Vamos a hablar de la hipocresía de la derecha; vamos a dejar constancia una vez más del malestar especial que nos genera ese utilitarismo con que manipula la ética y la moral, acomodándola según las circunstancias y según sus intereses.
Cuando Borocotó se borocotiza, el conservadorismo en todos sus varietales habla de traiciones, denuncia ultrajes a la moral y las buenas costumbres, alerta sobre cómo se lesiona la “Calidad Institucional” y la Cadena Nacional de la Gente Linda consulta a Félix Loñ (Una especie de Broda del constitucionalismo) para desentrañar de quién son las bancas, si de los partidos o las personas, pero cuando la borocotización es a la inversa no hay cuestionamientos de ninguna índole.
Igual que con los cortes: cuando la 4 X 4 corta la ruta, es un derecho ciudadano. Pero cuando la 4 X 4 no puede pasar se lesionan garantías constitucionales...
Claro, la diputada peronista que se suma a la Colisión no se borocotiza, no, en absoluto. Lo que hace esta legisladora santiagueña es huir del prostíbulo K para ingresar al convento dispuesta a entregar su alma a Dios, María Santísima y algún que otro pederasta...
Mirá detenidamente la foto de arriba, mirá la pose de la desocupada moral, observá ese intento de cruzar los brazos que si bien no llega a concretarse por desapego a la dieta, igual transmite un estado de orgullo similar al de esos hacendados que posan al lado del toro camepón.
Veanla posar chocha, oronda, y feliz como diciendo:
¿Vieron? Yo también sé borocotear...
Pornografía carriotista, pura exhibición obscena de doble discurso y doble moral.