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sábado, 30 de julio de 2016

EL PARTO DE CAMBIEMOS Y LA ECONOMÍA QUE DIERON A LUZ.

Escribe: Arnaldo Bocco

Cierra otra semana en julio y finaliza el primer mes del Segundo Semestre de 2016. El gobierno de Macri se inició con más intenciones de revancha que con innovaciones en la política económica. El conjunto de la sociedad está dividida, muchos esperaban cambios, muy pocos abrían los brazos por la llegada de este cambio, y una amplia mayoría de las clases populares imaginaba que el peor escenario pudiera haber sido el de la pérdida de sus logros y derechos; pero nunca un despiadado regreso al pasado con Alfredo Martínez de Hoz como referente de gestión y de ideas más que con la década del 90.
En pocos días más Mauricio Macri cumple su octavo mes de gestión, pero esto no es ya un embarazo, el parto fue ocurriendo de a poco, y todo se precipitó sin médicos ni enfermeras el mismo día que dieron a luz el alza en las tarifas. Ese día nació el macrismo en estado puro en la economía (para dolor de aliados radicales y de otras tiendas políticas que imaginaban ingenuamente que enfrentar a Cristina los depositaría vaya uno a saber en qué mundo fantasioso, tan distinto de éste, despiadadamente equivalente a una revolución conservadora y neoliberal en el manejo de las políticas económicas).
Hoy, los resultados del primer movimiento de un ciclo más largo son patéticos, aún para quienes lo votaron y en los últimos días también para fanáticos defensores. Es una suerte de balance aterrador que aún no dejó en descubierto resultados más difíciles para más del 80% de nuestra población. En palabras simples, 4 de cada 5 hogares argentinos padecen los resultados del gobierno, y 9 de cada 10 trabajadores formales o informales vieron reducidos sus ingresos de bolsillo en -al menos- un 1/4 de su salario.
En estos días la realidad luce impiadosa. Cae la actividad económica, se reducen los mercados de consumo, sube el desempleo, aumenta sin control la deuda externa (abierta o encubierta por la contabilidad creativa de los gestores públicos de las finanzas estatales), caen las exportaciones industriales, se abre la economía y nos invaden productos importados, se desploman la industria manufacturera y la construcción, se reduce la recaudación tributaria bien por debajo de la inflación y los recursos fiscales por la recesión, reducen en términos reales un 25 ó 30 % los fondos coparticipables a las provincias (que también toman el amargo brebaje de la escasez porque tampoco ellos tienen una recaudación local muy alta). La inflación ascendente y firme, genera zozobra en los hogares y en las empresas (esas en las que los accionistas pequeños y medianos mandaban a su gente a sostener a Scioli y los obreros votaban por Macri); aquella donde los universitarios y docentes pensaban que el ciclo estaba acabado y necesitan cambiar, una palabra creativa que la sociedad a poco de avanzar empezará a tratar con desgano cuando no con bronca.
La inflación -como el desempleo- es el resultado de una mala política económica que exhibe la ausencia de control estatal sobre las pujas distributivas; es la acción más débil del Estado ausente, salvo cuando al menos una parte de la sociedad política es cómplice de las ganancias y rentas de los más fuertes. Dólar estancado y baja de exportaciones, ingreso de capitales especulativos y financiamiento amplio de la deuda externa. Gran fuga de capitales (más de 6000 millones de dólares gringos en solo seis meses), tasas de interés desconocidas y especulación en los mercados locales e internacionales que tributan una renta financiera anual a los inversores de portafolio que operan en Argentina que supera la inflación más desbocada.
Los domingos cuando termino mi columna económica en El Vermucito, por radio Cooperativa, en la media mañana -por desgranar estos mismos temas- recibo decenas de twitts y mensajes por las redes sociales agradeciendo su contenido pero valoro también a los más valientes que ante este escenario, me dicen que les deprimo exageradamente los días por venir. No por antiguo y conocido vale la pena recordar aquello de Joan Manuel Serrat, "Nunca es triste la verdad...lo que no tiene es remedio"
Debo decir hasta aquí que, en mi opinión, este es el gobierno más estilizado en democracia en revisitar cuidadosamente los mismos objetivos seguidos en dictadura por la política económica de Martinez de Hoz. Solo que, quizás, muchos argentinos, inclusos hasta algunos votantes volátiles de Cambiemos en la última elección, más temprano que tarde descubrirán esto mismo y valorarán seguramente lo que perdimos en estos meses y cerrarán sus ojos porque lo que viene se parece a un episodio ya extensamente vivido y en esta ocasión más parecido al post Tequila. Hay un derrotero de deterioro de la economía real que terminará con más desempleo, una distribución muy inequitativa del ingreso y una fuerte des industrialización. En eso se parece al tequila aún cuando la política macroeconómica luce muy desordenada en esta ocasión y en aquella Menem conducía un proyecto con riendas muy distintas a las del MACRI de hoy.
Muchos quisiéramos que la sociedad civil y, especialmente la política, aquellos que no están en el gobierno, tomara su rol con más fuerza y dinamismo. Que votara en sus cámaras o consejos, o en directorios del sector público, pensando no sólo en los de abajo sino y muy especialmente en el proceso que se avecina en los próximos meses. Y el mayor trabajo lo tendrán esos dirigentes ya que la sociedad más claro o más borroso, necesitará de su valentía para hacer de nuevo a la Argentina un país que nos incluya a todos. Con justicia social, equidad, y por encima de todo, con soberanía de sus instituciones por sobre los intereses o poderes externos.
Un desafío que requiere quitarse los obstáculos menores que nublan la lejana mirada y hacerse eco de lo que las conciencias reclaman aún cuando esas voces aún puedan parecer pocas o controladas.
No es una tarea simple, es cierto, pero tampoco es imposible. Sólo sabemos que es imprescindible y necesaria.

