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jueves, 17 de agosto de 2017

Se puede porque se debe


La nota de José Natanson ha generado esperables reacciones desde diversos sectores pero todas coinciden en un mismo nivel de cerrazón. Pareciera que reconocer aciertos políticos en el adversario es un pasaje de ida a la excomunión por parte de muchos que se dicen cultores del nacionalismo popular. Natanson se introduce con valentía en algunos lugares que nos pueden molestar pero que es necesario evaluar y repensar porque de otro modo no entenderemos jamás porqué el macrismo viene hegemonizando la ciudad de Buenos Aires hace más de una década y porqué ahora todo indica que lo hará en buena parte del país.

Natanson tiene la honestidad intelectual de publicar una mirada que muchos valoramos porque la consideramos correcta, razonable, pero por sobre todo una mirada con los pies en la tierra, sin escafandras y sin antifaz, es que al fin y al cabo estos son algunos de los elementos centrales para elaborar un diagnóstico preciso de qué nos viene pasando pero vuelve a reiterarse el reflejo de señalar despectivamente a quien se anima a plantearlo en lugar de analizar lo que nos propone en su escrito. Creo también que en el texto en cuestión, el autor enumera una serie de aciertos evidentes del macrismo sobe los que alguna vez tendremos que ponernos a pensar, salvo que sigamos entendiendo que a la CABA, si vota en un 50% a Carrió hay que prenderla fuego con todos los porteños que le dieron su voto. Me parece que a muchos les resulta más cómodo admitir que eso es más fácil que analizar por qué desde lo que fue el FPV no logramos superar el 20 por ciento en el distrito.

La comodidad y cierta pereza nos han dañado mucho porque nos hicieron creer que mágicamente todo es para siempre, desde los votos hasta la hegemonía. Hubo un momento en que eso que se denomina campo nacional y popular estuvo a la ofensiva, el punto máximo de esa etapa fue cuando Néstor lanzó el ya histórico "Qué te pasa Clarín ¿Estás nervioso?" Esa etapa duró hasta 2011 (el período entre la derrota con De Narváez en 2009 y la reelección de CFK fue lisa y llanamente glorioso) y a partir de ahí se nos empezaron a escurrir de las manos desde los votos hasta las victorias. Mucho antes de que Sergio Massa se abriera, en los mentideros K hablábamos a diario con los compañeros sobre las consecuencias que podría tener su partida (hay decenas de amigos que pueden atestiguar lo que digo) pero en Casa Rosada ni se mosquearon. La consecuencia fue la derrota en 2013 ¡A dos años del 55 por ciento! Luego vino el minué del 2015 y la pésima resolución de la interna con la consecuente derrota, que fue ajustada por esa militancia que salió a subirse a los trenes y a tocar timbre porque de lo contrario Macri nos ganaba por mucha más diferencia. Y ahora, agregando a lo que considero el error de jugar a Cristina (Algo sobre lo que ya escribí hasta el cansancio) estamos comprobando que efectivamente tenía un techo bajo y eso muy probablemente le signifique la derrota en octubre. Pero cuando alguien sale a bucear y exponer aciertos del bloque histórico que hoy gobierna el país, cunde el reflejo de salir a masacrarlo ¿Tanto cuesta advertir que estamos mal y vamos peor? ¿Tanto cuesta admitir que hasta en las PASO porteñas de UC un porcentaje nada desdeñable manifestó con su voto el desacuerdo con una lista decidida entre cuatro paredes? ¿Tanto cuesta admitir que la negativa a participar de la PASO en PBA fue la antesala de un octubre temible? Lo que parece estar en la base de todo este desaguisado es la falta de decisión de los compañeros para salir a plantear con fuerza el disenso con la conducción, el creer que dejando pasar oportunidades llegará el momento en que cristalizarán las respuestas superadoras.

Ese ha sido un error garrafal...

