No es desatinado imaginar al juez Thomas Griesa llegando a
su juzgado en un Falcon verde como estos que encontraron arrumbados en una base militar de Punta Alta un par de años atrás. Es que Guido no se explica sin la deuda externa como
proyecto estratégico para sojuzgar al país. No es casual que los que hoy bregan
por cumplir con los buitres sean los mismos que gestionaron el estado durante
la última dictadura escudados por los tanques y los sables para reconvertir al
país y devolverlo atado de pies y manos.
Deuda externa y derechos humanos son las caras A y B de un disco
que se debe escuchar de los dos lados. No se explica una sin la otra. Por eso quiso
la historia que justo cuando nuestro país libra una batalla definitoria contra
las consecuencias del endeudamiento perpetrado durante la dictadura cívico-militar,
irrumpa como un borbotón de vida Guido Montoya Carlotto para que la memoria del
pueblo se vivifique y a más de un distraído le caigan varias fichas juntas que
le hagan entender porqué curiosamente el gobierno que más hizo por el
esclarecimiento de los crímenes perpetrados por el terrorismo de estado es a la
vez el que cual quijote batalla contra un sistema de dominación con sede en
Wall Street que apaña jurídicamente a esas malformaciones hediondas del capital
financiero que son los fondos buitre.
Una pregunta se ha vuelto urgente:
¿Cómo llegó un bebe nacido en La Cacha, un centro
clandestino de detención en las afueras de La Plata a una familia de humildes
peones de un campo cercano a Olavarría?
Esperamos ansiosos la respuesta