https://www.facebook.com/ArnaldoBocco/posts/263880307327140

lunes, 25 de abril de 2016

Estamos mal pero vamos bien


Cuando Macri dice “estamos haciendo lo correcto” no hace más que ratificar el nivel de dogmatismo que tiene el gobierno de lo ricos. El presidente duerme en paz. Ni por asomo se le aparece por la noche la imagen de la portera marplatense que murió de un infarto al ver en el cajero que sólo tenía cuarenta pesos para cobrar por los descuentos que le hizo Vidal por los paros; tampoco otros casos de muertes generadas por sus políticas económicas (a propósito ¿No debería imputarlo el juez Bonadio por esas muertes, siguiendo el razonamiento que usó con Cristina?) El presidente mantiene una fidelidad absoluta a una serie de postulados que a lo largo de nuestra historia sólo sirvieron para incrementar las ganancias de los sectores acomodados y postergar a las mayorías populares. Alguien podrá legítimamente preguntar por qué insisten, entonces, con las fórmulas fracasadas. La respuesta es sencilla y clara: insisten porque gobiernan para ellos, su prioridad son ellos. Luego, si algo sobra, que se lo queden las masas.
Es así de simple. La política, como la economía son mucho más fáciles de lo que nos hicieron creer durante años.

jueves, 17 de marzo de 2016

Víctor Fera "Le hicieron la cama al presidente y se están llevando la plata"

Tercer capítulo de #fernández10m 
Entrevista a Víctor Fera, de Marolio y Maxiconsumo
El accionar de los formadores de precios y su rol en el proceso inflacionario.
“Es muy fácil: antes, necesitaban un paquete y medio de fideos para comprar un dólar. Ahora, con un paquete de fideos compran un dólar y medio.
Se llevaron la plata
Le hicieron la cama al presidente de la nación y se están llevando la plata
Es muy fuerte lo que digo?

viernes, 11 de marzo de 2016

Aspectos jurídicos del arreglo con los buitres



Sebastián Soler es especialista en derecho financiero, fue asesor de la presidencia del BCRA y es uno de los pocos abogados argentinos habilitado para ejercer la abogacía en New York. Es, por lo tanto, una voz altamente calificada para analizar las consecuencias que podría tener el arreglo con los buitres en los términos en que lo está planteando el gobierno de Macri.

