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miércoles, 14 de diciembre de 2011

"Precisamente el agua no sobra en el mundo, papi"


Juan se baja del auto exigiéndome que haga algo por ese bebedero que hace meses (sí, meses) pierde agua a borbotones. Hoy es su último día de clase. mañana es la fiesta de Primero a Sexto Grado y el viernes la suya, la de los egresados de séptimo grado. Hoy lo llevé por última vez y el viernes será mi último acto en la Escuela 5 de Moldes 2043. Comencé a llevar a Sofi en 1995, luego a Sofi y Maite, luego a Maite y Juan y ahora fin de ciclo. Ya no más esa querida escuela de la que luego fui cooperador por 7 años. Ya no más esa lucha y esa utopía al rojo vivo. Ya no más la coexistencia forzada entre el padre que "milita" y el director que "trabaja".

Esa escuela está hace unos dos meses sin directora, sin vice y sin secretaria. Sí, así como se lee. No hay suplentes. Vienen de vez en vez algunas directoras o vices de otras escuelas del distrito a estar en la dirección por las dudas. Pero el bebedero sigue perdiendo agua a borbotones y mi hijo nos lo reclama cada dos por tres en la mesa y hoy en el auto, con un agregado estremecedor:

"Precisamente el agua no sobra en el mundo, papi"

Me puso en bolas, me desarmó, me bajó de un hondazo del tema Papel Prensa, Tierras, Ganancias, tercer mandato y la mar en coche. Juan quiere que ese bebedero deje de sangrar agua porque sabe que es un derroche injustificado, porque una vez me contaba una auxiliar que cada vez que se rompía un caño o pasaba algo de infraestructura, Juan se apersonaba primero que todos, como controlando ¿Como representante de su papá, quizás?

A Juan le sangra el bebedero en las entrañas porque es un tipo sensible y porque como me dijo alguna vez Carlos Manfredi -compañero de lucha en la cooperadora- "Para los chicos no es lo mismo ver a sus padres trabajando en la cooperadora" Y tenía muchísima razón. A los chicos los mejora ver a sus padres en la cooperadora, es como una dosis práctica muy potente de conciencia porque además de las palabras está la presencia. Que tu hijo te vea, además de escucharte marca una diferencia.

Pero el problema es que ahora casi no tengo respuestas. Hablé con Paula, la presidenta de la Cooperadora, me prometió hacer algo. Es que al no haber conducción, no hay quien llame a Infraestructura ni a la arquitecta del distrito ni a la empresa en que el Gobierno de la ciudad ha tercerizado las tareas de Mantenimiento edilicio. Pero el bebedero llora y los niños que tienen conciencia lagrimean por dentro y a pocos kilómetros alguien no tiene agua potable para beber y el chorreo de ese bebedero lo perdemos todos y lo pagamos los habitantes de la ciudad de Buenos Aires.

Bebederos que pierdan han habido siempre, habría de ser muy zopenco quien pensara que esto pasa desde que el PRO gobierna.

Las reparticiones públicas parecen están cruzadas por cierta sobredosis de desdén.

Si uno se arrima a la cocinita que está en la zona de la Dirección podrá ver durante todo el ciclo lectivo las dos hornallas encendidas. Si camina por la rampa de día verá los tubos fluorescentes prendidos. Nadie parece preguntarse porqué tanto derroche al cuete. Da la impresión de que nadie se entera de que ese ese gas y esa electricidad se gastan de manera absolutamente injustificada. Por ninguna cabeza sucede un razonamiento básico que indique la necesidad de no tirar por tirar tantos recursos.

Defender al Estado, entender la necesidad del Estado y bregar por su rol activo nos debe hacer pensar de vez en cuando en estas pequeñeces. Tuve la suerte de poner un huevo de conciencia en el alma de mi hijo y ahora me la banco, me banco que me responsabilice por ese bebedero como habré de llorar si un día se olvida de reclamarme estas cosas.

Creo que me sentiré desfallecer si una mañana mi hijo no sufre por las ballenas, por los pobres y por el bebedero.
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martes, 13 de septiembre de 2011

Este fue durante 7 años mi lugar de trabajo por la sociedad


La emoción me impidió hablar. Sólo llegué a decir que "en esta reconstrucción de la sociedad que venimos realizando, mi lugar de trabajo fue está cooperadora y en ella hice lo que pude". Lástima ser llorón, che, porque daba para decir muchas cosas más pero también es cierto que iba a ser largo y tedioso para los chicos.

