Con todo respeto me voy a permitir teclear algunas impresiones que me brotan al leer algunos dichos de Bergoglio, el presidente del Comité Central de Dios en Argentina.
Dice este señor:
“Pedile perdón a Dios de las macanas que hiciste”
¿Porqué debo hacerlo? ¿Quién es Dios para pedirle perdón? Y en todo caso ¿A quién le pide perdón él por el hambre, la miseria y la injusticia que reina en el mundo?
(A propósito: Buscando argumentos para que mis hijos no caigan en las fauces de la Iglesia, días pasados les dije:
“Dios no existe, y si existe es un H. De P por permitir que haya tantos chicos de la calle”
Los críos hicieron un gestito como de ficha cayendo y siguieron cenando como si nada, como si les hubiesen quitado un peso de encima)
Sigue Bergoglio:
“Nuestro Dios quiere que todos nosotros, buenos y malos, participemos de su alegría (...) “Es lo único gratuito, lo único que no se compra, que no se vende y que no se deja coimear”
La verdad, don Dios, le agradezco el convite y no se enoje si no participo de su alegría, lo que sí le recomiendo es que controle un poco mejor a sus ministros porque los hay varios que se enfiestan muy a menudo y no precisamente con su casta alegría, además, si hablamos de compra-venta y de coimas, MMM (Callate lengua, no quiero hablar)
Si si si. Este es un texto muy adolescente, como esos donde uno se pregunta porqué hay empresas que ganan con la salud; porqué hay empresas que ganan plata vendiendo servicios públicos básicos como luz y gas; porqué los médicos se enriquecen; Porqué están tan caros los ataúdes y demás planteos propios de los 16 años.
Sucede que Bergoglio me exaspera y luego pasa esto.
Dice este señor:
“Pedile perdón a Dios de las macanas que hiciste”
¿Porqué debo hacerlo? ¿Quién es Dios para pedirle perdón? Y en todo caso ¿A quién le pide perdón él por el hambre, la miseria y la injusticia que reina en el mundo?
(A propósito: Buscando argumentos para que mis hijos no caigan en las fauces de la Iglesia, días pasados les dije:
“Dios no existe, y si existe es un H. De P por permitir que haya tantos chicos de la calle”
Los críos hicieron un gestito como de ficha cayendo y siguieron cenando como si nada, como si les hubiesen quitado un peso de encima)
Sigue Bergoglio:
“Nuestro Dios quiere que todos nosotros, buenos y malos, participemos de su alegría (...) “Es lo único gratuito, lo único que no se compra, que no se vende y que no se deja coimear”
La verdad, don Dios, le agradezco el convite y no se enoje si no participo de su alegría, lo que sí le recomiendo es que controle un poco mejor a sus ministros porque los hay varios que se enfiestan muy a menudo y no precisamente con su casta alegría, además, si hablamos de compra-venta y de coimas, MMM (Callate lengua, no quiero hablar)
Si si si. Este es un texto muy adolescente, como esos donde uno se pregunta porqué hay empresas que ganan con la salud; porqué hay empresas que ganan plata vendiendo servicios públicos básicos como luz y gas; porqué los médicos se enriquecen; Porqué están tan caros los ataúdes y demás planteos propios de los 16 años.
Sucede que Bergoglio me exaspera y luego pasa esto.