jueves, 10 de marzo de 2016

Felipe Solá y el sentido común de la derrota

Este video de Felipe Solá está siendo muy difundido y cosechando no pocos elogios. En lo personal, me generó varias contradicciones, que están emparentadas con las que me provoca el mismísimo Felipe. Pero ¿Qué es lo que quiero marcar? Que las afirmaciones del diputado son una convocatoria a la derrota, a bajar los brazos, un pragmmatismo propio -y no casualmente- de un tipo que no casualmente integra una agrupación profundamente reaccionaria y oportunista.
No puedo escindir el discurso de Solá de su práctica porque no me olvido que este mismo dirigente que hoy llama a lamerse las heridas es el mismo que alguna vez dijo que para sobrevivir en política hay que hacerse el boludo.
Es el sentido común del derrotado que no casualmente juega dentro de la sutil engañifa del “no queda otra” del massismo que consiste, ni más ni menos, que en acompañar al macrismo en una capitulación con los buitres cuyas consecuencias serán nefastas para el país.
Claro que no hay nada que festejar y que la celebración de los diputados del oficialismo avergüenza, en eso estamos de cuerdo, pero no en la propuesta de acompañar la capitulación.
Esta exposición atrae básicamente por su composición, propia de una mente brillante capaz de elaborar pensamientos sutiles y comunicarlos con la tierra y la cancha del que ha caminado 50 años por la política argentina, pero el mensaje que arroja es lamentable, porque no es cierto que no se pueda hacer otra cosa. Se puede intentar un camino distinto. Se puede incluso negociar sin ceder absolutamente en todo. Sólo hay que tener la voluntad política de hacerlo, algo que Felipe ya no tiene desde hace muchos años.

miércoles, 9 de marzo de 2016

El vuelo del buitre



Con mucho esfuerzo, y el aporte inestimable de Luis Santos, inicio un nuevo proyecto que denominamos "fernández10m" y consiste en realizar reportajes de 10 minutos sobre temas de candente actualidad. La primera entrega es con el economista Arnaldo Bocco, a quien le formulo las preguntas que, creo, todos nos hacemos sobre las consecuencias de un arreglo con los buitres.
Ojalá que esto sea un aporte al pensamiento en estos días cruciales que estamos viviendo.

martes, 1 de marzo de 2016

No cuenten conmigo


Se viene la gran ofensiva de los buitres. Dirán que aquellos que no apoyen el “acuerdo” estarán apostando por un país que siga “fuera del mundo”, el país de los K…
Nos vienen a convidar a arrepentirnos y habemos muchos a quienes no se nos pasa por la cabeza la más mínima intención de retroceder ni medio centímetro en nuestras convicciones. Seguramente habrá oficialistas permanentes que manoteen el manual de las excusas del político políticamente correcto para borrar con el codo todo lo que escribieron y dijeron desde 2005 hasta nuestros días. No será el caso de miles de argentinos que sabemos muy bien adónde conducen estos renuncios.
Quieren endeudarse para pagarle a los buitres y así tomar nuevas deudas que nos van a dejar nuevamente engrampados por décadas
No, gracias, ya comí
Probablemente el peronismo se quiebre y mal en esta votación. Y habrá que remarla más de la cuenta pues si eso sucede, es todo ganancia para Cambiemos, pero a veces la unidad es imposible y más cuando se cruzan en el camino de las fuerzas populares dilemas como el de bajarse o no los lienzos con los buitres.
No cuenten conmigo para avalar razones de gobernabilidad. Búsquenme entre los que se mantienen firmes no ante convicciones dogmáticas sino convicciones soldadas al calor de la experiencia de vida, porque en mis 55 años vi el desguace del estado de Martínez de Hoz y sus secuaces y luego el festival que hicieron con las joyas de la abuela en los noventa. Lo vi, lo padecí, lo palpé y con eso me basta.
No cuenten conmigo para firmar la definitiva postración de mi patria
Aunque es choto reconocerlo, estoy entrando en una etapa de mi vida donde se empieza de a poquito a hacer el balance de una vida y se anotan las deudas y las ganancias, los orgullos y las vergüenzas. No dejo mucho, salvo una línea de conducta política e ideológica a favor de la dignidad de pueblo y mi patria. Nadie podrá achacarme haber tranzado con “los mercados” ni con toda esta runfla que tira por la borda todo lo que se hizo en materia ya no de deuda externa sino de inteligencia para pararse en el mundo y proyectar un destino del que nuestros descendientes pudieran enorgullecerse.
Y aprendí que muchas cosas son negociables y observará el lector que puse “muchas” en lugar de “todas”… porque no todo es negociable. Por eso, desde el orgullo de haber bancado el proyecto político que le dio a mi pueblo los días más felices desde 1955 a la fecha, desde la satisfacción de haber enfrentado a familiares, a amigos y la mar en coche por el kirchnerismo digo que no cuenten conmigo para avalar la rendición incondicional, que no cuenten conmigo para exponer excusas y que sí cuenten conmigo para volver a empezar cuantas veces sea necesario. La oligarquía nos ha condenado a tener que rearmar todo lo que sus gobiernos destruyen y estamos nuevamente al borde de tener que empezar todo de nuevo, corrigiendo, recauchutando, atando con alambre, pero ¿Sabés qué? Felices porque como dijo Ernestito hace unos días, a veces la derrota se parece tanto a la victoria…
ernesto-seman-derrota-victoria

