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domingo, 19 de julio de 2009

La trampa del Consenso

Buena parte del dispositivo mediático y varios líderes de opinión conservadora machacan constantemente con la idea del consenso corrompiendo el sentido de esa palabra. Se plantea que es una obligación de todos los sectores lograr el consenso y eso es una trampa porque sólo se puede lograr un consenso cuando ninguna fuerza política quiere trastocar un determinado estado de cosas. En este sentido, las retenciones, por caso, romperían el consenso en tanto significan la irrupción del Estado nacional en “la actividad privada” Para los defensores a ultranza del status quo cualquier intento de tocar la estructura económica que emergió luego de la dictadura y el menemismo es una ruptura porque con gran habilidad asocian “consenso” a no tocar el diseño de país que nos dejaron los noventa.
Consenso es esperar que derrame la copa.
Consenso es, por ejemplo, no pensar en reformar la legislación en materia de medios de comunicación audiovisual.
Entonces toda idea de reforma se emparentará inexorablemente con la noción de ruptura de la convivencia pacífica. En realidad, nada nuevo bajo el sol: El viejo Ajedrez donde la derecha defiende lo suyo y se niega a desprenderse de algo. La diferencia es que ahora el pensamiento conservador ha realizado un trabajo de hegemonía muy audaz logrando convencer a buena parte de la sociedad de que cualquier intento de reformular el actual estado de cosas es crispación y tentación autoritariaPor lo tanto, la recuperación de los fondos previsionales, por caso, es primero “confiscación” y luego “crispación”Por todas estas razones decimos que el consenso se puede lograr a veces, otras veces no y no está mal que eso sea así. Consenso supone acuerdo de todas las partes y a veces no hay acuerdos, lo que ni más ni menos es una posibilidad. Lo que está mal es cuando se impugna desde la minoría lo obtenido por la mayoría. Si el gobierno logró, por ejemplo, ganar en Diputados la votación por la estatización de los fondos previsionales –el ejemplo más elocuente de la ruptura del consenso- por 160 votos contra 75, no pueden salir los derrotados a negar legitimidad a ese resultado y seguir repitiendo como si nada que estamos ante un escenario de “confiscación” y “expropiación”

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jueves, 7 de mayo de 2009

Manual destituyente

En el último número de la revista "veintitres" hay un reportaje de Adrian Murano a Marcos Aguinis que asombra por la cantidad de consignas que el intelectual de la peor derecha descerraja en tan pocas líneas.
Acá van algunas:

"Noto una desintegración del concepto de república y democracia. Por ejemplo, esto de que se le pida a funcionarios candidaturas para cargos que no van a asumir, lo cual le quita legitimidad y seriedad al voto" "Y si el primer eslabón de la democracia, que es el voto, es degradado, se termina degradando la democracia. Y lo más grave es que la sociedad no se da cuenta"


"La decadencia argentina empezó antes del golpe del treinta, cuando ingresaron a la Argentina las ideas totalitarias, el nacionalismo católico, el fascismo, las ideas colectivistas"


"Acá tenemos que tomar una decisión: O igualamos para arriba o igualamos para abajo. El lider Aymará Felipe Quispe dijo que si unos usan zapatos y otros ojotas, que todos calcemos ojotas. Esa revolución facilista da la ilusión de igualdad, pero para abajo"


Respecto al arancelamiento de la educación dice:

"El que no puede pagar, debería ir unas horas a arreglar los bancos"

"Hay que observar lo que hicieron los países desarrollados. En Nueva Zelanda no hay rejas, no hay robos. Acá hasta hace poco pasaba lo mismo, pero se fue cayendo el respeto mutuo, el respeto por las instituciones. Kirchner nominó a su esposa a dedo y nadie dijo nada"


Sobre el tirano Kirchner:

"El atril que no admite preguntas ni críticas ha maltratado a distintos sectores de la comunidad, por la cual muchos argentinos creen que se puede tratar con violencia al resto"


Sobre Cristina:

"Tiene ese tono, basta escucharla. Pero es una montonera especial, porque en ese período ella y su marido estaban haciendo dinero en Santa Cruz con la usura."

