caso tratar ahora, determinó que se pudieran edificar sociedades sin tantas diferencias sociales. Acá, en cambio, la mirada empresaria fue totalmente: "Hagamos la nuestra, nos encerramos en nuestros castillos de cristal de zona norte y ya fue", pareció ser el razonamiento de nuestros hombres de negocios. Así le fue al país, así chocaron la calesita y quedamos tecleando hasta que se pudo empezar a reconstruir el país y de la mano de esa reconstrucción vino también una reivindicación del rol del Estado que como se sigue viendo a diario, es vital para consolidar sociedades más equilibradas. Se lo puede ver no sólo en Europa sino en casos como el tan elogiado Brasil. Claro, el asunto es que alguno de los visitantes habituales del blog cuando hablamos de estos temas dirá que en la patria de Jobim las cosas andan mejor porque tienen una dirigencia política de mayor calidad. Ahí nosotros responderemos que la diferencia está en los industriales brasileños que le sacan varios cuerpos de distancia a los nuestros.

Nuestro problema es que hay etapas en la construcción de las naciones donde las cosas no se logran por consenso. Lamentablemente las empresas argentinas, tan acostumbradas a vivir de la teta del estado y a imponerle las reglas del juego, no están dispuestas a entregar absolutamente nada y mucho menos a conversar la estructuración de un capitalismo un poco menos salvaje, entonces al gobierno no le queda otro recurso que ir de prepo. La medida de estos últimos días no entraña riesgo alguno para las empresas: Un par de directores del Estado no puede lograr absolutamente nada en términos de la orientación, de los negocios y de la actividad de la firma. Fijémonos en el caso de Papel Prensa, lo poco que han podido conseguir los directores del Estado, salvo denunciar desde adentro cómo son los negociados, cuánto ganan sus ejecutivos, etc, pero fuera de eso no han logrado torcer el rumbo de la empresa.

La discusión de fondo es qué lugar debe tener el Estado en el formato de país que queremos construir, ahí está el meollo. El kirchnerismo quiere que el Estado tenga un lugar central porque entiende que sólo así se puede diseñar un futuro distinto. Las empresas, en cambio, pretenden que todo siga como fue hasta 2001. En definitiva es el pueblo quien debe decidir el rol del Estado en la economía. Nosotros tenemos algo que decir en estos asuntos y debemos opinar. Lo bueno es que ahora tenemos canales de discusión de estos asuntos y de hacer oír nuestras voces. 

Ya no viene todo cocinado de arriba.

Y no es poca cosa
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No nos dejan ser un país en serio

Así, como quien dice "a vuelo de pájaro" pude encontrar evidencias de cómo participan los estados francés y alemán en empresas como Renault y Volkswagen respectivamente.


Acá y acá están los enlaces...


Mañana,  Arnaldo Bocco hablará de esto en El Vermucito
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sábado, 25 de diciembre de 2010

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa



El gobierno ha quedado contra las cuerdas, apretado por su compromiso de no reprimir las demandas sociales y por el trabajo de zapa de la derecha y las patrullas de un izquierdismo que sigue siendo funcional a todos los intereses que dice querer combatir.
Los hechos de Constitución del jueves fueron la demostración más clara de cómo procede tanto el barrabravismo sicario como el troskismo vernáculo. En la práctica terminan siendo lo mismo.

Pero eso ya es conocido, entonces lo importante o lo novedoso, si se quiere, debe pasar por discutir cómo debe pararse el gobierno nacional ante las múltiples formas en que se manifiesta el conflicto social y las diversas formas en que se desenvuelven las protestas. Definitivamente no puede permitirse que, por ejemplo, por un despido los trabajadores de una fábrica corten la ruta porque una cosa no tiene nada que ver con la otra. De la misma manera, no puede permitirse que en una lucha legítima por puestos de trabajo un centenar de personas corte las vías del ferrocarril Roca, afectando directamente a más de medio millón de trabajadores que al finalizar su jornada laboral y con 35 grados de temperatura se encuentran con que no pueden regresar a sus hogares. Eso dista de una práctica revolucionaria, eso se ubica exactamente en la vereda opuesta. Eso directamente significa actuar contra la clase obrera.