Fallecido Néstor, el kirchnerismo entró en la etapa religiosa y se fue consumiendo en el dogma y la adoración a Cristina. En ese trance olvidó que más allá de las inmensas virtudes que posee la compañera, tiene su contrapeso en la incapacidad absoluta de armar en política. Con Cristina sólo hay una posibilidad: decir que sí. Cualquier otra actitud será entendida como una de las mil variantes del rupturismo. Bien, así hemos quedado, con una Cristina que ni siquiera saluda a los compañeros peronistas que ganaron en sus provincias como Pepo en Chaco o en La Rioja hace un par de meses; con el peronismo fraccionado en decenas de sectores a nivel nacional, con derrotas en dos bastiones como La Pampa y San Luis, donde desde 1983 se venía ganando, y con una derecha que tiende a tornarse día a día más hegemónica. 

Un dato que no debe pasar desapercibido: en 2015, cuando Cristina hizo el famoso llamado al "Baño de Humildad", en la provincia de Buenos Aires había más de 10 precandidaturas a gobernador, eso ya de por si hablaba del nivel de divergencias internas que se habían ido acumulando como demostración incontestable de que el FPV por abajo era un caos plagado de contradicciones de diverso grado. Como sabemos, luego de que se bajaron las listas quedaron sólo las de Aníbal Fernández y Julián Domínguez con las artimañanas realizadas y el resultado que todos conocemos. 

¿Hasta cuándo seguiremos sin analizar estas cuestiones que hacen al diagnóstico que nos está faltando?

A veces pienso que en el escenario de 2011, con Ricardito Alfonsín y Hermes Binner como contendores deberíamos haber obtenido el 65/70 % de los votos ¡Si no competíamos contra nadie, en términos políticos! Pero en lugar de analizar el resultado por este lado cedimos a la facilidad de debatir entre nosotros si habíamos llegado definitivamente al fin de la historia y el resultado de las elecciones nos ponía al borde de una hegemonía que duraría décadas. Bastaron menos de dos años para comprobar que no habíamos entendido la etapa, que no nos habíamos dado cuenta que la sociedad argentina, así como te da el voto te lo quita cuando lo considere necesario, pero todo eso no lo supimos ver y no paramos de equivocarnos hasta que perdimos nada menos que el gobierno de la PBA, con todo lo que ello implica. Entre otras cuestiones no hicimos caso a esa máxima según la cual el otro también juega, y no me refiero a ese otro imaginario de los camporistas sino al que está enfrente, al que nos ganó. Venimos derivando cual jangada por el Río Paraná, rebotando de costa en costa, descendiendo lentamente, por momentos con pausa, por momentos más violentamente pero algo es seguro: estamos ya muy cerca de la desembocadura al mar donde ya la jangada se fraccionará en mil pedacitos que flotarán cada uno por su lado hasta perderse en la nada. Políticamente eso es lo que nos viene pasando hace seis años, pero no lo hemos sabido ver, no lo hemos querido entender, no lo hemos sabido afrontar y acá están las consecuencias.

Va de suyo que estas líneas no logran iluminar un futuro, porque eso es algo colectivo que saldrá del amuchamiento razonable y honesto de la mayor cantidad posible de compañeros. Estas líneas toman de pretexto la muy buena nota de Natanson buscando transformarse en un nuevo llamamiento para que entendamos que así como vamos vamos mal y día a día no paramos de empeorar, por no encontrar elementos para frenar la sangría y si se quiere también por cierta falta de coraje para enfrentar a Cristina y su corte marcando a fuego que como conducción sólo nos están llevando al suicidio colectivo.

Estoy afiliado a la junta de los que creen que se puede, compañeros, se puede porque se pudo, se puede porque se debe, se puede porque cada vez que mis hijos me escuchan renegar me miran con ojitos extrañados... seguro pensarán ¿Pero qué le pasa a Papá que ahora se enoja con Cristina si nos crió enseñándonos a pelear por ella? Se puede porque ahora mismo como padre discuto de igual a igual con ellos sin pretender que me obedezcan sino ejercitándolos para que no sean seguidores pasivos de nadie en el mundo, para que se comprometan, para que banquen una divisa pero sepan cuándo pegar el grito y marcar errores evidentes. Se puede porque se debe, se puede porque si alguna vez tuvimos el coraje y los aciertos para poner contra las cuerdas a los grandes conglomerados que detentan el poder (en la 125, en la ley de Medios, etc) eso significa que tenemos valores y virtudes ¿Qué nos hizo perderlas de vista? ¿Qué nos transformó en músicos burócratas que tocan de memoria una partitura ya gastada y aburrida en lugar de sacar afuera todas las virtudes -que son muchas- que nos llevaron a protagonizar una gesta que fue lo más avanzado que se pudo dar el pueblo argentino? 

