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domingo, 10 de julio de 2011

Pensar Buenos Aires


He dicho y escrito muchas veces que el principal desafío para quienes hacemos política es antes que nada entender a la sociedad en la que operamos, en este caso la de la ciudad de Buenos Aires. Hernán Brienza lo dice mucho mejor.


"Como toda ciudad de clases medias es plural, subjetiva, relativista, histérica, caprichosa, tilinga, creativa, digna y orgullosa. Como todo puerto es cosmopolita y anhelante, tiene la sumisión del comerciante y la belicosidad del desconfiado, espera todo del más allá y se cree embajadora del exterior en el interior. Es fecunda y renegada, chauvinista y extranjerizante, solidaria y cruel. Es compleja, ilustrada, celebró a Juan Manuel de Rosas, y se independizó con Valentín Alsina y fue prepoteada por Roca, es ciudad de poetas, y parió el tango, quizás, una de las expresiones culturales colectivas con mayor profundidad de todo el planeta. ¿Cómo se puede despreciar sin más a una ciudad que ha sido, es y será tantas cosas a lo largo de la historia? ¿No es una forma perversa de la tilinguería ser porteño y abjurar de la propia porteñidad por la tilinguería de sus habitantes?
El movimiento nacional y popular –sobre todo aquellos de sus integrantes que viven en Buenos Aires– debe replantearse una estrategia de seducción hacia los porteños que le permita llevar adelante una transformación que acompañe el proceso nacional. No es posible seducir a un electorado si se lo desconoce, se lo soslaya, se lo desprecia. En la fórmula “Buenos Aires es gorila, nunca ganó el peronismo” hay mucho de verdad comprobada pero también hay mucho de vagancia intelectual y fatiga de la voluntad. Una verdadera vocación política por parte de los dirigentes porteños es lograr interpelar e interpretar de la mejor manera posible lo que pretende una sociedad. En el caso del peronismo, sus integrantes deberán redoblar sus esfuerzos, reelaborar sus tácticas y redefinir sus objetivos para poner en consonancia a la provincia con la Nación. ¿De qué manera se logra esa articulación, de qué forma se salta del optimismo vecinalista a una programática solidaria y con contenido nacional? ¿Cómo se piensa una agenda para las clases medias por parte de un movimiento que está pensado para representar a los sectores populares?"



La columna completa, acá.
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miércoles, 29 de julio de 2009

Macri hace ¿Y nosotros?


Están más claras que nunca las cartas del macrismo. Su gran sueño, la policía propia, está por consumarse. No deja de ser llamativo que todos los discursos apunten a la represión de las movilizaciones, y que el principal objetivo declamado sea la voluntad de "Poner orden Si o si", lo que en política significa blindar un determinado estado de cosas. El "Orden Sí o sí" que ya se puso en funcionamiento en las plazas, donde está prohibido sentarse en el pastito a tomar unos mates, mientras las novias le explotan granitos de la espalda a sus briosos noviecillos, ahora se traslada a las calles.


"Haciendo Buenos Aires" significa entonces redadas nocturnas contra los indigentes, Estado de sitio en las plazas y parques públicos y obligatoriedad de transitar en silencio por las calles de la ciudad


"Chito ahí"...


Nadie esperaba otra cosa.


El gobierno de la ciudad no escucha ni atiende las críticas que desató la nominación de un jefe de policía que anda a los empellones con su pasado. Para Macri y su elenco el Fino Palacios es el hombre. Obvio ¿O, acaso, esta gente iba a poner ahí a un general del CEMIDA?


Ya está, están haciendo lo que sabíamos que iban a hacer.


Lo importante ahora es ver si las fuerzas opositoras que van del centro a la izquierda están a la altura de las circunstancias. Hay tiempo de sobra para ir armando algo, estructurando una coalición lo suficientemente poderosa como para dar batalla y arrebatarle la Jefatura de Gobierno a la derecha.


Algunos creen que el resultado del 28 pone a Proyecto Sur a un paso de la victoria.


Yo no estaría tan seguro. Se necesita una capacidad de armado muy grande; se necesita dirigentes políticos que estén a la altura de las circunstancias. Se necesita que por ejemplo ya mismo Solanas manifieste su vocación concreta de pelear por el gobierno porteño. Sólo así se puede empezar a organizar algo.


La diferencia entre una elección legislativa y una de cargos ejecutivos es enorme y si bien el macrismo es un desastre gestionando, sigue sintonizando con las grandes coordenadas del porteño medio (que ya sabemos, es medio facho)


Esto requiere, entonces, mucho trabajo y muchas definiciones sobre asuntos concretos de la ciudad, de una ciudad que no tiene petróleo ni minas a cielo abierto.


La gran diferencia entre un proyecto transformador y uno meramente declamativo pasa por el poder, por la visión que se tenga del mismo y los pasos concretos que se den en torno al fin estratégico que es tomarlo. Un proyecto político con sed de poder debería estar ya mismo armando equipos para estudiar las diversas áreas que tiene el monumental Estado porteño. Quizá lo están haciendo y no no hemos enterado.


Si no se ven estas cuestiones y se opera en consecuencia, hay gobierno macrista y Finos por varios años más.

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