Entonces el desafío es diferenciar claramente el manotazo de ahogado de desesperados que buscan un pedazo de tierra para construir un ranchito de, por ejemplo, bandas con mochilas llenas de botellas y piedras que irrumpen para generar todo tipo de desmanes. El Estado no puede permitir que se prenda fuego la puerta principal de un ministerio o la jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Hay que separar claramente la acertada política de no represión de las demandas sociales de la prevención de hechos lisa y llanamente delictivos. Prevenir y eventualmente reprimir el delito no tiene porqué emparentarse con la criminalización de la protesta social tan practicada en los tiempos pre-kirchneristas. La línea divisoria es delgada y temerariamente sutil si se quiere, pero por ese angosto desfiladero debe discurrir la decisión política humanista del gobierno en todo lo relativo al manejo de la policía.

Es una escenario complejo, lleno de trampas y acechanzas a diestra y siniestra, todo un desafió de nuevo tipo para un gobierno que ha venido a cambiar las cosas.

jueves, 23 de octubre de 2008

Jubilaciones: Si no se debate bien, se pierde de nuevo

Se ha trabajado tanto la cabeza del argentino que ahora aparece como lógico sospechar del Estado y confiar en los bancos.
¿Qué es lo que hace que se le tenga más confianza a bancos que se llevaron la plata de miles de argentinos en 2001 que al Estado?
¿Qué es lo que hace que una sociedad que vive quejándose del maltrato, la sobrefacturación y en muchos casos el pésimo servicio que brindan las empresas “privadas” de servicios, a la hora de decidir qué hacer con sus aportes para la jubilación elija bancos y financieras que han dado sobradas muestras de vampirismo explícito?
Hay reflejos que no pueden ser otra cosa que producto de un piloto automático como las colas frente a las casas de cambio donde gente humilde, de trabajo, cree que se salva o se guarece del tsunami comprando trescientos dólares...
Es una prédica de años, lo que no es poco. Una bajada de línea constante es la que ha formateado la conciencia de mucha gente para que “reconozca” el discurso privatista con la misma naturalidad con que el Windows reconoce un mouse o un teclado nuevo.
Se le hizo creer a la gente que “lo privado” es no solo “mejor” que lo público si no que también es más honesto.

Gravísimo.

Gravísimo que esas nociones campeen justo cuando los Estados en el capitalismo central salen a hacerse cargo de las consecuencias que deja la explosión de la burbuja financiera, verdadero ícono de “Lo privado” ...

Gravísimo que se crea que lo que hace el Estado en los países centrales está bien y lo que se hace acá está mal, porque significa abjurar hasta de la posibilidad de gestionar un futuro distinto como sociedad, como país.

Gravísimo que cuando pagamos un peaje no recordemos que esa ruta fue construida no por esa empresa que nos da un ticket sino por Vialidad Nacional...

Gravísimo comprobar que tenemos una dirigencia empresarial incapaz de ponerse a pensar en términos nacionales y que en consecuencia vive del subsidio estatal mientras financia gurúes y comunicadores que emiten casi en cadena nacional una visión del mundo que si nunca se compareció con el capitalismo realmente existente en los países centrales, ahora, merced a las profundas transformaciones que se están viviendo, queda definitivamente a contramano de la historia.

Gravísimo tener una dirigencia que asume su matriz cleptómana pues de dónde sino de su vientre salieron los gerentes que tantos destrozos le hicieron al Estado desde adentro.

Gravísimo que, por ende, admitan implícitamente que su adicción al hurto les impide gestionar en beneficio del pueblo.