Nos falta Jazz...nos faltan ganas de gestar nuevas aventuras.

¿Quién nos hizo creer, después de tantas batallas, que sólo nos resta añorar los tiempos pasados? 

¿Quién nos hizo creer que los procesos revolucionarios no están condenados a transformarse permanentemente, aunque en esa transformación tengan que cuestionarse las mismísimas conducciones, sentando al mismo tiempo las bases para las que tienen que llegar a ocupar su tiempo histórico? 

¿O acaso no nos animamos a ir al frente y preferimos quedarnos en la cómoda creyendo que Cristina nos va a iluminar? 

Nooo, queridos compañeros: si no somos capaces de generarnos luces nuevas nos aguarda una larga noche.



martes, 15 de agosto de 2017

A veces el otro no tiene la culpa de todo


El gran desafío es construir una mayoría para ganar en 2019, pero debe superar el 50% de los votos válidos emitidos. Si sumamos los diversos pedazos de peronismo diseminados por ahí no creo que lleguemos al 35 % ¿De dónde conseguiremos el resto? Esta pregunta me lleva a repasar un post titulado "La plasticola de Néstor" que viene a cuento. Dije el 14 de junio:

"Los caminos se bifurcan inexorablemente y para entenderlo hay que mirarlo en términos de acumulación dado que es ahí donde se vislumbran dos maneras de pararse y de posicionarse para construir mayoría: Una es la que practicó Néstor, sumando de todos lados pero garantizándose la hegemonía y el pomo de plasticola para ir pegando pedacito con pedacito, así puso en práctica aquella máxima de “sumar, unir, juntar”. La otra es la de Cristina, que estamos viendo en estas horas, núcleo duro, club de fans y ni la más mínima disposición a debatir con quienes habiendo protagonizado junto a ella los 12 años de gobierno hoy tienen diferencias de estilo y de armado. Ella es contundente y no está dispuesta a participar en elecciones internas, no se aviene a que todos los que la quieren tengan la posibilidad de demostrarlo depositando su voto en la urna. Cristina está en contra de las PASO que ella misma ideó hace 3 años, pero eso ya es conocido, de lo que se trata es de analizar cuál de los dos métodos de construcción es más efectivo puesto que de lo que se trata es de elegir el más eficaz para recuperar el gobierno nacional, el resto es anecdótico.

Sin dudas, el método de Néstor demostró ser mucho más efectivo porque logró hacer coexistir dentro de un mismo espacio a sectores que tenían contradicciones entre sí pero las posponían en función de lo más importante: el control del gobierno nacional, que como se logró en 2003 con el 22 por ciento de los votos del padrón nacional era necesario reafirmar con una acumulación electoral soberbia, única fuente de poder para lograr la suficiente masa crítica y desarrollar un proyecto que trastocara desde la base estructural a la sociedad argentina, algo que se logró sólo en algunos campos. Néstor juntó a Massa, a Felipe, a Lousteau, a Cobos, Moyano y a tantos más, la mayoría de los cuales al final del primer mandato de Cristina se fueron alejando y dejando en evidencia que sin Néstor la plasticola había quedado arrumbada en un rincón. Ahí debemos plantearnos con honestidad qué pasó, por qué se fueron tantos aliados ¿Lo hicieron porque son meros traidores, porque a Néstor se le acabó la plasticola o porque Cristina definitivamente nunca quiso usarla y no le interesó conservar algunos de esos vínculos? Es un eje para desarrollar en extenso en otro momento, ahora sólo pretendo inicializarlo. De momento apunto a modo de síntesis dos posibles explicaciones:

a) Se fueron yendo porque los acuerdos eran meramente electorales.

b) Se fueron yendo porque fallecido Néstor, a Cristina no le interesó mantener esos vínculos.