jueves, 18 de febrero de 2016

Broda impugna el "gradualismo" de Macri


Desgrabé los pasajes centrales de los dichos de Miguel Angel Broda ayer con Longobardi por Radio Mitre y queda explicitado de manera irrefutable la tensa relación entre el equipo de Prat Gay y los halcones, que comanda este economista.
Resalté en negritas los pasajes donde de manera sutil -y no tanto- Broda manifiesta el descontento absoluto con la táctica elegida por Macri y este es un dato a tener muy en cuenta, justo cuando se conocen versiones sobre recrudecimiento de la interna Prat Gay – Melconian -Sturzenegger y cuando el propio Macri empieza a sentir el rigor de sus propias políticas, algo que lo lleva a tomar decisiones que son vetadas por el sector más duro del stablishment, que él representa.
“Hemos dado un paso gigantesco de términos de cómo configuramos nuestra macroeconomía. En el camino de la normalización hemos elegido un programa extremadamente gradual cuyo objetivo es hacer el ajuste fiscal un poco más adelante y bajar moderadamente la tasa de inflación. No hay ajuste fiscal y este año el déficit sube.
El equipo económico es el que el presidente ha elegido para no explicitar la herencia recibida y hacer un ajuste fiscal extremadamente moderado y se ve en todas las decisiones, por ejemplo en la de la oferta a los docentes
El resto del mundo nos mira con una gran confianza pero cuando nos pregunta ¿Van a ser 10/15 años de racionalidad económica? Y… todavía no sabemos, estamos en una transición, y eso ha producido que no han llovido dólares a la Argentina y tampoco hay nadie matándose para comprar activos reales de Argentina. O sea, Argentina está en un proceso de transición, algunos pensábamos que el presidente Macri era el punto de inflexión de la decadencia de setenta años y el presidente ha asumido que es un presidente de la transición, que puede hacer algunas cosas sin descuidar la gobernabilidady las concesiones han sido un poco mayores de las que se esperaba. En ese contexto estamos luchando con una economía estancada, con leve tendencia declinante y con un ajuste de variables nominales sustancial. Estamos en el medio de la pelea de un programa que podría haber sido mucho más ambicioso pero que uno entiende que, bueno, hay restricciones políticas y una supremacía de la política sobre la técnica un poco peligrosa porque uno puede tener el mejor voluntarismo de todos, pero si va contra las leyes de la economía el porrazo es imparable. Por lo tanto, hay dudas, hay cierto escepticismo dentro de un contexto de que es un cambio brutal.
Los puristas de la república no están contentos con algunos DNU y los puristas de la economía tampoco estamos demasiado contentos.
Estamos caminando un camino muy finito y muy delgado, uno entiende las restricciones del presidente, aunque desde el punto de vista analítico podría haber habido una discusión muchísimo más dura respecto a por qué no explicitar la herencia y por qué no aprovechar la luna de miel. Vamos a ver. No hay ninguna razón para ser pesimista pero tampoco hay razones para ser súper optimistas. En la Argentina no llueven los dólares y el resto del mundo nos mira diciendo “puede ser que esos locos del sur se hagan normales” y una Argentina normal es muy importante para el resto de la región, pero tampoco es seguro que nos hagamos normales y la verdad, también es cierto, que 12 años de mundo al revés han generado un lavado de cerebro en la sociedad, que alguna de las cosas que son sentido común en el resto del mundo aquí parecen extremismos de economistas aislados en otro planeta.
Mi primera impresión es que estamos arriesgando demasiado en un modelo muy gradual donde tampoco podemos tener muchas expectativas porque tampoco conocemos ni el programa fiscal ni el programa monetario y tampoco conocemos todas las compensaciones que se van a dar. O sea, las transferencias a las provincias para pagar los salarios de los maestros van a salir de aumento de los maestros van a salir de aumento del gasto o de la sustitución de otros gastos? Ahora, cada vez que hacemos un paso hacia adelante, compensamos con alguna otra cosa que probablemente aumente el déficit fiscal. Estamos en una lucha que no es fácil porque también la sociedad defiende cosas que en ningún país defienden, y eso le pone una restricción importante. De todas maneras, la orientación política que domina el pensamiento del presidente es una orientación muy arriesgada y en muchos casos muy voluntarista en términos económicos y ese es el equipo económico que ha elegido, un equipo en consistencia con su orientación política.
No hay programa anti inflacionario. Yo no puedo decirle a los señores sindicalistas “No miren la inflación para atrás, miren para adelante” cuando no tengo programa para saber cuál va a ser la inflación para adelante, entonces esto puede llevarnos al gran error de dividir las paritarias en semestres. Puede llevarnos a “bueno, ajustemos por la inflación pasada ahora, miremos lo que pasa y dentro de cuatro o cinco meses hacemos otro ajuste”
Estamos en el medio de una definición muy importante, que es ¿Vamos a ser país normal o continuamos en la locura?
COLOCAR DEUDA
El modelo requiere resolver rápido con los holdouts , necesitamos que Griesa nos de una mano rápido porque vamos a colocar dosis masivas de deuda externa. Vamos a aprovechar lo único bueno que dejó el kirchnerismo que es una deuda baja.
En 2016 podemos hacer uso del endeudamiento externo masivo, que nosotros calculamos en 35 mil millones de dólares.
AUDIO DE LA NOTA