Gravísimo que mientras las derechas del capitalismo central están debatiendo el rol del Estado del futuro, acá las mismas voces de siempre siguen vendiendo la panacea de lo “privado”, instalando actualizaciones en un software ideológico perimido para que se desprecie y rechace todo lo inherente a lo público.
Para decirlo en lenguaje de computadoras: Siguen actualizando el Windows 95...

La consecuencia de tanto manijeo no puede ser otra que una sociedad con fe ciega en los bancos, en las financieras y con serias sospechas sobre su propia capacidad de gestionar la cosa pública. O sea una sociedad que definitivamente perdió el rumbo, que perdió sentido como tal y que por ende si no reacciona está al borde del colapso.

Y este desprecio por lo público, esta sospecha por lo que pueda hacer el Estado abarca todas las esferas. Tomemos el ejemplo de los medios: Si, por ejemplo, en un canal de Televisión levantan un programa se lo comunicará como “un cambio de programación” y así será incorporado por la sociedad, como algo “normal”. Ahora, si lo mismo ocurre en Canal 7 o Radio Nacional – como pasó con Víctor Hugo y Pepe Eliaschev - se habla de “censura” y toda la prensa que se miente “libre” e “independiente” monta campañas despotricando contra la tiranía K, pero nada se dice si

A Jorge Halperín
le dan un puntín
en la radio de Clarín.

Todo esto es producto de décadas de formateo ideológico. Les ha dado resultado a tal punto que hay personas bien pensantes que en este blog han llegado a plantear que prefieren ser esquilmados por banqueros antes que por el gobierno, lo que demuestra hasta dónde llega el lavado de cerebro.

Mete miedo.

Se prefiere lo privado hasta como victimario; se prefiere ser violado por un privado antes que por un agente público, significa que se detesta lo público, que se detesta el gobierno, que se detesta el Estado, que se detesta el País.
Entonces no hay visión nacional, no hay proyecto nacional.

¿Qué hay?

Hay, como reemplazo, una lógica medieval. Un retroceso a nociones precapitalistas, acaso ¿Qué son los countrys sino nuevos castillos donde la realeza se guarece de la plebe?
No es nada nuevo lo que está pasando en la cabeza de mucha gente, lo novedoso es que se instale como lo “nuevo” tamaño viejazo conceptual….
Parece mentira, pero el trabajo ha dado sus frutos: Todo se lo ha puesto sutilmente en la idea de “Lo mío”. Le han hecho creer a mucha gente que

“Lo mío es mío y soy yo quien decido qué hacer con lo mío”

El individualismo llevado al punto del exhibicionismo obsceno y para colmo sustentado con mentiras tan burdas que a veces no se sabe dónde termina la creencia honesta y dónde arranca la connivencia , porque cuesta creer que muchas personas con algún nivel de formación puedan adherir a ciertos postulados tan evidentemente pueriles.
Da la impresión que hay un sector que no cree, que no se morfa el discurso del stablishment pero simula creerlo porque le conviene, porque le da buen resultado.
Algo de esto se evidenció en 2001, donde hubo muchos casos de personas que merced al corralito recordaron en un santiamén qué era lo público y cuáles eran sus derechos ciudadanos, demostrando que sabían muy bien de qué se trataba el neoliberalismo, pero que se habían hecho los desentendidos porque les iba bien.

Hasta que los abrocharon...

Y mientras duró el abroche aprobaron y avalaron la lucha piquetera e incluso muchos se arrimaron a las asambleas. Hasta que empezaron a desabrocharse y volvieron a comprarse la cajita feliz de lo privado. En la medida en que recobraron calidad de vida recrudecieron sus posturas individualistas, discriminadoras y fachas.

Porque… no jodamos:
Sabemos que el estado fue infiltrado por cuadros de la actividad privada para hacer grandes negociados que favorecieran a sus empresas; Sabemos también que esa infiltración modeló el desguace estatal a su gusto y placer. Entonces no podemos ser tan olvidadizos, en todo caso asumamos que somos necios.