Hay un poco de las dos cosas pero se me ocurre que los últimos movimientos de Cristina, básicamente el abrirse para no hacer la PASO, además de no poner en práctica una muy buena ley ideada por ella, desnuda cierto desprecio por exponerse a debatir con todo el espacio sobre por qué llegamos a este estado bastante deplorable en el que estamos y a analizar si la causa fue haber conducido de manera equivocada los procesos internos, lo que nos llevó a perder la PBA, que es lo más grave y lo que no estaba en los cálculos de nadie."


Hoy, las primeras reacciones de varios cristinistas son agresiones que delatan muchísimo más cerrazón que análisis político. Todo está reducido a Leales y Traidores. La única pregunta que nos hacen es si ahora vamos a volver ¿Volver adónde si nunca nos fuimos? pero hay algo más profundo y es que pareciera no advertirse que ganando o perdiendo, Cristina ya es senadora y que si perdiera por unos pocos votos no es honesto achacarle alguna culpa a quien desde siempre jugó con todas las cartas sobre la mesa y a la vista. Si Cristina pierde, si se queda estancada en guarismos iguales o inferiores a los de Aníbal en 2015, si se ratifica que tiene el techo bajo no será responsabilidad de quienes de frente planteamos una propuesta que, de haber sido aceptada, hoy muy probablemente nos hubiera encontrado con una victoria por una luz mayor a lo esperado. Pero no, el responsable es Randazzo ¿No se dan cuenta que se están cayendo a pedazos?

Dije el 14 de junio

"Todo indica que el cristinismo, como fenómeno urbano y centralmente porteño/conurbanero con representaciones menores en el resto del país, no está dispuesto, por ejemplo, a interactuar con el peronismo del interior y me parece que ahí tenemos otro elemento a analizar seriamente porque ese peronismo es como es, no como nos gustaría que fuera, pero así y todo cuando tuvo que sostener proyectos positivos y “progresistas” lo hizo. Al fin y al cabo, vale recordarlo, sin ese apoyo en 2008 volaba todo por los aires luego del “voto no positivo de Cobos”.

Quiero decir que al peronismo del interior antes que criticarlo hay que entenderlo y para ello es necesario también entender a los argentinos del interior profundo.
En suma, hay dos métodos, dos formatos, dos estilos de construcción, uno el de Néstor, otro el de Cristina y veo que el de Néstor sigue siendo el más ambicioso para construir mayoría, entre otras cosas porque el de Cristina se agota en los segmentos progresistas de las clases medias y no interpela para abajo donde está esa monada que labura en negro y se genera su propio ingreso, algo que ha generado el fenómeno de la Economía Popular (que abarca al 30 % de los argentinos, nada menos) que está llamada a ocupar un lugar central en los tiempos que se vienen. La sumatoria de peronismo más economía popular expresa a sectores sociales diversos y más amplios. La suma de peronismo del interior más economía popular hace la diferencia."

Estas ideas fueron repetidas varias veces en posteos diversos que lo único que generaron fueron reacciones agresivas y hasta irrespetuosas. Hoy seguimos en el mismo dilema pero con el agravante que han pasado dos meses y todo indica que, de no mediar una orden que convoque a la razonabilidad, serán los propios exaltados del cristinismo quienes en lugar de sumar a los que tienen diferencias los terminen ahuyentando aún más ¿O será que les importa poco confraternizar con los compañeros y discutir posiciones y planteos diversos? ¿O será que no tienen apuros sociales y por eso se pueden dar el lujo de pararse en la vereda a señalar traidores con el dedito?


Una sola cosa está muy clara, dolorosamente clara: en estas condiciones y con esta forma de proceder, donde la culpa siempre la tiene el otro, donde el que se equivoca siempre es el otro, donde el que hace todo mal es el otro no vamos a ningún lugar acogedor. Este reflejo de poner la culpa en el otro pasó de ser un tic a convertirse en una especie de paco político que está empezando a demoler seriamente lo poco que queda de aquello que supo ser un hermoso y divino despelote donde en medio de contradicciones no parábamos de ganar posiciones. Así no sólo no se le gana a Bullrich, así se camina presurosamente a ser minoría intensa, exactamente lo contrario a lo que alguna vez dijimos que queríamos ser.