"la Argentina cometió un gran error: A partir de la década del treinta, que es descalificar la propiedad privada"

"Marx no conoció a Japón o Singapur, que generaron riqueza sin plusvalía a través de la tecnología. Entonces, esto de que toda propiedad es un robo es un concepto equivocado"


"Quien tiene una heredad la va a cuidar, la va a cultivar y va a respetar la del vecino. Ese deseo de querer violar la propiedad ajena metiéndose a través del Estado deviene en inseguridad jurídica ¿Y qué significa la inseguridad jurídica? Que yo no me animo a tener los bienes en este país porque temo que me los van a robar. Eso explica por qué la Argentina bate récords en fuga de capitales"
(Perdón no ¿Y la fuga de capitales que está enfrentando Obama en USA?)

"Cuando se se viola la propiedad privada no hay ganas de invertir"
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Da cosita ¿no? Y se nota que es muy leído porque las cosas que dice las recibo en cantidades industriales de comentarios anónimos todos, pero todos los días.

viernes, 6 de marzo de 2009

No es la envidia, es la ideología chicos

No muchachos, lamento decepcionarlos pero ni soy un resentido, ni arrastro “problemas” desde la adolescencia, ni odio a esa faunita que retraté en el post de ayer.
Sucede que a ustedes les cuesta horrores entender que haya personas que tengan otra mirada del mundo, del hombre y en definitiva de la vida. Ustedes están convencidos que hay una escala de valores determinada y que quien no la respeta es alguien que está en problemas. Siguiendo vuestra línea de razonamiento nos encontraríamos con que Lenin, Mao, Fidel, Ho Chi Min y el Che fueron chicos con problemitas o una manga de envidiosos y resentidos y ¿Saben que no? ¿Saben que incluso muchos de ellos provinieron de familias acomodadas? Ahí se les empieza a hacer trizas el argumento.
En nuestra sociedad hay varias faunas que pueden (y deben) ser retratadas con toda la crudeza que las circunstancias exijan a fin de sacarnos la(s) caretas y blanquear un poco más qué y cómo somos.
Pero mucho me temo que es peor todavía la situación. No sé porque se me da por sospechar que hay mucho autoritarismo en estas acusaciones de resentimiento, envidia y odio (No sé por se me aparece aquel programa de TV donde la mal educada de Adelina D’alesio de Viola le gritó a Silvia Díaz, ante una Susana Giménez que no la llamó al orden, “Socialismo las pelotas, el proletario quiere ser propietario…”
“Quiere ser propietario”... Ajá. El obrero quiere tener su casita ¿Pero debe seguir vendiendo su fuerza de trabajo?
Desde una tribuna peronista se podrá responder con la “comunidad organizada” y desde el marxismo se dirá (y me gusta más) que de lo que se trata es que el proletario deje de serlo, y que el patrón desaparezca como tal)
Vuelvo a lo del autoritarismo: Hay gente que tiene una determinada visión del hombre y del mundo y está convencida que esa es la única mirada posible y por ende piensa que todas las críticas que se le formulen a esa mirada procederán de individuos fracasados y envidiosos cuando en realidad no pasa por ahí el análisis. El análisis para por otra palabra: HEGEMONIA... y hubo casualmente “un gringo” que escribió mucho de esto y Se llamó Antonio Gramsci.
Hay un pensamiento hegemónico o si querés una hegemonía en términos ideológicos que determina cómo pensar, cómo ver las relaciones de propiedad, etc, etc. Lo que yo hago a mi manera y con las falencias del caso es confrontar contra esa hegemonía, contra ese “Paquete ideológico” que está instalado tan fuertemente en entre nosotros. Hay una ideología dominante que determina un discurso dominante, y habemos algunos - no muchos pero bastantes- que enfrentamos ese discurso y esa ideología.
Por ahí viene el asunto queridos chichipíos.

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