La tarea del gobierno y de todos quienes estamos enfrentados ideológicamente al poder financiero debiera ser la de poner todas la pilas en este debate con la particularidad que “la cancha” sobre la que se disputa el partido la han demarcado ellos en base a tanto bolaceo que se ha arraigado en cierto sentido común como verdad irrefutable.

Una última cuestión: Se habla mucho de la necesidad de “caja” del gobierno ¿No debería asumirse esto de una buena vez y listo? ¿Cuál es el problema de necesitar caja? ¿No es medio loco que La Nación te corra con lo de la caja cuando, en todo caso, se la usa para pagar intereses de la deuda, o sea para “Honrar compromisos contraídos por el país” en tiempos de la dictadura militar?
Es un tema complejo, está claro, Pero se le debería buscar la vuelta.

martes, 21 de octubre de 2008

La derecha está desesperada con lo de las AFJP

La derecha caracteriza como “confiscación”, expropiación y hasta “robo” la decisión gubernamental de liquidar las AFJP.
Es interesante ver cómo los voceros de las empresas ven al Estado como el enemigo, como algo “de otros”. Una estatización de las jubilaciones, significa traerlas a lo público, a lo de todos, pero para la ellos implica todo lo contrario.
Claro, ellos son del “Mercado”. Ellos “creen” en el “Mercado” y como lo contraponen al “Estado”, es de libro que sientan esta medida como un robo.
Nuestra historia no se confunde y es muy contundente: Cuanto más Estado hubo, mejor le fue al pueblo y cuando se lo liquidó crecieron como nunca el desempleo y la desigualdad.
Algo de esto debe sospechar la gente, si hasta una encuesta de La Nación da favorable con un 58 % a la medida que se anunciará de un momento a otro.
Una disposición que está en sintonía con lo que están haciendo otros Estados en función de resguardarse ante los efectos de la crisis en el centro del capitalismo, es tomada como una metida de mano en el bolsillo del pueblo por los mismos que se hacen los distraídos cuando en los mismísimos Estados Unidos es nada menos que el Estado el que debe salir a combatir el incendio que produjo tanto festín ortodoxo...
Claro, allá está bien.
Acá no.
Nunca como en estos días estos voceros y gurúes de las grandes empresas exponen a la vista de todo el mundo su verdadero rostro de monstruo clasista. Despotrican contra el Estado porque es la única herramienta del pueblo para frenar su vampirismo, y por esa misma razón odian a los Kirchner, porque aún a los ponchazos y con errores se empeñan en revivir esa estructura que es la única que puede hacer algo por los de abajo.
Durante décadas infiltraron al Estado para hacer grandes negocios y luego generar las condiciones para que su desguace favoreciera sus intereses. Ese trabajo les dió sus buenos frutos que se disfrutan en “Zona Norte” y se padecen en las barriadas humildes de todo el país. Y justo ahora, que la tarea había concluído, parece que se vienen tiempos de mucho Estado en el mundo. Están como locos.

Si será buena la medida que hasta Claudio Lozano la aprueba, por supuesto que lamentando que “se haya perdido la oportunidad parlamentaria de forjar una unidad política con contenido”
Como de costumbre, su vuelo político es de tipo perdicero, siempre al ras y abajito.
Si el proyecto no pasa por el parlamento lo lamenta y si pasa corre el arco y termina votando como siempre con el PRO, la Colisión, Chiche Duhalde y lo mejor de cada casa.