Y valga, a modo de aclaración postrera, que estas líneas no están dirigidas a todos los compañeros que están con Cristina sino a una porción de exaltados que sólo le hacen daño al espacio nacional y popular

Para seguir pensando

















jueves, 10 de agosto de 2017

Deben ser los gorilas deben ser

Cuando creíste que lo habías leído todo y que algunas posiciones políticas trogloditas habían quedado en el pasado, salvo dinosaurios como Fernando Iglesias, te encontrás con esta columna de Jorge Ossona en Clarín que te demuestra cuán equivocado estabas. Se puede leer, por ejemplo:

"El redistribucionismo asistencial generó la ilusión abonada por la propaganda oficial de que por fin el modelo de reindustrialización estaba reintegrando a los pobres. En la vida cotidiana ello se corroboraba por el acceso a autos usados, motos, equipos celulares, mejoras habitacionales y la posibilidad de poder comprar algunos artículos en shoppings de los centros urbanos. Era apenas una mejora en medio de una economía exhausta; pero contrastante respecto a las penurias de los años del fondo del pozo entre 2001 y 2003."

Casualmente hoy por la mañana pensaba que los dos meses y medio que restan hasta las elecciones de octubre, las de verdad, las que asignan porotos, por el lado de Cambiemos muy probablemente queden conceptualmente en manos de Elisa Carrió, lo que significa casi con seguridad que la chaqueña lleve el debate a niveles de un salvajismo gorila pocas veces visto. Curiosamente este texto de Ossona viene a abonar las sospechas de que ante el temor de perder las elecciones a nivel provincial y nacional la derecha cambiemita no optará por revisar sus políticas sino que buscará profundizarlas, generando más ajuste y consecuentemente más crisis. El desafío es claro y la responsabilidad de hallar una salida a este dilema queda en manos de los sectores de oposición que alguna vez estuvieron juntos y hoy parecen irreconciliables. Hablo de generar ámbitos de construcción de Unidad, para ello el espacio parlamentario será absolutamente vital. El gobierno seguramente buscará negociar provincia por provincia, evitando por todos los medios enfrentar una liga de gobernadores que vengan con una voz unificada, como ya sucedió con los amagos por la coparticipación federal (lo que pondrá en manos de la Corte Suprema de Justicia la resolución de una puja donde la provincia tiene razón de exigir la devolución de los puntos cedidos durante el gobierno de Armendariz)

¿Es posible imaginar un gobierno que cambie los trazos nodales de su política, cuando incluso es apretado por la derecha más dura para que vaya a fondo con el ajuste? La verdad que no.

De concretarse la carriotización estaríamos nada menos que ante un endurecimiento de la palabra oficial, algo que nos colocará en terrenos realmente peligrosos. La derecha nunca se caracterizó por revisar su estrategia pero con Cambiemos al menos logró mostrar un rostro de apariencia más bonachona, hasta que dejó ver, con el paso de los días y los meses cuál es su verdadero objetivo político y económico: no cumplió absolutamente ninguna de las promesas electorales, salvo arreglar con los buitres a un costo económico inimaginable. Si a esto le sumamos el endeudamiento externo creciente, que en muchos casos luego de la bicicleta se transforma en nueva fuga de capitales, tenemos un cóctel realmente explosivo. Por eso, repito, es factible que Carrió nos arrastre a un debate salvaje, mugriento, en definitiva a una lucha en el barro, porque es ahí donde ella y el sistema de medios hegemónicos se sienten más cómodos.

Ante este panorama, las pregunta sigue siendo la misma de los últimos años:

¿Estaremos lo suficientemente reflexivos, razonables y racionales como para ir previendo los escenarios postelectorales?