martes, 16 de febrero de 2016

Si hubiera ganado Scioli


Muchos dicen que Scioli hubiera hecho más o menos lo mismo que Macri y esto merece ser pensado. En primer lugar digamos que si hubiera ganado Scioli por la diferencia que lo hizo Macri, el mundo Cambiemos hubiera puesto al país al borde de una guerra civil como ya lo habían preanunciado en las elecciones de Tucumán. La idea era deslegitimar el resultado electoral denunciando fraude masivo, etc, etc, pero el FPV dio una muestra más de respeto a la voluntad popular y reconoció la ajustada victoria de su oponente sin judicializar el proceso electoral, tal como lo hizo en su momento Néstor kirchner.
Pero sigamos al fondo de la cuestión, a la sospecha respecto a si Daniel Scioli hubiera actuado igual que Macri. En rigor, este supuesto es hijo de una máxima instalada por el dispositivo mediático y es que las medidas que está tomando el gobierno son “las que había que tomar por el estado de cuasi descomposición en que estaba el país“. Aquí surge la primera diferencia, en el diagnóstico, porque en realidad es mentira que el país estuviese en la situación desastroza que el gobierno y sus socios se empeñan en difundir. Macri es el primer presidente en años que recibe un país sin crisis social, con niveles de empleo altísimos, con una economía funcionando, inflación descendiendo y la deuda externa en relación al PBI más baja 1820 en adelante. El factor más acuciante de su economía es el sector externo y ello no es consecuencia de las política aplicadas por la administración de Cristina sino de la coyuntura internacional, donde se destaca la profunda crisis de Brasil, nuestro principal socio, también de China y de todos los mercados que compran nuestras exportaciones. Lo que sucede es que ese país funcionaba de acuerdo a un diseño político-ideológico antagónico al del dogma neoliberal que surca las venas de Cambiemos y por lo tanto, las primeras medidas de “sinceramiento” aplicadas por Prat Gay generaron lo que habíamos anticipado que iba suceder y ahora muchos que no nos creían están sintiendo en sus propios bolsillos.
Es que el diagnóstico de Scioli y el FPV tenía notorias diferencias con el de Cambiemos y por ende la terapéutica hubiera sido muy distinta. El contraste central radica en el reconocimiento de que muchas de las políticas implementadas por Cristina era correctas y que si se imponían correcciones, se las iba a realizar pero sin trastocar el fondo. Uno de los ejemplos más claros de esto es que mientras en la década pasada el país fue buscando orbitar en torno a los Brics, como nueva locomotora económica mundial, Macri ha decidido retornar a la vieja y económicamente inviable posición de satélite de Estados Unidos y la decrépita Europa.
¿Alguien se imagina al gobierno de Daniel Scioli interviniendo la AFSCA y eliminando por DNU la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?
¿Alguien se imagina a Scioli manteniendo los costos del Fútbol para Todos pero entregándole el negocio de los partidos más taquilleros a los canales privados?
¿Alguien imagina a Scioli pretendiendo nombrar a jueces de la corte por DNU?
¿Alguien se imagina a Scioli teniendo un preso político al mes de asumido como tiene Macri a Milagro Sala?
¿Alguien se imagina a la policía reprimiendo con ferocidad a trabajadores que reclaman por su empleo o a la gendarmería baleando una murga o ingresando por la fuerza en horas de la noche a la casa de empleados de la agencia Télam?
¿Alguien se imagina que Scioli hubiera llevado el dólar a 15 pesos para que en su alocada carrera hubiera arrastrado consigo al conjunto de precios y generado las condiciones para que los vivos de siempre le dieran a la máquina de remarcar como en los mejores momentos?
¿Alguien puede creer que Scioli hubiera despedido trabajadores de la manera que lo hace Macri?
¿Es imaginable Scioli emprendiendo una política de vaciamiento en materia de Derechos Humanos o generando política atentatorias contra las nuevas universidades del conurbano?
¿Es imaginable Daniel Scioli desatando un tarifazo del 600 % en electricidad y gas?
¿Es imaginable Scioli enunciando “pobreza cero” y al mismo tiempo expulsando del consumo al 20 % de los argentinos?