Un buen día de marzo de 2005, en una jornada de "Padres en la escuela" (esos inventos del ibarrismo que nunca sirvieron para nada) al terminar el speech de la directora pedí la palabra y pregunté si, como se rumoreaba, la cooperadora estaba intervenida y si era cierto que hasta había faltado plata... murmullo, miradas desorbitadas, madres con las bocas entreabiertas y una directora -Norma- diciendo que ese tema se trataría en otra ocasión, respuesta que habilitó mi contraataque planteando que el ámbito era ése pues había decenas de padres. Así empezó la reconstrucción de la Asociación Cooperadora de la Escuela Nº 5 Juan Bautista Alberdi del distrito décimo, ubicada en Moldes 2043, Belgrano. Ese mismo día terminamos hablando con la conducción Carlos Manfredi, Analía Mendoza, Mirta Cejas y yo. Luego se sumarían Alejandro Farrell, Paula Ramos, Ivana Betelú, Alejandro Borgo, Valeria Ordíz, Ricardo Dios y muchos otros padres, comenzábamos a reconstruir una cooperadora que había sido vaciada y en la que se habían robado hasta los aportes de las familias. Toda una foto de un país que se había caído a pedazos desde todo punto de vista. Y ahí arrancamos, con dos reuniones por semana, pasando días enteros arreglando cosas, viendo cómo hacer para solucionar otras, aprendiendo las cuestiones burocráticas y conociendo la institución por dentro, que tiene muchísimos pliegues que desde afuera no se ven. En la escuela pasa de todo, en la escuela se refleja la sociedad en todo su grandeza y en toda su miseria. En la escuela ves el pibe que todos los días trae 5 pesos en golosinas pero después su familia aporta sólo 10 mangos por mes para la cooperadora. En la escuela también escuchás a todos los docentes decir que lo más importante son los chicos pero luego ves que eso no es así para todos, ves que está el docente que le pone alma y cuero al laburo y ves al otro que sólo lo considera un trabajo y nada más. Ves muchos desniveles y al lado de docentes de fuste aparecen otros que hasta te preguntás cómo obtuvieron el título. Ves que la escuela pública está mal en cuanto a la formación docente pero asimismo compruebas que para la mayoría de los padres es un depósito de hijos y que no tiene futuro una escuela cuya función ha retrocedido en la percepción de la sociedad a cumplir un rol de guardería.

"Vos teneme el pibe desde las 8 y 20 hasta las 4 y media de la tarde y si querés hacer la revolución hacela, pero por favor teneme al nene hasta las 4 y media"

También vi cómo las familias, a medida que iban mejorando sacaban a sus chicos y los ponían en colegios privados. La sociedad se ha creído que lo privado es mejor...



Hubo mucho trabajo en estos siete años, muchísimo. Hoy vi una Asociación Cooperadora con los papeles al día, con los números a la vista, con compañeros que me agradecieron haber sido un poco el alma mater de esta reconstrucción y por eso me emocioné, porque ese fue mi puesto de lucha, lo que me costó no pocos sinsabores y rabietas, pero la suma dio positiva. Tomar una institución tan desacreditada, tan sospechada, percibir que en el cordón de la vereda esas madres que nunca se meten pero hablan al pedo y murmuran que no está claro qué pasa ahora "porque vistes lo que pasóooo...." Ver también las caras de nada de la mayoría de los padres en infinidad de actos cuando les hablás instándolos a que participen, ver ese gesto de hacerse los boludos tan nuestro...pero también ver los otros, la minoría intensa que todavía cree en lo colectivo, la pucha que valió la pena... la pucha que valió la pena trabajar en la escuela donde mi esposa fue docente, donde empecé a llevar a Sofi a primer grado en 1995 y donde hicieron jardín y primaria Maite y Juan, que este año egresa. Queda el piano eléctrico infernal que compramos, quedan aquellos duros domingos de 2007 que iba por las tardecitas a prender la caldera, quedan las infinidades de llamadas por la rotura de la bomba de achique del jardín de infantes, por la inundación de la sala de calderas, por reclamos de vecinos por humedad de cimientos, por los destrozos del granizo en 2006,queda el sentir que si no nos la poníamos al hombro, la escuela estaba a la deriva, quedan las discusiones por querer cambiar el color verde militar de las aberturas por un cremita mucho más tranqui, queda mi voz diciendo "mientras nosotros estamos donando nuestro tiempo, señora directora, usted está ganándose el sueldo"; queda la certeza de que el macrismo quiere definitivamente sacar a los padres de las escuelas pero también el dilema de que las cooperadoras no pueden ser ni las señoras que hacen colectas para la directora ni tampoco empleados ad honoren del gobierno de la ciudad. Queda el desafío de reformular el rol del cooperador y esto es algo que lo tenemos que hacer los cooperadores y nunca, nunca dejarlo en manos de los funcionarios, porque ahí estamos fregados. Macri ha tercerizado los trabajos de mantenimiento y con eso aspira a dejar a las cooperadoras sin sentido, sin razón de ser. Lo primero que hay que hacer entonces es reconocer que si sólo estamos para hacer mantenimiento edilicio, nuestro rol no sólo es inapropiado sino reemplazable.