miércoles, 11 de junio de 2008

La derecha, el Estado y el pecado kirchnerista

La derecha es muy creativa. Cuando en los noventa se lanzó sobre el Estado cual vampiro sediento dijo que se estaba concretando la tan ansiada “Reforma del Estado”. Cuando en plena fiesta neoliberal arremetió contra las conquistas de los trabajadores, dijo que se trataba de la “Modernización laboral. Ahora califica de “Confiscación” a las retenciones sobre ganancias exorbitantes de la producción agropecuaria.
Es interesante analizar cómo se mueve discursivamente respecto al Estado y el gobierno. Dependiendo del tema en cuestión la derecha no dudará en situar al gobierno como legítimo administrador del Estado y consecuentemente reclamarle que haga uso de todas sus facultades, por ejemplo ante casos de inseguridad o conflictos con sindicatos. Pero, cuando el gobierno de la provincia de Buenos Aires sale a reclamar el pago de impuestos a los que más tienen, las usinas de la derecha comienzan a desacreditar ese afán recaudador y entonces ponen toda la carga en el funcionario y en sus tácticas recaudatorias. Mágicamente se deja de hablar de los ricachones que evaden, que falsean declaraciones juradas y se pasa a comentar las tropelías y supuestas excentricidades de Santiago Montoya. Ya no es el Estado que en uso de todas sus atribuciones legítimas está reclamando el cumplimiento de la ley. Es este personaje “molesto” que insiste en reclamar dinero que, además, “Después no se sabe para qué se utiliza”...
El curioso argumento que usan para encubrir el incumplimiento es que después no se sabe a donde va ese dinero, si a Salud y Educación o a los punteros y a los planes Trabajar.
Notable manifestación de ingenio evasor: Si sé adónde va mi plata y me gusta, la pongo. De lo contrario, no cuenten conmigo...
Es la lógica del barrio privado. Es la postura obvia de un sector que opta por abroquelarse tras murallas y seguridad privada, desentendiéndose del conjunto, saliéndose, automarginándose a vivir en pequeñísimos micromundos donde todo es pago. ¿Se puede pretender, entonces, algún compromiso tributario de un sector que con sus elecciones de modos de vida privados delata lo poco que le interesa el conjunto del país?

En el caso de la pauta publicitaria oficial, la derecha critica al gobierno porque le retacea publicidad a los diarios de Fontevecchia y Lanata argumentando que no es el gobierno de un sector sino de todos los argentinos, pero cuando el campo en clara actitud sediciosa se rebela contra medidas que aunque no le guste, son legítimas, la derecha le quita de un plumazo legitimidad al gobierno nacional trasformándolo discursivamente por poco en una voraz oficina recaudatoria para los afanes politiqueros del matrimonio Kirchner.
Se instala así la idea de que el gobierno es “de todos” para repartir publicidad o suministrar seguridad, pero de unos pocos –tan solo un sector- frente a la rebelión agropecuaria, de ahí que con toda naturalidad la TV haya partido la pantalla en los discursos presidenciales de marzo, poniendo al mismo nivel a los dos “sectores”: A la derecha hablaba la Presidenta de la nación (o de un sector), a la izquierda escuchaba y gesticulaba un dirigente provincial de una de las entidades patronales del campo.
En los últimos días han montado un escenario patético en torno al Defensor del pueblo, situando en un mismo plano a un gobierno legítimo que procede ajustado a derecho con un puñado de cámaras patronales que se niegan a aportar una parte de sus ganancias.
¿Lo mismo haría la derecha en un conflicto con un gremio? No, ahí exigiría el cumplimiento y acatamiento irrestricto de la ley.
En la base lo que hay es una embestida salvaje contra la posibilidad de reinstalación del Estado. Porque hay que ser claros: Si el Estado está en manos de amigos, la derecha lo respetará, pero no si cae en las manos de una banda de “Ex montoneros”.
Hay una ligazón regional entre la sedición agropecuaria y el secesionismo de la media luna ricachona boliviana y todo indica que este nuevo plano de disputa está recién amaneciendo.
Este conflicto se desata justo cuando llegan al gobierno fuerzas que independientemente de su grado de radicalización político-ideológica intentan revivir al Estado. En el caso argentino, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández no pueden ser vistos como a la izquierda del peronismo tradicional, pero han cometido el pecado capital de intentar revivir al Estado y el stablismenth no está dispuesto a perdonar tamaña herejía. Por eso el embate salvaje de la prensa y las corporaciones contra la Casa Rosada.
Luego del desguace del Estado había quedado todo muy claro: Está todo repartido y no se aceptan nuevos competidores, de ahí que el intento de Néstor y Cristina de volver a poner al Estado en el lugar que le corresponde merezca el peor de los castigos.Pareciera que por acá hay que buscar el eje de la disputa que se viene librando desde marzo.

