La derecha caracteriza como “confiscación”, expropiación y hasta “robo” la decisión gubernamental de liquidar las AFJP.
Es interesante ver cómo los voceros de las empresas ven al Estado como el enemigo, como algo “de otros”. Una estatización de las jubilaciones, significa traerlas a lo público, a lo de todos, pero para la ellos implica todo lo contrario.
Claro, ellos son del “Mercado”. Ellos “creen” en el “Mercado” y como lo contraponen al “Estado”, es de libro que sientan esta medida como un robo.
Nuestra historia no se confunde y es muy contundente: Cuanto más Estado hubo, mejor le fue al pueblo y cuando se lo liquidó crecieron como nunca el desempleo y la desigualdad.
Algo de esto debe sospechar la gente, si hasta una encuesta de La Nación da favorable con un 58 % a la medida que se anunciará de un momento a otro.
Una disposición que está en sintonía con lo que están haciendo otros Estados en función de resguardarse ante los efectos de la crisis en el centro del capitalismo, es tomada como una metida de mano en el bolsillo del pueblo por los mismos que se hacen los distraídos cuando en los mismísimos Estados Unidos es nada menos que el Estado el que debe salir a combatir el incendio que produjo tanto festín ortodoxo...
Claro, allá está bien.
Acá no.
Nunca como en estos días estos voceros y gurúes de las grandes empresas exponen a la vista de todo el mundo su verdadero rostro de monstruo clasista. Despotrican contra el Estado porque es la única herramienta del pueblo para frenar su vampirismo, y por esa misma razón odian a los Kirchner, porque aún a los ponchazos y con errores se empeñan en revivir esa estructura que es la única que puede hacer algo por los de abajo.
Durante décadas infiltraron al Estado para hacer grandes negocios y luego generar las condiciones para que su desguace favoreciera sus intereses. Ese trabajo les dió sus buenos frutos que se disfrutan en “Zona Norte” y se padecen en las barriadas humildes de todo el país. Y justo ahora, que la tarea había concluído, parece que se vienen tiempos de mucho Estado en el mundo. Están como locos.
Si será buena la medida que hasta Claudio Lozano la aprueba, por supuesto que lamentando que “se haya perdido la oportunidad parlamentaria de forjar una unidad política con contenido”
Como de costumbre, su vuelo político es de tipo perdicero, siempre al ras y abajito.
Si el proyecto no pasa por el parlamento lo lamenta y si pasa corre el arco y termina votando como siempre con el PRO, la Colisión, Chiche Duhalde y lo mejor de cada casa.