El día que los padres entendamos que sostener la escuela pública es volver a tomarla como escuela y no como depósito de hijos estaremos empezando a revertir esta situación de retirada en que nos encontramos. El día en que entendamos que no tiene que ser privado para ser mejor, el día que entendamos que lo gratis también puede ser bueno pero, fundamentalmente, el día que entendamos que lo público no es gratis y que lo privado lo garpamos entre todos, ese día empezaremos a revertir el actual estado de cosas.

El día que entendamos que hay que revalorizar el rol del docente pero que ello implica celo no sólo en su formación sino en su cabeza y alma social, ese día comenzaremos a mejorar. Porque de nada sirve una escuela pública que reproduzca en sus actos públicos los éxitos de Tinelli, de nada sirve una escuela pública donde el docente vaya a zafar, donde las directoras estén preocupadas porque los pibes no se lastimen y donde lo padres sólo se preocupen por conseguir una beca y porque no haya paros porque no saben dónde guardar a los pibes.

Esa escuela no sirve, esa escuela no educa, esa escuela no contiene.
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lunes, 21 de junio de 2010

Prendieron la caldera de la Escuela 5



El miércoles pasado en la asamblea anual ordinaria de la Cooperadora de la Escuela Nº 5 (DE 10) del barrio de Belgrano se acordó instalar un pasacalle que simplemente dijera "Escuela sin calefacción". Incluso se propuso firmarla por los padres como forma de resguardar a las conducciones, tanto de Primaria como del Jardín y el CECIE pues nos consta que han hecho todo lo que está a su alcance en el sentido de reclamar por las vías administrativas correspondientes.

Por "casualidad" o no, el viernes se hizo presente personal de la Dirección de Infraestructura Escolar que procedió a encender la dichosa caldera. Los dos motores famosos que se llevaron en noviembre no fueron repuestos pero al menos circula el agua por las aulas y el jardín.

Algo es algo ¿no?


miércoles, 9 de junio de 2010

El macrismo es inservible


Esta señal de tránsito que están viendo fue pintada en Amenábar y Echeverría, exactamente a la vuelta manzana de donde está la Escuela Nº 5 "Juan B. Alberdi" del Distrito Escolar 10, como se puede apreciar en este mapa.




Hasta en eso es ineficiente el gobierno de Mauricio Macri, salvo que la división encargada de la señalización en la vía pública dependa del gobierno nacional...

La entrada de la escuela está en Moldes 2043 casi Juramento, exactamente del otro lado de la manzana. Sobre Amenábar está sólo el ingreso al domicilio del casero y la entrada de proveedores para el comedor.

El 11 de noviembre del año pasado personal de la Dirección de Infraestructura Escolar del Gobierno de la Ciudad se llevó dos de los cuatro motores de la caldera. Al día de la fecha no hay respuesta a la infinidad de llamados y pedidos que se han realizado para que nos los devuelvan. Es obvio que la caldera no se puede encender estando a mediados de junio.

El Jardín funciona en el subsuelo y hay chiquitos de 3 años que deben soportar las bajas temperaturas con un caloventor pedorro para un aula de 7 metros por cinco, más o menos.

El problema de este Gobierno no es la falta de recursos económicos, el problema está en la carencia de recursos humanos. El macrismo no tiene la más mínima idea de cómo se gestiona y posee una insensibilidad que supera los límites conocidos hasta ahora. No la ven y cuando la ven no les interesa, no está en su ADN este tipo de preocupaciones.

Ese es el problema, que su mundo está en lo privado, que sus ojos y su corazón están en otro lado, no por nada se redujo el presupuesto para la escuela pública al tiempo que se incrementaron los subsidios para la educación privada.

La paquetería macrista es inservible, son inútiles y el problema es que a los porteños paquetes y a muchos de los otros les cuesta horrores verlo, porque los primeros no dependen del Estado, salvo cuando rompen una llanta en un bache, y los segundos creen que identificándose con el PRO ascienden en la escala social.



