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miércoles, 25 de mayo de 2011

Beatriz Sarlo en 678, el punto de inflexión


Se me ocurre que la participación de Beatriz Sarlo anoche en 678 puede (o debería) marcar un punto de inflexión en la comunicación kirchnerista. Como ya escribí hace unos días, siento que hubo una etapa de resistencia, de reconocernos entre nosotros, un tiempo donde eramos una minoría muy intensa contra una mayoría que nos abominaba, pero algo empezó a cambiar durante 2010 y se terminó de plasmar con la muerte de Néstor Kirchner. Hoy, nadie en su sano juicio discute que Cristina obtendrá su reelección con holgura y eso no es otra cosa que fruto de una victoria política contundente. Buena parte de la sociedad admite que teníamos razón y que somos los que mejores condiciones tenemos para gobernar al país y hacerlo crecer. Por supuesto que hay matices, por supuesto que hay muchos que votarán su reelección no lo harán porque la amen y la consideren una dirigente excepcional sino lo que habitualmente se califica como "lo menos malo" ante el escenario dantesco de la oposición. Al fin y al cabo cuando se elige un gobernante se elige un gobernante, no una novia.

Para lograr esta victoria política el kirchnerismo debió atravesar un desierto atroz entre el 11 de diciembre de 2007 y el 29 de junio de 2009. 18 meses donde cada militante o adherente era un patito feo en el trabajo, en la familia y en el barrio. La idea generalizada era que de un momento a otro el gobierno de Cristina caía y que si no lo hacía por lo menos capitularía, dejando de lado su proyecto político y rindiéndose a los mandatos de la corporación agromediática que era la verdadera gestora de su derrota. Pero fue ahí donde Néstor y Cristina se aferraron a un instrumento en el que pocos creían: la política. Empezaron a hacer política en el estricto sentido de la palabra y con el debate por una nueva ley de medios lograron una victoria tan contundente que les posibilitó salir del atolladero en que habían caído.

Ese tiempo se repliegue tuvo su correlato en los medios y se abrió una etapa donde se imponía defender los ejes de la gestión ante el fuego graneado del dispositivo mediático. Había que responder uno a uno los ataques de los medios hegemónicos y al mismo tiempo darle letra al activo militante. Es ahí donde empiezan a cumplir un rol central los blogs, que antes que nada demuestran que se puede debatir, que se puede discutir e incluso ganar la discusión. Pero mientras la blogosfera fue anotándose esa victoria y por ende ganándose la campaña difamatoria de la que fue objeto, en los medios audiovisuales ligados al oficialismo se continuó en una lógica de barricada que, presumo, ayer se demostró que ya no tiene razón de ser. Anoche pudimos ver un intercambio de miradas muy interesante donde cada uno dijo lo suyo. Beatriz Sarlo dijo lo que era de esperar, lo mismo que el panel, que Mariotto y Forster. Sin duda muchos de los fans de uno y otro bando ratificaron sus aficiones, como ocurre en cada debate o confrontación televisiva y otros hayan obtenido elementos para enriquecer su análisis. Encontrar "ganadores" y "perdedores" en programas como el de ayer me suena aventurado: lo que para mí pudo ser un mandoble como el de Nora Veiras al espetarle a Sarlo que sus dichos sobre que compra Clarín refutan sus afirmaciones en la revista Debate cuando dijo:

"De Clarín se pueden pensar muchas cosas mal. Pero yo no puedo comparar, porque no soy lectora permanente de Clarín. Sí de Página, desde 1987. Creo que hay dos diarios con los cuales uno construye la esfera pública 
argentina, que son La Nación y Página. Clarín no lo estudio como diario."


seguramente equivale a lo que sintió un opositor cuando la escritora le recordó a Orlando Barone que había trabajado en "Extra". No creo que mucha gente cambie su forma de ver las cosas por un debate de una hora y media. Lo que sí modifica cabezas es el trabajo continuo. Sin dudas anoche 678 tuvo picos de audiencia superiores a la media logrando así un nivel de relegitimación interesante y si el programa lee bien la movilización que generó con la invitación a Beatriz Sarlo seguramente va a seguir creciendo o al menos modificando cierto amesetamiento en el que parecía haberse estacionado últimamente.