Habrá que ir dando los debates pendientes, fundamentalmente hay que discutir si verdaderamente pensamos en construir una mayoría que nos permita triunfar en 2019 o si nos conformamos con ser una parte, que aunque importante, esté imposibilitada de convocar todo lo que se necesita para conseguir el cincuenta más uno de los votos en 2019. De momento, se me ocurre que es imposible pensar en términos de Unidad sin por ejemplo conversar con sectores del Frente Renovador y sé que aunque esto a muchos enerve se trata de un dato de la realidad ¿Queremos sumar, unir, juntar o nos conformamos con consolidar lo que ya tenemos? La derecha cambiemita ya eligió abroquelar su clientela cautiva y que el resto lo haga la dispersión opositora. Está en nosotros seguir dándole aire con nuestras divisiones o apostarlo todo al rearmado del campo nacional y popular.






martes, 2 de mayo de 2017

Cómo meter todas las contradicciones en una boleta?


Facebook es una red social con muchísima penetración, quizá sea la más utilizada por los argentinos, pero su dinámica trae aparejados algunos sinsabores como, sin ir más lejos, encontrarse un buen día que uno tiene muchísimo amigos que no sólo no conoce sino que en función de la dinámica política se han ido alejando de hipotéticas coincidencias de otrora. Claro, la mayoría de esas amistades seguro que provienen de los años de kirchnerismo intenso, muchas me habrán llegado por mi trabajo en la radio, pero el tema es que hoy nos encontramos compartiendo un vínculo extraño, donde las diferencias afloran día a día y me parece que lo sabio sería encontrar mecanismos maduros para debatir, sin encasillamientos y sin ese uso tan adolescente de calificativos como “traidor” a quien no ha traicionado nada sino que por diversos motivos está reformando sus posiciones políticas en base a las modificaciones que se van operando en la realidad.
Lo más preocupante de los calificativos es que fundamentalmente son incorrectos, o al menos difusos y muy poco precisos. ¿Desde qué lugar de fidelidad a qué posición se posiciona quien califica a otro compañero de traidor? Creo que de una suerte de fanatismo irracional o si se quiere, algo muy propio a un club de fans que no tiene nada de malo, excepto que estamos hablando de política uno de los territorios donde la dinámica modifica minuto a minuto las realidad y por ende impone a los interesados en ella una adecuación permanente a las nuevas condiciones surgidas hace un rato, nomás.
Continúa en http://gerardofernandez.net/como-meter-las-contradicciones-en-una-boleta/

domingo, 23 de abril de 2017

Ni una cosa ni la otra

Hay un supuesto muy extendido entre los "amigos" de este muro y consiste en que si planteás dudas con La Cámpora, o pensás por ejemplo que Cristina no tiene que candidatearse automáticamente suponen que estás coqueteando con el Massismo. Son los Piñón fijo K (PFK), muchachada que, por supuesto, desde sus más puras y honestas convicciones analizan la interna del movimiento Nacional y Popular a través de una viga, buscando permanentemente que todos los análisis ratifiquen sus tesis originales. Este muro tiene muchas visitas de ese sector porque tiene muchos "amigos" que provienen de la época en donde "El candidato es el Proyecto", "La patria es el otro" y un sinfín de consignas propias de los tiempos en que parecía que todo pasaba por Cristina y sus muchachos amontonados en los patios de Casa Rosada. Creíamos muchos, y me incluyo, que eso representaba las ansias de la mayoría de las clases populares y así fueron transcurriendo los días hasta que ¡Plop! Macri sacó más votos y muchos amigos se pusieron a esperar el fracaso de Cambiemos que, lamento decirlo, a 500 días no parece estar a la vuelta de la esquina.