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viernes, 29 de mayo de 2009

Se jubiló un maestro

Si, se jubiló un maestro, que no sé porqué para mí es mucho más que un docente. La explicación habrá que encontrarla seguro en mi joven vejez y en las añoranzas de mi etapa escolar, en aquellos tiempos donde Primer Grado aún no era “primerito” y donde las maestras eran “señora” o “señorita” pero nunca “Seño”.
Quizá técnicamente “docente” sea más adecuado que “maestro”, no lo sé. Pero en mi forma de ver las cosas, “maestro” dice mucho más que “docente”, por empezar es más cariñoso, más de entrecasa. Nadie dice “Montoto fue mi docente”…
El maestro enseña y más que eso se me ocurre que el maestro ama enseñar antes que cualquier cosa.
Pienso: El maestro enseña, mientras que no todos los docentes lo hacen ¿me seguís? Nunca dirás “fue mi maestro” refiriéndote a un docente que tuviste en cuarto grado. Si lo recordás como “maestro” significa que trascendió a la docencia, que fue más.
Todo esto vine pensando al volver de la escuela de mis hijos porque le fui a estrechar la mano a Ricardo, el maestro de séptimo grado que se jubiló y hoy está por última vez al frente del grado. Nos saludamos con mucho respeto y seguramente con ganas de darnos un abrazo pero ¿viste? Los tipos a veces somos medio boludazos y nos cuesta poner el cuerpo.
Ricardo es recordado como “un capo” por Sofi, que pasó por séptimo hace 8 años y como un ídolo por Maite que fue su alumna el año pasado. Lamento muchísimo que Juan Manuel no llegue a tenerlo de maestro, le hubiera venido de maravillas, básicamente por ese código con que Ricardo se vinculaba con los chicos. Cuando era necesario no economizaba un “che boludo” porque sostenía que los alumnos de séptimo ya no son tan chicos y que por ende exigen otro tratamiento. Seguro que es por eso que sus alumnos lo recuerdan con tanto afecto.
He llegado a pensar incluso que en sexto y séptimo grado debería haber por lo menos un maestro varón, seguro que es algo fácilmente refutable, pero se me hace que a cierta edad los varones necesitamos de una especie de macho dominante que nos contenga.
El asunto es que en la Escuela 5 del Distrito décimo (Moldes 2043) se ha jubilado Ricardo y la comunidad educativa anda con mucha “cosita” porque su figura era casi como el logo de la escuela, y lo dice alguien que hace cordón en la 5 desde 1995.
Con Ricardo y otros docentes supimos pasar una mañana en llamas allá por el 2006 por cuestiones ligadas a la convivencia entre el cuerpo docente y los cooperadores. Nos dimos esa mañana como en bolsa y nos dijimos de todo, pero luego los melones se acomodaron y todo quedó como un crujido, como esos ruidos que hacen los cuerpos cuando se ensamblan.
Con Ricardo no tuve especialmente coincidencias en todo. No sé si será conmigo o con todo el mundo, pero si en una charla típica de esas que mantenés en el lunch del día del maestro le decía blanco, él me respondía. “Si, pero fijate que el negro tiene sus ventajas” y si le decía “negro” me elogiaba el blanco. Pero eso es mínimo, es un detalle que no hace al fondo grande de la historia. Incluso este ruido en nuestra comunicación engrandece su figura porque lo importante es que fue un maestro envidiable que dio todo por la escuela y por los chicos
¿Qué más se puede pedir a Ricardo?
Fui, lo saludé, balbucee las cosas que a uno le salen en estas ocasiones y me marché sintiendo que cada vez quedan menos maestros como Ricardo.
Me sentí medio como a la intemperie.
Y en eso, mientras bajaba la escalera siento que me llama el gordo Darío, el “mostro” que tenemos en música, un tipo con un talento y un amor por la música tan grande, con una pasión tan conmovedora por enseñar, por tocar y por cantar que emociona.
-“Che ¿A qué hora es tu programa?” porque nos gustaría ir con otros compañeros a putearlo a Macri que nos quiere prohibir hablar y hacer declaraciones en los medios” -
Le respondí, quedamos en hablar en otro momento y partí sintiendo que dentro mío estaba crujiendo algo. Sentí que tenía muchas ganas de llorar por saber que ya no estará más Ricardo y una inmensa alegría por comprobar que queda Darío y otros que se las traen.
Sentí que la vida continúa.

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