Si bien no son centenares, hoy son 20 acá, mañana 30 allá, poco a poco van llenando de violencia la geografía de la pampa húmeda. Y si no salen directamente con palos y huevos realizan movidas como la de Salliqueló que en sí misma es quizá más preocupante que la exaltación huevera de 20 farabutes que se creen pesados.
Y es más grave aún cómo desde la Mesa de Enlace o desde el Macri-Denarvaísmo y el radicalismo colisionado se justifica este accionar profundamente antidemocrático planteando de manera perversa “que la gente tiene bronca”.
Lo menos que se puede decir de esta actitud es que es alegremente irresponsable, porque esta intolerancia autoconvocada se siente no sólo comprendida sino justificada por sus referentes, y eso sólo juega a favor de la radicalización violenta.
El mensaje es claro y no admite dobles interpretaciones:
“La culpa la tiene el gobierno con su política, entonces que se la banquen”
No quiero llover sobre mojado ni repetir ideas y conceptos que sobreabundan el blog, sólo me interesa manifestar que estas agresiones van a desembocar en cosas fuleras para la convivencia democrática. Estas banditas representan a muy poca gente pero tienen una capacidad de daño muy grande.
Tienen capacidad de daño porque tienen recursos y porque en el pueblerío pertenecen al poder económico y, ya sabemos, con eso no se jode mucho.
Son odiados y repudiados por la inmensa mayoría de los lugareños que conocen sus tranzas, sus infidelidades y sus cuernos, su catolicismo fashion y sus deudas, pero ellos igual mandan, y eso les genera una visión un tanto volada de si mismos y de su propia capacidad de representación.
Leen el silencio y la pose mansa de la gente del lugar como un aval y eso es peligrosísimo.
El mensaje es claro y no admite dobles interpretaciones:
“La culpa la tiene el gobierno con su política, entonces que se la banquen”
No quiero llover sobre mojado ni repetir ideas y conceptos que sobreabundan el blog, sólo me interesa manifestar que estas agresiones van a desembocar en cosas fuleras para la convivencia democrática. Estas banditas representan a muy poca gente pero tienen una capacidad de daño muy grande.
Tienen capacidad de daño porque tienen recursos y porque en el pueblerío pertenecen al poder económico y, ya sabemos, con eso no se jode mucho.
Son odiados y repudiados por la inmensa mayoría de los lugareños que conocen sus tranzas, sus infidelidades y sus cuernos, su catolicismo fashion y sus deudas, pero ellos igual mandan, y eso les genera una visión un tanto volada de si mismos y de su propia capacidad de representación.
Leen el silencio y la pose mansa de la gente del lugar como un aval y eso es peligrosísimo.