lunes, 15 de febrero de 2016

Lo peor que le puede pasar al pueblo es que al gobierno de Macri le vaya bien



Hay un reflejo políticamente correcto que incita a pensar que lo mejor para el pueblo es que al gobierno le vaya bien, pero la verdad es que, aunque suene horrible, Lo peor que le puede ocurrir a los sectores populares es que le vaya bien al gobierno de Macri pues eso significa que habrá logrado su objetivo de reducir el valor adquisitivo del salario, de “enfriar” la economía, lo que significa que los que se mueren de frío son siempre los más desprotegidos, y la utilización del empleo como extorsión (en estos días se ha sumado el incombustible López Murphy a la prédica terrorista de Prat Gay y Ferreres, diciendo que si los salarios suben un 40% va a crecer el desempleo)
No se gobierna “con todos y para todos”. Siempre se lo hace a favor de algunos y en contra de otros. Macri ya ha dado muestras inequívocas de qué sectores son los favorecidos por su gestión. La quita de retenciones a las mineras es la evidencia más incontrastable, mientras que las únicas dos medidas a favor de los jubilados y los más pobres las tomó la semana pasada ¡Y son consecuencia de la aplicación de la legislación que dejó el gobierno de Cristina! como el aumento a jubilados y a la AUH, producto de las leyes de movilidad que el kirchnerismo aprobó en soledad, en el caso de los jubilados.
Que le vaya bien al gobierno de Macri significa que logre ponerle fin a lo que sus economistas definen como “una fiesta del consumo” y eso, traducido a los social es subir tarifas y atenuar aumentos de sueldos, porque para ellos, que tu sueldo te rinda como te rendía hasta ahora es antinatural. En sus mentes, lo natural es que los números de las grandes empresas cierren y que los sectores acomodados de la sociedad tengan un consumo asegurado, y el resto que se joda por no estar dentro del selecto mundo de los elegidos. Pero esto que te describo descarnadamente te lo presentan en variados formatos propagandísticos para convencerte de la necesidad de que te sigas disparando en tu propio pie. Te quieren convencer de que haber tenido el salario más alto del continente fue mero populismo y que ahora deberás pagar las consecuencias. Te quieren convencer de que el Fútbol para Todos era algo que no se justificaba mientras lo siguen sosteniendo pero ahora le dan el negocio a los canales privados, que en 10 partidos recuperan la inversión y el resto es ganancia neta mientras el estado es el que paga toda la infraestructura.
Suena feo, horrible si querés y hasta a mala onda. Pero lo peor que te puede pasar es que a este gobierno le vaya bien.