La verdad es que si juntó más votos fue por algo ¿no? Taannn bien no habrán estado las cosas para que incluso Cambiemos ganara distritos populosos como Tres de Febrero o Quilmes, donde hay una militancia de aquellas ¿Qué nos pasó? ¿Por qué sucedieron estos hechos? ¿Porque el pueblo es boludo? Pero lo peor es presentir (al menos yo lo presiento) que muchos de los que votaron a Macri y están a las puteadas muy probablemente lo vuelvan a votar ¿Acaso podemos creer que la sociedad cambia de voto como de ropa interior? ¿O acaso pensamos que el 54 % que votó por CFK en 2011 estaba plenamente convencido que éramos lo mejor para el país? Propondría que evaluemos si en una de esas la ausencia de una alternativa opositora fuerte no posibilitó mucho las cosas en aquél momento, hasta que luego, cuando Mauricio estimó que las condiciones estaban dadas, se presentó y ahí lo tenemos, jugando con Antonia en los jardines de Olivos.
De ahí que propongo revisar muchos supuestos. En lo personal me llevó un año y monedas reordenar mi cabeza y llegar a ciertas conclusiones que no sé si son óptimas pero me expresan. Me costó meses llegar a la conclusión de que por más que a muchos les parezca un retroceso hoy se impone más que nunca cortar muy ancho, y a partir de ahí ver cómo se logra ir afinando la feta. Cortar ancho implica necesariamente pensar en construir herramientas políticas de mayorías y es sabido que la convivencia dentro de la mayoría exige privilegiar ciertos denominadores comunes que posibiliten avanzar a la victoria. Luego comienzan nuevamente las disputas y la agudización de las contradicciones al interior del bloque dominante (si es que llega a ganar, obvio). Creo que hay ciclos inexorables y que así como hubo uno "progresista", ahora viene otro reaccionario. Pero como no me entrego, sigo sosteniendo que si desde la política logramos sintonizar con la sociedad, tenemos alguna chance de parar al macrismo ahora, en su etapa inicial, porque luego, cuando el bloque de poder termine de consolidarse (no lo está aún) ya será imposible, y digo imposible en la realidad concreta no en las especulaciones nuestras.
Te lo dejo para que lo pienses

jueves, 31 de diciembre de 2015

Volver a construir mayoría


En un tiempo donde la devaluación se la llama Corrección cambiaria y sinceramiento de precios, el Concepto “emergencia” surge como el gran comodín que le sirve al gobierno de Macri para realizar grandes negociados e intervenir de hecho en diversas áreas de la administración. La idea de un país en emergencia les sirve, además, para instalar la idea de que recibieron un caos absoluto. a partir de ahí, avanzan de prepo y, por ejemplo, eliminan las mediciones del INDEC por un año, lo que traducido significa que ya hay preocupación por el futuro de las paritarias, el gran objetivo de la “emergencia estadística”.
Sabíamos la que se venía, pero no imaginábamos tal nivel de desenfreno y tropelía. Lo bueno es que con este accionar el bloque de poder ha puesto en evidencia su verdadera matríz en sólo 20 días de gestión. Lo importante, empero es ver cómo se irá rearticulando el campo nacional y popular y cuáles serán las tareas de los que no nos rendimos. Ellos están dispuestos a todo, por un lado para dar la idea de gobierno fuerte, otra por su naturaleza de rapiña de clase y otra por las fortísimas presiones de los grupos económicos. La salvajada que emprendieron contra la ley de medios es el ejemplo de una administración que pareciera tener la pistola en la cabeza de Magnetto y su grupo. No se entiende, si no, tanta desprolijidad. Por el lado del congreso, pretendieron birlarle al FPV la banca en el Consejo de la Magistratura, Michetti se niega a firmar el expediente que le da la presidencia de la AGN, que le corresponde al FPV por ser la principal fuerza de oposición (por eso hasta ahora era el radical Despouy por la UCR) y están paralizando la bicameral que debe revisar los DNU.
Todo indica que los grandes inconvenientes empezarán a llegar cuando tengan que llevar el dólar a, por lo menos, 16 pesos, cuando la nafta se ajuste para llegar a 18/20 pesos y cuando finalizando el verano llegue el aumento de servicios públicos por la quita de subsidios, el aumento de la telefonía celular (algunos dicen que será de un 25 %), lleguen los resúmenes de los gastos con tarjetas en el verano, aumenten las prepagas, las cuotas de colegios privados y empiecen a operar en contra de las paritarias tal como las conocemos.
El post completo, acá

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