sábado, 19 de abril de 2008

El humo, el Estado y el kirchnerismo

Según parece, la quema de pastizales en el Delta se debe a que tienen que llevar ganado a esa zona para destinar más tierras a la siembra de soja. Si al frenesí sojero no se le pone coto vamos a terminar teniendo un novillo en cada patio para destinar mas territorio a la soja...
La lógica de este proceso aún sin llegar a extremos como éste, va en esa dirección. Por eso es que no estaría mal ponerse a pensar por dónde se le entra al tema y cómo le ponemos una cuota de racionalidad a esta locura que parece haberse desatado en el país.
El inefable vicepresidente de la Sociedad Rural -aquél que invitó a ver el color de la piel de los piqueteros rurales- calificó ahora de “pavada” el intento gubernamental de buscar a los responsables de la quema. Biolcati dijo que lo que tiene que hacer el Ejecutivo es remitirse a “apagar los incendios”.
Esta postura delata cómo ven la realidad algunos sectores de la vida nacional y qué rol le asignan al Estado. Para ellos el Estado debe dedicarse a apagar incendios, perseguir ladronzuelos fracasados –porque los otros, los ladrones triunfadores... a esos no se los persigue en los patrulleros- ; brindar una pobre y básica educación y salud, y no mucho más. Ese es el Estado que desean. Como decíamos en el post anterior La Nación que (dice que) abomina de los controles, ahora hace encuestas donde indirectamente, mediante preguntas, responsabiliza al gobierno por la falta de controles... Además, como si pudiera controlar que no hagan fuegos en los campos ¿Se imaginan patrullas del Plan Nacional de Manejo del Fuego entrando en las “propiedades privadas” y La Nación descerrajando denuncias de intervensionismo estatal en sus Editoriales?

Y acá nos metemos de lleno en el fondo de la cuestión y es donde empezamos a visualizar con claridad la ligazón que existe entre lo hecho por Martínez de Hoz en una punta y Cavallo en la otra ¿Cuál es el hilo conductor? El desguace del Estado y su eliminación como tal.
Si algo había que dinamitar en Argentina para consumar de una buena vez el despojo, era el Estado. Y se obró en consecuencia. El plan se pone en marcha con Videla y se le pone moño con Menem. Pero como la cinta era corta, para atar el moño hubo que apretar demasiado la caja que entonces reventó en el 2001 y en este contexto irrumpe Kirchner y, queriéndolo o no, despliega algunas acciones que delatan cierto retorno al Estado y esto enardece a las clases dominantes. Sin tener un proyecto claramente transformador, el kirchnerismo aparece como “estatista”: retoma el Correo y Aguas Argentinas, mantiene y profundiza las retenciones que ya las había instaurado Duhalde, y el Poder se brota.
Visto desde la izquierda o desde el mas tibio progresismo, este costado del pingüino es irrelevante. Pero desde la derecha es una herejía que merece la sanción más furiosa de los dioses.
Por eso creo que lo que está en la base del griterío y el humo de estos días es el retorno o no del Estado con todo lo que eso implica. Este humo sería impensable si hubiera un Estado sólido con un marco legal claramente establecido que sancione con la condena mas dura este tipo de practicas.
Cuando un dirigente agropecuario tiene el tupé de afirmar públicamente que el gobierno está “embarrando la cancha” al salir a buscar a los pirómanos, se está rebelando en toda su dimensión la ausencia del Estado como Entidad que está fuera de toda discusión. Esto es impensable en países con estados fuertes (que son, al fin y al cabo, a los que mejor les va)
Pero esto ocurre porque al destruir el Estado es todo un viva la pepa y cada sector hace lo que se la canta y avanza sin contemplar límites ni pensando en las consecuencias. Los piqueteros verdes cortan rutas e impiden el abastecimiento de alimentos y lo hacen desde un sentimiento de total impunidad que, sin duda, es el que ahora llevó a un centenar de estos señores a quemar pastizales, sin reparar en las consecuencias o, lo que sería aún peor, creyendo que a ellos nadie los tocará. (En este sentido es una muy buena noticia los llamados que están haciendo varios jueces a dirigentes agropecuarios. Los mismos que avalaron las citaciones a piqueteros “pobres”, son los que ahora deben estacionar sus orondas camionetas frente a los Tribunales en la provincia de Buenos Aires)
Mientras tanto, el diario La Nación que siempre recurre a frasecitas del tipo “Tus derechos terminan donde comienzan los míos” no las ha recordado en medio de esta humareda atroz. Siempre que los trabajadores lanzan un paro muchos medios hablan del Presentismo, de la gente que llega tarde al trabajo, etc, etc ¿Los has oído decir algo en ese sentido esta última semana?