lunes, 8 de febrero de 2016

Terrorismo discursivo de los mercados


Ya lo había anticipado Prat Gay ¿Te acordás?  La frase de Orlando Ferreres impacta de lleno en el corazón del sentido común de miles de trabajadores y expresa, más allá de las arcadas que genera, el terrorismo discursivo de los mercados, que al igual que en los noventa, no dudan en poner al laburante ante un dilema horroroso. Tanto Ferreres como los trabajadores saben que, de última, éstos terminarán aceptando ganar menos y conservar el empleo. El punto es qué somos capaces de generar quienes perdimos las elecciones para transformar en acumulación política las consecuencias que genera en el cuerpo social este despojo. El debate es si las condiciones de empleo dignas que tuvimos durante el kirchnerismo están condenadas a ser la excepción a la regla o si las transformamos en la regla misma.
El avance sobre los trabajadores es feroz. Ahora resulta que el gran dilema ya no es el descuento de Ganancias sino la conservación de la fuente laboral. Indudablemente, los más jóvenes empezarán a comprobar en cajero propio las condiciones del cambio. 10 años en un pibe de treinta y pico es muchísimo. No tiene muchos más recuerdos socioeconómicos, por ende, eso empezará a fermentar por dentro. El verbo urgente es “capitalizar” ¿Seremos capaces de capitalizar todo esto? ¿Qué requisitos supone transformar en una fuerza electoral arrolladora el descontento que inexorablemente generarán las políticas de los CEOS? ¿Hasta dónde ensanchar el concepto de unidad? ¿Quién liderará ese proceso? ¿Seremos capaces de generar una nueva mayoría, entendiendo que “el tipo de unidad histórica –social y política– que plantearon Néstor y Cristina está crujiendo”, como bien lo platea Artemio?
Estas son algunas de las preguntas que están en la primera hoja de la agenda. De cómo las respondamos en la vida real depende cuánto durarán los CEOS en el gobierno.

domingo, 31 de enero de 2016

El Vermucito | Audios del 31-01-2016


PRIMERA HORA

SEGUNDA HORA

TERCERA HORA

NOTA CON MONSEÑOR JORGE LOZANO

COLUMNA DE ARNALDO BOCCO

NOTA CON RAUL DEGROSSI

lunes, 25 de enero de 2016

Reportaje a Axel Kicillof


Entre los conceptos importantes que nos dejó Axel Kicillof en la nota que le realizamos ayer en El Vermucito se destaca su análisis de las motivaciones por las qué Macri aumentó la coparticipación de la CABA. Transcribo:
“Cuando me pongo a investigar por qué le transfiere casi 20 mil millones de pesos a la CABA, en parte puede ser porque también le transfirió la Policía, pero el resto justo coincide, miren que casualidad, con los vencimientos de deuda externa que tiene el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, debido a la política de sobre endeudamiento que llevó adelante Mauricio Macri en los dos períodos en que fue Jefe de Gobierno. Entonces ¿Qué veo yo? Miren el movimiento cuando uno no ve sólo la foto sino la película: La foto es que le da a la ciudad de Buenos Aires en detrimento de todas las demás provincias, ahora, cuando uno mira el número dice: No, lo que está haciendo es que la deuda que Mauricio Macri tomó en la ciudad de Buenos Aires se pague con recursos de todas las provincias. Es muy perverso. No es un beneficio para los habitantes de la ciudad, sino que es una transferencia a los bancos”
El resto del programa, con notas a Jorge Taiana y León Arslanián, se puede escuchar acá

martes, 22 de diciembre de 2015

El programa de Macri es idéntico al de Martínez de Hoz

Restauración amarilla

La fuerza de la amplia alianza de clases que sustenta a Mauricio Macri y las diferencias entre su programa económico y el que hubiese implementado el FpV
Por Claudio Scaletta