A comienzos de la década del 90, Fidel Castro supo recomendarle al comandante salvadoreño Schafik Handal que buscara alternativas en la política porque militarmente la situación estaba estancada en una suerte de empate, donde cada sector dominaba una parte del territorio plenamente sin posibilidades de avanzar un centímetro más en la zona controlada por el adversario. Se me ocurre que en materia de medios hoy estamos en una situación más o menos parecida. Más tarde o más temprano la resistencia de Clarín al Art. 161 caerá, pero no creo que ello se traduzca en el fin del multimedio ni nada que se le parezca. Seguramente buena parte de lo que tenga que desprenderse irá a manos amigas, básicamente a empresas que juegan para su lado, en suma: nunca creí (y lo he escrito muchas veces en el blog) que Clarín vaya a desaparecer y mucho menos ahora, donde está mostrando un interesante nivel de recuperación. Si el grupo entró a la batalla por la ley de medios con un generalato aburguesado y sin reflejos, poco a poco fue modificando su juego y paulatinamente van ganado terreno sectores más capacitados para discutirle al kirchnerismo. No es casual que haya contratado, por ejemplo, a la mismísima Beatriz Sarlo o haya sumado a periodistas como Susana Viau que termina su carrera profesional siendo un alfil para el bando contra el que se pasó luchando toda una vida. Clarín entendió el cambio de la etapa y procedió con sabiduría porque -y esto es importante recordarlo- mal que nos pese es una empresa de medios y saben moverse en este oficio mejor que nadie.

Mientras Clarín modificó su planteo, pareciera que al dispositivo kirchnerista le toca ahora responder en consecuencia y definir si sigue conformándose con controlar la cuota de opinión pública ya cautiva o si sale a buscar más. Creo que en comunicación no existe el empate y que si un bando no modifica su accionar no sólo no conserva lo que tiene sino que empieza a perder audiencia. Quiero decir que ya se logró instalar muchas cosas en la discusión pública y que ahora la mejor forma de contener es avanzar, generando espacios de intercambio donde se pueda confrontar. En los blogs lo hicimos y también recuerdo, por ejemplo, un muy buen capítulo de "La Bloguera" donde con Mendieta  mantuvimos un muy cordial diálogo con Quintín  (acá se lo puede escuchar) quien ha sido noticia en estos días por oponerse a que Beatriz Sarlo haga lo que hizo él en aquél 21 de agosto de 2009.

Creo que el desafío pasa por ahí, por llevar al espacio audiovisual la experiencia hecha en los blogs. Así de simple.
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miércoles, 11 de mayo de 2011

Desde dónde analiza Beatríz Sarlo al Kirchnerismo



El párrafo que transcribo a continuaciónNo es un comentario de lectores típicos como "Mariano T", "El Observador comprometido" o "Disidente", no no no...Es Beatríz Sarlo.

"Kirchner fue la verdad y, en su nombre, hoy se establecen las jerarquías de mariscales y ayudantes de campo. El garantizó el carácter progresista del gobierno porque , antes, había definido qué es ser progresista en Argentina. Lo seguirá garantizando desde el más allá, si su viuda es reelecta en 2011.
Ser progresista no es ser institucionalista; ser progresista es evitar el diálogo con los adversarios; ser progresista es violar todas las leyes y normas y necesidades del federalismo; ser progresista es destruir el sistema estadístico enviando matones al INDEC, ser progresista es aceptar y pasar en silencio el clientelismo sobre el que se apoyan los planes sociales en manos de piqueteros kirchneristas e intendentes; ser progresista es ser vindicativo; ser progresista es cultivar la amistad de Magnetto ayer y hacerle la guerra hoy; sin que Magnetto, en todo ese tiempo, haya dejado de ser idéntico a sí mismo; ser progresista es ser imprevisor en términos de recursos no renovables; ser progresista es soportar a cara lisa las acusaciones de corrupción; ser progresista es manejar la televisión pública como si perteneciera al gobierno."

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Página 159 de "La Audacia y el Cálculo"

"Si alguien busca un panfleto, no lo encontrará en este libro" dice la autora en el prólogo.

"ganas tuve de gritarle
Engañera p'ande vas"
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