Cuando los derechos son los de la derecha, parece que no importan los otros derechos...

Así las cosas está muy claro que lo que está en el ojo de la tormenta es si el Estado retorna o no. Lo que no está claro es si el kirchnerismo está dispuesto a rescatarlo del olvido. A veces da miedo pensar que el gobierno amaga con ponerse estatista pero lo hace desde una lógica pequeña, de interna chica, de pelea por los titulares del día siguiente. La ley de Radiodifusión es un claro ejemplo. Eso es retorno del Estado pero, la verdad, no está claro si quieren avanzar a fondo con su sanción o si a mitad de camino arreglan con Clarín y todo queda en la nada.

El apoyo a los trazos gruesos del kirchnerismo no quita que se pueda y deba desconfiar de muchas de sus acciones. Está claro lo que hay enfrente, incluso varios amigos largan la carcajada cuando les digo que “Mas que oficialista, soy opositor de la oposición”
Nos reímos con Barcelona cuando titula que las entidades del campo “Quieren retrotraer la situación a 1880” pero en realidad deberíamos largarnos a llorar. Porque de eso se trata. Los tipos vienen por todo ¿Está claro? Y la CARBAP va a volver a cortar rutas dentro de pocos días, no nos engañemos. Los tipos quieren su pedazo enterito y no están dispuestos a compartir absolutamente nada. Saben que se viene una década donde los alimentos se van a cotizar por las nubes y quieren hacer toda la diferencia posible. De la misma manera, los grandes multimedios quieren manejar a su manera el Triple Play; el Tetraplay y la TV Digital sin que ningún ente oficial se les cruce en el camino. Por eso han puesto toda la carne en el asador.
Día a día pareciera que el gobierno queda más encerrado y con una capacidad de respuesta famélica. Si después de una reunión con los ruralistas hay 10 dirigentes hablando por todos los medios y nadie del gobierno, el resultado es previsible.
En suma: Si el gobierno quiere volver al Estado con todo lo que ello implica en política, deberá primero que nada demostrarlo con hechos bien concretos y tendrá que darse una táctica distinta en materia de acumulación puesto que hay una ancha franja de la sociedad que aprueba los lineamientos básicos de su gestión, pero que se espanta cuando en la provincia se tiene que tragar sapos como Scioli o cuando en la capital termina siendo rehén de los horrendos armados político-electorales de Alberto Fernández.
El oficialismo está a tiempo de dar un golpe de timón en este sentido, pero los plazos se acortan...
Y lo penoso es que si esta experiencia es derrotada, lo que viene atrás está a la derecha del menemismo.

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