El 16 de diciembre de 2015 será recordado como la fecha oficial de un nuevo cambio de régimen de acumulación, oscilación cíclica que diferencia al país de otras economías de la región más homogéneas en los objetivos de largo plazo de sus elites. Pero aunque tenga el sello de los modelos FMI para todo tiempo y lugar, la novel restauración ortodoxa no es exactamente igual a las anteriores. Tiene componentes predecibles y otros nuevos. Entre los primeros se cuentan la megadevaluación sin la red de las retenciones a las exportaciones, tarifazo a los servicios públicos, mayor apertura comercial, liberalización financiera con apertura casi total de la cuenta capital y regreso al endeudamiento externo. No hace falta volver a repetir aquí los resultados de estas políticas en materia de transferencias de recursos en desmedro de los salarios, sobre la actividad económica y la estructura productiva y, por extensión, sobre el nivel de empleo. Sí vale repetir que la economía es una ciencia, que tiene leyes que explican las relaciones causa efecto y que su laboratorio es la historia. Por todo ello los resultados de las políticas anunciadas esta semana, con matices, están disponibles tanto en las experiencias locales del segundo cuarto del siglo pasado, como en las de otras latitudes; por ejemplo en la periferia europea.
Pero en el nuevo caso local es probable que se incurra en un error si se hace una analogía directa con las experiencias de ajustes ortodoxos recientes. Por múltiples razones. La primera y más poderosa es que el ajuste se realiza, por primera vez en la historia, con el apoyo popular. La potente devaluación de esta semana fue la más anunciada de la historia. Más allá de la profundidad de la conciencia política de quienes depositaron su voto en favor de la Alianza PRO, nadie puede aquí sentirse sorprendido por los hechos y, mucho menos, engañado. Al apoyo de las urnas se suma el sostén de una extendida alianza de clases locales y globales, una alianza bastante más sólida que la que sostuvo a los gobiernos de Cristina Kirchner, en particular, durante su segundo mandato.
El nuevo gobierno cuenta con el cerrado apoyo del agro, de la mayoría de la industria, del sector financiero y los organismos multilaterales, de la embajada estadounidense, de la prensa hegemónica, de una porción importante del sindicalismo y del grueso de la familia judicial. Su único debe, por ahora, es el Poder Legislativo y parte de las provincias, a las que confía controlar al uso tradicional: con la billetera. Una alianza que, además, trasciende a quien supo ponérsele al frente, y que como en la célebre obra de Luigi Pirandello, hace años buscaba catalizar su autor. El peor error que podría cometer cualquier fuerza transformadora que aspire a reemplazar a la rediviva plutocracia gobernante es subestimar al adversario. Mauricio es mucho más que Macri.
Es por esta sumatoria de factores que para saber qué puede esperarse en el mediano plazo no alcanza con la descripción mecánica de los efectos conocidos de una devaluación. Otra vez el camino es recurrir a las similitudes y diferencias, en este caso; entre las propuestas políticas que compitieron en el balotaje. Esta semana la oposición criticó la transferencia multimillonaria al agro implícita en el combo eliminación de retenciones y ajuste cambiario y se quejó del eufemismo “salir del cepo” para no hablar de la potente devaluación inducida. Sin embargo, si se repasan las propuestas de los principales economistas del PRO y del Frente para la Victoria, existían coincidencias tanto en la eliminación de las retenciones como en la necesidad de salir de los controles cambiarios. También en bajar subsidios a los servicios, en recuperar la credibilidad de las estadísticas públicas y en acudir a una batería de instrumentos para reforzar las reservas internacionales muy parecidos a los anunciados esta semana: adelantos de las grandes comercializadoras-exportadoras de granos, aportes de terceros estados (como fue el caso de la hasta ayer denostada China, cuyos yuanes se decía no existían en las reservas) endeudamiento externo, que se materializó con las promesas de aportes de un pool de grandes bancos, blanqueo de capitales y la eterna esperanza del regreso de los “dólares de los argentinos”.
Completo, acá

domingo, 20 de diciembre de 2015

domingo, 15 de noviembre de 2015

El Vermucito | Audio del 15-11-2015

 

Columna de Arnaldo Bocco


Nota con Marcelo Falak sobre los atentados en París


Nota con Liliana Vázquez, directora de Los Villurqueros


Primera Hora


Segunda Hora


Tercera Hora



domingo, 8 de noviembre de 2015

El Vermucito | Audio del 08-11-2015


Columna de Arnaldo Bocco


Nota con Alberto Sellaro, de la Cámara del Calzado


Primera Hora


Segunda Hora


Tercera Hora

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